Cuevas con encanto: CUEVA DE LOS CRISTINOS

5 noviembre, 2020 at 11:12

La Cueva de los Cristinos es una de las cuevas más bonitas y espectaculares del Parque Natural de Urbasa (Navarra). Su nombre se debe a que en su interior el general carlista Zumalacarregui arrojaba a los soldados fusilados del otro bando llamados cristinos o isabelinos.

La sierra de Urbasa es una gran meseta con una altitud que ronda los 1000m, que separa dos zonas bioclimáticas, la atlántica y la mediterránea. El relieve es Kárstico, formando colinas, simas y cavernas, donde podréis encontrar rocas con formas muy curiosas como las del bosque de Artea y las de la Cueva de los  Cristianos.

La Cueva de los Cristalinos, es una cueva sencilla y apta para todos los públicos, y en su interior nos encontraremos con una gran formación de estalactitas y estalagmitas que decoran las salas.

A la cueva se accede por una boca de 1×2 metros aproximadamente, que tiene unas escaleras en pronunciada y resbaladiza pendiente, pero contamos con el apoyo de unas cadenas.

Interior de la Cueva de los Cristinos

Al entrar nos encontramos con el ‘vestíbulo’, que acoge un riachuelo subterráneo y una escalera a mano derecha hacia una puerta metálica. Bajando por el otro lado, con un poco de cuidado llegamos a la estancia principal y al espectacular lago.

La sala principal parece estar sacada de un cuento de hadas: columnas que la naturaleza ha ido diseñado uniendo estalactitas y estalagmitas, siluetas redondeadas que ‘flotan’ en las frías y cristalinas aguas, curiosos recovecos y más mini cuevas. Cuando el nivel no está alto se puede dar por sus bordes casi la vuelta entera.

Hay un pasadizo lateral prolongado por el que llega la corriente de agua que surte al lago. Se puede avanzar por él pero agachado, ya que tiene poca altura.

Los minerales filtrados han generado diferentes colores en las formaciones pétreas que se sujetan todavía a los techos. Algunas formas recuerdan a elementos marinos como las medusas, a cascadas, capiteles, incluso a un payaso la que se encuentra en el centro del lago.

Foto de Alexander Pereda

El camino de vuelta es sencillo, desandar lo andado.

Una excursión muy recomendable porque es apta para todos los públicos, puede servir como iniciación a la espeleología más light y es de una gran belleza para estar tan cerca de la superficie y no requerir de exigentes bajadas ni complicaciones.

Ruta de la Cueva de los Cristinos desde Larraona

La cueva de los Cristinos se encuentra en la sierra de Urbasa, en los rasos de las Amescoas. Para llegar a ella tomaremos como punto de partida la localidad de Larraona, situada en la Ameskoa Alta y perteneciente a la merindad de Estella.

La aproximación se puede realizar desde la Llanada alavesa siguiendo desde Olazti la ruta NA-718 hacia Estella-Lizarra, pero desviándose enseguida a la local NA-7130 que recorre el valle de Larraona hasta la localidad que le da nombre. Si viajamos desde Navarra tomaremos en Estella-Lizarra la ruta NA-718 a la sierra de Urbasa, pero tras rebasar Zudaire nos desviaremos hacia el valle de Larraona por la NA-7130 hasta alcanzar nuestro punto de partida.

El recorrido hasta la cueva requiere unas tres horas para la ida y regreso. Si quieres más información no dudes en consultar la web de la cueva.

QUÉ VISITAR EN EL PUEBLO DE LARRAONA

La bella localidad de Larraona arracima sus casas en el piedemonte de la sierra. Todos los tejados rodean a la parroquial de San Cristóbal, que eleva su espadaña sobre ellos desde el siglo XVI. El primer templo se inauguró en el siglo XII, con elementos románicos que todavía se conservan en los muros laterales y la portada. La reconstrucción llevada cabo en el siglo XVI diseñó una estructura fortificada, porque en el término se habían desarrollado en el siglo XV importantes disputas violentas entre los vecinos de Larraona y los de Kontrasta, localidad ésta situada en territorio de Álava y perteneciente entonces al Señor de Lazkano.

Además de la ermita de San Benito, al costado del portillo en la sierra, está en el caso urbano la ermita de Nuestra Señora de la Blanca, que fue edificada en el siglo XVIII incorporando, como en Kontrasta, varias lápidas romanas en sus muros.

Son muchas las casas de Larraona que lucen en su fachada un escudo nobiliario, casi todos fechados entre los siglos XVI y XVIII.


LA CALETA DE CÁDIZ: atardeceres de ensueño

30 octubre, 2020 at 11:42

La Caleta, playa de la ciudad de Cádiz ubicada en el centro histórico, cobra importancia cuando el sol comienza a deslizarse por debajo del horizonte. Nadie se puede cansar de admirar un espectáculo de este calibre, que se produce en cualquier época del año.

La Caleta tiene algo mágico. Aquí se respira la esencia gaditana más pura, pues que esté enclavada en el barrio de La Viña tiene mucho que ver. La Caleta es amor a primera vista; contemplar aquí un atardecer es un recuerdo que se queda grabado para toda la vida.

La Caleta es una pequeña playa de 400 metros de largo. Debido a que tiene una barrera natural de piedras, las olas chocan con ellas y por lo tanto, la marea siempre está muy tranquila.

La playa del casco antiguo de Cádiz no entiende de estaciones, y sus arenas siempre albergan a gaditanos y extranjeros. Refugiada entre dos castillos, el de San Sebastián y el de Santa Catalina, las barcas balanceadas por la mar, producen destellos que la hacen brillar. Disfrutar de un entorno familiar, descansar a la sombra de un antiguo balneario, pasear por un camino de rocas y disfrutar de la esencia de Cádiz, son algunas de las actividades que se puede hacer en la playa de La Caleta.

El balneario (1926), llamado el balneario de Nuestra Señora de la Palma y el Real, es un antiguo balneario declarado Bien de Interés Cultural donde los gaditanos se cambiaban antes de bajar a la playa. Un elegante edificio blanco, terminando en las alturas con unos bulbos blancos que recuerda al estilo árabe. Sin duda, es un gran símbolo de la Caleta. Este balneario es hoy en día el Centro de Arqueología Acuática.

El paseo que da acceso al castillo de San Sebastián, divide la playa en dos tramos, quedando al sur una pequeña lengua de arena que también es aprovechada para tomar el sol y disfrutar del baño en piscinas naturales de piedra.

Origen e historia de la Caleta

La mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz se encuentra en los alrededores de la playa de La Caleta, entre el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz.

Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kotinoussa.

Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, procedentes tanto de hallazgos casuales como de prospecciones arqueológicas, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Así mismo, en los textos clásicos se hace referencia a la existencia en esta zona de la ciudad de dos templos de gran importancia: El primero de ellos dedicado a la Diosa Astarté  en la Punta del Nao (hoy en día un arrecife sumergido frente al Castillo de Santa Catalina) y el segundo dedicado a Baal Hammon o Kronos, en el islote que ocupa actualmente el Castillo de San Sebastián.

La existencia de ambos templos se encuentra respaldada por el descubrimiento de algunas piezas de enorme importancia, como el Gran Thymiaterion (quemaperfumes fechado en los siglos VII-VI a.C), objetos votivos, estatuillas de terracota y el capitel protoeólico de volutas, entre otros objetos de gran valor histórico que pueden contemplarse todos ellos en la Sala Fenicia del Museo de Cádiz.

Toda la zona se constituía además como punto destacado de intercambio comercial de extraordinaria vitalidad e importancia debido a su fondeadero. Un puerto natural entre las islas de Erytheia y Kotinoussa dónde las naves fenicias arribaban trayendo hasta Gadir todo tipo de mercancías procedentes de la cuenca mediterránea, y desde dónde partían con las materias primas y productos elaborados de la colonia, en especial sus apreciadas salazones.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN (s.XVIII)

El castillo de San Sebastián, declarado Bien de Interés Cultural, fue construido sobre una pequeña isla donde según la tradición estuvo el templo de Kronos, posteriormente una torre-atalaya musulmana y una ermita veneciana del siglo XV, que tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI fueron reconstruidos dando lugar  al castillo a partir de 1706.

De planta irregular con nueve lados, y dotada de parapetos, cañoneras, dos fosos de agua y puentes levadizos, protegía el frente norte de la ciudad desde su posición, controlando la entrada de la Caleta y el paso de buques por el canalizo Sur de la Bahía de Cádiz. Cabe señalar que a lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar.

Destaca en la fortificación el Faro construido en 1908 sobre la base de la antigua torre-atalaya musulmana, que mide 41 m sobre el nivel del mar, siendo el segundo faro eléctrico de España.

CASTILLO DE SANTA CATALINA (s.XVI)

Utilizado como centro turístico multiusos (visitas, conciertos y exposiciones), fue declarado Bien de interés cultural.

El castillo fue ordenado construir por el rey Felipe II en 1598, tras el asalto inglés a la ciudad. Obra de ingeniería militar y planta pentagonal, presenta un frente amurallado marino de tres puntas, y un frente amurallado terrestre con dos semi-baluartes, puerta de acceso y foso con puente estable y levadizo.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar. Destaca en la fortificación la capilla y sacristía construida en 1693, en el reinado de Carlos II.


MOLINO DE BENAOLIVA: almazaras que merece la pena visitar

9 octubre, 2020 at 11:26

El molino de Benaoliva, localizado Benagalbón (Málaga), es una pequeña almazara familiar que lleva tres generaciones elaborando aceite de oliva mediante el sistema tradicional de piedras y prensas.

Sus orígenes se remontan a la década de los años cuarenta, aunque la maquinaría data de principios del siglo XX y estaba ubicada en una almazara de otro municipio. Es uno de los pocos molinos que quedan funcionando en España con arranque manual, lo que lo convierte en un museo activo del aceite de oliva. En todo su proceso se concentra una gran ilusión y espíritu por mantener la tradición familiar, cuidando todos los detalles de su elaboración, que se mantienen a lo largo del tiempo desde sus inicios. De ello se encarga Nacho Pérez, la tercera generación de la familia que gestiona este molino.

El bajo nivel de producción atiende a una apuesta decidida por la calidad y no por la cantidad. Con esto se garantiza que todo el aceite producido procede de la campaña en curso. Su venta se realiza exclusivamente en el molino.

La marca que se comercializa es Benaoliva y entre variedades molturadas en el molino, figuran las propias de la zona, siendo algunas de ellas: lechín y verdial de la Axarquía. Olivos  cuidados con esmero y exentas  de tratamientos con fertilizantes, fitosanitarios u otros productos químicos. Es decir aceite totalmente ecológico.

La recolección se lleva a cabo de forma tradicional, mediante la técnica del vareo (las aceitunas proceden directamente del árbol o del vuelo). Este coupage de frutos verdiales y lechines nos aporta una base excepcional para obtener un aceite de primera calidad. Una vez en el molino, tras su limpieza y pesaje, se almacenan para su posterior molturación en un espacio de tiempo no superior a 24 horas.

Las visitas y degustaciones son gratuitas, recomendando hacerlas previo aviso en los meses de molienda, de Diciembre a Enero, donde se puede apreciar el funcionamiento íntegro del molino.

MOLINO DE BENAOLIVA: ELABORACIÓN ARTESANAL


LA MOLA: mercadillos de España con historia

2 octubre, 2020 at 10:55

La Mola es un colorido mercadillo con mucho encanto y donde se respira el auténtico ambiente hippy de la isla de Formentera (Ibiza). Un punto de encuentro de artesanos de la isla que nos hace viajar a aquella década de los 70 en la que se respiraba paz y libertad.

El mercado y feria artesanal de la Mola fue inaugurado en 1984, y desde entonces cada miércoles y domingo de los meses de mayo a octubre (a partir de las 16h hasta las 21h), la localidad de El Pilar de la Mola, situada en el extremo sur de la isla (en la que se alza el famoso faro de La Mola) se convierte en un animado centro artístico y cultural en el que los artesanos y creadores de Formentera se reúnen para mostrar sus trabajos.

Perderse entre los puestos del mercadillo es una experiencia inolvidable, en el que se pueden ver y adquirir los trabajos más variopintos elaborados en madera, plata, cuero y otros materiales modelados con sus manos e imaginación.

Artesanos, vecinos y turistas se mezclan sin complejos dentro de un ambiente alegre y colorido que en ocasiones es amenizado por actuaciones musicales en vivo, cuentacuentos o bailes, y en el que también se puede disfrutar de diferentes propuestas gastronómicas gracias a los puestos de comida que allí se instalan.

Todo un espectáculo visual para quien se acerque a vivir este reducto de una forma de vida, quizás ya olvidada y alejada de nuestras costumbres diarias.

Si quieres ir sobre seguro, pregunta sobre el ya legendario joyero Enric Majoral, las cerámicas de Jaume Mateo, o las muñecas de Eva Baisl.

Origen e Historia del mercadillo La Mola

A finales de los años 60, el movimiento hippy se estableció en Formentera y especialmente se afincó en El Pilar de La Mola, donde encontró un entorno ideal para una forma de vida basada en el pacifismo y la libertad.

Algunos de aquellos hippies aprovecharon la llegada del incipiente turismo a la isla para montar sus puestos y vender sus productos artesanos. Aquel espíritu dio paso en 1984 a la creación de un espacio específico y adecuado en el que establecer las paradas de un auténtico mercado artesanal, en el que es condición indispensable, que las piezas que se venden sean elaboradas en Formentera.

La isla de Formentera

Localizada en el sur de Ibiza, Formentera es la más pequeña de las islas habitadas de las Baleares y la mejor conservada del archipiélago.

Las playas con la arena más blanca y las aguas más claras y cristalinas que puedas esperar han marcado esta isla como uno de los destinos más idílicos de las Baleares. Muchos creen que las playas de Formentera están entre las mejores del mundo y cuando llegues allí, opinarás lo mismo. Fuera de los caminos donde va todo el mundo y lejos de las playas principales, puedes descubrir muchas calas desiertas para escabullirte de la multitud.

Resulta fácil moverse por la isla y al llegar a su puerto, La Savina, encontrarás distintos locales de alquiler de coches y motos. También se pueden alquilar opciones ecológicas con bicicletas y vehículos eléctricos. Aquí es muy fácil ir en bici puesto que la isla es llana con pocas pendientes pronunciadas: es una actividad que casa perfectamente con el estilo de vida pausado de Formentera.


LAS CHORRERAS: piscinas naturales de ensueño

18 septiembre, 2020 at 10:58

Las Chorreras del Cabriel es un magnífico paraje natural de la provincia de Cuenca, en los pueblos de Enguídanos y Villora. Es una zona de baños con cascadas y pozas como pocos. Posiblemente el mejor baño de la provincia en pleno Valle del Cabriel.

Formado por el Río Cabriel, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde el año 2019, es una zona de saltos, cascadas y pozas de agua turquesa, donde realizar senderismo, deportes acuáticos y turismo de naturaleza, especialmente observación de aves.

Además, cada año se organiza un evento deportivo, el “TRAIL CHORRERAS DEL CABRIEL”, se trata de una carrera de montaña que recorre el Monumento Natural de las Chorreras del Cabriel y las zonas naturales de Enguídanos y Villora a lo largo de 24km donde se combina deporte y naturaleza.

El conjunto está dividido en dos: Chorreras de Arriba y Chorreras de Abajo.

CHORRERAS DE ARRIBA

En esta zona el río está encajonado entre paredes rocosas, por eso es más inaccesible e ideal para la práctica de barranquismo.

Cuevas, saltos de agua y edificios tobáceos de gran interés geológico, acompañarán a lo largo del camino a los más aventureros.

El punto divisorio se encuentra en el llamado Lago Mayor, un remanso de aguas color turquesa y orillas de arena blanca.

En la poza superior hay una cascada de 10 metros de altura.

CHORRERAS DE ABAJO

Son las más concurridas debido a su mejor accesibilidad, convirtiéndose en uno de los parajes naturales más visitados de la provincia de Cuenca durante el verano.

En esta zona hay tres grandes pozas comunicadas entre sí, ideales para las familias con niños. Pero no hay que olvidar nunca que es una zona catalogada como peligrosa para el baño, debido a lo abrupto del terreno y a la variación de la corriente de agua.

Formación de las Chorreras de Cabriel

Las Chorreras del Cabriel se formaron en el Cuaternario, debido a la acción del río Cabriel sobre la frágil roca caliza.

El constante fluir del agua fue creando cuevas subterráneas que finalmente colapsaron debido al peso, dejando el río encajonado entre altas paredes rocosas.  Aún hoy continúa el proceso de creación del conjunto de tobas calcáreas, por eso se dice que se trata de un paraje natural vivo.

La toba se forma en entornos con alta presencia de carbonato cálcico, además es necesaria la acción de unas cianobacterias que convierten el agua en piedra. Debido al gran valor científico de estas tobas fluviales activas, han sido registradas como Lugar de Interés Geológico dentro del Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

Cada año se organizan los «Geolodías» para quien quiera conocer más, además de darse un chapuzón. Un grupo de geólogos explica con detalle cómo nació y se formó el paraje de las Chorreras del Cabriel y cómo un río, el Cabriel, es capaz de convertirse en piedra.

El Sendero de las Chorreras del Cabriel

Una ruta circular de 13,5 km recorre este magnífico paraje de la Serranía de Cuenca. Se puede recorrer en todas las estaciones del año, aunque en invierno el río puede bajar con mucha fuerza y anegar las pozas. Ojo.

La ruta comienza en Enguídanos y se completa en unas 4 horas. No es muy difícil, pero tampoco está recomendada para personas con poca preparación. El desnivel es de apenas 321 metros.

El punto más alto de la ruta es Las Hoyas. Allí mismo cruza la gran ruta GR-66. Tras el descenso y orillar el barranco del Cabriel, se llega al paraje de las Chorreras.