LA SIDRA: productos auténticos de la tierra

23 octubre, 2020 at 10:53

Como es bien conocido, la sidra es una bebida alcohólica de baja graduación fabricada con el zumo fermentado de las manzanas.

En España la tradición y consumo de la sidra se concentra sobretodo en Asturias, aunque también en el País Vasco, especialmente en la zona de Guipúzcoa. No obstante, esta bebida no es exclusiva de nuestro país ya que también se produce fuera de España.

Un rasgo común de las zonas productoras de sidra, -norte de España, Francia, Bélgica, Alemania, Gran Bretaña o Irlanda-, es que se encuentran en el arco atlántico y que son de clima frío donde la manzana es capaz de soportar bajas temperaturas. A pesar de estos rasgos comunes, la forma de elaboración y hasta los gustos de los amantes de la sidra cambian de unas regiones a otras y de unos países a otros. En el norte de España la sidra natural, llamada en inglés ‘hard cider’ se impone a la achampanada que habitualmente es dulce y es la más extendida en el resto de Europa. Ello no quita para que en la cornisa cantábrica se elabore también sidra con gas, como la conocida de El Gaitero, en gran parte destinada a la exportación.

En Asturias la sidra debe servirse escanciada para que aflore el carbónico. Asimismo, se debe tomar rápidamente, de un único trago.

La segunda región española con una muy relevante tradición sidrera es Guipúzcoa y, aunque allí la sidra o sagardoa no se escancia, también lleva aparejada su propio ritual. Consiste en que, alrededor de una suculenta comida en una sidrería, los comensales prueban la sidra del año. Cada vez que uno de ellos grita ¡txotx!, todos se levantan a llenar el vaso en la kupela (barrica de sidra) para posteriormente degustar la sidra.

Origen e historia de la Sidra

No existe constancia escrita del verdadero origen de la sidra, aunque el Antiguo Testamento, redactado entre los siglos XIII-I antes de Cristo, se menciona una bebida alcohólica que los hebreos elaboraban usando como materia prima cereales o frutas.

En el caso de los griegos y romanos, éstos consumían un vino procedente de la manzana, a la que denominaban “sikera” en griego y “sicera” en latín. Es claro el origen del término actual de sidra, que evolucionaría a partir de la expresión propia del latín vulgar, hablado en el norte de la Península Ibérica.

En la Edad Media se encuentran las primeras referencias escritas. La Catedral de Oviedo conserva un testamento del año 793 en el que se entregaban villas, bosques, viñas y manzanos para elaborar mostos y sidra.

Proceso de elaboración de la Sidra

Se desconoce cómo se elaboraba la sidra en la época grecorromana, aunque no tenía que ser muy diferente a la receta actual. Hoy en día, se parte de una selección de distintas variedades de manzanas que otorgan el sabor característico a cada variedad de sidra. Las manzanas son trituradas y prensadas hasta conseguir un mosto, que posteriormente se fermenta y madura hasta conseguir el producto final.

La sidra natural tiene un inconveniente principal, y es que conserva sus propiedades organolépticas intactas durante un corto espacio de tiempo, ya que es un producto no estabilizado y se degrada con facilidad. Fundamentalmente, se produce una pérdida del dióxido de carbono formado durante la fermentación inicial.

La producción artesanal de sidra no sería un problema salvo por la obligatoriedad de ser consumida por rapidez. Por este motivo, a mediados del siglo XIX se creó la sidra espumosa o achampanada, a la que se le añadía dióxido de carbono.

La cultura asturiana de la sidra

La sidra asturiana es un símbolo de identidad, muy arraigado y diferencial con otros territorios y culturas.

Uno de los frutos más característicos de Asturias es la manzana, donde existen más de 500 tipos, y constituye la esencia de la sidra. Este proceso de elaboración comienza en la primavera con la floración del manzano, todo un espectáculo a contemplar en las pomaradas – conjunto de manzanos -, y continúa en el lagar o ‘llagar’ en asturiano, donde se transforma en sidra.

En Asturias se producen más de 45 millones de litros de sidra, repartidas entre los 80 lagares de la región, ubicados sobre todo en Gijón, Villaviciosa, Nava y Siero. De toda esta producción el 95% se consume en Asturias, que a su vez es la Comunidad elaboradora del 80% de la sidra hecha en España. El consumo se realiza preferentemente en restaurantes, sidrerías y ‘llagares’, donde se celebran habitualmente las fiestas gastronómicas típicas conocidas como ‘espichas’, y también es muy común, sobre todo en la primavera y el verano, su consumo en romerías y verbenas.

La sidra asturiana tiene la singularidad de que es la única que se escancia en el mundo. ¿Qué es escanciar la sidra y por qué razón se hace? Es el acto de servirla sidra echándola con el brazo erguido, cogiendo la botella con la mano derecha y el vaso con la izquierda, con el pulgar y el índice rodeando el vaso y el corazón al fondo. Tras adoptar esta posición la sidra cae desde una altura considerable de forma brusca y ‘espalma’, es decir, rompe en forma de espuma al golpear con el borde del vaso. La adecuada ‘oxigenación’ está asegurada y la sidra lista para beber de un trago o ‘culin’, tal como se dice en el ‘argot’. Además no se bebe todo el contenido del vaso, sino que se deja un poco para limpiar por donde se ha bebido, ya que en la sidra natural se comparte vaso. Todo un espectáculo lleno de técnica y tradición.


EL CHOTIS MADRILEÑO: cultura y tradiciones

4 septiembre, 2020 at 13:20

El Chotis madrileño es una música y baile muy particular, que se realiza al son de un organillo y en pareja, cara a cara. El chotis alcanzó gran popularidad y ha llegado a ser el baile más castizo del pueblo de Madrid, convirtiéndose en un símbolo Madrileño.

Durante el baile del Chotis madrileño la mujer gira alrededor del hombre, que gira sobre su propio eje. Se dice que el hombre no necesita más espacio que el de una baldosa para bailarlo.

Generalmente se baila en las verbenas como las de fiestas de San Isidro, fiestas típicas de Madrid.

Las mujeres suelen bailarlo ataviadas con un mantón de Manila y los hombres suelen lucir una parpusa (un tipo de boina) en su cabeza. Sin duda alguna el chotis más popular es el llamado “Madrid, Madrid, Madrid” del genial compositor mexicano Agustín Lara.

Origen e Historia del Chotis madrileño

El chotis o schotis es una música y baile con origen en Bohemia. Su nombre deriva del término alemán Schottisch (escocés), que era una danza social centroeuropea basada en un baile escocés del que se desconoce su nombre.

Esta danza, era un baile popular de campesinos escoceses, que pasó a Francia llamándose allí “exossaise”, y de Francia pasó a Alemania con el nombre de schottisch, también conocida cono Polka alemana.

El chotis se puso de moda en toda Europa durante el siglo XIX.

El chotis llegó a Madrid en 1850 y se bailó por primera vez la noche del 3 de noviembre, en una fiesta organizada por la reina Isabel II en el Palacio Real de Madrid. En dicho evento, los músicos tocaron una polca alemana, que por aquel entonces estaba de moda en gran parte de Centroeuropa.

Según el periodista José Ayala, el chotis, y su organillo acompañante, fue introducido en Madrid por un inmigrante siciliano apellidado Apruzesse, que durante una estancia en Viena aprendió el secreto de las pianolas y fue el primero en traerlas a Madrid, instalando su taller en la Calle de San Francisco. Allí en Madrid se las llamó “organillos”, y la música de ritmos austríacos que traían llamada Schotis encandilo a los chulapos madrileños. En una calle de Madrid, en la Cava Baja, aún hay un bar que recuerda esta historia y cuyo nombre es “Schotis”.

La relación del chotis con el organillo es muy estrecha, ya que desde su comienzo, la interpretación del chotis con organillos ha formado parte de la tradición madrileña en las verbenas populares. El organillo se pudía transportar cómodamente por las calles y plazas de la ciudad: así se podían improvisar los bailes donde fuera necesario.

El baile del Chotis madrileño

La forma de bailar un Chotis no es complicada. Las parejas que lo ejecutan, ataviadas con los trajes típicos de chulapos madrileños, lo bailan así: el hombre sujeta con una mano a la mujer y con la otra mano, metida en el bolsillo del chaleco y con los dos pies juntos, gira en redondo sobre las punteras de sus zapatos, mientras la mujer baila a su alrededor. Cuando la música lo indica, la pareja da tres pasos hacías atrás y tres hacia adelante y se reinician los giros. En un Chotis bien bailado, el hombre gira solamente en el espacio de superficie de un ladrillo o baldosa y mirando siempre al frente.

Se puede aprender a bailar el Chotis en las Vistillas, junto al Palacio Real y en la Pradera de San Isidro, durante las fiestas del santo patrón de Madrid.


FERIA DEL CABALLO DE JEREZ: fiestas y tradiciones

12 junio, 2020 at 13:04

La Feria del Caballo o Feria de Jerez es una feria que se celebra a principios del mes de mayo, durante una semana, en Jerez de la Frontera (Cádiz).

La Feria es alegría, diversión y animales de pura raza. Un festejo que tiene como protagonista el caballo, se realza con el flamenco, y se embellece con sus preciosas y coquetas casetas y luces. Sin olvidarnos lógicamente de la alegría de su gente y la degustación exquisita del vino así como de comidas típicas de la tierra.

La actual Feria del Caballo de Jerez hace mención en su nombre a tan ilustre animal arraigado a esta región desde hace tiempo atrás. El enraizado vínculo con este animal no surge así por así. Antiguamente, era fácil e impresionante contemplar las grandes extensiones de bosque que se hallaban por estas tierras y ver pastar las numerosas manadas de toros bravos y de caballos, ambos en un estado casi salvaje, configurándose un binomio perfecto que ha perdurado a través de milenios y hasta nuestros días.

Declarada de Interés Turístico Internacional, se trata, junto con la Semana Santa una de las mayores y más importante fiesta de la ciudad.

Durante la Feria del Caballo se realizan todo tipo de actividades relacionadas con el caballo, como concursos internacionales de saltos, doma, rally hípico, exposiciones de ganado selecto o subastas.

Una de las actividades más destacada es el desfile de carruajes, también conocido como enganches.

Además, por el día, el parque González de Hontoria se llena con cientos de jinetes, amazonas y carruajes que pasean por las calles del recinto ferial en un majestuoso espectáculo digno de contemplar. En este espacio se colocan las casetas de las hermandades y peñas, cuya decoración gira alrededor de una temática diferente cada año, premiándose a las mejores. En su interior se toma vino fino, se degustan los productos de la tierra y se bailan sevillanas hasta altas horas de la madrugada, en un ambiente de alegría y diversión increíble que parece transformar el parque en un gran tablao flamenco. Hay también puestos de comida, bebidas y atracciones infantiles. Los espectáculos taurinos, los concursos de sevillanas o los fuegos artificiales son otros festejos que completan el programa de la Feria.

Además de la feria de día, también se encuentra la feria de noche, donde destacan el alumbrado y las atracciones mecánicas para los niños. Los mayores también podrán disfrutar de la música y gastronomía que ofrecen las casetas de feria y los puestos de comida rápida.

Origen e Historia de la Feria del Caballo de Jerez

Surgió a partir del comercio equino en la Edad Media (mediados del siglo XIII), en el que la corona otorgaba un periodo excepcional en el que los ganaderos se podían cerrar tratos sin pagar impuestos, lo que provocaba que acudirán tratantes de toda la comarca.​ Esta actividad es la que ha dado lugar a muchas de las ferias de España. Sin embargo, la Feria de Jerez es de las pocas que actualmente mantienen una feria de importante feria de ganado y caballo paralela a la actual Feria.​

En el siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X El Sabio, se otorgó a la ciudad de Jerez dos ferias, una en Abril y otra en Septiembre, siendo confirmada por su hijo Sancho (El Bravo) en Agosto de 1.282, además de un mercado semanal los lunes. Estas ferias alcanzaron gran importancia por su numerosa concurrencia.

Hoy, se han tornado algo las cosas. La ubicación, por ejemplo, ha cambiado. La Feria de Jerez en antaño, ocupó (según los escritos) distintos lugares; las primeras se celebraban entre la Puerta Real y la calle de Francos, pero con los años también se han celebrado en el Arco de Santiago, Calle Muro, Alameda Vieja, … En 1.868, por ejemplo, se celebra por primera vez una feria de ganados en el denominado Hato de la carne, donde se estableció el Real; en 1.872 pasó a las playas de San Telmo, y algo más tarde, en 1.876 a la Cañada de Caulina, donde lució por primera vez alumbrado eléctrico.

El Recinto del González Hontória se compró en el 1902 cuando ese terreno era campo celebrándose en él la primera Feria (como Feria de Septiembre). Un año más tarde (1903) se celebra la primera Feria de Abril (en origen se celebraba en abril pero la competencia con Sevilla la hizo retroceder un mes festejándose finalmente en el mes de mayo) en el mismo Recinto y será en los años 60 cuando estando Miguel Primo de Rivera y Urquijo en la alcaldía, se conocerá con el actual nombre «del Caballo» en referencia a tan nombrado e histórico animal.

Durante muchos años del siglo XX fue una de las dos ferias que se celebraban en Jerez junto a la Feria de la Vendimia en septiembre, que actualmente se celebran bajo otro formato. Fue el alcalde Miguel Primo de Rivera y Urquijo quien decidió potenciarla.

En el año 1985 el Ayuntamiento decidió derribar la mayoría de casetas fijas, excepto las del Círculo Lebrero, Domecq, González Byass, Casino Jerezano y Club Nazaret, permitiendo dar nuevos usos al Parque González Hontoria.

La feria actual ha perdido tradiciones que se mantuvieron muchos años, como la benéfica “Batalla de las Flores” o carreras de caballos.

Los jinetes andaluces

Los andaluces se sienten muy orgullosos por considerar, que su fauna es única en el mundo, gracias a que han sabido mantenerla y mejorarla. Es evidente que sus antepasados debieron ser grandes jinetes, pues por la enorme proliferación de estos animales, sin duda invitaba a ello, ya que sólo era necesario capturarlos y adiestrarlos (tarea nada fácil evidentemente).

Se ha podido constatar, que los jinetes andaluces siempre gozaron de enorme fama a lo largo de la historia, pues ella nos dice que los escuadrones de caballería que el general cartaginés Aníbal, después de las numerosas batallas libradas en la Iberia y a su paso por nuestros lares, en su numeroso ejército se enrolaron numerosos tartéssicos con sus correspondientes caballos, que precedidos de enorme fama caminaron hacia Italia.

Este noble equino era su animal preferido; puesto que incluso lo representaban en vasijas y otros objetos decorativos de la época. En los infinitos hallazgos arqueológicos, se puede observar como reflejan con una perfecta fidelidad y un enorme paralelismo en los arneses o arreos con los actuales, dando la sensación que el tiempo no ha pasado. Aun más, en el gran conjunto monástico de la Cartuja jerezana, fundado en 1475, por el noble caballero Álvaro Obertos de Valeto y Morla, ya eran famosos los caballos que se criaban en sus dehesas.

VIDEO DE LA FERIA DEL CABALLO DE JEREZ


MOROS Y CRISTIANOS: fiestas y tradiciones

18 octubre, 2019 at 12:00

Las fiestas de Moros y Cristianos poseen una gran tradición y son muy antiguas, ya que se celebran desde finales del siglo XVI.

Principalmente se celebran en el Levante español, teniendo su epicentro en la provincia de Alicante y sur de la provincia de Valencia donde están las ciudades en las que se celebran las fiestas más masivas y multitudinarias, tales como Albaida, Alcoy, Almoradí, Villajoyosa, etc.

Día de los músicos; Himno de fiestas (Alcoy)

También se celebran en la Región de Murcia, la provincia de Albacete, el este de Andalucía y algunas otras zonas limítrofes con la Comunidad Valenciana. Según cada región o localidad, existen muchas variantes de esta celebración, ya que cada una, en consonancia con su propia historia, añade elementos diferenciadores a la estructura común de las fiestas.

Según la tradición, estas fiestas conmemoran las batallas que se libraron durante la Reconquista, durante la cual los reinos hispánicos cristianos retomaron los dominios ocupados por los musulmanes. Se conmemora asimismo todo el período de rebeliones sarracenas, ataques de piratas berberiscos, y la expulsión de los moriscos, que tiene lugar en el siglo XVII.

Calles engalanadas como en la Edad Media, desfiles fastuosos, luchas incruentas y muy emocionantes… Así son las fiestas de los Moros y Cristianos: días repletos de magia, leyenda y espectáculo. La indumentaria, perfectamente ambientada, logra que se reviva con más intensidad uno de los episodios más relevantes de la historia española.

Por su espectacularidad, destacan las de la localidad de Alcoy y las de Villajoyosa, ambas declaradas de Interés Turístico Internacional.

Origen e Historia de las fiestas de Moros y Cristianos

Las fiestas de Moros y Cristianos poseen una gran tradición y son muy antiguas, ya que se celebran desde finales del siglo XVI. Conmemoran, recreando de una manera festiva, el enfrentamiento que hubo entre las tropas musulmanas y cristianas durante el siglo XIII por el dominio del territorio de España.

Se realizan en honor del santo patrón de la ciudad que, además, tiene un papel fundamental en la batalla ya que, gracias a su intervención súbita, la victoria cae a favor del bando cristiano, a pesar de la superioridad numérica de las tropas árabes.

Espectacular participación popular

El principio de las fiestas es un verdadero espectáculo al que merece la pena asistir: la entrada de los dos ejércitos en la ciudad. Desde primeras horas de la mañana, las calles, balcones y ventanas, se llenan de gente preparada para no perderse ni un solo detalle. Al son de la música y con todo boato y majestuosidad, las distintas agrupaciones que forman el bando moro y el bando cristiano irán desfilando, portando lujosos atuendos y rivalizando en suntuosidad. Suele ser uno de los actos más brillantes y multitudinarios, en algunos casos, como ocurre en Alcoy, desfilan más de 5.000 personas.

Otra parte de la celebración la constituyen las ceremonias religiosas que se realizan en honor al patrón de la ciudad. Sin embargo, en esta fiesta todavía le esperan momentos muy emocionantes, como la espectacular batalla final. Viene precedida de las llamadas “embajadas” en el castillo, en las que cada bando lee un texto intentando convencer al otro para que se rinda. El parlamento negociador no tendrá éxito y, entonces, se iniciará un combate simulado, en el que se llegarán a gastar miles de kilos de pólvora, que terminará con la victoria de los cristianos.

Con la finalización de la lucha, acabarán también los días de fiesta, llenos de alegría, color y fastuosidad.

Alcoy: la cuna de la fiesta

Los Moros y Cristianos de Alcoy (Alicante) son los más populares por su arraigo y espectacularidad, lo que los ha convertido en una fiesta de interés internacional.

Representa la batalla que tuvo lugar en 1276 entre los fieles del caudillo árabe Al Azraq, que intentaban asaltar la villa, y sus habitantes, que lucharon por defenderla. Se celebra desde el siglo XVI y rinde homenaje a su patrón San Jorge que, según cuenta la leyenda, apareció en plena batalla contribuyendo a la victoria de los cristianos.

A lo largo de varios días a principios de mayo se van sucediendo los diferentes homenajes y desfiles de ambos ejércitos. Normalmente se estima que la participación alcanza hasta 5.000 personas. En el tercer día se representa la lucha  y el asalto de las tropas musulmanas al castillo, seguido de la reconquista de la fortaleza por parte de los cristianos. El colofón final lo protagoniza San Jorge lanzando flechas desde la torre por la noche.

Villajoyosa: el desembarco de los piratas berberiscos

En esta celebración, también declarada de interés internacional, se rememora el ataque de los piratas berberiscos y la oposición de los habitantes de la villa.

Foto: Alex Domínguez

El evento más particular de esta fiesta de Moros y Cristianos es la recreación del combate naval y el consiguiente desembarco en la playa. Se trata de un magnífico espectáculo cargado de fuegos artificiales, tambores y luces, que deja a sus espectadores atónitos.

Cada año, los más curiosos tienen la oportunidad de establecer contacto directo con esta tradición durante varios días en la segunda quincena de julio. Otra localidad que ha conseguido que su fiesta de Moros y Cristianos obtenga el reconocimiento de interés internacionales Caravaca de la Cruz (Murcia), la única localidad no valenciana en conseguirlo. Este reconocimiento se debe a su celebración de Los Caballos del Vino de Caravaca.

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CARNAVALES DE CÁDIZ: fiestas y tradiciones

19 febrero, 2019 at 20:15
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El Carnaval de Cádiz es uno de los carnavales más famosos de España y, sin duda la fiesta más emblemática de cuantas se celebran al cabo del año en la ciudad de Cádiz (Andalucía).

La fiesta del carnaval se hace realidad en Cádiz a través de su gente, que sale a la calle a vivirlo con buen humor y a disfrutar de las agrupaciones carnavalescas que sacan sus repertorios de marcado carácter satírico y gaditano.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional (conjuntamente con el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife y el Carnaval de Águilas en Murcia) el signo de identidad del carnaval gaditano radica en la ironía y la mordacidad de las chirigotas.

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En la actualidad el Carnaval de Cádiz se desarrolla “oficialmente” durante diez días, que son los comprendidos entre el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y el domingo de la semana siguiente, el llamado Domingo de Piñata.

Pero incluso antes de estas fechas, y aún en el mes de enero, recién acabadas las fiestas de Navidad, comienza la fiesta en la calle con los tradicionales eventos gastronómicos de la Erizada, la Ostionada y la Pestiñada, donde junto a las degustaciones de Erizos, Ostiones y Pestiños pueden oírse en primicia a distintas agrupaciones que estrenan su repertorio en puntos tan singulares de la ciudad como son el Barrio de la Viña, el del Mentidero y la plaza de San Francisco.

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Hay agrupaciones de todo tipo: coros, comparsas, chirigotas y cuartetos, principalmente. Están las “oficiales”, que actúan en el Gran Teatro Falla, donde previamente se desarrolla el Concurso de Agrupaciones de Carnaval y están las llamadas “ilegales”, ajenas al concurso del Falla, y que reúne a grupos de amigos que componen sus letrillas para divertir al personal en plazas y calles. Unas y otras son el mayor aliciente de este carnaval, lleno de grandes dosis de desenfado, ingenio y humor.

Existen también otros eventos importantes en la programación del Carnaval de Cádiz, entre los que destacan: el Pregón del Carnaval -primer viernes de carnaval-, desde la plaza de san Antonio, y siempre a cargo de algún artista o personaje importante de la ciudad o muy vinculado a ella; los Carruseles de Coros que se celebran durante los dos domingos de carnaval alrededor del Mercado de Abastos; y las dos grandes y multitudinarias Cabalgatas que se celebran también durante los dos domingos, por la tarde, siendo la infantil la del segundo domingo.

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Tras las actuaciones y los desfiles, tanto de las agrupaciones “oficiales” como de las “ilegales”, la celebración de los carnavales de Cádiz se cierra el “Domingo de la Piñata”. Ese día se procede a la quema de “La Bruja Piti” en la playa de la Caleta. No obstante, la fiesta aún se extenderá durante algunos días más. Y es que los carnavales de Cádiz son parte del legado andaluz y gran espejo en el que se han mirado otras fiestas importantes de España y del resto del mundo.

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Origen e historia del carnaval de Cádiz

Resulta complicado hablar de la cultura andaluza sin nombrar a los carnavales de Cádiz. Seis siglos de historia de una fiesta que ha evolucionado con el tiempo.

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Aunque algunos estudiosos remontan su origen en fiestas paganas de Grecia y Roma, los especialistas parecen coincidir en que este Carnaval es un hijo del cristianismo, y en concreto de la Cuaresma, pues sin su concepto e implantación en la sociedad el carnaval no existiría en la forma en que se dio desde fechas oscuras de la Edad Media.

Como tal, no existen documentos que puedan denotar el origen de los carnavales de Cádiz, aunque todo apunta a que fue durante los siglos XVI y XVII cuando la colonia italiana que se encontraba afincada en la ciudad dejó en esta tierra su influencia, dando lugar al germen de la fiesta que no conocemos hoy en día.

Los rasgos identificativos de los carnavales de Venecia y Génova comenzaron a plasmarse en la ciudad gaditana, dejando una huella que podemos ver en el uso de los antifaces, las caretas, los confetis y las serpentinas. Así mismo, personajes típicos del carnaval italiano como Arlequín, Colombina y Pierrot también quisieron recalar en Cádiz. El disfraz pasa a ser un elemento fundamental, capaz de romper con los órdenes sociales y las represiones, así como de aportar un espíritu de libertad.

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Pero, ¿solo es italiana su influencia? Los carnavales de Cádiz comenzaron a experimentar un gran giro a partir del desarrollo del comercio con las Américas (cuando el puerto de Cádiz era uno de los más importantes del Imperio español), el cual trajo consigo la llegada de nuevos estilos folclóricos (tangos y colombianas) que eran entonados por comparsas de negros que vivían en la ciudad. Durante el siglo XVI, algunos documentos prueban, que ya en esta época, las mujeres gaditanas arrancaban las flores de sus macetas y se las lanzaban unos a otros a modo de broma.

Ya en el siglo XVII, existieron intentos por acabar con esta fiesta, prohibiéndose por la Corona en 1716 los bailes de máscaras, aunque el pueblo se negaba a renunciar a su celebración. Durante dos siglos, los carnavales de Cádiz tuvieron que ir a caballo entre la libertad y la censura, aunque no sería hasta la muerte de Fernando VII cuando los gremios gaditanos comenzasen a reunirse más frecuentemente para preparar sus cantos, bailes y parodias. No podemos olvidar que Cádiz sería el último reducto que soportó las embestidas de Napoleón, el cual tampoco pudo acabar con sus carnavales.

No sería hasta 1830 cuando llegarían las primeras agrupaciones carnavalescas, como la “Cuadrilla de gallegos”, que actuaban en las casas de los adinerados de la época cambio de una limosna. El gobernador de Cádiz por aquella época, Cayetano Valdés, autorizaría la organización de seis bailes públicos de disfraces.

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A finales del siglo XIX, el alcalde de Cádiz Juan Valverde, reformaría los carnavales de Cádiz, municipalizando esta gran fiesta y estableciendo una normativa que se mantiene hasta nuestros días.

No se entendería la historia de los carnavales de Cádiz sin la incorporación de la figura de Antonio Rodríguez Martínez (“El Tío de la Tiza”) a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando sus coros como “Los Claveles” o “Los Anticuarios” marcaron un antes y un después.

Desde sus orígenes, las comparsas mantienen su estilo en cada una de sus coplas, desarrollando el clásico chascarrillo, la crítica política y la sátira social. En 1937, el por entonces Jefe del Estado, Francisco Franco, abolió la celebración de esta fiesta en gran parte de España, aunque no fue posible eliminar de las tiendas de vinos y los colmados gaditanos la esencia de los carnavales de Cádiz. Así fue como en 1948 el gobernador civil Rodríguez de Valcárcel autorizó al coro “La Piñata Gaditana” a que saliese a la calle, marcando un antes y un después en la proliferación de coros y chirigotas en una época en la que la palabra carnaval estaba mal vista por el poder.  Los carnavales de Cádiz pasaron a celebrarse en mayo y a recibir el nombre de “Fiestas típicas gaditanas”, manteniéndose la esencia del carnaval gaditano de febrero exclusivamente en la localidad de Trebujena.

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La democracia traería consigo la libertad, y por consiguiente la recuperación desde el 15 de febrero de1977 del tradicional carnaval de Cádiz. Doce años antes ya fue declarado Fiesta de Interés Turístico. A finales de los años 80, los carnavales de Cádiz lograron universalizarse más aún si cabe. En 2002, la Fundación Gaditana del Carnaval fue reemplazada por el Patronato del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC). Poco a poco, el concurso ha ido ganando tanto en repercusión como en número de participantes, conllevando a que en 2008 se incluyesen nuevas fases previas.

Concurso de Agrupaciones de Carnaval

En este concurso participan las llamadas agrupaciones “oficiales”, que actúan en el Gran Teatro Falla, de las que unas llegan de la provincia de Cádiz y otras, cada vez más, de otras provincias españolas.

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Este concurso se celebra durante un mes, y tras diferentes fases clasificatorias, finaliza el viernes anterior al Miércoles de Ceniza. La Fiesta del Carnaval comienza con la final del Concurso en el Teatro Falla.

Las agrupaciones carnavalescas que participan en el Concurso Oficial comienzan a prepararse ya a partir de Septiembre, tiempo que podríamos llamar de “pre-carnaval”. Este periodo preparatorio lleva a muchas personas a tres lugares emblemáticos, como ya hemos dicho anteriormente: el Barrio de la Viña, el Barrio del Mentidero y la Plaza de San Francisco donde al mismo tiempo que se saborean erizos, ostiones y pestiños, se puede escuchar en primicia algunas agrupaciones que participarán en el Concurso.

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El alto nivel alcanzado por algunas de estas agrupaciones hace que estén activas prácticamente durante todo el año, con contratos para actuar en distintas fechas por distintas poblaciones de la provincia, e incluso por varias de las más importantes ciudades españolas como son Madrid, Barcelona o Sevilla.

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