EL RASTRO DE VALENCIA: mercadillos de España con historia

10 enero, 2020 at 14:09

El rastro de Valencia es como el baúl de los recuerdos. Todo un paraíso para buscadores de gangas vintage que se monta cada domingo (y algunos festivos), antes ubicado en el barrio de Mestalla y ahora recientemente trasladado al de Beteró, zona de Tarongers.

Aquí puedes encontrar cosas de lo más variopintas que un día se perdieron entre cajas y armarios y que sus dueños han recuperado para explotar toda su esencia vintage. Es un plan habitual de domingo en Valencia a partir de las 9h.

Origen e Historia del rastro de Valencia

La historia de El Rastro de Valéncia es “casi” tan antigua como la propia ciudad, al menos según las crónicas locales. Se tiene conocimiento de él por primera vez cuando se montaba en las inmediaciones del Mercado Central, que por aquel entonces era el centro comercial de la ciudad. Alrededor de la Iglesia de los Santos Juanes montaban sus puestos desde chatarreros, hasta libreros, traperos, vendedores de antigüedades y muebles viejos… algo que poco difiere de su naturaleza actual. La economía de la ciudad no era como la actual y la venta de segunda mano (o más) era muy habitual como forma de subsistencia.

Sin embargo la Guerra Civil cambió la historia del Rastro. Los puestos fueron desapareciendo y ya en el año 60, cuando la postguerra había terminado, el Rastro empezó una nueva etapa en el centro de Valencia trasladándose al mercado de la Congregación, situado en la plaza de Nápoles y Sicilia. Ya no queda nada de este mercado que por aquel entonces contaba apenas con unas pocas casetas y con poquísimas ventas.

Fue por aquel entonces cuando se aprobó en un pleno del Ayuntamiento el 26 de febrero de 1960, la autorización necesaria para realizar la venta ambulante, durante los domingos y festivos algo que sin duda ayudó a El Rastro. En un principio contó con una decena de puestos donde vender objetos de segunda mano y quincalla.

No sería hasta mediados de la década de los 80, cuando El Rastro vive su época dorada extendiéndose incluso hasta la Plaza del Arzobispado. Cada vez acude más y más gente, pero a la vez, se produce un gran desorden en pleno centro de la ciudad por lo que se realiza un proceso de mayor regulación limitando su ubicación en la Plaza de Nápoles y Sicilia, la plaza de Mosén Millá y calle del Barón de Petrés.

A principios de los años 90, El Rastro volvió a cambiar de ubicación por enésima vez. En esta ocasión al parking del Antiguo Hospital, colindante con las calle de Guillen de Castro y Quevedo. Sin embargo poco duró la experiencia en este sitio ya que se iniciaron las obras del actual MUVIM por lo que El Rastro fue reubicado a la plaza Luís Casanova, cerca del estado del Mestalla. Un espacio más accesible y amplio para puestos y visitantes donde acuden cada domingo más de 500 vendedores.

Nueva ubicación del rastro de Valencia

La intervención no sólo permitirá trasladar los puestos del rastro sino que se convertirá en nueva zona verde para el barrio de Beteró. Así, habrá espacio para las 517 paradas de los vendedores, que estarán delimitadas en el suelo con pinturas, como en el resto de mercadillos; y también una zona de socialización de perros, bancos, máquinas cardiosaludables y parques infantiles.

Una de las principales características será que el espacio estará vallado y se cerrará por la noche.

El nuevo mercado del rastro, ubicado en Beteró, zona de Tarongers,  cuenta con 517 puestos de venta, prácticamente todos con un árbol cercano gracias al diseño del espacio y la disposición del arbolado que se ha realizado. Cada puesto de venta estará delimitado en el suelo con pinturas.

Asimismo, la nueva zona ajardinada está vallada y cerrará en horario nocturno, por lo que se realizará control sobre los accesos tanto de las personas (ciudadanía y comerciantes) como de los vehículos autorizados y empleados públicos (policía local, inspectores…). En ella los vecinos y las vecinas pueden disfrutar de un nuevo parque con abundante arbolado, juegos infantiles, un área de socialización animal, y aparatos de mantenimiento fitness y salud, tanto para niños y niñas, como para personas mayores.


TEIDE: parques y reservas naturales

26 septiembre, 2019 at 8:51

El Parque Nacional del Teide es sin duda el lugar que más identifica a Tenerife. Está localizado en el centro de la isla, a una altitud media de 2.000 metros, y su cima representa el pico más alto de España, con 3.718 metros. Sus cifras de récord también incluyen que es el parque nacional más visitado de España y Europa, al recibir unos tres millones de turistas al año.

Su paisaje se configura alrededor del mayor volcán de España: el Teide, cuya última erupción se remonta a 1798.

El parque se creó en 1954 en reconocimiento a su singularidad volcánica y biológica. Su extensión es de casi 19.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor y más antiguo de entre todos los parques nacionales de las Islas Canarias. Cuenta con una Zona Periférica de Protección, y está rodeado del Parque Natural de la Corona Forestal, que con 46.612,9 hectáreas de extensión, es el espacio natural protegido de mayor extensión de toda la Comunidad Autónoma de Canarias.

En el parque nacional del Teide puedes encontrar la muestra más completa de vegetación de piso supra-mediterráneo que existe. Además, constituye una de las manifestaciones más espectaculares de vulcanismo en todo el mundo, y por supuesto, la más destacada de Canarias.

Fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 2007 con la categoría de Bien Natural. Es también Diploma Europeo por el Consejo de Europa y forma parte de los Lugares Red Natura 2000. Además, está reconocido como destino para observar las estrellas por la Fundación Starlight.

Desde el punto de vista geomorfológico estamos ante una maravilla de la naturaleza. La estructura de la caldera y el estratovolcán Teide-Pico-Viejo son únicos en el planeta. Aunque no queda ahí su valor. Los cientos de conos, coladas o cuevas con las que cuenta enriquecen su interés científico y paisajístico. A ello se añaden su riqueza de fauna y flora, con una gran cantidad de endemismos canarios y especies exclusivas del parque.

Lo que no te puedes perder al visitar el Teide

Recorrer la zona, incluso en coche, es todo un espectáculo. El paisaje es sobrecogedor se mire por donde se mire. Para conocerlo con mayor profundidad, lo mejor es que subas por una carretera y bajes por otra. El mayor contraste se da entre las que llegan por el norte y las que lo hacen por el sur.

Las Cañadas del Teide forman una gigantesca Caldera de unos 17 km de diámetro sobre la que se asienta el Pico del Teide, de 3.718 metros, que supone la mayor altura de España y el tercer volcán más alto del mundo. La nieve del pico junto a las coladas de lava que se derraman por sus laderas forma una combinación única que no te cansarás de admirar.

Si acudes en primavera no te puedes perder el maravilloso tajinaste rojo, que puede llegar a medir 3 metros de altura y que presenta miles de minúsculas flores de un rojo intenso. Otro tesoro único en el mundo es la violeta del Teide, emblema y orgullo del Parque, que sólo se encuentra por encima de los 2.500 m de altitud. Si consigues verla, siéntete muy, muy afortunado.

Si el paisaje y la vegetación son como de otro planeta, la fauna no se queda atrás. Fíjate bien en los animales más pequeños. Gran parte de los insectos que veas no lo encontrarás en ningún otro lugar. También te tropezarás con reptiles únicos, como el lagarto tizón, el perenquén o la lisa. Si eres un amante de los pájaros, aquí podrás avistar al cernícalo, al alcaudón real y a algunas especies endémicas como el pinzón azul. Aunque se trate de una especie introducida por el hombre, hay que destacar a un mamífero notable: el muflón de Córcega. Te retamos a que lo encuentres porque suele ser muy huidizo ante la presencia humana.

¿Qué actividades puedes hacer en el Teide?

Una de la experiencias más excitantes que te aguardan en el Parque Nacional es la de subirte al teleférico. La estación base está a 2.356m de altitud y la estación superior a 3.555m. El tránsito entre estaciones dura unos 8 minutos y la sensación es electrizante. Una vez finalizado el recorrido disfrutarás de unas vistas extraordinarias desde el mirador.

Aunque hayas subido en el teleférico hasta la estación superior, aún no puedes decir que has estado en el punto más alto de España. Desde aquí parte un sendero para ascender al cráter a pie. Se tardan unos 40 minutos y la dificultad es alta pero podrás presumir ante tus amigos de que has llegado al techo del país a golpe de calcetín. Si tienes la suerte de encontrar un día despejado, podrás embelesarte con la vista de hasta 4 islas desde la cima de esta mole impresionante: Gran Canaria, La Palma, El Hierro y La Gomera, además de la propia isla de Tenerife que se mostrará a tus pies orgullosa de su belleza. Para disfrutar de esta inolvidable experiencia es necesario obtener un permiso especial que se solicita en la web del parque. Es aconsejable reservar con uno o dos meses de antelación según la época del año. El permiso es gratuito y es sólo válido para la fecha seleccionada. Si por causas meteorológicas o de otra índole no se puede realizar la visita, el permiso caduca.

Si pasas la noche en el Refugio de Altavista, no necesitarás tramitar el permiso de acceso al Pico del Teide para ver el amanecer. Eso sí, deberás haber abandonado el sendero antes de las nueve de la mañana. Es decir, ¡madruga, sube y vuelve a bajar cuanto antes! Te aseguramos que merece la pena.

Mantener un contacto pleno con la naturaleza salvaje del Parque Nacional es posible gracias una Red de Senderos que te permitirá realizar rutas auto-guiadas o con el acompañamiento de guías oficiales (todos los días del año excepto el 1 y 6 de enero y 25 de diciembre). Los itinerarios varían en longitud, tiempo de recorrido y grado de dificultad. En el caso de que optes por una ruta guiada, es necesario que la solicites en la oficina del Parque Nacional en horario de lunes a viernes (de 9 a 14 h.), en el teléfono 922 92 23 71, en el email teide.maot@gobiernodecanarias.org o en los Centros de Visitantes del Parque Nacional.

Te recomendamos a llevar a cabo la ruta de Los Roques, la zona alrededor del sendero Roques de García, que es una de las más visitadas dentro del Parque Nacional. Es un buen lugar desde el que hacer la mejor foto del Teide con el famoso Roque Cinchado en primer plano, esta curiosa formación es conocida por haber sido imagen de los antiguos billetes de mil pesetas (los Roques son chimeneas volcánicas que terminaron solidificándose). La ruta tiene un recorrido de 3,5 kilómetros, que suele realizarse en un par de horas.

En pocos lugares del mundo se da la circunstancia de que un paisaje extraordinario acoge también instalaciones científicas de primerísimo orden. Las instalaciones del IAC (Instituto Astrofísico de Canarias) se encuentran entre las más importantes del planeta. Puedes visitarlas y conocer de cerca los secretos del Universo contactando con la empresa Volcano Life que ofrece visitas guiadas en español, inglés y alemán previa reserva a través del 637 365 429 ó del email reservas@volcanolife.com También puedes visitar su web.

Este Observatorio se instaló en Tenerife porque, junto a La Palma, Chile y Hawai, cuenta con el mejor cielo del mundo para observar las estrellas. Una ley autonómica, conocida con el poético nombre de Ley del Cielo, controla la contaminación lumínica y evita que el “progreso” le robe a los tinerfeños uno de esos maravillosos pequeños placeres que proporciona la naturaleza: la contemplación de la bóveda celeste. Además, la isla posee la certificación internacional de destino Starlight. Existen instituciones y empresas especializadas en el “turismo de las estrellas” que ofrecen información y rutas guiadas.

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BARAYO: parques y reservas naturales

31 enero, 2019 at 8:21

Barayo es una reserva natural parcial que se ubica desde la Punta de Arnao hasta la Punta de los Aguiones, incluyendo la playa, el estuario, las imponentes dunas, la playa de Sabugo, los acantilados y los islotes de Romanellos y Pedroña.

Se encuentra situada en el occidente de Asturias, a unos 9km al Oeste de Luarca, entre los concejos de Navia y Valdés. En la desembocadura del río Barayo, esta espectacular reserva natural cuenta con 2500ha de extensión y una gran biodiversidad.

Foto de J. Salas Cid

Este espacio protegido se ubica en el límite entre dos unidades tectónicas y estratigráficas diferentes, situación geológica que ha influido muy directamente en la formación de esta ensenada caracterizada por su enorme bio y geodiversidad dentro del ámbito litoral cantábrico.

La playa de Sabugo, el sistema playa-dunas de Barayo, un completo sistema fluvio-marino y el conjunto constituido por las rasas y los acantilados comprendidos entre la ensenada de Canares y al punta de los Aguiones (oeste de Playa de Sabugo) integran las unidades geomorfológicas que componen la Reserva Natural Parcial de Barayo y que constituyen una magnífica representación de los ambientes litorales cantábricos.

Este sistema dunar poblado de pinos protege a las marismas y al estuario de la erosión del mar.

Las llanuras de Barayo están tapizadas por juncos característicos de marismas ligeramente salinas, mientras que la rasa costera, profundamente humanizada, aparece ocupada por una sucesión de prados y tierras de labor entre las que persisten pequeñas manchas de arbolado.

Acantilados y pendientes de ladera completan este fascinante entorno, donde están, representados de forma excelente, los complejos de vegetación de acantilados típicos de la costa occidental asturiana.

Una muestra de que aún esta zona no sufre la misma degradación del resto del litoral es la presencia de nutrias en el estuario, aunque no son nada fáciles de observar y siguen bajo especial protección debido al fuerte impacto humano en zonas adyacentes.

En cuanto al resto de fauna, son las aves las que son más representativas y fáciles de observar, entre ellas destacan el Ostrero (Haematopus ostralegus) y el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), la garza real (Ardea cinerea).

Ruta por la reserva de Barayo

El recorrido por la Reserva se inicia en el aparcamiento de Vigo para descender por una cómoda rampa que desciende hasta la llanura aluvial para atravesar el río Barayo mediante un cómodo puente de madera.

La senda trascurre entre juncos y vegetación de ribera hasta llegar a la pista que da acceso al aparcamiento que se ha habilitado en las cercanías de Villar de Sabugo. Siguiendo esta pista hacia el norte nos conducirá hasta la parte oeste de la playa, donde atravesaremos el campo dunar y visitaremos los acantilados cuarcíticos del cierre oriental de la ensenada.

El itinerario prosigue a lo largo de la playa para terminar en la desembocadura del río Barayo, donde unas empinadas escaleras nos conducirán de nuevo al aparcamiento donde nos esperan nuestros vehículos.

Se deben extremar las precauciones si se quiere cruzar el río hacia el acceso por las escaleras. Cuando el estrecho cauce del río Barayo se llena y se vacía con las mareas se canaliza toda la fuerza mareal generando un flujo de gran violencia.

Duración: 2 h / 4 h

Longitud: circuito Barayo: 2,5 Km; acercamiento ida y vuelta a Sabugo: +5km

Playa y dunas de Barayo

Se trata de un arenal de más de 600 m de extensión y que, debido a la presencia de cauce del río Barayo, por el que ascienden las mareas, se llega a extender tierra adentro hasta casi 400 m.

Los materiales más finos son transportados por los vientos de Nordeste acumulándose en la parte trasera de la playa y generando un sistema dunar de gran importancia (se trata del cuarto en extensión de Asturias). En este campo dunar se diferencia el cordón dunar principal, totalmente fijado por la vegetación y degradado por la presencia de una plantación pinos. Este campo está afectado por un importante escarpe de más hasta 4 m de altura que manifiesta la erosión a la que se ha visto sometida este sistema. A los pies de este escarpe existe otro cordón dunar en el que se están asentando especies como la Euphorbia o comunidades de gramíneas como la grama de mar.

El río Barayo

El río Barayo es el eje en torno al que se articula toda la Reserva, y es el encargado de aportar a la playa y a las dunas parte de los materiales de este sistema. Se trata de un río costero con apenas 12 km de longitud, que sigue la dirección de la estructura general de la geología en este sector, salvo en el tramo medio, donde el río adquiere un trazado perpendicular a las capas posiblemente condicionado por la existencia de las frecuentes fallas o diaclasas que normalmente se abren sobre las cuarcitas. A lo largo de su cauce se encuentra vegetación de ribera como son los alisos y sauces que forman un frondoso bosque en galería. La existencia de zonas cenagosas permite la aparición de alisedas pantanosas y amplios carrizales y juncales. A su llegada al mar el imponente sistema dunar ha formado una efectiva barrera a la salida del río por lo que el cauce se ha visto obligado a desviarse dando un apretado quiebro hacia el oeste hasta que es frenado por las areniscas y pizarras que forman los acantilados occidentales que le obligan a terminar su recorrido hasta el mar adosado al acantilado. La entrada de las mareas, durante la pleamar, por el mismo cauce del río Barayo ha generado un variado sistema fluvio-marino.

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MIRADOR DE COLOMER: miradores con las vistas más espectaculares de España

5 diciembre, 2018 at 8:32

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A medio camino entre el puerto y el cabo, situado en la punta de la Nao de Formentor, se encuentra el mirador del Colomer o de la Creueta, un activo turístico más de la bella localidad mallorquina de Pollença.

Antes de llegar al observador, el visitante tiene que aceptar un sinuoso trayecto por carretera compuesto por numerosas curvas que ponen a prueba la templanza del conductor. Una vez que se ha superado este desafío, el viajero accede a este balcón natural esculpido sobre una roca que dibuja parte del perfil costero de la isla.

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Lo primero que nos encontramos antes de disfrutar de las espectaculares vistas que nos brinda el Mirador de Colomer, es un reconocimiento al ingeniero de caminos Antoni Parietti Coll, que se encargó de la construcción de la carretera desde el puerto de Pollensa hasta Formentor allá por 1925, entre otras genialidades que hoy son emblema de Mallorca como por ejemplo el Nus de sa Corbata en la carretera de camino a Sa Calobra o el funicular del Puig Major.

Otra cosa curiosa es una gran roca que parece que no pinta nada allí, pero que al fijarte en detalle puede intuirse que tiene tallado un mapa de la zona donde se pueden ver El Colomer, Sa Nau…

El mirador ha sido reformado y restaurado en varias ocasiones para preservar la seguridad y la accesibilidad de los turistas y actualmente cuenta con unas escaleras que nos acercan hasta los acantilados permitiéndonos disfrutar de unas maravillosas vistas.

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El mirador de Colomer se encuentra a 200 metros de altura ofreciendo una de las vistas más espectaculares de Mallorca. El lienzo que se dibuja ante nuestros ojos quedará grabado en  nuestra retina a modo de recuerdo imperecedero: un horizonte infinito de contrastes azulados, el suave del cielo y el intenso del mar, mientras el sol, al fondo, ilumina el mar Mediterráneo dotando de mayor calidez a sus ya templada aguas. Los ocres acantilados de la Sierra de Tramuntana, con la vegetación  tiñendo de verde las superficies montañosas, deciden sumarse a la paleta de colores que se despliega ante el turista.

El atardecer es un espectáculo maravilloso desde este balcón al Mediterráneo, suele haber gente que escoge estas horas para acercarse al lugar e incluso arrancar unos aplausos tras la puesta de sol.

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El islote del Colomer se divisa como una pieza suelta de la península de Formentor, una formación rocosa de pequeñas dimensiones y aspecto compacto.

En otro punto, y como elemento ornamental de esta completa panorámica, se erige la atalaya de Albercutx, vigía silencioso de épocas medievales, siempre presto para alertar de la llegada de corsarios a la isla. La Atalaya está situada sobre una cima de 390 metros por encima del nivel del mar, donde fue construida en el siglo XVI para defenderse de los piratas. Allí se puede disfrutar de unas fabulosas vistas del Cabo de Formentor, con acantilados por un lado, el resto de tierra hasta el faro por otro y la Bahía de Pollença por otro lado.

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Una última cosa, cuidado con los días de viento, porque el vértigo en el lugar puede aumentar… y aseguraos de no perder gorras o pañuelos.

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CASCADA DEL ALJIBE: las cascadas más espectaculares de España

16 noviembre, 2018 at 8:21

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En el noroeste de la provincia de Guadalajara, en la zona de los admirados Pueblos de Arquitectura Negra, la naturaleza ha creado un bello espectáculo. Aquí, el agua y el viento han labrado un cañón, para después pulir la pizarra hasta darle la caprichosa forma de aljibe escalonado.

La cascada del Aljibe es un doble salto de agua en plena Sierra de Ayllón, cerca de la desembocadura del arroyo del Soto en el río Jarama (Guadalajara, Castilla La Mancha).

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Foto de © I.Jimeno

Las cascadas del Aljibe figuran entre los veinte más bellos saltos de agua de España.

La cascada se compone de dos cascadas con dos balsas de agua en forma de aljibe al pie de ambas, y con una altura total de unos diez metros. En este escenario, el agua se precipita en doble caída rompiendo de una poza a otra a modo de escalera. Un primer salto de unos 3 m. de altura, irá seguido de un segundo que romperá 7 m. más abajo.

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Ruta de las Cascadas del Aljibe

Se trata de una ruta de senderismo fácil de realizar y con un final espectacular, las cascadas (paseo de unos 7 kilómetros entre ida y vuelta con un desnivel cercano a los 100 metros).

Se iniciará la ruta en Roblelacasa pedanía de Campillo de Ranas, su arquitectura negra a base de pizarra de la zona (en tonos negros, grises, azulados) es muy especial, conjunto muy pintoresco y propiamente serrano.

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Caminaremos por la Calle de la Fuente donde muy pronto encontraremos un cartel que indica que las cascadas están a 3 km. Caminando tranquilamente llegaremos al final de las casas y nos cruzaremos con la fuente del pueblo. Desde ahí seguiremos un sendero en el que podremos contemplar cercas de piedra de pizarra, cruzaremos la cerca del ganado o verja metálica y en breve llegaremos a una pista más ancha. Continuaremos hasta toparnos con una barrera que cierra el paso de vehículos. La cruzamos y a la izquierda sale el sendero que nos lleva a las cascadas.

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Recorreremos estos tres km en un entorno propio de la serranía de Guadalajara hasta llegar al Arroyo del Soto, si seguimos el arroyo corriente abajo veremos las cascadas.

Después de recrearnos con las vistas y si aún tenemos ganas de más podemos conocer el pueblo de Matallana también de arquitectura negra.

Para llegar hasta él tendremos que cruzar el río Jarama por el puente del Trillo (puente de madera que en un principio estaba hecho de Trillos pero que ya está totalmente remodelado), a la derecha y en apenas un km encontraremos este pueblo en otros tiempos abandonado y que actualmente tiene algunas casas ocupadas los fines de semana.

Por si fuera poco todo lo que nos ofrece la sierra norte de Guadalajara tenemos también la Venta de la Ponvieja que hoy en día es un área recreativa con mesas de madera, barbacoas y un refugio con mesa donde resguardarse de la lluvia. Es un lugar ideal para pasar un día en familia o donde parar a comer después de la ruta. Podemos refrescarnos en el río o tumbarnos a descansar en las praderas, que incluso en julio siguen verdes.

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Recordar que dependiendo de la época del año las cascadas pueden llevar más o menos agua y ser , por lo tanto, más o menos espectaculares (recomendamos hacerla en Primavera).

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