SANFERMINES; fiestas y tradiciones

6 julio, 2014 at 20:25

FIESTAS DE SAN FERMIN

Las fiestas de San Fermín o sanfermines (en euskera Sanferminak) son una fiesta en honor a San Fermín que se celebra anualmente en Pamplona, capital de la Comunidad Foral de Navarra, al norte de España.

Los festejos comienzan con el lanzamiento del chupinazo (cohete) desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona a las 12 del mediodía del 6 de julio y terminan a las 24h del 14 de julio con el “Pobre de mí”, una canción de despedida.

CHUPINAZO SAN FERMINES

Los orígenes de las fiestas de San Fermín se remontan a la Edad Media y están relacionados con tres celebraciones: los actos religiosos en honor a San Fermín, intensificados a partir del siglo XII, las ferias comerciales y las corridas de toros, documentadas desde el siglo XIV.

PROCESION SANTO SAN FERMIN

Los antecedentes se remontan sin embargo al siglo XII, cuando la Pamplona medieval celebraba unas ferias comerciales al inicio del verano, en San Juan. Había además ferias de ganado y, al terminar la estación estival, el 10 de octubre, se celebraba la fiesta religiosa en honor a San Fermín, primer obispo de Pamplona, decapitado en Amiens, y que desde el siglo XIV contaba con corridas de toros.

En 1591 los pamploneses, cansados del mal tiempo, decidieron trasladar la fecha original a julio y hacerla coincidir con la feria. De este modo nacieron los Sanfermines. En su primera edición duraron dos días y contaron con pregón, músicos, torneo, teatro y corridas de toros. Posteriormente se fueron añadiendo otros actos como fuegos artificiales y danzas, y se prolongaron hasta el día 10.

Es precisamente en el siglo XIV, bajo el reinado de Carlos II, cuando llega a Pamplona la reliquia de San Fermín que se depositó en la iglesia de San Lorenzo, donde se sigue custodiando actualmente.

En el siglo XIX fue cuando los gigantes incorporan a su comparsa a kilikis, zaldicos y cabezudos, y cuando se instauró la costumbre de correr delante de los toros de lidia que los pastores conducían por las calles dando lugar así a los encierros. Pero no fue hasta que Ernest Hemingway escribió la novela “The sun also rises” (“Fiesta” – 1926) cuando los Sanfermines se dieron a conocer internacionalmente y así comenzó la llegada masiva de visitantes extranjeros.

cabezudo_san_fermin

Se trata en total de más de cuatro siglos de fiestas que se han visto interrumpidas en contadas ocasiones: en 1937 y 1938 por la guerra y en 1978 por los graves incidentes ocurridos tras la entrada de la Policía en la plaza de toros al terminar la corrida y en los que murió de un disparo el joven pamplonés Germán Rodríguez.

El encierro

ENCIERRO DE SAN FERMIN

El Encierro es el acto central de los Sanfermines y convierte a estas fiestas en un espectáculo inimaginable en cualquier otro lugar del mundo. Nació por una necesidad: trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad al coso taurino.

El encierro es una carrera con seis toros salvajes y seis cabestros. Se celebra a las 8 de la mañana del día 7 al 14 de julio. El día 6 no hay encierro. Participar es gratis, pero hay que cumplir ciertas normas, como no correr bebido…

Participar es gratis, pero sólo se puede acceder al recorrido por una puerta situada en la plaza consistorial, junto al Ayuntamiento. Si permaneces esperando en el recorrido sin acceder por la puerta, te desalojarán.

Hay una serie de normas que debes conocer: no se puede correr borracho y tampoco puedes hacerlo con mochilas, cámaras o elementos que pongan en riesgo a otros corredores.

875 metros separan el corral de Santo Domingo del de la plaza y a los toros les cuesta entre dos y tres minutos completarlos. No es posible realizar una carrera entera por las circunstancias de las calles y la afluencia de corredores, independientemente de la forma física. Según quienes participan, lo más recomendable es elegir un tramo, incorporarse al flujo de la carrera mientras aguardas en movimiento a que los toros te alcancen, aguantar frente a los toros sin poner en peligro a otros corredores y abandonar hacia un lado la carrera cuando la exigencia física o la seguridad lo indiquen.

La autoridad en el recorrido la ostentan, además de los toros, los pastores y sus palos.

CÁNTICOS AL SANTO

El encierro tiene un preámbulo especialmente emotivo. Se trata del momento en que los mozos, a escasos metros de los corrales donde están encerrados los toros, levantan sus periódicos enrollados y cantan frente a la imagen del Santo, colocada en una hornacina en la Cuesta de Santo Domingo.

En el más profundo de los silencios, se escucha la siguiente letra: “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición. Entzun arren San Fermin zu zaitugu patroi zuzendu gure oinak entzierro hontan otoi”.

Al terminar se corean los gritos ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! Esta estrofa se canta en tres ocasiones consecutivas: cuando faltan cinco minutos para las 8 de la mañana, a tres minutos de esta hora y a un minuto de abrirse la puerta del corral.

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EN UN LUGAR DE LA MANCHA; tercera etapa de la ruta de Don Quijote

3 julio, 2014 at 18:53

Don_Quijote_de_la_Mancha

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho que vivía un hidalgo al que se llamó Don Quijote… Hace ahora cuatro siglos, Miguel de Cervantes estaba dando al mundo una de las grandes joyas de la literatura mundial. Su protagonista, Don Quijote de la Mancha, sería un prototipo literario íntimamente ligado a la tierra por la que discurren sus desventuras.

En varios artículos te vamos a ofrecer diferentes etapas de la ruta que te permitirá acercarte con profundidad para conocer al héroe literario y su tierra, La Mancha.

La Ruta de Don Quijote ha sido declarada por el Consejo de Europa Itinerario Cultural Europeo, el cuarto de España, tras el Camino de Santiago, el legado de Al-Ándalus y las Rutas de los Sefardíes.

El tercer sector de la ruta nos conducirá hasta los límites de La Mancha, por las soledades de unas sierras que sirvieron al caballero Don Quijote como lugar de retiro y meditación de sus nuevas y temerarias empresas.

Partiendo hacia el sur desde la monumental Villanueva de los Infantes, el camino desciende hasta el solitario castillo de Montizón, en el término de Villamanrique, que ofrece a quien quiera acercarse a sus murallas una bella panorámica del río Guadalén corriendo a sus pies, entre un espeso bosque mediterráneo, donde todavía campean el lince, el águila imperial y la cigüeña negra.

CASTILLO DE MONTIZON

Después el viajero tomará rumbo norte hacia las interminables llanuras manchegas. Más adelante, dos opciones: hacia Santa Cruz de Mudela o Almuradiel. Otros conjuntos históricos de la zona son Moral de Calatrava y Viso del Marqués, donde se encuentra el impresionante palacio del primer Marqués de Santa Cruz, que pese a estar tan alejado del mar, sirve en la actualidad como Archivo Nacional de la Marina Española.

Santa Cruz de Mudela

Tras volver al ramal principal y cruzar el embalse de la Cabezuela, el viajero divisará Valdepeñas entre un mar de viñas. Allí resulta obligatorio visitar tanto la frescura de la iglesia de los Trinitarios como la de sus bodegas.

TIERRAS DE VALDEPEÑAS

Siguiendo siempre hacia el norte, el viajero no podrá evitar darse un buen paseo por la Plaza Mayor de San Carlos del Valle, donde el tiempo parece detenido.

PLAZA MAYOR DE SAN CARLOS DEL VALLE

Siguiendo el cauce del río Azuer, sembrado de molinos de agua, pronto llegaremos a Manzanares, antaño cruce de las cañadas de La Mesta y en la actualidad centro neurálgico de toda la comarca.

MANZANARES POR LOS TEJADOS

Nos dirigimos después hacia el oeste hasta llegar a Almagro, conjunto histórico que cuenta, entre otros muchos puntos de interés, con su Plaza Mayor o el Corral de Comedias.

corral de comedias de Almagro

El itinerario finaliza en el sacro conventocastillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey, desde donde el viajero divisará nuevamente las lejanías de Sierra Morena.

CASTILLO-CONVENTO-DE-CALATRAVA-LA-NUEVA

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LA CERÁMICA POPULAR ESPAÑOLA; artesanía con historia

29 junio, 2014 at 21:36

LA CERÁMICA EN ESPAÑA

La cerámica popular en España se fabrica siguiendo todavía un procedimiento que en general es muy tradicional y rudimentario; y que si bien es bastante común a la mayoría de los centros aún existentes, cuenta con algunas particularidades propias que se hacen diferentes de unos a otros lugares.

A veces el término “cerámica” suele confundirse con el de “alfarería”, si bien el primero es más amplio y engloba en cierta medida al segundo.

Los tres aspectos básicos para la fabricación artesanal de la cerámica en general son, sin duda, la arcilla, el torno y la cocción.

LA ARCILLA

 LA ARCILLA PARA LA CERAMICA

EL TORNO

 torno ceramica

LA COCCIÓN

 coccion de ceramica

Historia

La cerámica aparece en el periodo Neolítico. Teniendo noticia de las primeras mesas o tornos movidos a mano 2.000 años a. J.C., apareciendo dos siglos antes de la era cristiana el torno de pie que aprovecha la fuerza centrifuga para el trabajo. Este torno es el que subsiste en España en la actualidad. Destaquemos que en algunos centros españoles se sigue utilizando el torno o mesa de mano igual que en la prehistoria.

Según las teorías difusionistas, los primeros pueblos que iniciaron la elaboración de utensilios de cerámica con técnicas más sofisticadas y cociendo las piezas en hornos fueron los chinos. Desde China pasó el conocimiento hacia Corea y Japón por el Oriente, y hacia el Occidente, a Persia y el norte de África hasta llegar a la Península Ibérica.

Desde el norte de África penetró el arte de la cerámica en la Península Ibérica, dando pie a la creación de la loza hispano-morisca, precedente de la cerámica mayólica con esmaltes metálicos, de influencia persa, y elaborada por primera vez en Europa en Mallorca (España), introducida después con gran éxito en Sicilia y en toda Italia, donde perdió la influencia islámica y se europeizó.

la loza hispano-morisca

Durante los ocho siglos de presencia árabe en España, se elaboró, tanto en los territorios árabes como en los cristianos, una Cerámica de gran nivel que influyó en la producción de todos los alfares peninsulares y europeos.

Los procedimientos cerámicos, básicamente importados de Oriente, presentaron adelantos tecnológicos decisivos, como por ejemplo el esmalte blanco de estaño, el dominio absoluto de las técnicas de cocción y el reflejo metálico.

ceramica reflejo metalico

En Manises (Valencia) aún se conserva la cerámica de “reflejo metálico”. Su proceso de fabricación es el mismo que la tradición Árabe-Morisca nos dejó. Son empleadas tres cocciones, siendo la última la más difícil en técnica y dominio

En España la cerámica arquitectónica tendrá un papel muy importante tanto en funciones estructurales como decorativas e higiénicas. Sin ninguna duda, el gran protagonista es el azulejo que es asimilado por los reinos cristianos y aparece en el arte mudéjar. En Aragón, a partir del siglo XIII utilizan una cerámica verde y negra sobre fondo blanco, elaborada mediante moldes o en torno. Con el tiempo, el uso en exteriores fue adquiriendo gran protagonismo. En los interiores, las piezas monocromas se emplearon como revestimiento de suelos y azulejería pintada como decoración. En Cataluña, los alfareros que eran cristianos, utilizaron los mismos colores que los islámicos, aunque por influencia del comercio se introdujo el azul desde el siglo XIII. La cerámica bicolor llegó a exportarse a toda Europa. En el siglo XV se impuso la estética gótico-cristiana y se fabricaron también en Cataluña artesonados cerámicos, zócalos y pavimentos pintados a mano alzada.

ceramica arquitectonica

Los descubrimientos del siglo XVI, tanto en mineralogía como en química, propiciaron grandes avances en la cerámica con la introducción del vidrio opaco brillante de estaño, que será el punto de partida de una nueva familia cerámica. Desde España se exportará la mayólica. Los centros culturales renacentistas fueron Italia y Flandes, también para la cerámica. Los nuevos colores y las técnicas de la pintura hicieron que se extendiera su uso, en especial entre la nueva burguesía. Las exportaciones valencianas llevaron la moda a Italia, que en el Renacimiento adquirió los mismos niveles de desarrollo que la hispana, aunque con características propias.

El carácter itinerante de los ceramistas italianos hizo que su arte traspasara fronteras y Sevilla vivió esta influencia con Niculoso Pisano, que a finales del siglo XV introdujo en España la técnica pictórica “a lo italiano” combinándola con la de arista para los azulejos en serie. Durante el siglo XVI los azulejos de arista se exportaron a cualquier puerto del Mediterráneo, del Atlántico europeo o del americano.

Bajo el dominio de los Austria, en el siglo XV y principios del siglo XVI se conocieron en Amberes las vajillas doradas de Manises y también los azulejos sevillanos. Con el desarrollo económico que vivía la región y utilizando las novedades italianas, comenzó una producción cerámica que se desarrolló durante más de 250 años. Gracias a los emigrantes italianos aparece en Amberes, en el siglo XVI, la policromía. Esta actividad se extendió por España, Portugal y Norte de Holanda.

azulejos de arista

La ciudad de Talavera de la Reina, situada a orillas del Tajo en la provincia de Toledo, produce a partir del siglo XVI paralelamente a Sevilla y Cataluña- una Cerámica que recoge el espíritu de la nueva moda que afecta a todas las artes: el Renacimiento. Se abandona la abstracción del arte musulmán y se adoptan unos colores brillantes que sirven para subrayar el clasicismo de los motivos decorativos.

ceramica de talavera

Esta Cerámica tuvo una gran aceptación entre la nobleza, la burguesía y las grandes órdenes religiosas, que fueron sus clientes habituales, pero también se exportaba a México, que entonces pertenecía a la corona española, ejerciendo una gran influencia en toda la producción Cerámica española y americana.  La crisis llegó en el siglo XVIII con la aparición de la fábrica de Alcora, de donde tuvieron que importar maestros. La serie policroma es la más importante de Talavera. Las superficies Cerámicas se conciben como soportes pictóricos que se decoraron con escenas figuradas mitológicas, alegóricas o religiosas copiadas de los grabados de la época.

ceramica serie policroma

Situada a escasos kilómetros de Talavera, la villa de Puente del Arzobispo, fue un importante centro de producción de Cerámica desde el siglo XVI. Casi todas las series de Talavera se repiten en Puente del Arzobispo, de manera que las piezas son tan difíciles de clasificar que se mencionan con la atribución común de Talavera – Puente del Arzobispo. Desde finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, la producción se caracteriza por el predominio del color verde y por la abundancia de pájaros y árboles de factura popular.

Cataluña había comenzado su tradición cerámica por la producción semi-industrial de baldosas en el siglo XV en Barcelona. En el XVI las importaciones de baldosas sevillanas de cuerda seca y arista desplazan las creaciones propias. La producción catalana se trasladó después a Reus, donde adoptan la estética renacentistas inspirada en la orfebrería con relieve. Poco después aparece la baldosa policroma con la adopción de los modelos italianos, así la azulejería se convierte en el aspecto más importante de la cerámica. Las creaciones suntuosas y decorativas para las iglesias, casas señoriales, calles y edificios son muy apreciadas, los azulejos revisten todas las paredes.

azulejos de sevilla

Mención aparte merece la aplicación de la cerámica en la construcción con la llegada del modernismo, de la mano de arquitectos como Gaudí y Doménech Montaner, en un movimiento cultural que une arte e industria y asume a la perfección los gustos y temas del momento: la revisión de estilos y la naturaleza. Con las innovaciones técnicas de la revolución industrial, llegadas de Inglaterra a Sevilla, cambiaron los esquemas de la producción cerámica tradicional. En 1841 Pickman se instaló en La Cartuja y con esta fábrica llegaron los moldes de yeso, la conformación en semiseco por presas mecánicas y se recuperaron antiguas técnicas con nuevos medios como la cuerda seca o la arista. Esta industria floreciente no acometería las reformas necesarias hasta 1960.

ceramica gaudi

En la actualidad el interés por la cerámica y la alfarería se mantiene vivo a pesar de que muchos centros alfareros han desaparecido y otros están en a punto de desaparecer. Si quieres conocer más acerca de la cerámica puedes dirigirte a la  Asociación Española de Ciudades de la Cerámica.

El botijo

El botijo es un recipiente tradicional en España, que se utiliza para enfriar agua y conservarla fresca. El botijo está hecho de barro cocido y suele tener dos orificios, uno por el que se bebe y otro por el que se rellena. Existen varias formas y colores, sobre todo dependiendo de la región.

el botijo

Es habitual en Castilla, Aragón y el tercio sur de la península (Extremadura, La Mancha, Levante y Andalucía).

¿Cómo enfrían el agua los botijos? Los botijos, por muy simples que parezcan, son capaces de enfriar el agua fría, incluso cuando la temperatura es elevada y, como todo en esta vida, tiene una explicación científica. El agua que introducimos en el botijo va poco a poco filtrándose por los poros de la arcilla y, al entrar en contacto con el ambiente seco exterior, el agua se evapora produciendo un enfriamiento. Ésta es también la razón por la que es más común encontrar botijos en la zona mediterránea y sur de la península ya que en ambientes húmedos no funcionaría tan bien.

Antes de utilizar el botijo por primera vez es recomendable echarle anis y agitarlo un poco (tapando los orificios antes si no queremos ponerlo todo perdido), si no hacemos esto el agua que le echemos después siempre nos sabrá un poco al barro del botijo.

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MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA: monasterios y conventos con encanto

25 mayo, 2014 at 19:32

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

España cuenta con más de 800 monasterios y conventos repartidos por toda su geografía. Cada uno, según el momento de su construcción, corresponde a una época y a un estilo arquitectónico.

Todos tienen una especial trascendencia en la Historia de España dado su patronazgo real que propició el depósito de muchas y relevantes piezas artísticas, pero nosotros te vamos a enseñar los que nos parecen más especiales y con mayor encanto para conocer, tanto por su belleza como por su historia y relevancia.

El monasterio de San Juan de la Peña (en aragonés Sant Chuan d’a Penya), situado en Santa Cruz de la Serós, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón y forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es extremadamente singular.

camino santiago aragonés

Los orígenes del monasterio se remontan a la oscura alta Edad Media (siglo X), refugio de las comunidades cristianas asediadas por los musulmanes. Cubierta por una de esas enormes rocas, el monte Pano, se construyó el edificio original. El claustro exterior es una joya única del románico aragonés.

claustro exterior de san juan de la peña

El monasterio fue edificado en la cara norte de la Sierra de San Juan de la Peña. Dista de Jaca unos 20 kilómetros, y desde esta ciudad se accede por la carretera que hacia poniente sigue el curso del río Aragón por su margen izquierda, así como el Camino de Santiago. A unos diez kilómetros, un desvío bien señalizado nos encamina hacia Santa Cruz de la Serós y desde allí por serpenteante pista forestal asfaltada llegaremos al monasterio.

sierra de san juan de la peña

Merece la pena hacer un alto en un par de miradores que encontraremos en el ascenso por Santa Cruz de la Serós. Desde ellos, la vista del Pirineo, de la Peña Oroel tras la que se halla Jaca y del propio caserío de Santa Cruz, son realmente magníficas.

Las edificaciones conservadas, tan sólo una parte de las que existieron, son excelentes testimonios de las sucesivas formas artísticas en las diversas épocas en que este singular centro tuvo vida.

Tras destruirse a finales del siglo X el edificio original, fue refundado en el primer tercio del siglo XI por Sancho el Mayor de Navarra. En ese momento comenzó su época de esplendor, promovida por los primeros reyes aragoneses que dotaron al lugar de numerosos bienes, poder e influencia.

En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII; el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián. Además hay que reseñar otros edificios construidos en siglos posteriores, como el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.

iglesia prerromanica de san juan de la peña

Dos kilómetros más arriba está el monasterio nuevo, ha sido sometido a una profunda restauración para convertirlo en hospedería y espacio museístico.

el monasterio nuevo de san juan de la peña

Historia y Leyenda

Tras la entrada de Tarik en España y derrotado en 711 don Rodrigo en Guadalete, el ejército islámico avanzó con rapidez por la península ibérica. En el año 712, Acisclo, obispo de Huesca huyó de la misma ante el avance infiel, llevando consigo el Grial que San Lorenzo había hecho llegar a esa ciudad. Se refugió en una cueva-santuario en Yebra de Basa.

Y como él, muchos cristianos buscaron refugio en cuevas, permaneciendo bastantes de las mismas con santuarios rupestres hasta la actualidad.

¿Por qué San Juan de la Peña, una más entre las nombradas, llegó a ser lugar preferente en la consolidación del reino de Aragón?

Aquí es donde interviene la tradición o la leyenda. Se cuenta que a principios del siglo VIII, un noble joven de Zaragoza llamado Voto persiguiendo un ciervo cayó con su caballo por el acantilado de la sierra de la Peña. Habiéndose encomendado en su caída a San Juan, se posó el caballo con suavidad en una roca donde dejó sus cascos marcados. A partir de ese lugar siguió una senda que le condujo a la cueva en la que yacía el cuerpo del eremita Juan de Atarés. Su cabeza reposaba en una piedra en la que había la siguiente inscripción: “Ego Ioannes. Primus. In hoc loco, heremita, qui ab amorem Dei, hac ecclesiam fabricavi, in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic, requiesco, Amen“.

Volvió a Zaragoza y convenció con su relato a su hermano Félix para vender sus bienes, hacer limosna y luego retirarse como eremitas a la cueva de San Juan.

Ambos murieron allí y fueron sepultados junto al beato Juan de Atarés. Tras ellos, otros anacoretas mantuvieron habitado el lugar: Marcelo y Benedicto, entre otros. Hacia el año 858 García Jiménez, rey de Pamplona y Galindo II conde de Aragón favorecieron al pequeño eremitorio, haciéndose enterrar allí el rey pamplonés.

Pese a referencias algo nebulosas que hablan de cierta actividad en torno a San Juan de la Peña durante la novena centuria, lo cierto es que hay que esperar a principios del siglo X (año 920) para encontrar las primeras noticias documentales que hablan de una primigenia consagración del cenobio pinatense, convirtiéndose desde entonces en uno de los centros monásticos de referencia para los reyes navarros y aragoneses.

Abandonado probablemente durante los últimos años del siglo X, es durante la tercera década del XI cuando, bajo el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, el monasterio es de nuevo revitalizado con la introducción de la regla benedictina, siendo también ampliado en sus equipamientos. Sin embargo, uno de los momentos claves en el devenir histórico del cenobio pinatense es 1071, fecha en que el monarca Sancho Ramírez, amén de ampliar el monasterio con la erección de un segundo nivel, introduce por primera vez en la Península Ibérica el rito romano en perjuicio de la liturgia hispano visigoda hasta entonces imperante.

De este modo, el Monasterio de San Juan de la Peña se convirtió desde los años finales del siglo XI y durante todo el XII en una de las plazas de referencia para la monarquía aragonesa, desempeñando incluso la función de panteón real.

nichos de los nobles san juan de la peña

A partir de finales del siglo XII y sobre todo durante todo el XIII, el cenobio iniciaría un lento proceso de decadencia, justificado principalmente porque con las conquistas y el avance cristiano hacia el sur, el foco de influencia y de poder político se desplazó desde el abrupto Pirineo hacia el área del valle del Ebro, siendo por consiguiente cenobios como Veruela, Poblet, Rueda o Piedra los que pasarían a convertirse en los predilectos de los monarcas.

Así pues, toda la Baja Edad Media será para San Juan de la Peña un periodo de largo ostracismo, sobreviviendo y manteniéndose viva la comunidad monacal en condiciones de extrema humildad hasta que, en 1675, el más devastador incendio de cuantos consta que asolaron el monasterio, motivó el traslado de la comunidad a un nuevo cenobio barroco levantado unos cientos de metros más arriba, concretamente en la llamada Pradera de San Indalecio.

Tras la invasión francesa y, sobre todo, tras la Desamortización, ambos monasterios quedarían abandonados, siendo posteriormente declarados Monumento Nacional en 1923 y 1889 respectivamente, procediéndose a su restauración y adecuación para el turismo, existiendo en la actualidad un centro de interpretación, una hospedería e incluso un pequeño museo.

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DOLMEN DE TELLA: cultura megalítica en España

14 mayo, 2014 at 18:43

Dolmen de Tella

La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión. Varias teorías se han propuesto para intentar responder a esta y otras preguntas de los hombres de la Prehistoria.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El dolmen de Tella, conocido también como Piedra de Vasar o Losa de la Campa, está situado al noroeste de la población de Tella, en la comarca de Sobrarbe, Huesca.

En el valle de Bielsa, en la carretera que conduce a Tella y poco antes de llegar, encontramos el dolmen, de pequeño tamaño, simple en estructura, sin túmulo, se sitúa en un lugar idóneo, rodeado de prados y tierras de labor, pero también de cañones y gargantas, lugares éstos asociados a poderes sobrenaturales desde antaño.

valle de bielsa

El Pirineo y Prepirineo oscense concentran los hallazgos aragoneses de estas singulares manifestaciones arquitectónicas, cuya construcción data del IV milenio a.C., concentrándose especialmente en la mitad occidental de la provincia de Huesca y en la Sierra de Guara.

Situado en la parte noroeste de la planicie, se erige un dolmen de cámara simple rectangular abierta al sureste, que presenta una curiosa asimetría entre su piedras de roca caliza, lo que provoca un interesante efecto dinámico.

Dolmen de Tella_ de cerca

Está compuesta por una losa de cubierta y seis ortostatos laterales situados uno en los lados este y oeste y dos en cada lado norte y sur.

En la abertura tiene otra pequeña losa a modo de entrada.

La cámara tiene una superficie interna de 1,60×1,40×1,20m.

El pueblo de Tella

pueblo de tella

Tella es un pueblo de alta montaña esculpido en piedra y losa. Situado en el Pirineo Aragonés, (Comarca de Sobrarbe), muy cerca del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a 1380m de altitud.

Su caserío está trazado en torno a una calle principal mirando al sur para aprovechar las máximas horas de sol, al norte protegido por un murallón rocoso para protegerse del viento.

La presencia humana aquí es milenaria como lo demuestra el dolmen. Además del dolmen megalítico, Tella cuenta abundantes atractivos como son: sus ermitas románicas, la cueva del oso y el museo dedicado al oso de las cavernas, el centro de visitantes “”Casa el Molino”” del parque Nacional, en su interior se encuentra el “Museo de la Bruja”, también desde aquí se pueden realizar multitud de excursiones entre las que destacan las del Sector Escuaín dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Había un antiguo refrán que decía “Tella, Dios nos guarde de ella”. La verdad es que a quien le dijeran hace unos años, cuando no teníamos la posibilidad del transporte como tenemos ahora, que tenía que ir allí para cualquier cosa supongo que se lo pensaría. Es un pueblo que se encuentra a 1.380 metros de altura a las faldas del Monte Perdido y las Tres Sorores y ahora es de los lugares más bonitos del Pirineo a los que se puede ir.

Es uno de los pueblos más pintorescos del Pirineo y sitúa sus casas a lo largo de una calle única. Las casas son de tipo tradicional pirenaico: piedra, tejados de losa, pocas ventanas y chimeneas altísimas decoradas con espantabrujas. Cuentan las leyendas que ésa era una zona de brujas y por eso usaban esos elementos que ahora son decorativos para protegerse de ellas.

chimeneas de tella

También hay una cueva donde se han encontrado restos humanos y materiales correspondientes a la Edad del Bronce, pero también restos de un oso cavernario. Por ese motivo se instaló en Tella el Museo del Oso de las Cavernas.

En cuanto al arte, en el pueblo se indica una ruta de ermitas comenzando desde la iglesia parroquial románica dentro del núcleo urbano dedicada a San Martín. Se debe caminar por una senda con una frondosa vegetación de bojes, robles y pinos hasta que se llega a una impresionante ermita justo debajo de una peña. Ésta es la ermita de los santos Juan y Pablo, una de las más antiguas del románico en Aragón, en Barbastro se conserva su acta de consagración del año 1018. Consta de una sala rectangular dotada de un pequeño ábside con planta de herradura, debajo del cual se encuentra una cripta. Otras ermitas son las de Fajanillas y la de la Virgen de la Peña, construidas ambas en el siglo XII.

ermita de los santos Juan y Pablo tella

Merece la pena esta pequeña excursión por los alrededores de Tella de no más de tres cuartos de hora para ver un paisaje que impresiona, para sentirte parte de la naturaleza, de la historia… y ¿por qué no? sentirnos un poco brujas y brujos.

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