LAS VENTAS: las plazas de toros con más encanto

18 septiembre, 2014 at 18:18

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La corrida de toros o toreo es una fiesta que consiste en lidiar toros bravos, a pie o a caballo, en un recinto cerrado para tal fin, la plaza de toros.

El arte del toreo está presente en las estampas de Goya, en los grabados de Picasso, en los poemas de Lorca y en las películas de Almodóvar. Para algunos es imposible comprender la cultura española sin acercarse a los toros, un espectáculo que lleva celebrándose en la península desde el siglo XII.

Es el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo. Como espectáculo moderno realizado a pie, fija sus normas y adopta su orden actual a finales del siglo XVIII en España, donde la corrida finaliza con la muerte del toro. Desde Octubre del año 2011, la tauromaquia ha sido declarada por el Senado Patrimonio Cultural de España.

La Plaza de Toros de Las Ventas es la mayor plaza de toros de España y, con 23.798 espectadores, la tercera con más aforo del mundo, tras las de México y Valencia (Venezuela). También es la segunda más grande en cuanto al diámetro de su ruedo tras la plaza de Ronda.

Está situada en Madrid, en el barrio de La Guindalera en el distrito de Salamanca, y suele estar considerada por profesionales, aficionados y críticos como la más importante del mundo, seguida de La Maestranza de Sevilla.

Se construyó para sustituir la plaza de toros situada en la carretera de Aragón por otra mayor, dado que la capacidad de esta última era insuficiente a causa del crecimiento demográfico que experimentó Madrid durante la primera mitad del siglo veinte.

plaza_de_toros_de_las_ventas_1930

El 21 de octubre de 1934 tuvo lugar la inauguración oficial de la nueva plaza de toros de  Madrid, que funcionó sin interrupción hasta el año 1936, inicio de la guerra civil. La construcción fue dirigida por el arquitecto José Espeliu, quien murió antes de ver terminada la plaza. Es una construcción de tendencia mozárabe, con incrustaciones de cerámica representando los escudos de todas las provincias españolas y otros motivos puramente ornamentales.

Entrada_Plaza_de_Toros_de_Las_Ventas

Para su construcción se empleó un sistema mixto, a base de muros exteriores de fábrica de ladrillo visto y entramado metálico sustentando todas las piezas e incluso los tendidos.

Las gradas y andanadas están hechos de  madera sobre anillas del mismo material apoyadas en el suelo. La dimensión del ruedo es de 60 metros de diámetro.

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Todas las localidades de la plaza de toros de  Madrid son numeradas y se agrupan en tres niveles: los tendidos, las gradas y las andanadas. Los tendidos se dividen en bajos y altos. Los primeros constan de Barrera, contrabarrera, delantera baja y 14 filas, los segundos de delantera y 15 filas. Las gradas tienen una delantera y seis filas, igual que las andanadas.

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El aforo de la plaza es de 23.000 personas. Actualmente el ochenta por ciento de las localidades está abonado. La plaza dispone también de un Patio de caballos, de un Patio de arrastre, de una enfermería, a la que se puede acceder directamente desde el ruedo, de una capilla y de un museo taurino (Museo Taurino de Madrid), que puede visitarse. Actualmente la plaza de toros es propiedad de la Comunidad autónoma de Madrid, pero su explotación está gestionada por empresas privadas.

Museo taurino de madrid

La plaza de toros de las Ventas está ubicada en la calle Alcalá 237 y el modo más sencillo y rápido para llegar es el metro. Las líneas 2 y 5 paran en la estación de Ventas, ubicada en la misma explanada donde se encuentra la plaza. Otras alternativas son el taxi y el coche particular, aunque este último no es aconsejable por problemas de aparcamiento.

El “rabo de toro”, servido como tapa o plato, es muy frecuente en bares y restaurantes con tradición taurina. Por la zona de Ventas y por el centro de Madrid se encuentran muchas de estas tabernas.

Rabo de Toro guisado

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LA BOTA DE VINO; artesanía con historia

5 septiembre, 2013 at 17:05

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La bota es un recipiente que se utiliza para contener cualquier clase de líquido, aunque principalmente se suele utilizar para conservar en su interior vino. España es el país con más tradición ‘botera’ del mundo. En cualquier festividad tradicional este instrumento emerge como una de las estrellas pasando entre los amigos.

La bota ha sido muy importante en la historia española, siendo uno de los recipientes más usados por el pueblo.

La historia de la bota se pierde en los tiempos más remotos. Encontramos testimonios escritos de su existencia ya en la antigua Grecia (Homero en la Odisea cuando su héroe Ulises emborracha al cíclope Polifemo dándole vino en odres), en la Biblia (Noé emborrachado por sus hijos), en el inmortal Quijote de Cervantes (cuando el viejo hidalgo destroza a mandobles y estocadas los pellejos del ventero) y a lo largo de todo el Siglo de Oro de la literatura española las referencias se multiplican.

Ligera, flexible, resistente, respetuosa con el medio ambiente, de fácil trasiego, impermeable, práctica, higiénica, atractiva, de simple pero perfecto diseño, la bota de vino es, a la vez, legado de nuestro pasado y un producto libre de los imperativos de la moda que encandila a quien sabe disfrutar de los placeres básicos de la vida.

Los modelos tradicionales tienen forma de gota o de lágrima y suelen tener la boca curvada para facilitar el traspaso del líquido desde el recipiente hasta la boca del usuario.

Hay dos tipos de bota de vino, las de interior de pez (derivado de la resina del pino o enebro para impermeabilizar el interior de la bota) y las de interior de látex. Las botas de látex en vez de disponer de pez como aislante interior, tienen una funda de material látex, con la forma de la bota, la cual contendrá el líquido que se le añada a la bota.

La bota de vino de interior de pez, es la bota original, tradicional de toda la vida, de nuestros ancestros. Nuestra recomendación es que si la quieres principalmente para su uso con vino elijas la de interior de pez. Si la quieres para agua, bebidas dulces o carbonatadas, tu elección debería de ser el látex.

La bota de vino es un producto típico de España, cualquier ocasión es una buena excusa para disfrutar de su uso junto a los compañeros de romería, excursión o trabajo. Es una tradición que no se perderá a pesar de los nuevos recipientes que las grandes empresas lanzan al mercado constantemente.

Proceso de fabricación artesanal de la bota de vino tradicional

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LA PIEL, MATERIA PRIMA

La piel empleada para la bota tradicional es la piel natural de cabra, procedente de las ganaderías de la zona cuidadosamente seleccionada de los pieleros.

Una vez secada se curte con extractos vegetales o taninos, corteza molida obtenida de los árboles (mimosa, pino y encina).

La piel se recibe entera. Con la ayuda de un patrón se realiza el corte.

Una vez cortada la piel se dobla por el centro, haciendo coincidir los bordes, dando forma a la bota. Para la fabricación de la bota, la piel se coloca de manera inversa a su forma natural, quedando luego recubierta con la capa de pez.

COSIDO

Una vez realizado el corte se procede a coser la bota. Primero se la somete a un hilvanado o embastado, como se designa a esta acción dentro del gremio. El cosido exterior, la costura propiamente dicha, se realiza con máquina de coser desde hace muchas décadas en forma de trenzado lo que permite el hermetizado.

Una vez cosida hay que darle la vuelta quedando la costura por la parte interior. Este proceso requiere una alta experiencia del artesano con el palo. Primero se sopla con fuerza para hincharla y con un movimiento rápido de muñeca se da la vuelta sobre la vara.

EMPEGADO

Llegados a este punto, la bota de vino estaría lista para colocar el impermeable en el interior. La pez, que tras ser cocida en ese momento es liquida, se jalea para que impregne todo el interior. Una vez que se enfría la pez, queda ya la bota impermeabilizada.

La pez es un producto resinoso vegetal extraído del pino o enebro, elaborada y degustada por el botero a muy altas temperaturas, para dar el impermeable interior de la bota.

En las botas de látex, el proceso de empegado es totalmente sustituido introduciendo en su lugar una vejiga de látex que realiza la misma función de impermeabilizante.

Posteriormente se introduce el brocal o boquilla, lugar por donde se llenará la misma.

ACABADOS

Por último se realiza el proceso de ajustado de costuras, comprobación y curado de la bota de vino.

Para finalizar se colocan el cordón y cordoncillo y la bota ya estaría lista para su uso.

Preparación para el uso de las botas y mantenimiento

  1. Quitar el papel que obtura el cierre.
  2. Calentar la bota, al sol o cerca de un radiador de calefacción.
  3. Frotar enérgicamente la costura.
  4. Hinchar la bota soplando suavemente por el brocal, no debe forzarse. En caso de que ofrezca alguna dificultad, caliéntela de nuevo.
  5. Llenarla con un vaso de agua para humedecer la costura. No se preocupe si al principio deja pasar alguna gota de agua. Esto ocurre hasta que la costura toma tensión y se cierra totalmente.
  6. Introducir el vino y mantenerla tumbada durante 5 ó 6 días haciendo que el vino pase por todo el interior.
  7. Tirar este primer vino y la bota ya está dispuesta para su utilización.
  8. Los primeros días es conveniente cambiar el vino con frecuencia. Procurar que las paredes de la bota no se peguen durante estos primeros días.

Cuando se prevea que la bota no va a ser utilizada durante algún tiempo, conviene deshincharla y obturar el brocal con un trapito o papel para evitar que la pez manche la rosca del brocal. Es preferible guardarla echada para evitar que la pez se escurra.

Cuando vaya a ser nuevamente utilizada, proceda a hincharla con el mismo cuidado que la primera vez. MUY IMPORTANTE: no engrase la bota.

El vino puede durar dentro de una bota 2 o 3 días. Si el vino se avinagra, vacía la bota, lava su interior con agua, vuelve a echar agua en su interior con 5 gotas de lejía y déjala así tumbada y sin aire 24h, luego vuelve a lavar el interior de la bota con agua hasta quitar el olor a lejía..