TORRES MUDÉJARES DE LA AXARQUIA: lugares mágicos de Andalucía

13 julio, 2022 at 12:46

Foto de Carmen Ocaña

Las torres mudéjares de la Axarquía (Málaga) son como unos pequeños pero singulares campanarios que se alzan en aldeas perdidas, como antenas de adobe que conectan con un pasado muy lejano. Son los minaretes de antiguas mezquitas que los conquistadores cristianos incorporaron a los templos cristianos sin modificaciones ni añadidos.

Los dos mejores ejemplos de las torres mudéjares de la Axarquía son los minaretes-campanario de Árchez y Salares. El primero tiene 15 metros de altura y fue levantado en el siglo XII.

El de Salares es más humilde y modesto, pero conserva tal autenticidad que nos transporta al siglo XIII. Doce metros de altura total en mampostería de ladrillo, con decoración de azulejos, arquerías y ventanas. Una pequeña joya que el tiempo y la suerte nos legó intacta. La máxima expresión del mudéjar andaluz, un arte nacido del maridaje de influencias islámicas y cristianas.

Historia de las Torres Mudéjares de la Axarquía

En La Axarquía, durante el siglo XII se había producido un despoblamiento generalizado de las poblaciones mozárabes autóctonas, debido a que fueron expulsados o trasladados. Tal situación fue aprovechada para introducirse grupos beréberes norteafricanos, como fueron los Masmudas y los Gomeres que tuvieron una cierta implantación en la ciudad de Vélez.

La influencia de estos grupos durante los siglos XIII y XV fue importante en esta zona cuya huella se puede rastrear en los singulares alminares, hoy día torres-campanarios, de las localidades de Vélez-Málaga, Daimalos, Corumbela, Árchez y Salares, lo mismo que Arenas que fue destruido. Estos alminares son típicos minaretes de los siglos XIII-XIV, de inspiración meriní, únicos en toda La Axarquía y Andalucía. La mezquita ocupa el lugar central en la arquitectura islámica y representa el símbolo de la fe a la que se sirve. Este elemento simbólico fue comprendido por los musulmanes en una etapa temprana, y desempeñó un papel importante en la creación de adecuados signos visibles para el edificio: el alminar, la quibla y el Mihrab.

Con la conquista de estos pueblos por los Reyes Católicos, las mezquitas son transformadas en iglesias, quedando hoy día los Alminares como campanarios de estas.

La conquista cristiana de la Axarquía no se produjo hasta 1487. El término “mudéjar”, que proviene de la voz “mudayya”, se aplica a los hispanomusulmanes que, tras la conquista cristiana, permanecieron bajo el nuevo estado castellano conservando su religión, lengua y organización jurídica.

Se considera como rasgos mudéjares el uso del ladrillo, de la cerámica vidriada y las yeserías como revestimiento y ornamentación exteriores. Los materiales que se empleaban en su construcción eran pobres, pero bastante útiles pues permitían levantar los edificios con rapidez y economía. Pero el influjo musulmán en el arte mudéjar no solo está en la ornamentación, sino también en las estructuras arquitectónicas, como son las torres campanarios y las armaduras de las cubiertas y techumbres de madera que van a cubrir los techos de las iglesias.

Ruta mudéjar de los alminares de la Axarquía

Los viajeros que recorren los escasos 40 Km. que componen esta ruta se encontrarán con cinco pequeñas poblaciones que aún conservan los ejemplos de arquitectura mudéjar más destacados de la zona. Arenas, Árchez, Salares, Sedella y Canillas de Aceituno son pueblos de auténtico trazado mudéjar que dejan en quien los visita la sensación de haber traspasado la frontera del tiempo.

Situados en las faldas del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, estos pueblos atesoran las mejores muestras de la arquitectura andalusí de la zona. Y si pasear entre alminares, adarves, arcadas y algorfas parece un buen plan, espera a conocer lo que te depara este itinerario.


CASTILLO DE SALOBREÑA: ruta de castillos medievales

22 octubre, 2021 at 12:05

El castillo de Salobreña es el monumento más importante de esta localidad de Granada. Aunque la distribución corresponde a la construcción que se levantó en época nazarí, el castillo árabe es el resultado del aporte de la arquitectura musulmana y cristiana.

El cerro en el que se asienta el castillo ha sido testigo de diversas transformaciones a lo largo de la historia. Hay vestigios desde época prehistórica. Púnicos y romanos también dejaron su huella, pero los restos del periodo andalusí y de la Edad Moderna son los que perduran actualmente en la fortaleza.

El castillo alcanza una altitud de 73 metros sobre el nivel del mar y se halla separado de la línea del mar unos 500 metros, lo que no siempre fue así. En la Edad Media, el mar llegaba hasta la base del promontorio sobre el que se asienta la ciudad y el castillo.

Desde sus murallas descubriremos unas hermosas vistas de todo el casco urbano de Salobreña, la iglesia del Rosario, las imponentes sierras, la fértil vega a sus pies, la costa mediterránea y el peñón que se adentra en el mar.

El castillo está protegido por la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Sin lugar a duda la subida al Castillo de Salobreña es una de las visitas obligadas. Es uno de los monumentos más visitados de la costa granadina, en él se ha habilitado un auditorio veraniego donde se representan obras de teatro, además aquí se celebran cenas medievales. No dudes en consular sus tarifas y horarios de visitas.

Origen e Historia del Castillo de Salobreña

El castillo domina el pueblo de Salobreña y la Costa de Poniente que en época nazarí se convirtió en una de las más importantes ciudades del litoral, tanto por su situación estratégica como por sus posibilidades económicas, sobresaliendo el cultivo en sus territorios de la caña de azúcar, el arroz, los plátanos, así como una importante industria pesquera y en menor medida ganadera.

La importancia de la Salobreña andalusí se inicia en el siglo X. Siendo frecuentes las noticias y hechos en los que aparece referida hasta el siglo XII. Pero será durante el sultanato nazarí (siglos XIII-XV), cuando adquiere relevancia a nivel político y militar, sirviendo su alcazaba, desde finales del siglo XIV, como lugar de descanso del sultán y prisión para los miembros de su familia, caídos en desgracia. Según las crónicas, varios fueron los monarcas que padecieron prisión entre sus muros: Yusuf III, Muhammad VIII el Pequeño, Muhammad IX el Zurdo, Abu Nasr Sad y Muley Hacén.

Con la toma de Salobreña por los Reyes Católicos en 1489, la alcazaba de Salobreña perdió su carácter de residencia y prisión real y se iniciaron grandes reformas para la adaptación de la fortaleza a las nuevas exigencias militares, surgidas por el uso de la artillería. El comendador maestre Ramiro López, artillero mayor e ingeniero, fue el encargado de realizar las obras de fortificación, creando una barrera de artillería orientada hacia la ciudad. Dichas obras se realizaron esporádicamente hasta el siglo XVIII para adaptarla a los avances de la artillería.

A fines del siglo XVIII la línea de costa estaba ya tan separada del promontorio de Salobreña, debido a los aluviones del delta del río Guadalfeo, que el castillo perdió eficacia defensiva respecto al mar, iniciándose un periodo de deterioro y abandono.

Estructura del Castillo de Salobreña

El Castillo es de planta trapezoidal y está formado por tres recintos:

  • uno interior de planta triangular, que se corresponde con la alcazaba o alcázar nazarí, jalonada por cuatro torres (la Torre del Homenaje, la Torre Nueva, la Torre del Polvorín y la Torre Vieja)

  • otros dos estrictamente defensivos construidos por los cristianos a finales del siglo XV. De ellos, uno defiende el frente este y sudeste, y otro el frente norte. Encontramos aquí la torre de acceso y la barrera exterior, flanqueada por dos torres más, El Cubo (de planta elíptica) y La Batería (de planta pentagonal). Finalmente, la Coracha, que hace alusión a un sistema defensivo que protege una toma de agua y que presenta en sus extremos la Torre del Agua y la Torre de la Coracha o el Baluarte.

La leyenda del Castillo de Salobreña

La leyenda del Castillo de Salobreña cuenta que existió un rey llamado Muhammed IX, conocido como el zurdo. Unos aseguran que le llamaban así porque tenía mucha destreza para manejar la cimitarra con la mano izquierda. Otros, en cambio, porque todo le salía al revés ya que fue destituido hasta tres veces. ¡Y no solamente eso! Sino que estuvo varias veces preso en el castillo, pero siempre lograba recuperar ese trono.

La cuestión es que Muhammed IX tuvo tres hijas, trillizas. Aunque siempre prefirió tener varones, estaba encantado con ellas. Tanto es así que pidió a sus astrólogos que les hicieran nada más y nada menos que su horóscopo, algo que era costumbre. En ese momento le avisaron de que las escondiera bien ya que, cuando tuvieran edad núbil, se las podrían robar.

Poco tiempo después, el rey quedó viudo por lo que mandó criar a las niñas, Zaida, Zoraida y Zorahaida, en el Castillo de Salobreña donde crecieron felices. Un día vieron cómo, a la playa, llegaba una embarcación llena de esclavos cristianos. Allí se encontraban tres caballeros jóvenes, con relucientes armaduras. Las tres, que solo habían visto siervos y esclavos durante toda su vida, se enamoraron de ellos.

El rey fue avisado de ese hecho, por lo que hizo que sus hijas regresaran a Granada. Por casualidades de la vida, se reencontraron con esos tres caballeros presos que habían ido a trabajar a la Alhambra. En momentos de desconexión, las princesas se acercaban a ellos sin que nadie lo supiera. Se enamoraron y decidieron huir. Ellos cogieron unos caballos para llegar hasta la torre donde estaban las princesas.

Las dos mayores lograron bajar con facilidad, pero la pequeña se quedó en la torre, realmente asustada. De esta manera, perdía la oportunidad de escapar con su amado. Zaida y Zoraida llegaron, sanas y salvas, al territorio cristiano donde se casaron con sus caballeros. La pequeña se quedó en esa torre, murió muy joven de pena. Según la leyenda, en la Torre de la Cautiva, en las noches de luna llena, se escucha una triste canción y un sonido de un laúd.


CASTILLO DE LA CALAHORRA: ruta de castillos medievales

14 mayo, 2021 at 10:03

El castillo de La Calahorra (Granada), levantado sobre la única colina que al pie de Sierra Nevada domina el extenso llano del Marquesado del Zenete, es uno de los monumentos más simbólicos del turismo andaluz.

El castillo de La Calahorra constituyó una revolución en la arquitectura española de su época, al ser la primera obra edificada en la Península Ibérica en estilo renacentista.

Su imponente presencia encima de la propia localidad de La Calahorra hace justicia con su importancia en la historia, no sólo a nivel local y regional, sino a nivel nacional, siendo testigo de alguno de los episodios históricos más relevantes y memorables desde su construcción en 1512.

El castillo fue mandado construir por don Rodrigo de Vivar y Mendoza, conde del Cid. Vivar recibió este marquesado del Zenete (como los árabes llamaban a la comarca) y sus ocho pueblos de los Reyes Católicos en agradecimiento por su ayuda en la toma de Granada en 1492. Esta fortaleza-palacio sirvió como ubicación clave para su que, aprovechando La Calahorra como localización estratégica para la conexión entre Almería y Granada, y como puerta que inicia la ascensión hacia el puerto de La Ragua que comunica con La Alpujarra.

En la actualidad el castillo de La Calahorra está en desuso, pero en buen estado de conservación.

Declarado Monumento Nacional, pertenece actualmente a la Casa del duque del Infantado y se encuentra en un incomprensible estado de abandono, pero en buen estado de conservación. Aunque es de propiedad privada, su interior se puede visitar, no sin dificultad. Para consultar sus horarios de visita se aconseja contactar directamente con el ayuntamiento de La Calahorra o con el teléfono de nuestra oficina de turismo.

Origen e historia del castillo de La Calahorra

En 1490, conceden el título de señorío de estas tierras al Cardenal Mendoza, que más tarde sería el Marquesado del Zenete. Este presente la fue otorgado como premio a los servicios que el Cardenal prestó a los Reyes Católicos.

El Cardenal Mendoza, en su búsqueda de prestigio y reconocimiento, trató de establecer una línea de sucesión entre Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid Campeador”, héroe de leyenda conocido por todos, y su vástago. En este intento de manipulación heráldica, el cardenal llamó a su hijo Rodrigo Díaz de Vivar, además de heredar éste el condado del Cid, situado en Jadraque, Guadalajara.

Tal era el poder del Cardenal y la gallardía demostrada por él en tiempos de guerra, que incluso la Reina Isabel, fiel creyente de la ortodoxia matrimonial cristiana, perdonó sus constantes devaneos amorosos, además de pasar por alto que tenía un hijo.

Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, primogénito del Cardenal, heredó el título del Marquesado, siendo el primer señor de estas tierras.

El Castillo-Palacio de La Calahorra es fruto del peculiar carácter del Marqués. Éste, además de tener fama de violento, era un tanto mujeriego. Al enviudar de su mujer, quedó prendado de una joven de quince años, a quién raptó y forzó para que se casase con él. Con la vehemencia habitual del Marqués, mandó construir el Castillo, como regalo a su joven esposa. Su hija fue Mencía de Mendoza, sucedió a su padre a la edad de 14 años como Marquesa del Zenete.

El Castillo fue construido entre los años 1509 y 1512 sobre las ruinas de una fortaleza árabe como prueba de la conquista del imperio Nazarí.

Desconociéndose en la actualidad la traza original del edificio, la dirección de obras se encarga en un principio al arquitecto segoviano Lorenzo Vázquez que, por desavenencias con el marqués del Zenete, se traslada al genovés Michele Carlone. Este trabajaría primero en su taller de Génova, desde donde enviaría los mármoles de Carrara ya labrados al puerto de Almería, para posteriormente ejercer la dirección en el propio castillo para inspeccionar el montaje y el trabajo con materiales locales. La Calahorra es considerada la primera obra de envergadura en la que se documenta el trabajo de artistas italianos en España, si bien el diferente origen de los autores que labran sus piezas (lombardos, genoveses y carraresis), explica las diferencias estilísticas en la decoración del inmueble, que no obstante exhibe una sorprendente unidad a diferencia del paralelo ejemplo en el castillo de Vélez-Blanco.

Características del castillo de la Calahorra

Como ya hemos dicho anteriormente, el castillo-palacio de La Calahorra constituyó una revolución en la arquitectura española de su época, al ser la primera obra edificada en la Península Ibérica en estilo renacentista.

Este estilo por entonces ya se imponía en Italia y marcó el abandono de la estética gótica imperante en casi toda Europa. Fue construido en tan solo tres años, entre 1509 y 1512.

Su exterior muestra un edificio de planta rectangular, flanqueado en cada uno de sus ángulos por cuatro torres cilíndricas rematadas por cúpulas. Torres con base circular, y no cuadradas como era típico en la edad media. Para acceder al Castillo, tan solo se puede entrar por el muro Este, por una puerta de pequeñas dimensiones, que desemboca en la Sala de Guardias.

El macizo y austero exterior contrasta, sin embargo, con su magnífico y elegante patio interior renacentista de dos pisos, don doble galería de delicados arcos, bellas balaustradas de mármol de Carrara y una escalera claustral de gran valor artístico. Las espaciosas dependencias interiores están cubiertas con diversos artesonados.


ALCAZABA DE ALMERÍA: maravillas de España

19 marzo, 2021 at 14:00

La Alcazaba de Almería es un conjunto monumental declarado Bien de Interés Cultural y máximo exponente de la herencia musulmana en la ciudad de Almería. No sólo es la mayor fortaleza construida por los árabes en la Península, sino también la construcción que dio nombre y supuso el origen de la actual urbe andaluza.

Este monumento se alza en el cerro de San Cristobal y es visible desde cualquier parte de la ciudad convirtiéndose en todo un símbolo de Almería. Desde lo alto de las murallas de la Alcazaba se pueden observar unas maravillosas vistas de la ciudad y del puerto.

El conjunto monumental Alcazaba de Almería posee tres recintos amurallados, uno de los cuales fue construido por los Reyes Católicos. Fue residencia real y hoy permanece en pie el palacio de Al-Mutasin con todas sus estancias, su mezquita, convertida en iglesia desde finales del siglo XV, y sus baños.

Antes de ir a visitarla, no olvidéis consultar sus horarios . Cuenta con visitas guiadas y su entrada es totalmente gratuita desde 1994, tanto para los almerienses como para el resto de personas.

Origen e Historia de la Alcazaba de Almería

En Andalucía justamente en el transcurso del siglo VIII y el siglo XV, bajo el reinado musulmán llegó a construirse un simbólico número de alcazabas, siendo una de las más importantes las alcazabas de Alcalá, Mérida, Granada, Badajoz, Jaén, Guadix, entre otras tantas.

Los casi mil años de historia de la Alcazaba de Almería nos ha permitido conocer la evolución experimentada en la arquitectura civil y militar durante la dominación árabe en Al-Ándalus, debido a su construcción en diferentes fases y épocas, como el castillo y torres de época bajomedieval cristiana (siglos XV-XVI), así como el origen y evolución de la ciudad.

Su construcción fue iniciada en el año 955 por Abderramán III y terminada por Hayrán, rey taifa de Almería, en el siglo XI. Tras la conquista cristiana es reformada por los Reyes Católicos y Carlos I.

En esta popular Alcazaba se llegó a construir de igual forma una especie de mezquita mayor, así como unos muros que lograban cercar el poblado y la ciudad. La alcazaba llegó a ser un fuerte militar y de igual forma fue considerado como centro para los gobernantes, siendo que esta zona poseía para aquel entonces uno de los puertos más extensos de Andalucía.

Estas murallas fueron el perfecto refugio del poblado cuando existía la crecida del mar, además de contar con un impresionante centro de industrias bastante conocido por la producción de telas. Este poblado llegó a progresar y engrandecerse bajo el reinado de Almanzor, y tras el paso del tiempo llegó a obtener su magnificencia con el rey Al-Jairán, específicamente entre el año de 1012 y 1028.

Entorno al año 1522 hubo una gran terremoto en Almería que destruyó la mayor parte de las construcciones de la ciudadela, aun así la visita a este recinto es de gran interés pues se conservan las murallas, las torres de vigilancia, y las bases de los edificios que formaban el conjunto.

Características de la Alcazaba de Almería

Se dice que este castillo llegó a ver su máximo potencial en el siglo XI bajo las órdenes del rey Almotacín, siendo este poeta y gobernador. Actualmente este castillo monumental se encuentra fraccionado en tres enormes entornos, es decir, los primeros dos recintos pertenecen a la etapa donde gobernaron los musulmanes, mientras que y el tercero fue construido por los cristianos.

  • Primer recinto. Es un gran descampado que se utilizaba para que acampara la tropa y para que se refugiara el pueblo en caso de ataque.

 

  • Segundo recinto. Era la ciudad palaciega donde vivían los gobernantes, sus guardias y sus sirvientes. Contaba con palacios, baños, aljibes, tiendas y una mezquita.

  • Tercer recinto. Mandado construir por los Reyes Católicos, está formado por dos torres defensivas y una torre del homenaje, que se utilizaba como residencia.

  • Murallas de Jairán o del Cerro de San Cristóbal. Se encuentran en el cerro del mismo nombre y son la única parte que se conserva de la enorme muralla que rodeaba a toda la ciudad musulmana. Cuenta con siete torreones.


ERMITA VIRGEN DE GRACIA: ermitas que merece la pena visitar

5 marzo, 2021 at 13:45

La ermita Virgen de Gracia es una auténtica mezquita hispanomusulmana del siglo IX sin apenas alteraciones y ubicada en Archidona (Málaga). Archidona es otra de las grandes ciudades históricas andaluzas, con un importante pasado romano y árabe.

En la parte alta del pueblo, ubicado dentro del Parque Periurbano “Sierra de Gracia”, se encuentra la que fue antigua “Villa Alta de Archidona” (la vieja ciudad musulmana), conjunto arqueológico inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, bajo la denominación de Castillo-Mezquita Ermita de la Virgen de Gracia”. Bajo las ruinas del castillo se encuentra la Mezquita, actual Ermita de la Virgen de Gracia, Patrona de la Archidona.

En esa zona alta donde estaba la vieja ciudad musulmana, los conquistadores trasformaron la vieja mezquita aljama en la ermita de la Virgen de Gracia, patrona de la localidad. Un deleite para los sentidos porque en vez de destruir el templo, simplemente lo readaptaron al nuevo culto y ampliaron un poco la nave principal. La Mezquita aún conserva su estructura y tiene el privilegio de ser la única conservada en la provincia de Málaga.

Las vistas desde la Ermita son espectaculares. Los atardeceres desde el santuario con Archidona bajo nuestra mirada y con la Peña de los Enamorados a lo lejos son espectaculares.

Foto de Jafter

Sobre la ermita y parte del recinto se levanta el Centro de Interpretación de la Cultura Mozárabe en la primera planta.

El santuario de la Virgen de Gracia tiene el siguiente horario:

– De Abril a Septiembre Mañanas de 8 a 13 y Tardes de 18:30 a 21:30 horas

– De Octubre a Marzo Mañanas de 11 a 14 y Tardes de 16 a 19 horas.

Origen e Historia de la Ermita Virgen de Gracia

Aunque construido en el s. IX, fue reedificado por los nazaríes en el s. XIII. La medina llegó a tener tres murallas, pero en la actualidad solo se aprecian dos, conservándose en la exterior varios torreones cilíndricos interceptados por torres cúbicas, donde se ubican las puertas de acceso

En las murallas de la medina destacan diversas puertas-torreones, así como un aljibe en su parte más elevada junto a la mezquita, hoy convertida al culto cristiano y denominado Santuario de la Virgen de Gracia.

La ampliación cristiana del siglo XVII consistió en otras tres naves, orientadas en perpendicular a las musulmanas, cubiertas por una bóveda ovalada. En el siglo XVIII se amplió el conjunto hasta la apariencia que ahora vemos.

LA VILLA ALTA: LA ARCHIDONA MUSULMANA

El recinto amurallado de Archidona (la Arsiduna árabe) es uno de los espacios de mayor interés de la España musulmana y está declarado Bien de Interés Cultural. Este espacio reúne restos arqueológicos que agrupan ocho siglos de historia.

En este espacio tuvieron lugar hechos históricos de gran relevancia: aquí fue proclamado emir Ab-al-Rahman I, la ciudad fue capital de la Cora de Rayya y uno de los principales apoyos de la revuelta de Omar Ibn Hafsum entre los siglos IX y X.

Características de la Ermita Virgen de Gracia

En este lugar se alzaba la antigua mezquita que fue consagrada como iglesia tras la reconquista y en cuyo interior quedan importantes restos de aquella, como las columnas y la propia configuración del espacio. Se conservan seis columnas de mármol rojo, tres naves orientadas al este – hacia la Meca –y un sencillo artesonado de madera, un caso único en toda Andalucía.

La Ermita tiene una primera parte, por donde se accede, formada por tres naves paralelas entre sí, que constituyen los restos de la mezquita. La siguen tres naves separadas perpendicularmente a las anteriores, obra del siglo XVII y escuela antequerana. La mezquita tiene arcos de herradura apenas insinuada, levantados sobre gruesas columnas reaprovechadas lisas, y dos de ellas sogueadas, procedentes de algún monumento romano tardío o quizás visigodo. Los capiteles son de perfil cúbico, cuya única moldura son muescas en los ángulos.

La ermita está consagrada a la Virgen de Gracia, patrona de Archidona, cuya imagen de estilo italo-gótico data de finales del siglo XV. En ella se encuentran diversos lienzos y retablos, así como una pila bautismal del siglo XV.

El Castillo de Archidona

La fortaleza protegida por un tajo insalvable que defendía por sí mismo la posición y por dos cinturones de muralla debió ser inexpugnable, como atestiguan las crónicas árabes y cristianas. Se estructura en dos cinturones de murallas, el primero es el más elevado y defiende la fortaleza. En él se encuentra la torre principal, llamada del homenaje en época cristiana, y el alcázar o residencia del wali. El segundo cinturón recorre la ladera del cerro y protegería la Medina o ciudad musulmana.

La Puerta de la Fortaleza es una puerta en recodo, característica de la arquitectura militar musulmana. El Alcázar mirando hacia el este es de planta cuadrada, debió ser la torre más elevada y la más protegida, pues en ella se sitúa el puesto de mando y la habitación del walí o gobernador de la fortaleza.

En el interior de la fortaleza había viviendas, silos y barracones para la guardia, hoy solo vemos algunos cimientos y la parte superior del aljibe que hay debajo, elemento clave en la resistencia de la ciudad durante los numerosos asedios que tuvo que resistir a lo largo de su historia.

Las tres puertas torres del Castillo de Archidona son típicas de las defensas fortificadas de la época almohade. Su sistema de acceso en recodo junto con las torres semicirculares cercanas a la entrada la convierten en lugares inaccesibles.

Entre este cinturón defensivo y el recinto superior estaría la Medina o ciudad musulmana. Se han practicado excavaciones que han descubierto cimientos de viviendas que se ha puesto en valor, quedando estos al descubierto para su contemplación, convenientemente protegidos por una estructura acristalada: dichos restos corresponden a una zona de estructuras de vivienda, de época nazarí.