EL BALCÓN DE EUROPA: miradores con las vistas más espectaculares de España

4 diciembre, 2020 at 13:42

El Balcón de Europa, conocido antiguamente como “La Torre de los Guardas”, se sitúa en el lugar donde antes se encontraba una antigua fortaleza del siglo IX al sur del pueblo de Nerja frente a las Playa del Salón y de Calahonda (Málaga).

El mirador, a unos 60 metros sobre el nivel del mar, está situado en el centro del casco antiguo de Nerja, a pocos metros del Ayuntamiento.

En la actualidad es una ventana extraordinaria al mar que ofrece impresionantes panorámicas de la costa y magníficas vistas al mar y los acantilados. Es uno de los lugares en el que se puede llegar a divisar África desde territorio español.

El balcón de Europa es un lugar acogedor por el que todos los turistas pasan en sus visitas al pueblo. Un sitio donde podrás pasear tranquilamente, mientras encuentras todo tipo de artistas, músicos, caricaturistas, malabaristas… Al estar situado en el centro de Nerja es el punto de encuentro para los visitantes, donde esperan a amigos o familiares, mientras toman un helado en un banco o en uno de los muchos bares que le rodean.

Pero Nerja no es sólo el Balcón de Europa y sus playas. Además de transitar por las callejuelas de su parte más antigua, no te puedes perder pasar por la Cueva de Nerja, descubierta en 1959 y una auténtica obra de arte de la naturaleza. El espectáculo es sublime, ya que las estalactitas y las estalagmitas forman una sinfonía desordenada pero bella. Este escenario privilegiado acoge cada año un festival de música y danza donde se programan actuaciones de primer nivel.

Origen e Historia del Balcón de Europa

Antes de que el Balcón de Europa se convirtiera en una atracción turística, existía una fortaleza militar en este lugar. El lugar era ideal para protegerse de los ataques de los enemigos. Los cañones todavía recuerdan la función protectora de la plataforma de observación.

En el saliente rocoso donde se levanta actualmente el Balcón de Europa se encontraba una fortaleza del siglo IX y posteriormente el Castillo Bajo de Nerja que databa del siglo XVI.

El Castillo Bajo de Nerja ocupaba el propio mirador y parte de lo que actualmente se conoce como la plaza del Balcón de Europa, una gran explanada rodeada de palmeras en la que pasear tranquilamente sintiendo la brisa del mar. Pero la historia del Castillo Bajo llegó a su fin con la Guerra de la Independencia, ya que los ingleses lo destruyeron por su importancia como defensa costera. Treinta años después, el Ayuntamiento de Nerja solicitó esos terrenos y construyó un paseo y la terraza que tiempo después pasó a denominarse Balcón de Europa.

El Balcón de Europa debe su nombre  al Rey Alfonso XII que visitó la zona en 1885 después de un seísmo desastroso, y que quedó cautivado por el escenario. Fue el monarca, quien se acercó a este lugar para comprobar los daños ocasionados por el terremoto y le dio el nombre que tiene en la actualidad porque al asomarse parecía como si Europa terminara ahí, lo siguiente sería África, de ahí la denominación de “Balcón”. Un mirador espectacular desde donde puedes divisar la inmensidad del mar. Como recuerdo, hay una estatua de bronce del rey Alfonso XII en la balaustrada del balcón.


CASTILLO DE BURGALIMAR: ruta de castillos medievales

27 noviembre, 2020 at 11:59

El Castillo de Burgalimar (Bury al-Hamma, “Castillo de los Baños”) es una fortaleza omeya del siglo X, construida sobre un pequeño cerro que domina la localidad de Baños de la Encina (Jaén). El castillo está considerado como el más antiguo en pie de España y el segundo de Europa.

Esta fortaleza califal fue mandada levantar por el califa cordobés Al-Hakam II, hijo y sucesor de Abderramán III, y finalizada en el año 968 d.C.

Hoy podemos ver en el Castillo de Burgalimar, el conjunto fortificado que mejor se conserva del Califato de Córdoba. Un excelente ejemplo de fortaleza de su época. A su vez, es uno de los castillos árabes que mejor se conservan en España. Por sus valores históricos y artísticos está declarado Monumento Nacional desde 1931, y Bien de Interés Cultural.

Desde 1969 tiene el privilegio de ondear en su torre del homenaje la bandera azul coronada de estrellas del Consejo de Europa, privilegio otorgado con motivo de la celebración del milenio de la construcción del castillo, y del que sólo dos castillos europeos tienen este privilegio, el de Baños de la Encina y el de Florencia en Nápoles.

Las visitas se reparten en distintos horarios, por lo que esto no es un problema, y cuentan con alternativa guiada. Cerca quedan Bailén, Montoro, Linares, Baeza, Úbeda o Andújar. Precisamente la sierra que comparte nombre con la última localidad o Despeñaperros son parques naturales cercanos notables.

Origen e Historia del Castillo de Burgalimar

Baños de la Encina tuvo asentamientos humanos desde la Edad del Cobre, como se desprende de los yacimientos arqueológicos que hay en el interior del recinto amurallado.

En el castillo se ha encontrado un epitafio sepulcral que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y una lápida fundacional, en la que puede leerse:

“Mandó edificar esta fortaleza el siervo De Dios Alhacam Almostánsir bilá Emir Almuminín, cuya vida Dios guarde.

Medió su cliente y gobernador militar suyo Maysur Benalhacam.

Acabóse, mediante el poder de Dios y de su ayuda.

Y esto fué en el mes de Ramadán del año trescientos cincuenta y siete.”

La fecha que aparece en la inscripción se corresponde con el año 357 después de la Hégira del calendario musulmán, por lo tanto se trata del año 968 del calendario cristiano.

La fortaleza se levantó como pieza estratégica para defender y proteger el camino de Cordoba al puerto de Muradal, hoy Almuradiel o a Despeñaperros. Los almohades reforzaron las defensas levantando un doble cerco de murallas para resistir el acoso cristiano que este castillo árabe, como otros del valle del Guadalquivir, sufrió en los siglos XI y XII.

El castillo fue conquistado por Alfonso VII en 1147, aunque, tras su muerte, volvió a manos de los musulmanes. De nuevo, en 1189, sería tomada la fortaleza de Baños de la Encina, aunque también de forma efímera, por las tropas de Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León.

En el año 1212, después de la batalla de las Navas de Tolosa, es conquistado de nuevo por los reyes Alfonso VIII, Pedro I de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra, sin embargo la conquista definitiva fue realizada por Fernando III en 1225, incorporándola a la ciudad de Baeza.

El castillo de Baños de la Encina es también conocido con el nombre de “la fortaleza de los siete reyes”, pues por ella pasaron en diferentes épocas, Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VII, Fernando III y Fernando el Católico.

En la segunda mitad del siglo XV, la villa y su castillo tuvieron gran importancia durante los enfrentamientos entre los partidarios de Enrique IV y los del Marqués de Villena y don Pedro Girón, primer señor de Utrera y Osuna, que pretendió casarse con la que sería más tarde reina de Castilla, doña Isabel la Católica.

Durante la guerra de la independencia el castillo sufrió las consecuencias de su ocupación  y desde entonces hasta 1828, el patio del castillo serviría de cementerio parroquial.

Características del Castillo de Burgalimar

El castillo ocupa la cumbre de un monte con una forma elíptica y está construido en tabiyya o tapial rojizo, material típicamente árabe realizado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares, lo que evidencia su originaria función eminentemente militar, destinado al acuartelamiento de las tropas beréberes alistadas para las campañas anuales contra los cristianos, cuyo lugar de concentración final, ya en la frontera, era la fortaleza de Gormaz (Soria).

Dispone de catorce torreones rectangulares y uno pentagonal, que adopta esta forma por la necesidad de adecuarse al quiebro que realiza la muralla en esta zona. Las torres apenas sobresalen de la silueta de la muralla.

 

Sobre una de las torres originales se introdujo la principal modificación cristiana, la Torre de Homenaje, también conocida como Almena Gorda, de la que carecen los castillos musulmanes fue construida en el siglo XV. La torre, de estilo gótico, está construida en mampostería irregular y tiene forma semicilíndrica al exterior, está estructurada en dos cuerpos cubiertos por bóveda de cañón apuntada y esquinas exteriores redondeadas para eludir los efectos de la artillería. La torre no mira hacia la campiña sino hacia el interior de la población para su control e intimidación, lo que indica su transformación con el discurrir de los años en un edificio señorial.

Al gran patio de armas se accede por una puerta que mira al este y que se abre entre dos grandes torres que la defienden. Está cubierta por un gran arco de herradura y protegida por un gran matacán que la reforma realizada durante la restauración ha ocultado.

En su patio interior se contempla un aljibe dividido en dos naves separadas por pilares y cubierto por una bóveda de medio cañón. Igualmente, se observa la otra modificación de la época cristiana: la construcción de un alcazarejo mediante la creación de una muralla interior compuesta por un poderoso torreón circular, del que hoy sólo se conserva la base, y dos lienzos que unían ésta con los muros laterales, de los que hoy sólo queda parte de uno de ellos.

El castillo de Baños de la Encina dispone de dos accesos, uno en cada frente. En el noroccidental se abre un postigo de poca altura, sólo para el paso de personas, del que había que descolgar alguna escalera de mano para salir y entrar. La puerta principal está en el frente opuesto, hacia el sureste, es recta, flanqueada por las dos torres más apretadas del castillo, con las que forma unidad. Se abría hacia el exterior con un gran arco de medio punto, actualmente de herradura, a modo de hornacina, de dovelas con despiece radial.


PEÑARANDA DE DUERO: pueblos medievales de España

12 noviembre, 2020 at 10:02

Peñaranda de Duero es un pueblo medieval del sur de Burgos a la vera del río Arandilla, afluente del Duero, y limítrofe de las provincias de Valladolid y Segovia.

Esta hermosa villa a pesar de su pequeño tamaño encierra un gran conjunto monumental con cantidad de edificaciones medievales y renacentistas.

Su arquitectura popular es además muy interesante, ya que por sus calles hay casonas y palacetes salpicados entre sus interesantes construcciones de adobe y entramado de madera. Es un pueblo que te permite transportarte en el tiempo y creer que en cualquier momento va a aparecer un caballero montado en su caballo.

Las viviendas populares, unas de las más bellas y conocidas de La Ribera, están construidas con adobe y entramado de madera, de poca profundidad y dos plantas, más un sobrado abuhardillado. La planta baja se destinaba a lagar y otros menesteres, mientras que la superior albergaba la cocina y los dormitorios. También contaba con sótano para acceder a las bodegas subterráneas que se distribuyen por todo el espacio urbano. En la fachada principal era muy común la existencia de balcones de madera, algunos de gran tamaño, a modo de solanas.

No hay nada más que llegar a la localidad para darse cuenta que hemos llegado a un lugar que tiene un importante legado arquitectónico e histórico, pues la entrada en su plaza nos muestra una vista que difícilmente olvidaremos con la ex Colegiata a nuestra derecha, el palacio de los Condes de Miranda a la izquierda, el Rollo Jurisdiccional casi en el centro de la plaza y el castillo al fondo sobre una colina.

Te recomendamos acercarte a la Oficina de Turismo para recabar información sobre los lugares a visitar e incluso ver la posibilidad de entrar tanto en la ex colegiata de Santa Ana, como en el Palacio de los Condes de Miranda. Ambos lugares sin duda valen la pena entrar y se hace con visita guiada. Te dejamos el enlace para que consultes horarios y tarifas.

Además de las grandes obras congregadas en el casco histórico del pueblo, merecen ser mencionados otros edificios religiosos importantes situados en las afueras. Entre ellos se encuentra el convento de las Madres Franciscanas Concepcionistas, fundado por los Condes de Miranda en 1558, con un destacado techo artesonado de estilo mudéjar.

Asimismo, en el siglo XVI fue fundado el Convento del Carmen por don Juan de Zúñiga y Avellaneda, típico edificio carmelitano en cuya fachada aparece la imagen del Santo patrono flanqueada por monumentales columnas y dos grandes escudos de los fundadores. En su interior se custodian interesantes retablos y pinturas del siglo XVII.

En Peñaranda se encuentra además la farmacia más antigua de España todavía en funcionamiento (La Botica de Ximeno), fundada por Lucas Ximeno en el siglo XVIII. Por ella han pasado ocho generaciones de una familia. Tiene botica, laboratorio y jardín de plantas medicinales. Las visitas son con reserva.

Origen e Historia de Peñaranda de Duero

Etimológicamente, su nombre significa ciudad de la peña y el río, lo cual alude a su emplazamiento de carácter estratégico en lo alto de un cerro.

Peñaranda de Duero no siempre perteneció a la provincia de Burgos, pues desde su repoblación posiblemente a primeros del siglo X, fue perteneciendo a varios lugares, desde el alfoz de Clunia, hasta la provincia de Segovía, pasando por San Esteban de Gormaz. Fue en el siglo XIX cuando definitivamente se integró en la provincia de Burgos.

A comienzos del siglo XIV, una vez asegurado el dominio castellano, Fernando IV entregó la villa a Fernán Ruiz de Amaya, quien, a su vez, la venderá al infante Don Pedro, hijo de Sancho IV, en 1311. En tiempos de Alfonso XI, la villa queda vinculada a la familia Avellaneda, Condes de Miranda, los cuales contribuyeron notablemente al enriquecimiento de la villa mediante la construcción de las principales obras arquitectónicas.

El castillo de Peñaranda de Duero

El castillo original era del siglo X y el que vemos hoy en día es una importante remodelación que tuvo lugar en el siglo XV.

Tiene gruesos muros de sillería y en el centro destaca la torre cuadrangular del homenaje y otros tres torreones cúbicos, dos de ellos a los lados del arco de entrada. En el interior de la torre del Homenaje se encuentra el Centro de Interpretación del castillo.

De aquí partía la muralla que rodeaba Peñaranda de Duero, de la que hoy solo se conserva el arco de Las Monjas.

Plaza Mayor

Nada más atravesar una de las puertas de la muralla, dentro del casco histórico, sobresale por su belleza la Plaza Mayor, obra del siglo XVI, con casas con soportales.

En uno de sus extremos sigue manando agua de una antiquísima fuente ya existente en la decimosexta centuria y reparada por Alonso Gil en 1663. En este singular espacio se reúnen los principales atractivos de la villa: la esbelta Colegiata de Santa Ana, el palacio de los Condes de Miranda, también llamado Palacio de Avellaneda, y el hermoso rollo de justicia.

COLEGIATA DE SANTA ANA

Presidiendo la plaza se alza majestuosa la fachada principal de la que fuera Colegiata Abacial de Santa Ana gracias a la Bula Pontifica concedida por Paulo V en 1605.

La ex-colegiata es una de las joyas de la plaza. Su construcción comenzó en 1540 y fue costeada por la viuda de Francisco de Zúñiga y su hijo.

Su portada es de un estilo barroco clasicista, imitando un retablo, con imágenes de santos entre los que destaca en la parte superior superior Santa Ana y los escudos de los Zúñiga y Avellaneda.

Las escaleras que nos conducen a la iglesia están rodeadas de ocho columnas de mármol, traídas de Nápoles junto con los bustos de emperadores de la fachada. La torre mide 65 metros.

En el interior llama la atención el cimborrio de 42 metros de altura, y como decoración, el órgano y el retablo neoclásico de Ventura Rodríguez de 1783.

PALACIO DE AVELLANEDA

La otra gran joya arquitectónica la constituye el Palacio de Avellaneda, encargada por Don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, tercer Conde de Miranda, a comienzos del siglo XVI, considerada como una de las mejores obras renacentistas de la comarca.

Su patio interior de doble arquería tiene dos plantas y en el centro un pozo. Cabe destacar del interior la escalinata de subida, el Salón de Embajadores y los artesonados mudéjares y renacentistas, azulejos y yeserías.

ROLLO DE JUSTICIA

En la plaza vemos también el Rollo jurisdiccional de estilo gótico flamígero, declarado en 1931 monumento histórico artístico. Se encuentra sobre tres escalones y se pueden apreciar, viendo el diferente grado de deterioro, las diferentes épocas en las que fue hecho. Se usó como picota para ejecutar condenados y si nos fijamos bien podemos ver el hueco para sujetar su cabeza así como los agujeros en las cabezas de león para las argollas donde se enganchaban las de cadenas que los sujetaban.

Este no fue su emplazamiento original, ya que como viene siendo habitual se encontraba en un cruce de caminos a las afueras de Peñaranda, fue traído a la plaza en 1959.


NÍJAR: los pueblos con más duende de Andalucía

16 octubre, 2020 at 9:13

Níjar es un precioso pueblo almeriense incluido en el listado de la Asociación de Pueblos Más Bonitos de España, que se encuentra a un paso de uno de los espacios naturales más bellos del país, el Parque Natural de Cabo de Gata.

Níjar lleva habitado desde la prehistoria y, si bien no tiene grandes monumentos, sí tiene una estampa fabulosa. Sus laberínticas y estrechas calles repletas de casitas blancas enriquecidas con los colores de las macetas es todo un espectáculo.

Situado a las faldas de Sierra Alhamilla y a 300 metros sobre el nivel del mar el, pueblo de Níjar ha visto el transcurrir del tiempo y el  paso de diversas culturas entre las que destaca el periodo musulmán, que dejó una huella indeleble en el trazado de sus calles, arquitectura, gastronomía y artesanía. Como anécdota destacar que la rendición de Níjar (Nixar) ante los Reyes Católicos se produjo en 1488 y escenas de estos hechos aparecen reflejadas en un relieve de la sillería baja del Coro de la Catedral de Toledo.

El pueblo de Níjar puede ser admirado en su totalidad desde un mirador inmejorable: La Atalaya (torre vigía), ubicada en un promontorio de fácil acceso.

Níjar es pueblo artesano en el que la cerámica, el esparto y las “jarapas” tienen total protagonismo, donde una vez más el pasado árabe queda patente en su fabricación en los talleres que aún perviven.

Para los amantes de los monumentos queda en el mismo pueblo la iglesia de Santa María, del siglo XVI y fuera del centro urbano puedes visitar los castillos de San Felipe y de San Román. Sin olvidarte en ningún momento que te encuentras en el Parque Natural del Cabo de Gata, con su emblemático faro y las torres de vigilancia que encuentras por toda la costa.

En Níjar comerás de lujo auténtica cocina almeriense y de la mejor calidad. Tienen gran fama los tomates de la zona, así como las gachas y las migas, el jamón, la morcilla y los embutidos en general. No te pierdas los caracoles en salsa o el mítico gambón rojo porque son una delicia. ¿Y de postre? La leche frita aquí adquiere un sabor especial.

La Jarapas de Níjar

La confección de las coloridas jarapas se sigue llevando a cabo en los talleres de las propias tiendas, por lo que el visitante que se adentre en uno de estos comercios podrá ver por él mismo los entresijos del telar con el que se transforman los retales sobrantes que llegan desde fábricas de toda España -antiguamente se usaban trapos viejos- en alfombras, mantas, colchas o cortinas. Una tradición que se remonta a la época musulmana de esta región y que es característica de la Andalucía oriental.


PLAZA DE TOROS DE BÉJAR: las plazas de toros con más encanto

26 junio, 2020 at 12:36

Hace más de trescientos años, en Béjar (Salamanca), se inició la construcción de la plaza de toros más antigua de España (algunos dicen que del mundo), conocida cariñosamente como “La Ancianita”.

Situada en el monte del Castañar a dos kilómetros de Béjar, la plaza tiene un aforo aproximado de 3.500 personas y un perímetro de 41 metros de diámetro.

“La Ancianita” es declarada Bien de Interés Cultural en julio de 1997. Plaza de 3ª categoría, aún conserva los chiqueros y algunas dependencias autorizadas por el duque de Béjar, D. Juan Manuel II.

Actualmente el edificio que alberga el palco presidencial, las taquillas, enfermería y palcos se encuentra el museo taurino instalado en 1998 en el cual podremos observar objetos relacionados con los toreros y las fiestas aquí celebradas.

Sin duda alguna es una joya arquitectónica digna de ser visitada.

Origen e Historia de la Plaza de Toros de Béjar

El primer festejo del que hay constancia se realizó en 1667, en una improvisada plaza cerrada con maderas. Después del éxito de las corridas allí celebradas el duque D. Juan Manuel II concedió el permiso para construir el coso taurino.

Según un libro de cuentas de la cofradía de la Virgen del “castañar” se demuestra que en septiembre de 1711 la actual plaza de toros estaba ya construida.

Después de su reforma del siglo XIX ha pasado a tener el ruedo redondo ya que en un primer momento tenía una estructura rectangular, hoy en día nos queda algunos restos de su primera forma en la parte este del graderío.

Ciudad de Béjar

Béjar es una pequeña ciudad situada al sur de la provincia de Salamanca, ya casi lindando con Cáceres.

Béjar está catalogado entre Los Pueblos más Bonitos de España, y dentro de los pueblos Conjuntos Históricos de Salamanca.

Béjar es una ciudad plagada de historia. En ella se asentaron vetones, romanos, visigodos, árabes y judíos; la mezcla de sangre y culturas han conformado en los bejaranos un carácter abnegado y luchador. Y así se les ha reconocido a lo largo de los tiempos: la ciudad de Béjar ostenta los títulos regios de Muy Leal, otorgado por los Reyes Católicos, de Muy Noble, concedido por Alfonso IX y de Liberal y Heroica por Práxedes Sagasta, a raíz del derrocamiento de Isabel II.

Su principal riqueza desde hace siglos ha sido la industria textil, lo que ha hecho que su actividad pasara por los altibajos que dicta la demanda del mercado. Es de destacar la rica muestra de patrimonio industrial textil que hay a lo largo de la Ruta de las Fábricas Textiles.

En la visita a esta ciudad recomendamos visitar, además de otros muchos lugares interesantes, el Castillo Palacio de los Duques de Béjar, un palacio fortificado de estilo renacentista que protegió la ciudad.