Cuevas con encanto: CUEVA DEL TESORO

14 febrero, 2020 at 14:17

La Cueva del Tesoro se encuentra a unos 15 kilómetros de la ciudad de Málaga, entre La Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, en la conocida zona de El Cantal. Y es que los “cantales” son pequeños acantilados que se formaron en época jurásica y que se asoman al mar por esta parte de la costa mediterránea.

Esta cueva marina que constituye una joya geológicamente hablando, tiene el honor de ser una de las tres únicas cavidades de origen submarino que existen en el mundo, además de la única visitable en Europa. Las otras dos están en México y Asia.

La Cueva del Tesoro debe su nombre a una leyenda que la rodea sobre la existencia de un tesoro escondido en una de sus grutas durante la época árabe, leyenda recogida en los escritos del siglo XVII de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo. En ella se dice que el tesoro fue escondido por el emperador de los almorávides Tasufín ibn Alí en el siglo XII. Una historia que invita a los visitantes a «jugar» e ir a la búsqueda del tesoro.

La Cueva del Tesoro está catalogada por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2002.

El recorrido por sus profundidades modeladas por el agua y el paso de los siglos, de unos 2,5 kilómetros de longitud, comienza con una exposición sobre este espacio geológico y continúa por sus diferentes salas, como la de Marco Sacro, la del Águila o la del Volcán, que guardan pinturas rupestres, cerámicas del Neolítico, restos fenicios y árabes…

La cueva está abierta todos los días y el precio de su entrada ronda los 5 €. Consulta los horarios antes de ir. También se pueden combinar con la visita a la Casa Fuerte de Bezmiliana.

Un escenario natural tan singular acoge diferentes actividades a lo largo del año, como el Festival Internacional de Música de la Cueva del Tesoro, además ha servido de lugar de rodaje, como el de la serie de Netflix Warrior nun.

El interior de la Cueva del Tesoro

La Cueva del Tesoro (también denominada cuevas del Cantal) es la única gruta marina visitable en Europa y una de las tres de este tipo que hay conocidas en el mundo. Aunque está formada por varias grutas a las que se llama con distintos nombres, se trata de una misma formación subterránea con grutas interconectadas entre sí y unidas con el mar por los acantilados del Cantal. La aparente separación entre ellas se debe, por un lado, a cegamientos naturales provocados por el paso del tiempo y, por otro lado, a la existencia de inaccesibles galerías que no han sido descubiertas todavía.

En este lugar y en tiempos remotos existían materiales silíceos depositados en una zona de sedimentación. A su vez, sobre éstos se fueron sedimentando nuevas capas de cúmulos calizos. Esta combinación geológica comenzó a elevarse a causa de presiones subterráneas y, fruto de las corrientes marinas y el golpear de las olas, se constituyeron diversas oquedades y galerías que emergieron en los Cantales de la zona por la presión de los extremos de la plataforma de sedimentación.

De esta forma el mar constituyó galerías típicas de cuevas submarinas, con columnas y gargantas que son la base de la Cueva del Tesoro. Más tarde, una vez emergida la zona sobre el nivel del mar, filtraciones de agua dulce fueron constituyendo formaciones de estalactitas y estalagmitas, propias de cuevas de origen terrestre y de la erosión por agua dulce. De este modo quedó conformada la actual Cueva del Tesoro, con unos 500 metros de galerías y una zona de lagos.

A la entrada de la Cueva existe una exposición y Salas de Interpretación del entorno geológico y natural del paraje, así como de los restos hallados que han podido conservarse. Y es que la Cueva conservaba en su interior grandes tesoros, unos reales ya descubiertos, y tal vez otros por descubrir. Entre los primeros, algunas pinturas rupestres, que residían en zonas no accesibles al público. También fueron encontradas cerámicas del Neolítico “de las Cuevas”, una punta de flecha del Solutrense, puntas de silex, hachuelas, buriles, lascas, cuchillos pulimentados, pulseras, punzones y arpones óseos, restos fenicios y árabes…

La leyenda del Tesoro Escondido

Durante los últimos siglos esta cueva ha centrado la atención de propios y extraños la leyenda del impresionante tesoro escondido en el siglo XII por árabes que llegaron huyendo de las revueltas de su tierra. Es aquí donde difieren las leyendas, pero sólo en la autoría: unas establecen que fueron cinco reyes moros los que arrumbaron a nuestras costas cargados de enormes riquezas, que pusieron a salvo escondiéndolas en la Cueva del Tesoro; otras versiones señalan que fue el emperador de los almorávides Tasufín Ibn Alí el poseedor del tesoro.

Este “El Dorado rinconero” incitó desde el siglo XVII el inicio conocido de partidas de descubridores, que alteraron las condiciones en las que se encontraba la Cueva. No obstante, estas alteraciones se realizaban sobre otras anteriores, que permitían alimentar aún más, si cabe, la creencia de que tales modificaciones tuvieron por objeto la ocultación del gran tesoro. Cuando en el siglo XVIII aparecieron en la Cueva una serie de granates (grupo de silicatos que han sido usados desde la edad de bronce como piedra preciosa), pocas dudas quedaron que las leyendas sobre el tesoro eran ciertas.

La primera persona que dedicó, literalmente, la vida al descubrimiento fue un suizo, Antonio de la Nari, en la primera mitad del siglo XIX. Él abrió galerías y un pozo (conocido como el “Pozo del Suizo”) mediante barrenos. Esta técnica exploratoria fue la que le costó la vida en 1847, cuando le alcanzó la que inevitablemente sería la última explosión provocada por él. El recuerdo de Antonio de la Nari perduró en el tiempo hasta el punto en que, durante décadas, a la Cueva se la conoció como la “Cueva del Suizo”.

Pero sería D. Manuel Laza Palacio quien realizaría el más profundo estudio de esta Cueva, que era de su propiedad, durante casi cuatro décadas y hasta su fallecimiento en 1988. Durante su trabajo aparecieron en las cercanías 6 monedas almorávides de oro de los tiempos de Yusuf Ibn Tasufín. Este descubrimiento no hizo sino avivar la creencia de que en algún punto, aún por descubrir, se encuentra esperando el inmenso tesoro escondido.


EL RASTRO DE VALENCIA: mercadillos de España con historia

10 enero, 2020 at 14:09

El rastro de Valencia es como el baúl de los recuerdos. Todo un paraíso para buscadores de gangas vintage que se monta cada domingo (y algunos festivos), antes ubicado en el barrio de Mestalla y ahora recientemente trasladado al de Beteró, zona de Tarongers.

Aquí puedes encontrar cosas de lo más variopintas que un día se perdieron entre cajas y armarios y que sus dueños han recuperado para explotar toda su esencia vintage. Es un plan habitual de domingo en Valencia a partir de las 9h.

Origen e Historia del rastro de Valencia

La historia de El Rastro de Valéncia es “casi” tan antigua como la propia ciudad, al menos según las crónicas locales. Se tiene conocimiento de él por primera vez cuando se montaba en las inmediaciones del Mercado Central, que por aquel entonces era el centro comercial de la ciudad. Alrededor de la Iglesia de los Santos Juanes montaban sus puestos desde chatarreros, hasta libreros, traperos, vendedores de antigüedades y muebles viejos… algo que poco difiere de su naturaleza actual. La economía de la ciudad no era como la actual y la venta de segunda mano (o más) era muy habitual como forma de subsistencia.

Sin embargo la Guerra Civil cambió la historia del Rastro. Los puestos fueron desapareciendo y ya en el año 60, cuando la postguerra había terminado, el Rastro empezó una nueva etapa en el centro de Valencia trasladándose al mercado de la Congregación, situado en la plaza de Nápoles y Sicilia. Ya no queda nada de este mercado que por aquel entonces contaba apenas con unas pocas casetas y con poquísimas ventas.

Fue por aquel entonces cuando se aprobó en un pleno del Ayuntamiento el 26 de febrero de 1960, la autorización necesaria para realizar la venta ambulante, durante los domingos y festivos algo que sin duda ayudó a El Rastro. En un principio contó con una decena de puestos donde vender objetos de segunda mano y quincalla.

No sería hasta mediados de la década de los 80, cuando El Rastro vive su época dorada extendiéndose incluso hasta la Plaza del Arzobispado. Cada vez acude más y más gente, pero a la vez, se produce un gran desorden en pleno centro de la ciudad por lo que se realiza un proceso de mayor regulación limitando su ubicación en la Plaza de Nápoles y Sicilia, la plaza de Mosén Millá y calle del Barón de Petrés.

A principios de los años 90, El Rastro volvió a cambiar de ubicación por enésima vez. En esta ocasión al parking del Antiguo Hospital, colindante con las calle de Guillen de Castro y Quevedo. Sin embargo poco duró la experiencia en este sitio ya que se iniciaron las obras del actual MUVIM por lo que El Rastro fue reubicado a la plaza Luís Casanova, cerca del estado del Mestalla. Un espacio más accesible y amplio para puestos y visitantes donde acuden cada domingo más de 500 vendedores.

Nueva ubicación del rastro de Valencia

La intervención no sólo permitirá trasladar los puestos del rastro sino que se convertirá en nueva zona verde para el barrio de Beteró. Así, habrá espacio para las 517 paradas de los vendedores, que estarán delimitadas en el suelo con pinturas, como en el resto de mercadillos; y también una zona de socialización de perros, bancos, máquinas cardiosaludables y parques infantiles.

Una de las principales características será que el espacio estará vallado y se cerrará por la noche.

El nuevo mercado del rastro, ubicado en Beteró, zona de Tarongers,  cuenta con 517 puestos de venta, prácticamente todos con un árbol cercano gracias al diseño del espacio y la disposición del arbolado que se ha realizado. Cada puesto de venta estará delimitado en el suelo con pinturas.

Asimismo, la nueva zona ajardinada está vallada y cerrará en horario nocturno, por lo que se realizará control sobre los accesos tanto de las personas (ciudadanía y comerciantes) como de los vehículos autorizados y empleados públicos (policía local, inspectores…). En ella los vecinos y las vecinas pueden disfrutar de un nuevo parque con abundante arbolado, juegos infantiles, un área de socialización animal, y aparatos de mantenimiento fitness y salud, tanto para niños y niñas, como para personas mayores.


CAMINO DE SANTIAGO: cultura y tradiciones

13 diciembre, 2019 at 11:47

Camino de Santiago es la denominación que tiene el recorrido de peregrinación cristiana que se dirige a Santiago de Compostela (Galicia) para visitar la tumba del Apóstol Santiago, en la Catedral de Santiago.

A partir del siglo IX, se forjó como una de las rutas de peregrinación más importantes de Europa, convirtiéndose en la espina dorsal de los reinos de la península Ibérica. De hecho, es denominada con el título de calle Mayor de Europa, por la cantidad de peregrinos que lo realizan.

El primero en realizar la ruta se dice que fue Alfonso II el Casto, rey de Asturias. A él le siguieron numerosos peregrinos, siendo la Edad Media su momento más álgido para fortalecer los reinos cristianos. Para ello se construyeron varios monasterios y posadas en el camino hacia Santiago de Compostela desde el norte; y se empezaron a abrir otras vías desde los países vecinos. Los peregrinos empezaban a llegar desde cualquier parte del mundo. Por tanto, el Camino de Santiago no es una única ruta ni un camino que recorriera el Apóstol Santiago sino que son un conjunto de caminos que, como venas del cuerpo, van convergiendo para dirigirse a Compostela.

Aunque en épocas posteriores empezó a perder interés, desde hace unos años el Camino de Santiago ha vuelto a recuperar su esplendor. En 1993 el Camino de Santiago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Origen e Historia del Camino de Santiago

Santiago el Mayor fue uno de los principales apóstoles de Jesucristo y el primero de ellos en morir martirizado. La tradición cristiana indica que su cadáver fue trasladado a Hispania y depositado en una tumba situada en Gallaecia. Esta fue descubierta sobre el año 820 entre los restos de un asentamiento romano abandonado y sobre ella se construyó un templo que fue ampliado en los siglos siguientes hasta convertirse en la actual catedral.

Para entender las peregrinaciones medievales a Santiago de Compostela, debemos partir de la tradición que habla de la labor evangelizadora de Santiago en tierras de la Hispania romana. Se sabe que tras la muerte de Cristo, Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo, continúa inicialmente su labor apostólica en Jerusalén y posteriormente en Hispania.

Tras esta labor en Hispania, vuelve a Palestina y tras incumplir la prohibición de predicar el Cristianismo, fue decapitado en tiempos de Herodes Agripa. Según la tradición, su cadáver fue robado por los discípulos Atanasio y Teodoro y llevado en barco de nuevo a tierras españolas, en concreto a Iria Flavia (cerca de la actual Padrón).

Siglos después, tras la batalla de Covadonga (s. VIII), se asienta en Asturias un pequeño reino que intenta recuperar el ideal unificador de la monarquía hispano-visigoda. Uno de los principales y decisivos monarcas de este periodo inicial fue Alfonso II El Casto que reinó durante un largo periodo de tiempo (entre el año 791 y el 842). Es durante su reinado cuando se produce el milagroso descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago. Tras este descubrimiento, el monarca manda la construcción de una pequeña iglesia de estilo asturiano en aquella zona del descubrimiento (ahora Compostela).

Desde este momento, queda establecida oficialmente la tumba del apóstol en aquel mágico lugar, cercano al cabo de Finisterre, punto situado en el extremo occidental de Europa. El camino a Finisterre era indicado desde cualquier lugar de Europa por las estrellas de la «Vía Láctea». Desde antiguo se creía que allí se acababa el mundo y que el Atlántico era «la tumba del sol». Posiblemente estos hechos geográficos y astronómicos ayudaron a reforzar el magnetismo que desde entonces provocó en millones de almas la ruta jacobea.

El enorme prestigio que proporciona la presencia de las reliquias de Santiago el Mayor fue hábil y rápidamente aprovechado por los monarcas asturianos y leones para consolidar su reino en oposición a Al-Andalus y para darse a conocer al resto de la Cristiandad europea.

En el año 899 Alfonso III, El Magno, consagra una nueva catedral de mayores dimensiones y calidad artística que la levantada por Alfonso II.

La orden de Cluny pronto se hace eco del prestigio de Compostela y durante el siglo XI promueve las peregrinaciones a Santiago. A cambio, los reyes cristianos hacen generosas donaciones a sus monasterios. A lo largo del siglo XI la afluencia de peregrinos se intensifica y comienza a establecerse una ruta principal con sus respectivas estaciones (Camino Francés).

En el año 1073 se inicia la construcción del tercer templo consecutivo sobre la tumba del apóstol, bajo mandato del obispo Peláez. Será la gran catedral románica que conocemos: un magnífico templo del “románico de peregrinación”.

Las Rutas del Camino de Santiago

Actualmente existen varias rutas costeras o interiores que llegan a la catedral de Santiago, donde los peregrinos pueden sellar la última etapa de su viaje y visitar al apóstol. Las rutas más populares son el Camino Francés, el Camino del Norte y la Vía de la Plata.

  • Camino Francés: itinerario con mayor tradición histórica del Camino de Santiago. Nace en Francia, salva los Pirineos y cruza la Península Ibérica de este a oeste. Accede a Galicia por la legendaria subida a O Cebreiro.
  • Camino del Norte: el Camino de Santiago del Norte es una vía de peregrinación por la costa astur-galaica cuyo origen se remonta al siglo IX. Pisa suelo gallego en Ribadeo.
  • Camino Primitivo: el Camino de Santiago más antiguo es hoy una ruta de gran belleza y exigente trazado. El Camino Primitivo, nada masificado, sigue las huellas del primer peregrino.
  • Camino Inglés: ruta seguida por los peregrinos del norte y oeste de Europa que arribaron por barco a la costa coruñesa y continuaron por tierra hasta Santiago de Compostela.
  • Camino Portugués: el Camino Portugués es una ruta medieval del Camino de Santiago que discurre hacia el norte desde el país luso y se adentra por Galicia a orillas del río Miño. Se trata de un itinerario de largo recorrido con el que se accede a Galicia desde tierras portuguesas.
  • Vía de la Plata (por Laza): recorrido procedente de Andalucía y Extremadura, asentado sobre las antiguas vías romanas y que da comienzo originalmente desde la misma puerta de la catedral de Sevilla.
  • Camino de Santiago a Finisterre y Muxía: único trazado con origen en Santiago y meta en el cabo Finisterre, punto más occidental de Europa, o el Santuario da Virxe da Barca en la localidad de Muxía.
  • Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla: desde O Grove o Ribeira hasta Padrón, imita el trayecto que cubrió la barca con los restos de Santiago Apóstol.
  • Vía de la Plata (por Verín): se trata del camino jacobeo con mayor recorrido en Galicia y más variedad de ramales. Por la provincia de Ourense discurren dos variantes bien definidas, una por Laza y otra por Verín. Esta ruta, de amplio valor natural y patrimonial, es aún una gran desconocida para muchos peregrinos a pesar de que su trayecto se sustenta en calzadas romanas.

Además de las rutas jacobeas reconocidas como “oficiales” y citadas anteriormente, también existen muchas otras vías de peregrinación de larga tradición que recorren toda la Península: camino Mozárabe, Aragonés, del Sur, de Levante, de Madrid y camino de Invierno.

La primera vez que se hace el Camino de Santiago es normal elegir el Camino Francés, que condensa la génesis jacobea en todos los aspectos: mito, leyenda, arte, cultura, historia y popularidad. La mejor opción es dedicar un mes a la aventura jacobea y comenzar en Saint Jean Pied de Port, para vivir la experiencia de cruzar los Pirineos el primer día y pasar la noche en Roncesvalles. Y si dispones de menos tiempo, los lugares habituales con accesos directos son Logroño (25 etapas), Burgos (20 etapas), León (13 etapas), Astorga (10 etapas) y Sarria (5 etapas), esta última cubre la distancia mínima de 100 kilómetros para obtener la Compostela.

La primavera y el otoño es la temporada ideal para recorrer el Camino de Santiago, no hay mucha afluencia y no son épocas de mucho frío, lo que hará que tu mochila sea más ligera.

La Concha del peregrino

La concha del peregrino, es sin duda el símbolo del Camino de Santiago más universal y representativo, un icono con el que sobran las palabras cuando nos referimos a las rutas jacobeas que llegan a Santiago. La concha de vieira, una familia de molusco bivalvo muy común en Galicia, parece hoy un objeto casi imprescindible para el peregrino que emprende su viaje, sin embargo, pese a su popularidad, la razón por la que los primeros caminantes la adoptaron se desconoce.

A pesar de no estar tan difuminados sus orígenes, sí conocemos el uso que obtuvo desde el comienzo de las peregrinaciones a ciudad santa: distinguir a los caminantes que habían concluido su peregrinación por el Camino de Santiago. Tradicionalmente a todos los peregrinos que habían llegado a Santiago de Compostela se les entregaba un documento acreditativo y se les concedía una concha de vieira para colocarla en el sombrero o en la capa. Portar la concha de vieira era considerado como una forma de tributo al Apóstol, como ya se indicaba en los textos del Códice Calixtino.

Con el paso de los años, la concha del peregrino ha pasado de ser un distintivo de los peregrinos para convertirse en todo un símbolo del Camino de Santiago. De hecho, la concha de vieira es uno de los símbolos usados oficialmente por Xacobeo para la señalización del Camino de Santiago que verás en cientos de mojones repartidos por todas las rutas reconocidas como oficiales, impreso en color amarillo y bajo fondo azul.


SANTA MARÍA DE EUNATE: ermitas que merece la pena visitar

31 octubre, 2019 at 13:34

La ermita de Santa María de Eunate, rodeada de misterio, es una ermita del siglo XII atribuida a los templarios, y que se alza solitaria en la llanura navarra, en la confluencia de los Caminos a Santiago aragonés y navarro.

El misterio no aclarado sobre su origen y su inquietante interior avivan el interés de este templo que fue hospital de peregrinos, dormitorio de difuntos, faro-guía para caminantes, lugar de culto cristiano y santuario telúrico para quienes buscan fuerzas esotéricas.

En Mururzábal (Valle de Valdizarbe), en la ruta tolosarra del Camino de Santiago, poco antes de que ésta confluya en Puente la Reina con la procedente de Orreaga/Roncesvalles, se alza solitaria pero imponente la iglesia de Santa María de Eunate, un raro, bello y sugerente ejemplo de arquitectura románica declarado monumento nacional.

Su planta octogonal sigue el modelo de la basílica del Santo Sepulcro y de la Cúpula de la Roca de Jerusalén. Esta estructura y el claustro que la circunda la hacen diferente a cualquier otro templo románico.

No dudes en consultar sus horarios y tarifas cuando vayas a realizar la visita a esta magnífica ermita medieval.

Origen e Historia de la ermita Santa María de Eunate

Construida en 1170, su origen no está claro. Algunos historiadores han barajado la posibilidad de que fuese obra de los templarios y hospital de la orden de San Juan, mientras que la tradición popular atribuye su construcción a una reina o señora, cuya sepultura yace bajo las piedras, para que fuese capilla funeraria (iglesia cementerial de peregrinos).

Más allá de aspectos de carácter legendario, la gran mayoría de especialistas coinciden hoy en día en contextualizar la construcción del templo durante la segunda mitad del siglo XII, coincidiendo pues con el fecundo reinado de Sancho el Sabio de Navarra.

Otra de las funciones que tanto a Santa María de Eunate como al Santo Sepulcro de Torres del Río se atribuyen es la de faro de orientación para al peregrino, contando ambas en lugar de torre, con una especie de linterna arquitectónica coronando el edificio dentro de la cual se mantenía un fuego que servía de punto de referencia al caminante durante la noche.

Arquitectura de la ermita Santa María de Eunate

El conjunto de planta octogonal, como el Santo Sepulcro de Jerusalén y otras dos construcciones del Camino de Santiago, está circundado por una hermosa galería porticada de 33 arcos, con capiteles decorados. La armonía de la planta octogonal queda rota por el ábside pentagonal y una torrecilla de planta cuadrada adosada en el lado de la epístola. En los muros exteriores se alternan ventanas caladas y ciegas y dos puertas de acceso, la del norte frente al Camino, muy decorada, y otra más sencilla hacia poniente.

El interior del templo es sencillo y con algunos elementos de influencia musulmana. En los muros de sillería se aprecian dos alturas y en cada ángulo se superponen dos columnas. La sobriedad del interior es sólo aparente, ya que las columnas poseen hasta 26 capiteles decorados.

La bóveda octogonal está sustentada por 8 nervios con ángulos diferentes, lo que evidencia que los ocho lados del templo son diferentes. Y en el ábside, de gran riqueza arquitectónica y con forma semicircular, se encuentran los elementos esculturales más antiguos de la iglesia.

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PLAZA DE TOROS DE CAMPOFRÍO: las plazas de toros con más encanto

25 octubre, 2019 at 12:24

La Plaza de Toros Campofrío (Huelva) es una de las plazas de toros más antigua de las que se conservan en España.

Respecto con cuál es la plaza más antigua de España en pie y en uso hay varias dudas, pero hay un libro, editado por la Diputación de Huelva y llamado “Campofrío, la plaza de toros más antigua de España”, que recoge y explica los documentos quirográficos que demuestran que la localidad onubense de Campofrío alberga la plaza de toros más antigua de España ante otros emplazamientos tan conocidos como la de Sevilla, Zaragoza o Ronda.

Origen e Historia de la Plaza de Toros de Campofrío

La historia de la plaza de toros es la historia de la cofradía de Santiago Apóstol. Fue esta institución la que decidió abordar la construcción de un coso taurino donde practicar la lidia de toros, tan enraizada entonces en la localidad.

Casi un siglo después de la conformación de la cofradía de Santiago Apóstol, en 1716 los cofrades y los vecinos de la localidad (por aquel tiempo dependiente de Aracena) iniciaron el proceso para la construcción de un coso taurino de mampostería. Debió haber en la localidad un fuerte arraigo a los juegos con el toro, pues en 1716 se solicita permiso a la villa de Aracena para la construcción de un coso taurino circular, de mampostería y a las afueras de la aldea, en el terreno conocido como Navalmentiño.

Éste fuerte arraigo a la tauromaquia en la Cuenca Minera y la Sierra onubense queda de manifiesto con la edificación de diversas plazas de toros que se produjeron en la zona desde finales del siglo XVI, como sucedió con la Plaza de Toros de la Ermita de San Mamés en Rosal de la Frontera (1599), la primera en España, seguida de la Plaza de Toros de la Ermita de Santa Eulalia en Almonaster la Real (1608), precedentes de la de Campofrío, donde hay constancia de la celebración de corridas de toros incluso antes de la edificación de este coso.

Un coso taurino construido en el año 1716, aunque inaugurada dos años después, en 1718, por lo que en el año 2008 ha conmemorado tres siglos de historia. Y lo ha hecho, además, con su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento, al considerarse que es un “hito monumental y cultural de la tauromaquia”.

Arquitectura y Características de la Plaza de Toros de Campofrío

En cuanto a sus características urbanísticas, la plaza se configura como un hito y un elemento de la arquitectura simbólica de Campofrío, siendo muy llamativo el hecho de que se construyera a las afueras del municipio, lo que permitió un enorme desarrollo de la localidad a su alrededor, al ser un punto de referencia. Una prueba de ello es que, en la actualidad, está inserto en uno de los extremos del casco urbano. No en vano, aparece hasta en el escudo municipal, donde se incluyen dos estoques en aspa.

A nivel arquitectónico, la plaza tiene un diámetro total de 60 metros, de los que 52 corresponden al ruedo. Con un aforo de 1.500 localidades, al exterior expresa su forma redonda con el único añadido del conjunto rectangular de los toriles. Su altura es escasa y no se eleva del terreno más de 2,5 metros, salvo en esta edificación aneja y en la portada. Otra singularidad destacada, que contrasta con la sencillez del conjunto, es la distribución irregular de los burladeros y de los accesos a las gradas.

La organización del recinto es muy elemental, reducida a dos muros concéntricos que se unen en el palco de acceso y con un graderío que arranca del terreno natural. Su portada principal, que se remata de forma triangular sugiriendo un frontón, cuenta en el interior con un pequeño porche que constituye la única zona cubierta junto con los toriles. La plaza está construida con mampostería, enfoscada y encalada en todas sus caras. En rojo están pintados los burladeros de madera y las puertas de acceso. A esa calidad arquitectónica, caracterizada por la máxima sencillez y funcionalidad, se añade el valor paisajístico de su ubicación entre el caserío y la dehesa, así como el valor etnológico de haber sido durante siglos lugar de reunión, fiestas, ceremonias y eventos. Y que es este coso no sólo ha acogido corridas de toros, sino también es el escenario de todo tipo de eventos, de ahí que se considere una seña de identidad de la zona, al haber adquirido un enorme valor cultural.

Pueblo de Campofrío
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