MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO: monasterios y conventos con encanto

14 enero, 2022 at 11:41

El Monasterio de San Jerónimo es uno de los iconos más representativos del renacimiento granadino y se encuentra ubicado en pleno centro de Granada a muy pocos metros de la Basílica de San Juan de Dios.

El Monasterio de San Jerónimo es un conjunto arquitectónico del Renacimiento formado por iglesia y monasterio, y fue el primer monasterio que se construyó en Granada tras la conquista de la ciudad por los cristianos.

Considerado Bien de Interés Cultural, ha sido restaurado en varias ocasiones, recuperando su malograda torre en los años 80, aunque con el transcurso de los siglos ha perdido por el camino dos patios, la hospedería y otras dependencias.

Origen e Historia del Monasterio de san Jerónimo

Sobre unos terrenos que se cree que pertenecieron a Boabdil, el último rey nazarí, comenzó a construirse en 1504 el primer monasterio cristiano de Granada, el Monasterio de San Jerónimo. Así, con piedras de la muralla árabe y la antigua Puerta de Elvira, se levantó la nueva sede que los Reyes Católicos habían prometido a los miembros de la orden de los jerónimos, quienes estaban asentados en otro templo en la cercana localidad de Santa Fe desde 1492.

Promovido por los Reyes Católicos en reconocimiento al monje jerónimo fray Hernando de Talavera, el primer arzobispo de Granada y figura clave en la cristianización de la ciudad, las obras del Monasterio de San Jerónimo comenzaron bajo la estética gótica que era habitual entonces en los monumentos patrocinados por la realeza. Todo cambió alrededor de 1520, cuando la viuda del Gran Capitán (personaje clave en la rendición de los musulmanes), asumió el patrocinio de la construcción a cambio de que se reservara la Capilla Mayor de la iglesia para enterramiento suyo y de su esposo, que había muerto en 1515 de una enfermedad.

Por tanto, aunque en un principio el edificio estaba planteado en estilo gótico, el resultado final fue un monasterio renacentista con una gran iglesia de planta de cruz latina en su interior.

La orden de los jerónimos habitó en el monasterio hasta la invasión napoleónica, cuando las tropas francesas ocuparon el edificio y derribaron la torre principal. Tras la desamortización de Mendizábal, el monasterio se utilizó como cuartel.

Durante los siglos XX y XXI, las partes más defectuosas del Monasterio de los Jerónimos se restauraron, así como las obras artísticas que alberga, para dotar al complejo religioso del aspecto que tiene hoy en día.

Qué ver en el Monasterio de San Jerónimo

El monasterio está formado por la Iglesia de San Jerónimo y dos claustros rodeados por las distintas dependencias y alguna capilla. En la actualidad, solo es posible visitar la planta baja, pues en la superior viven monjas de clausura.

Durante la visita es posible ver el claustro principal, que está decorado con naranjos y cuenta con siete portadas que conducen a las diferentes capillas.

En una de las esquinas del monasterio se levanta la iglesia de San Jerónimo, la parte más espectacular de la visita. Fue construida en el siglo XVI y se trata de una de las iglesias más espectaculares de Granada. Destaca el retablo minerista de la capilla mayor donde yace el Gran Capitán junto a su mujer. Esta gran obra cumbre de la escultura andaluza representa las escenas más heroicas de este noble y guerrero procedente de Córdoba.


PEÑARANDA DE DUERO: pueblos medievales de España

12 noviembre, 2020 at 10:02

Peñaranda de Duero es un pueblo medieval del sur de Burgos a la vera del río Arandilla, afluente del Duero, y limítrofe de las provincias de Valladolid y Segovia.

Esta hermosa villa a pesar de su pequeño tamaño encierra un gran conjunto monumental con cantidad de edificaciones medievales y renacentistas.

Su arquitectura popular es además muy interesante, ya que por sus calles hay casonas y palacetes salpicados entre sus interesantes construcciones de adobe y entramado de madera. Es un pueblo que te permite transportarte en el tiempo y creer que en cualquier momento va a aparecer un caballero montado en su caballo.

Las viviendas populares, unas de las más bellas y conocidas de La Ribera, están construidas con adobe y entramado de madera, de poca profundidad y dos plantas, más un sobrado abuhardillado. La planta baja se destinaba a lagar y otros menesteres, mientras que la superior albergaba la cocina y los dormitorios. También contaba con sótano para acceder a las bodegas subterráneas que se distribuyen por todo el espacio urbano. En la fachada principal era muy común la existencia de balcones de madera, algunos de gran tamaño, a modo de solanas.

No hay nada más que llegar a la localidad para darse cuenta que hemos llegado a un lugar que tiene un importante legado arquitectónico e histórico, pues la entrada en su plaza nos muestra una vista que difícilmente olvidaremos con la ex Colegiata a nuestra derecha, el palacio de los Condes de Miranda a la izquierda, el Rollo Jurisdiccional casi en el centro de la plaza y el castillo al fondo sobre una colina.

Te recomendamos acercarte a la Oficina de Turismo para recabar información sobre los lugares a visitar e incluso ver la posibilidad de entrar tanto en la ex colegiata de Santa Ana, como en el Palacio de los Condes de Miranda. Ambos lugares sin duda valen la pena entrar y se hace con visita guiada. Te dejamos el enlace para que consultes horarios y tarifas.

Además de las grandes obras congregadas en el casco histórico del pueblo, merecen ser mencionados otros edificios religiosos importantes situados en las afueras. Entre ellos se encuentra el convento de las Madres Franciscanas Concepcionistas, fundado por los Condes de Miranda en 1558, con un destacado techo artesonado de estilo mudéjar.

Asimismo, en el siglo XVI fue fundado el Convento del Carmen por don Juan de Zúñiga y Avellaneda, típico edificio carmelitano en cuya fachada aparece la imagen del Santo patrono flanqueada por monumentales columnas y dos grandes escudos de los fundadores. En su interior se custodian interesantes retablos y pinturas del siglo XVII.

En Peñaranda se encuentra además la farmacia más antigua de España todavía en funcionamiento (La Botica de Ximeno), fundada por Lucas Ximeno en el siglo XVIII. Por ella han pasado ocho generaciones de una familia. Tiene botica, laboratorio y jardín de plantas medicinales. Las visitas son con reserva.

Origen e Historia de Peñaranda de Duero

Etimológicamente, su nombre significa ciudad de la peña y el río, lo cual alude a su emplazamiento de carácter estratégico en lo alto de un cerro.

Peñaranda de Duero no siempre perteneció a la provincia de Burgos, pues desde su repoblación posiblemente a primeros del siglo X, fue perteneciendo a varios lugares, desde el alfoz de Clunia, hasta la provincia de Segovía, pasando por San Esteban de Gormaz. Fue en el siglo XIX cuando definitivamente se integró en la provincia de Burgos.

A comienzos del siglo XIV, una vez asegurado el dominio castellano, Fernando IV entregó la villa a Fernán Ruiz de Amaya, quien, a su vez, la venderá al infante Don Pedro, hijo de Sancho IV, en 1311. En tiempos de Alfonso XI, la villa queda vinculada a la familia Avellaneda, Condes de Miranda, los cuales contribuyeron notablemente al enriquecimiento de la villa mediante la construcción de las principales obras arquitectónicas.

El castillo de Peñaranda de Duero

El castillo original era del siglo X y el que vemos hoy en día es una importante remodelación que tuvo lugar en el siglo XV.

Tiene gruesos muros de sillería y en el centro destaca la torre cuadrangular del homenaje y otros tres torreones cúbicos, dos de ellos a los lados del arco de entrada. En el interior de la torre del Homenaje se encuentra el Centro de Interpretación del castillo.

De aquí partía la muralla que rodeaba Peñaranda de Duero, de la que hoy solo se conserva el arco de Las Monjas.

Plaza Mayor

Nada más atravesar una de las puertas de la muralla, dentro del casco histórico, sobresale por su belleza la Plaza Mayor, obra del siglo XVI, con casas con soportales.

En uno de sus extremos sigue manando agua de una antiquísima fuente ya existente en la decimosexta centuria y reparada por Alonso Gil en 1663. En este singular espacio se reúnen los principales atractivos de la villa: la esbelta Colegiata de Santa Ana, el palacio de los Condes de Miranda, también llamado Palacio de Avellaneda, y el hermoso rollo de justicia.

COLEGIATA DE SANTA ANA

Presidiendo la plaza se alza majestuosa la fachada principal de la que fuera Colegiata Abacial de Santa Ana gracias a la Bula Pontifica concedida por Paulo V en 1605.

La ex-colegiata es una de las joyas de la plaza. Su construcción comenzó en 1540 y fue costeada por la viuda de Francisco de Zúñiga y su hijo.

Su portada es de un estilo barroco clasicista, imitando un retablo, con imágenes de santos entre los que destaca en la parte superior superior Santa Ana y los escudos de los Zúñiga y Avellaneda.

Las escaleras que nos conducen a la iglesia están rodeadas de ocho columnas de mármol, traídas de Nápoles junto con los bustos de emperadores de la fachada. La torre mide 65 metros.

En el interior llama la atención el cimborrio de 42 metros de altura, y como decoración, el órgano y el retablo neoclásico de Ventura Rodríguez de 1783.

PALACIO DE AVELLANEDA

La otra gran joya arquitectónica la constituye el Palacio de Avellaneda, encargada por Don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, tercer Conde de Miranda, a comienzos del siglo XVI, considerada como una de las mejores obras renacentistas de la comarca.

Su patio interior de doble arquería tiene dos plantas y en el centro un pozo. Cabe destacar del interior la escalinata de subida, el Salón de Embajadores y los artesonados mudéjares y renacentistas, azulejos y yeserías.

ROLLO DE JUSTICIA

En la plaza vemos también el Rollo jurisdiccional de estilo gótico flamígero, declarado en 1931 monumento histórico artístico. Se encuentra sobre tres escalones y se pueden apreciar, viendo el diferente grado de deterioro, las diferentes épocas en las que fue hecho. Se usó como picota para ejecutar condenados y si nos fijamos bien podemos ver el hueco para sujetar su cabeza así como los agujeros en las cabezas de león para las argollas donde se enganchaban las de cadenas que los sujetaban.

Este no fue su emplazamiento original, ya que como viene siendo habitual se encontraba en un cruce de caminos a las afueras de Peñaranda, fue traído a la plaza en 1959.


MONASTERIO DE SAN JUAN: monasterios y conventos con encanto

29 mayo, 2020 at 10:37

El Monasterio de San Juan es un magnífico conjunto monástico-asistencial del siglo XVI estrechamente vinculado a la ciudad de Burgos, que se encuentra en la localidad de San Juan de Ortega (Burgos), dentro del paso del Camino de Santiago Francés.

Los acontecimientos históricos han hecho que hoy sólo se conserve el claustro, la sala capitular y las ruinas de la iglesia.

Queda muy poco de la magnífica iglesia del siglo XV, salvo sus muros exteriores. La iglesia monástica tenía tres naves, crucero y una capilla mayor de gran profundidad que permitía alojar en ella una gran sillería coral. La cubierta debió estar formada por bóvedas góticas con nervios rectos, formando una rica tracería de forma estrellada. Su autoría se atribuye a Juan de Colonia, el más importante artista del momento en Burgos.

La única zona del monasterio que se conserva, en su mayor parte, es el claustro, cuya construcción ha de fecharse a finales del siglo XVI. La obra fue ejecutada por Domingo de Azas. Muy interesante es el claustro inferior, en el que se conservan todas las bóvedas estrelladas y unos amplios ventanales. Hay que destacar la decoración de las claves de las bóvedas con bustos que representan a santos, papas, reyes, etc., relacionados con el monasterio.

La sala capitular o capilla de Montserrat es un recinto de planta cuadrada que se cubre con nueve bóvedas de nervios góticos formando estrellas de nervios rectos que descargan sobre cuatro columnas. Desempeñó la función de sala capitular hasta que se convirtió en capilla funeraria.

En el interior de la sala capitular hay un museo dedicado al prestigioso artista burgalés Marcelino Santa María (1866-1952) que tanto destacó en la representación de los paisajes castellanos.

Lejos de relegarlo al olvido, el Ayuntamiento ha encontrado en este edificio el enclave  idóneo para realizar una intensa y continuada actividad cultural: exposiciones, conferencias, congresos, actividades musicales y recepciones se suceden a lo largo del año.

Origen e Historia del Monasterio de San Juan

Los orígenes del Monasterio de San Juan se remontan al siglo XI, cuando el monje Lesmes, nacido en Loudun, cerca de Poitiers (Francia), se instaló aquí con el beneplácito de los reyes castellanos Alfonso VI y doña Constanza de Borgoña, al frente de una comunidad de doce monjes compañeros suyos llegados de Casa-Dei. Aquí se asentó con la idea de poner en marcha un pequeño complejo asistencial para albergar a los peregrinos del Camino de Santiago. Murió en 1097, siendo aclamado y honrado como santo. En 1511 fue proclamado patrono de la ciudad.

El Monasterio de San Juan se mantuvo bajo la disciplina benedictina Casa-Dei, que le nutrió de la mayor parte de los monjes hasta 1436. Ese año se integró en la Congregación de San Benito de Valladolid, comenzando una nueva etapa espiritual y cultural que no concluyó hasta la desamortización de Mendizabal en 1836, iniciándose un periodo de abandono que acabó con la ruina de buena parte del edificio.

Nada queda del antiguo edificio románico de la época del santo fundador. La primitiva fábrica monacal vivió un momento de enorme transformación a mediados del siglo XV, a raíz del incendio que se produjo en 1436, que destruyó totalmente la iglesia.


MONASTERIO DE LEYRE: monasterios y conventos con encanto

11 octubre, 2019 at 12:23

Ubicado en Navarra, al pie de la sierra de la que toma el nombre el monasterio de San Salvador de Leyre, o simplemente Monasterio de Leyre (en euskera Leire), es uno de los conjuntos monásticos más importantes de España por su relevancia histórica y arquitectónica.

Entre los diferentes edificios que componen el conjunto, existen ejemplares del románico muy destacados por pertenecer a un periodo muy temprano del mismo y por su excelente estado de conservación. En 1867 el Monasterio de Leyre fue declarado Monumento Nacional.

Posiblemente la cabecera de la iglesia del monasterio de Leyre sea la primera manifestación del románico pleno en Navarra a mitad del siglo XI. Las piedras con las que está construido el monasterio provienen de canteras propias que se hallaban en plena sierra y cercanas a él.

El bello entorno natural que acompaña al monasterio de Leyre explica que a lo largo de su historia haya sido refugio de reyes y obispos, icono de Navarra y escenario de celebraciones oficiales. El Monasterio de Leyre forma parte de la Ruta de Monasterios en Navarra.

El monasterio se alza en terrenos del actual municipio de Yesa, a 52 km de la capital navarra, Pamplona, sobre el ramal del Camino de Santiago que discurre siguiendo el río Aragón, pasando por Jaca, el Camino de Santiago aragonés. El conjunto se encuentra en una balconada natural de la falda sur de la sierra de la sierra de Errando o de Leyre, entre cuyos picos destaca la cima del Arangoiti de 1.356 m de altitud (esta sierra es la primera sierra prepirenaica que se tiende sobre el Canal de Berdún). Dicha balconada se alza sobre el valle del río Aragón, embalsado en este punto en el pantano de Yesa.

Antes de ir a visitarlo te recomendamos conocer los horarios y las tarifas de visita

Cerca del monasterio te recomendamos visitar el castillo de Javier y Sangüesa y el pueblo medieval Sos del rey Católico.

Origen e Historia del Monasterio de Leyre

Sus orígenes se remontan a la baja Edad Media. Documentalmente está mencionado ya en 848 y su historia va estrechamente ligada a la del reino de Navarra.

Durante la dominación árabe, del siglo IX al X, fue refugio de los reyes y obispos de Pamplona, hasta que los musulmanes lo incendiaron en el siglo X.

Después de haber sido destruido por Almanzor, Sancho García lo hizo reconstruir en 1022. La cabecera del coro y la cripta se construyeron en estilo románico, fueron introducidas las reglas de los cluniacenses y partiendo de él se construyeron numerosas hosterías y hospicios a lo largo del camino de Santiago. Desde el siglo XI la cripta sirvió de panteón real. En ella se encuentran los sepulcros de varios reyes de Navarra.

El monasterio alcanzó su máximo esplendor en tiempos de Sancho García el Mayor, de su hijo García de Nájera y de su nieto Sancho de Peñalén. En el año 1307 el monasterio fue entregado a la orden de los cistercienses.

La Desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, hizo que el monasterio se cerrara con el consiguiente abandono y ruina. Pero tras ser declarado Monumento Nacional en 1867 y mediante iniciativas personales comienza a resurgir. En el año 1915 se regresan a Leyre los restos de los primeros reyes de Navarra que habían sido llevados a la parroquia de Yesa. En la actualidad, el conjunto monástico pertenece a la Comunidad Foral de Navarra, y para su cuidado y funcionamiento se le ha cedido a quienes fueron sus primeros moradores, los monjes negros, los benedictinos.

Sus sólidos muros son testigos de mil y una historias como la de dos hermanas cristianas que fueron decapitadas por no abrazar el credo musulmán, y cuyos restos se guardan en una arqueta de marfil que se exhibe en el Museo de Navarra. O la leyenda de San Virila, el abad que quedó extasiado durante 300 años al oír cantar un pajarillo cerca del monasterio, lugar del que mana la fuente de San Virila.

¿Qué ver en el Monasterio de Leyre?

El recorrido te descubrirá una sobrecogedora cripta del siglo XI, la parte más antigua de todo lo conservado. El angosto recinto, en el que se acumulan masas de piedra, con fustes de escasa altura y robustos capiteles consigue estremecer y es una clara muestra de la sobriedad propia del románico más arcaico.

Su austeridad contrasta con la decoración de las portadas de la iglesia abacial, especialmente con la de la puerta Speciosa, otro de los grandes tesoros del cenobio. Data del siglo XII y está adornada con elementos de la Ruta Jacobea. Busca el demonio atrapando una desventurada alma o al ángel que anuncia el juicio final y comprobarás que es una auténtica biblia en piedra.

Otros elementos de gran interés son la portada sur del siglo XII, la portada de la iglesia abacial (XI), el paso subterráneo de la cripta y la capilla del Santísimo (1501-1536), que contiene un retablo y esculturas de Juan de Berroeta (XVII).

En el interior de la iglesia, iniciada en estilo románico, contempla la gran nave central (XI) y alza la vista para descubrir la bóveda gótica, una de las ojivas más bellas existentes en Navarra. Tras una reja de estilo gótico tardío está el panteón de los primeros Reyes de Navarra y junto a él se venera el «Cristo de Leyre», una enorme talla del siglo XVI.

En Leyre, la alabanza y diálogo con Dios se traducen en canto gregoriano. Aprovecha la ocasión y escucha a los monjes en el oficio de laúdes, a las 7,30 horas (domingos y festivos a las 8:00 h.), misa conventual, a las 9:00 h. (domingos y festivos a las 12:00 h.), vísperas, a las 19:00 h. y en las completas, a las 21:00 h.

Si quieres disfrutar con tranquilidad del lugar, aneja al edificio existe una hospedería de 33 habitaciones. Además, el monasterio cuenta en su interior con 10 habitaciones individuales. Este alojamiento está reservado a varones y las comidas se realizan con los monjes en el refectorio.

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LAS PRESILLAS: piscinas naturales de ensueño

7 mayo, 2019 at 6:53
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Las Presillas, nombre que adquieren las piscinas naturales de Rascafría, en el Valle de El Paular (Madrid), cuentan con praderas verdes y una zona de baño dividida en tres piscinas naturales en el cauce del río Lozoya.

Un lugar ideal para el picnic familiar o con amigos durante los meses de verano en la Comunidad de Madrid y un paisaje con bonitos y relajados paseos para el resto del año.

El agua está bastante fría, pues baja desde las montañas de la Cuerda Larga, en parte de su deshielo; el fondo de las presillas tiene muchas piedras, por lo que, es mejor llevar zapatillas de río. Hay una zona de césped (en la que se prohíbe poner sillas) y otra de pinar. También hay aseos y un chiringuito.

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La entrada a las personas es libre y gratuita y el precio del parking es cinco euros por automóvil y día. Los dos únicos inconvenientes es que no podrás jugar a ningún juego de pelota ni llevarte a tu perro, pero por lo demás, vale mucho la pena.

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Podrás ir cuando lo desees, ya que está abierto todos los días de 10 a 21 horas, desde junio hasta mediados o finales de septiembre. Para más información, puedes contactar con:

  • Ayuntamiento de Rascafría: 918691117
  • Oficina de Turismo de Rascafría: 918691804

Pueblo de Rascafría

Rascafría destaca por ser un pueblo de arquitectura alegre entre montañas. La piedra (en su mayoría granito) reina entre fachadas coloridas.

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Dirigiéndonos hacia el pueblo, nos detendremos en la Plaza de los Trastámaras, levantada en conjunto con la Casona. ¿Sabías que este antiguo edificio fue en un principio un Hospital o «Lazareto»? Pues esta construcción de dos plantas con huerta y jardín, más tarde se convertiría en la casa señorial que es hoy en día.

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No te puedes perder el Ayuntamiento, de estilo neomudéjar, que fue construido a principios del siglo pasado y rehabilitado en 1984.

Muy cerca del ayuntamiento nos encontramos con la monumental Parroquia de San Andrés Apóstol. Este edificio del siglo XV se encuentra ubicado en el extremo norte del casco y conserva algunas bóvedas góticas y artesonado del siglo XVI en su nave central. Su púlpito es plateresco y conserva varias esculturas procedentes del Paular, como un San Miguel Arcángel del siglo XVIII, obra de Luis Salvador Carmona.

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Foto de Juan F. Morillo

Durante la guerra civil, su chapitel fue alcanzado por un obús y las campanas también desaparecieron durante la contienda. Y quizás el dato más curioso es que las nuevas campanas se construyeron con el metal de dos aviones que se estrellaron a mediados del siglo XX.

Siguiendo el curso del río se encuentra en Monasterio del Paular, uno de esos lugares a los que les sienta bien cualquier época del año, con su estilo gótico y barroco que atrae a miles de turistas.

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A su alrededor se levantan otros monumentos que rematan una visita como es el puente del perdón, el de la Reina o el Antiguo Molino de papel de los Batanes.

¿Qué más podemos hacer enl los alrededores de Las Presillas?

Además de visitar Rascafría que es uno de los pueblos más bonitos de Madrid, también os recomendaría que aprovechaseis la tarde para hacer una ruta a caballo por el Valle del Lozoya. En Oteruelo del Valle podéis encontrar al menos una empresa que lo hace por 15 euros la hora. Hay varias rutas disponibles y cualquiera de ellas tiene unas vistas que merece la pena disfrutar, aunque si tenéis la posibilidad os recomendaría que pidieseis hacer la ruta que atraviesa el río. Esta ruta depende del caudal que haya en el momento, pero en verano no suele haber problemas para realizarla.

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