LAS CHORRERAS: piscinas naturales de ensueño

18 septiembre, 2020 at 10:58

Las Chorreras del Cabriel es un magnífico paraje natural de la provincia de Cuenca, en los pueblos de Enguídanos y Villora. Es una zona de baños con cascadas y pozas como pocos. Posiblemente el mejor baño de la provincia en pleno Valle del Cabriel.

Formado por el Río Cabriel, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde el año 2019, es una zona de saltos, cascadas y pozas de agua turquesa, donde realizar senderismo, deportes acuáticos y turismo de naturaleza, especialmente observación de aves.

Además, cada año se organiza un evento deportivo, el “TRAIL CHORRERAS DEL CABRIEL”, se trata de una carrera de montaña que recorre el Monumento Natural de las Chorreras del Cabriel y las zonas naturales de Enguídanos y Villora a lo largo de 24km donde se combina deporte y naturaleza.

El conjunto está dividido en dos: Chorreras de Arriba y Chorreras de Abajo.

CHORRERAS DE ARRIBA

En esta zona el río está encajonado entre paredes rocosas, por eso es más inaccesible e ideal para la práctica de barranquismo.

Cuevas, saltos de agua y edificios tobáceos de gran interés geológico, acompañarán a lo largo del camino a los más aventureros.

El punto divisorio se encuentra en el llamado Lago Mayor, un remanso de aguas color turquesa y orillas de arena blanca.

En la poza superior hay una cascada de 10 metros de altura.

CHORRERAS DE ABAJO

Son las más concurridas debido a su mejor accesibilidad, convirtiéndose en uno de los parajes naturales más visitados de la provincia de Cuenca durante el verano.

En esta zona hay tres grandes pozas comunicadas entre sí, ideales para las familias con niños. Pero no hay que olvidar nunca que es una zona catalogada como peligrosa para el baño, debido a lo abrupto del terreno y a la variación de la corriente de agua.

Formación de las Chorreras de Cabriel

Las Chorreras del Cabriel se formaron en el Cuaternario, debido a la acción del río Cabriel sobre la frágil roca caliza.

El constante fluir del agua fue creando cuevas subterráneas que finalmente colapsaron debido al peso, dejando el río encajonado entre altas paredes rocosas.  Aún hoy continúa el proceso de creación del conjunto de tobas calcáreas, por eso se dice que se trata de un paraje natural vivo.

La toba se forma en entornos con alta presencia de carbonato cálcico, además es necesaria la acción de unas cianobacterias que convierten el agua en piedra. Debido al gran valor científico de estas tobas fluviales activas, han sido registradas como Lugar de Interés Geológico dentro del Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

Cada año se organizan los «Geolodías» para quien quiera conocer más, además de darse un chapuzón. Un grupo de geólogos explica con detalle cómo nació y se formó el paraje de las Chorreras del Cabriel y cómo un río, el Cabriel, es capaz de convertirse en piedra.

El Sendero de las Chorreras del Cabriel

Una ruta circular de 13,5 km recorre este magnífico paraje de la Serranía de Cuenca. Se puede recorrer en todas las estaciones del año, aunque en invierno el río puede bajar con mucha fuerza y anegar las pozas. Ojo.

La ruta comienza en Enguídanos y se completa en unas 4 horas. No es muy difícil, pero tampoco está recomendada para personas con poca preparación. El desnivel es de apenas 321 metros.

El punto más alto de la ruta es Las Hoyas. Allí mismo cruza la gran ruta GR-66. Tras el descenso y orillar el barranco del Cabriel, se llega al paraje de las Chorreras.


Cuevas con encanto: CUEVA DEL TESORO

14 febrero, 2020 at 14:17

La Cueva del Tesoro se encuentra a unos 15 kilómetros de la ciudad de Málaga, entre La Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, en la conocida zona de El Cantal. Y es que los “cantales” son pequeños acantilados que se formaron en época jurásica y que se asoman al mar por esta parte de la costa mediterránea.

Esta cueva marina que constituye una joya geológicamente hablando, tiene el honor de ser una de las tres únicas cavidades de origen submarino que existen en el mundo, además de la única visitable en Europa. Las otras dos están en México y Asia.

La Cueva del Tesoro debe su nombre a una leyenda que la rodea sobre la existencia de un tesoro escondido en una de sus grutas durante la época árabe, leyenda recogida en los escritos del siglo XVII de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo. En ella se dice que el tesoro fue escondido por el emperador de los almorávides Tasufín ibn Alí en el siglo XII. Una historia que invita a los visitantes a «jugar» e ir a la búsqueda del tesoro.

La Cueva del Tesoro está catalogada por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2002.

El recorrido por sus profundidades modeladas por el agua y el paso de los siglos, de unos 2,5 kilómetros de longitud, comienza con una exposición sobre este espacio geológico y continúa por sus diferentes salas, como la de Marco Sacro, la del Águila o la del Volcán, que guardan pinturas rupestres, cerámicas del Neolítico, restos fenicios y árabes…

La cueva está abierta todos los días y el precio de su entrada ronda los 5 €. Consulta los horarios antes de ir. También se pueden combinar con la visita a la Casa Fuerte de Bezmiliana.

Un escenario natural tan singular acoge diferentes actividades a lo largo del año, como el Festival Internacional de Música de la Cueva del Tesoro, además ha servido de lugar de rodaje, como el de la serie de Netflix Warrior nun.

El interior de la Cueva del Tesoro

La Cueva del Tesoro (también denominada cuevas del Cantal) es la única gruta marina visitable en Europa y una de las tres de este tipo que hay conocidas en el mundo. Aunque está formada por varias grutas a las que se llama con distintos nombres, se trata de una misma formación subterránea con grutas interconectadas entre sí y unidas con el mar por los acantilados del Cantal. La aparente separación entre ellas se debe, por un lado, a cegamientos naturales provocados por el paso del tiempo y, por otro lado, a la existencia de inaccesibles galerías que no han sido descubiertas todavía.

En este lugar y en tiempos remotos existían materiales silíceos depositados en una zona de sedimentación. A su vez, sobre éstos se fueron sedimentando nuevas capas de cúmulos calizos. Esta combinación geológica comenzó a elevarse a causa de presiones subterráneas y, fruto de las corrientes marinas y el golpear de las olas, se constituyeron diversas oquedades y galerías que emergieron en los Cantales de la zona por la presión de los extremos de la plataforma de sedimentación.

De esta forma el mar constituyó galerías típicas de cuevas submarinas, con columnas y gargantas que son la base de la Cueva del Tesoro. Más tarde, una vez emergida la zona sobre el nivel del mar, filtraciones de agua dulce fueron constituyendo formaciones de estalactitas y estalagmitas, propias de cuevas de origen terrestre y de la erosión por agua dulce. De este modo quedó conformada la actual Cueva del Tesoro, con unos 500 metros de galerías y una zona de lagos.

A la entrada de la Cueva existe una exposición y Salas de Interpretación del entorno geológico y natural del paraje, así como de los restos hallados que han podido conservarse. Y es que la Cueva conservaba en su interior grandes tesoros, unos reales ya descubiertos, y tal vez otros por descubrir. Entre los primeros, algunas pinturas rupestres, que residían en zonas no accesibles al público. También fueron encontradas cerámicas del Neolítico “de las Cuevas”, una punta de flecha del Solutrense, puntas de silex, hachuelas, buriles, lascas, cuchillos pulimentados, pulseras, punzones y arpones óseos, restos fenicios y árabes…

La leyenda del Tesoro Escondido

Durante los últimos siglos esta cueva ha centrado la atención de propios y extraños la leyenda del impresionante tesoro escondido en el siglo XII por árabes que llegaron huyendo de las revueltas de su tierra. Es aquí donde difieren las leyendas, pero sólo en la autoría: unas establecen que fueron cinco reyes moros los que arrumbaron a nuestras costas cargados de enormes riquezas, que pusieron a salvo escondiéndolas en la Cueva del Tesoro; otras versiones señalan que fue el emperador de los almorávides Tasufín Ibn Alí el poseedor del tesoro.

Este “El Dorado rinconero” incitó desde el siglo XVII el inicio conocido de partidas de descubridores, que alteraron las condiciones en las que se encontraba la Cueva. No obstante, estas alteraciones se realizaban sobre otras anteriores, que permitían alimentar aún más, si cabe, la creencia de que tales modificaciones tuvieron por objeto la ocultación del gran tesoro. Cuando en el siglo XVIII aparecieron en la Cueva una serie de granates (grupo de silicatos que han sido usados desde la edad de bronce como piedra preciosa), pocas dudas quedaron que las leyendas sobre el tesoro eran ciertas.

La primera persona que dedicó, literalmente, la vida al descubrimiento fue un suizo, Antonio de la Nari, en la primera mitad del siglo XIX. Él abrió galerías y un pozo (conocido como el “Pozo del Suizo”) mediante barrenos. Esta técnica exploratoria fue la que le costó la vida en 1847, cuando le alcanzó la que inevitablemente sería la última explosión provocada por él. El recuerdo de Antonio de la Nari perduró en el tiempo hasta el punto en que, durante décadas, a la Cueva se la conoció como la “Cueva del Suizo”.

Pero sería D. Manuel Laza Palacio quien realizaría el más profundo estudio de esta Cueva, que era de su propiedad, durante casi cuatro décadas y hasta su fallecimiento en 1988. Durante su trabajo aparecieron en las cercanías 6 monedas almorávides de oro de los tiempos de Yusuf Ibn Tasufín. Este descubrimiento no hizo sino avivar la creencia de que en algún punto, aún por descubrir, se encuentra esperando el inmenso tesoro escondido.


BARDENAS REALES: lugares mágicos de España

4 diciembre, 2019 at 8:52

Las Bardenas Reales es un espectáculo insólito y mágico al sureste de Navarra, próximo a Tudela, que a pesar de su apariencia desnuda e inhóspita, esconde grandes valores naturales.

Se trata de un Parque Natural de belleza salvaje declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Un paisaje semidesértico de 42.500 hectáreas que impacta y sorprende con cada nueva visita.

Las Bardenas Reales se crearon gracias a varios fenómenos naturales. Los veranos son calurosos, los inviernos muy fríos y normalmente hay grandes periodos de sequía que suelen ser interrumpidos por lluvias cortas y torrenciales. Además también en esta zona existe el llamado viento del «cierzo». Estos fuertes vientos llevan millones de años erosionando poco a poco todas las formaciones que hoy en día podemos ver. De este modo, se ha creado este paisaje de aspecto lunar con cañones, altiplanos y formaciones variopintos. Fuente de inspiración de pintores y escritores y escenario de anuncios televisivos, videoclips musicales y películas como “Airbag” o la serie “Juego de Tronos”.

Por tu cuenta encontrarás numerosas rutas señalizadas que podrás recorrer a pie, en bicicleta, a caballo o con vehículos a motor (consultar límites y normativa con la Junta de Bardenas Reales: 948 82 00 20). De la mano de guías especializados descubrirás rincones inolvidables con ecos de leyendas como la del famoso bandolero Sanchicorrota que lograba despistar a sus perseguidores con las herraduras de su caballo puestas al revés. Te puedes informar de todo en el Centro de Información de Bardenas Reales.

Las Bardenas Reales tiene unos veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. En la medida de lo posible recomendamos evitar los meses de julio y agosto. Cuenta con que en las Bardenas Reales no hay ninguna sombra donde cobijarse y puedes terminar con una insolación. También te recomendamos evitar la visita en los días de lluvia. La mejor época para adentrarse en Bardenas Reales es entre septiembre y junio. Precisamente el 18 de septiembre se celebra la “Sanmiguelada”. Miles de ovejas de los valles pirenaicos siguiendo la Cañada de los Roncaleses (une el Valle de Roncal con Bardenas Reales) acceden a esta vasta extensión por el Paso para pastar durante el invierno.

Características de las Bardenas Reales

El Parque Natural de las Bardenas Reales es un paisaje pseudoestepario esculpido a lo largo de millones de años a causa de la erosión. Situado a poco más de 70 km. de los Pirineos, y muy cerca de la capital de la Ribera, Tudela.

El parque se divide en tres zonas que, de norte a sur, son: el Plano, tierra de cultivo caracterizada por las elevaciones más suaves; la Bardena Blanca, la más fotografiada y visitada donde se encuentran las principales formaciones Castildetierra y Pisquerra. También en esta zona, definida por cabezos erosionados, barrancos secos y aspecto estepario, existe un Polígono de Tiro que explica el vuelo de aviones militares; y la Bardena Negra, donde el terreno se oscurece dando paso a los únicos bosques de pino carrasco de la zona acompañados de matorral.

Una vez en el parque, excepcionales miradores muestran las diferencias de unas zonas a otras. Desde el Alto de Aguilares se obtiene la más completa panorámica de la Bardena Blanca. El Balcón de Pilatos es un excepcional observatorio de aves. Puntos elevados que muestran la riqueza de este territorio en el que se esconden tres reservas naturales: el Vedado de Eguaras, un oasis al norte del parque que conserva las ruinas del castillo de Peñaflor; el Rincón del Bu en la Bardena Blanca (460 hectáreas) en cuyos cortados se cría el búho real; y las Caídas de la Negra en la Bardena Negra, (1.926 hectáreas) cuyo nombre hace referencia a los cortados de hasta 270 metros de desnivel.

El Parque Natural de Bardenas Reales cuenta además con más de 700 km. de caminos, pistas y cañadas, muchas señalizadas, que pueden ser recorridas por los amantes del senderismo y el ciclismo. No obstante, es recomendable ir acompañado de guías especializados en la primera incursión a este enclave natural. Además de evitar el riesgo de perderse en este desierto, te ayudarán a interpretar este paisaje cuya flora y fauna es más propia del desierto africano que del norte peninsular, llegando a ser paraíso antaño de cocodrilos y tortugas. Hoy día, águilas, buitres, búhos, avutardas, zorros, gatos monteses, ginetas, anfibios y reptiles campan entre matorrales, sisallares, saladares y espartales.


CUEVA DE DAINA: cultura megalítica en España

16 septiembre, 2019 at 9:11

La Cueva de Daina (en catalán Cova d’en Daina) es un dolmen de granito de grandes dimensiones construido entre 2700 a. C. y 2200 a. C. Está considerado como uno de los dólmenes más conocidos e importantes de Cataluña. Se encuentra en  la comarca del Ampurdán, principal zona de Cataluña con monumentos megalíticos. Concretamente se sitúa en las afueras del núcleo urbano de Romanyá de la Selva, en el macizo de las Gavarres.

La cueva de Daina destaca también por ser uno de los monumentos funerarios más representativos de su tipología, llamado sepulcro de “galería catalana” o “corredor ancho”.

En las proximidades se puede acceder a otras dos estructuras megalíticas, no tan impresionantes, pero que, dada la cercanía, merece la pena visitar: el menhir de Mutra y la cista de la carretera.

Historia

El conjunto fue descubierto en los años 1900 por el antiguo propietario de los terrenos Pere Cama i Casa. En 1957, las excavaciones promovidas por Lluís Esteva Cruañas hallaron numerosos huesos, dientes, siete puntas de flecha de sílex, fragmentos de cuchillo, trozos de cerámica y cuentas de collar.

El conjunto fue declarado en 1931 Monumento Nacional, y tanto por su aspecto como su localización su visita familiar es interesante y además permite descubrir una reliquia milenaria al alcance de todo el mundo.

Arquitectura

Se trata de un conjunto megalítico de grandes dimensiones, siguiendo una estructura típica de cámara y galería de acceso formado por grandes bloques de granito, y también se ven los grandes bloques que formaban la cubierta.

El recinto megalítico está protegido por un crómlech en forma de anillo externo de 11 metros de diámetro formado por grandes piedras de granito. El dolmen mide 7,60 m de largo por 1,70 m de ancho y 1,50 m de alto.

La cámara funeraria, de forma rectangular, está separada de la galería por tres piezas que conforman la puerta de entrada. Este tipo de sepulcros de “galería catalana” son propios del Neolítico final y responden a una evolución de los “sepulcros de corredor”.  Están formados por una cámara geométrica donde se depositaban los restos humanos y los ajuares, y un corredor que casi tiene el mismo ancho que la cámara.

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MIRADOR DE LA PEÑA: miradores con las vistas más espectaculares de España

2 agosto, 2019 at 12:17
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El Mirador de La Peña, en Guarazoca (norte de la isla de El Hierro), está a unos 700 metros de altitud, y su edificio, construido en piedra y madera, es un buen ejemplo de la arquitectura herreña.

La más pequeña de las Canarias es todo un universo. Este mirador y el resto de recorridos por sus puntos más significativos ayudan a entender por qué ha sido la primera isla española en ser declarada como Geoparque por la UNESCO. Esta pequeña isla de apenas 278 kilómetros cuadrados tiene más del 60% de su territorio protegido y cuenta, además, con una de las reservas marinas más importantes de España.

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Desde el mirador de La Peña se ven las consecuencias de un acontecimiento prehistórico sobrecogedor: el gigantesco deslizamiento de tierras que hace milenios creó el valle de El Golfo. Los riscos de esta enorme mella de 15 kilómetros de ancho por uno y medio de alto están cubiertos de una densa vegetación autóctona. A su pie yace una llanura volcánica con viñas y frutales que acaba en el azul Atlántico. Desde La Peña también se divisan los vírgenes Roques de Salmor, santuario de lagartos gigantes endémicos.

Las vistas al valle del golfo son impresionantes, es una experiencia que no te puedes perder. Desde el mirador se puede apreciar también los roques de Salmor, los viñedos y frutales que llegan hasta la costa.

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El mirador de la Peña, es un mirador con nombre propio, en este caso, César Manrique. Una perla diseñada por el arquitecto canario para rendir homenaje a la tierra y crear un ambiente fresco y acogedor. El resultado fue una obra decorada con plantas, ventanales y techos de piedra. El interior está dedicado exclusivamente para el Restaurante Mirador de La Peña, lugar idóneo para disfrutar de una carta de gastronomía canaria.

Otros lugares de esta pequeña que no te puedes perder son el Charco Azul, una fantástica piscina natural formada por el propio oleaje del mar, así como el bosque milenario el Sabinar o el Pozo de la Salud.

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Origen del Valle del Golfo

El Valle del Golfo se creó por un colosal derrumbamiento del terreno. Los últimos estudios sobre cartografía marina de la isla del Hierro han demostrado que hace miles de años ocurrió un deslizamiento gravitacional, que además de generar un gran tsunami, originó la formación del Valle del Golfo tal y como lo conocemos en la actualidad.

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Este Valle del Golfo está situado, concretamente, entre la punta norte, donde se pueden contemplar los Roques de Salmor, y la punta sur de Arenas Blancas. Sobre él, el Mirador de la Peña es el punto perfecto para poder contemplar la panorámica del Valle en toda su extensión y belleza.

El lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi) es una especie endémica de la isla que puede alcanzar los 60 centímetros de longitud, y al que la actividad humana y la introducción de animales foráneos lo llevaron al borde de la extinción. Solo logró sobrevivir en los Roques de Salmor, en el norte. En la actualidad viven unos 200 ejemplares en el Lagartario de Frontera, situado junto al acantilado de la Fuga de Gorreta.

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