LA CAPA ESPAÑOLA: cultura y tradiciones

4 octubre, 2019 at 12:59

La capa española es una prenda de vestir típica española.​ Se trata de una prenda de abrigo tradicional larga, suelta, sin mangas y abierta por delante que se sujeta al cuello y cubre casi todo el cuerpo, ensanchándose gradualmente hacia la parte inferior que sirve para poner encima del traje o vestido.

La capa española a pesar del transcurso del tiempo, ha logrado mantener su apariencia de pleno apogeo de uso a finales del siglo XIX. Fue prenda de vestir de sacerdotes y cristianos viejos.

Utilizada hasta entrado el siglo XX, la capa española forma parte de nuestra historia y nosotros de la suya. “La capa durante siglos ha sido una indumentaria de respeto que marcó la tradición del hombre, para asistir a cualquier acto social o religioso de cierta categoría (…)”. Cuando una persona tenía que acudir a algún acontecimiento importante y no disponía de poder económico para adquirirla, la tomaba prestada.

Origen e Historia de la Capa Española

Los promotores de la capa española fueron los Duques de Béjar cuando crearon la Industria Textil Lanera hacia el siglo XIV y XV en Béjar (Salamanca). Poseían enormes rebaños de ovejas y, en época del esquileo, por los meses de abril o mayo, una vez hecha la pelada, lavaban las lanas en el río. Comprobaron que el agua del rio de Béjar, el río Cuerpo de Hombre, era excepcional para el lavado y para el tintado. El lavado era fino, sedoso y dulce en la lana y el tinte se mantenía sólido y permanente. Los Duques de Béjar dedicaron una cuidada atención a esta Industria Textil, y dado el gran consumo de capas, se dedicaron por completo a la fabricación de este artículo.

La denominación de capa española comienza a coger auge a partir del siglo XVI y es usada especialmente por el hombre. También llego a utilizarse en Francia con el conocido nombre de capa española.

En la época romántica también fue utilizada por las mujeres, llegando Luis VII a prohibir el uso de éstas a las mujeres cortesanas, para que éstas no fueran confundidas con las honradas. En los antiguos grabados y láminas se ve con que soltura y gracia solían embozarse la capa los franceses, flamencos, ingleses, italianos y portugueses, que después quedo como cosa peculiar de los españoles.

En el XIX, triunfa definitivamente la que ha venido en llamarse capa española, en sus cuatro variantes más conocidas: La Madrileña o pañosa, con esclavina, cuello bajo y embozo de terciopelo de colores, en terciopelo verde y/o rojo. La Castellana o parda, de paño pardo o marrón sin vivos y con grandes broches. La Catalana, de amplios vuelos y capilla galoneada. La Andaluza, de esclavina más corta y de menor longitud.

Dejaron de llevarse los colores vivos y solo siguieron llevándose las de paño negro, castaño, azul o verde oscuro. Se le dio más vuelo se forraron los embozos de piel, lana o terciopelo y la esclavina se hizo más corta y más airosa. Las mujeres han seguido usándola raras veces y todavía la usa alguna hacendada portuguesa.

A principios del siglo XX, las diferencias son menos acusadas, existiendo prácticamente un solo modelo de capa; la capa negra con embozos de terciopelo de vivos colores con esclavina adornada con pasamanería rematando su cuello un broche, que suele distinguir a quien lleva la capa, bien por su procedencia, condición o asociación. Este tipo de capa es la que nos ha llegado a nuestros días que paulatinamente dejo de usarse por considerarse una prenda antigua.

Imagen de archivo tomada en Cannes en 1957 del pintor malagueño Pablo Picasso. EFE/archivo/Irving Penn

A finales del siglo XX ciertos grupos de nostálgicos y admiradores de esta prenda en desuso, por distintas localidades españolas han ido creando asociaciones para hacer resurgir, realzar y dar a conocer esta prenda, la capa española, de elegancia propia, añorada por unos y dejada en el olvido por otros. Un ejemplo es la Orden de Caballeros de la Capa Española de Valencia.

La fabricación de la Capa Española

La capa española lleva un trato muy especial en la fabricación. En sus orígenes después de lavar las lanas se pasaba al tintado de las mismas. Es confeccionada en diferentes tonos: en negro y en “azul tina”. Para conseguir este color se utilizaba miel de romero y orín. El proceso del tintado se llevaba a cabo en grandes artesas de madera hechas con duelas o en tinas. Una vez tintada la lana se pasaba a su fabricación.

Primero se hilaba, en un principio a mano, después en rústicas máquinas, luego en tornos semi-mecánicos y actualmente en selfactinas ultra modernas. A continuación se tejían en los telares de braceros, en un primer momento, luego en telares de garrote, después extendiéndose a otros más modernos y automáticos hasta llegar a los actuales que son muy sofisticados.

Para finalizar la fabricación se acababan las capas en unos batanes muy característicos y por procedimientos rústicos para enfurtir estos paños a base de un gran rodaje en agua de las telas, que después se trataban con cardillos silvestres para percharlas, tal y como hoy se hace, para sacarlas el pelo, que se igualaba después con una operación que se llama “tundido”, así se logra el pelo que da ese tono único a las capas de Béjar.

El secado de las piezas se hacía, al igual que en la actualidad, al aire libre y al sol, consiguiendo así un acabado insuperable y único. Una vez realizados todos estos pasos ya podemos confeccionar la capa. Las técnicas actuales se compaginan con algunas de las antiguas y se consiguen unas prendas únicas.

Cómo llevar una capa española


LA QUEIMADA: productos auténticos de la tierra

26 mayo, 2019 at 13:10
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La queimada es una bebida alcohólica (aguardiente) de la tradición gallega y propia de su gastronomía.

Nuestra cultura popular dice que existen algunos seres mágicos. Aunque son imperceptibles para el ojo humano, viven entre nosotros. Las leyendas también son parte de nuestra historia. En Galicia es tradicional la existencia de las meigas (nombre que en esta tierra les dan a las brujas o hechiceras). Y los trasgos (duendecillos traviesos que suelen hacer desaparecer cosas y que son especialmente temidos durante las mudanzas).

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Siguiendo con esta línea de fantasía, se dice que la queimada protege a quien la bebe de maleficios. Y ahuyenta de su vida a los malos espíritus y demás seres malvados. También se le suponen facultades curativas. Estos seres, según dice la tradición, acechan a los hombres para maldecirles. Para ahuyentarles, los gallegos preparan queimadas por cualquier motivo. Celebraciones, reuniones familiares, fiestas con amigos. Cuando cae la noche todo el mundo se reúne alrededor de la queimada y recita el conjuro. Esto hace que en la habitación se cree un ambiente especial.

Origen e historia de la Queimada

Los orígenes de la bebida son desconocidos. Popularmente, a la queimada se le atribuyen orígenes celtas, pero, según afirmó en 1972 el catedrático de prehistoria de la Universidad de Santiago de Compostela, Carlos Alonso del Real, esto sería imposible, ya que la destilación del aguardiente en Galicia aguardiente en Galicia  no puede ser anterior a la introducción del alambique (de origen árabe) a partir de los siglos XII o XIII, ya en la Edad Media. Asimismo, siempre según Alonso del Real, el azúcar de caña, uno de sus ingredientes fundamentales, también lo introdujeron los árabes en la península ibérica (la difusión de su equivalente de remolacha es muy posterior, correspondiendo a las Guerras Napoleónicas). Esto le llevó a atribuirle orígenes medievales a la bebida.

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Posteriormente, el antropólogo Xosé Manuel González Reboredo, afirma que el consumo de aguardiente —normalmente sin quemar— era habitual en la Galicia rural tradicional, donde tenía fama como medicina contra el catarro y que en un momento dado —que él sitúa en torno a los años cincuenta del siglo XX— gallegos residentes en el exterior empezaron a tomar esta bebida en las fiestas o después de las comidas. En reuniones de este tipo habría surgido la costumbre de acompañar el consumo de la queimada de conjuros compuestos ex-profeso para el momento. Esta costumbre se difundió tan rápidamente que ya en el año 1955 el alfarero mindoniense Tito Freire , creó los recipientes de barro cocido, con forma de tartera y patas en los que se suele preparar habitualmente.

El ritual de la Queimada

El ritual de la Queimada y su conjuro es uno de los pocos ritos que se mantiene a día de hoy, llevándose a cabo de forma natural en infinidad de reuniones sociales y celebraciones que tienen lugar en la comunidad gallega.

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Otras fuentes ya nos hablan del orígen castreño (recordad lo antes dicho del alambique, azúcar de caña o remolacha) la tradicional queimada tiene, más que posiblemente, su origen en las ancestrales culturas castreñas. Los celtas dejaron su herencia cultural plasmada en los abundantes petroglifos que se encuentran a lo largo y ancho de la comunidad gallega. Son recurrentes los símbolos con forma de espiral, destacando EL TRISQUEL, figura con tres cabezas que dibuja una especie de cruz. Han sido muchas las interpretaciones que los historiadores han dado a este símbolo, pero la más conocida es aquella que sostiene que el trisquel representa los tres elementos fundamentales en la vida del hombre: La tierra, el agua y el fuego.

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El ritual de la queimada lleva también de forma intrínseca la fusión de estos tres elementos, en un ritual que no sería posible de no existir este componente mágico, heredado de nuestros antepasados celtas y transmitido a través de los tiempos. La tierra se simboliza mediante la tartera de barro, el agua se ve representado por el aguardiente que se agita y remueve fundiéndose con la tierra mientras el fuego danza libre entre los elementos que conforman esta pócima mágica alumbrándonos, dándonos calor al cuerpo y purificando las almas.

El conjuro de la Queimada

El conjuro o «esconxuro» tradicional de la queimada fue inventado en Vigo en 1967 por Mariano Marcos Abalo para una fiesta de juegos florales de las muchas que entonces tenían lugar en un barco decomisado amarrado en el puerto de la ciudad. En 1974 su creador le añadió las referencias a Satán y Belcebú y comenzó a representarlo en la discoteca Fausto de la Ciudad Olívica. Por esa misma época, una imprenta viguesa empezó a vender copias del conjuro, inicialmente sin su autorización y luego pagando una peseta por ejemplar vendido. El éxito hizo que otras empresas empezaran a vender copias por su cuenta, sin ninguna autorización y sin citar su nombre, lo que puede haber contribuido a la creencia de que el conjuro era de un autor anónimo. En 2001, Mariano Marcos Abalo decidió registrar la propiedad intelectual del conjuro.

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CONJURO DE LA QUEIMADA:

Buhos, lechuzas, sapos y brujas.

Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas vegas.

Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de las curanderas.

Podridas cañas agujereadas, hogar de gusanos y de alimañas.

Fuego de las almas en pena, mal de ojo, negros hechizos, olor de los muertos, truenos y rayos.

Ladrido del perro, anuncio de la muerte; hocico del sátiro y pata del conejo.

Pecadora lengua de la mala mujer casada con un hombre viejo.

Infierno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres en llamas, cuerpos mutilados de los indecentes, pedos de los infernales culos, mugido de la mar embravecida.

Vientre inútil de la mujer soltera, maullar de los gatos en celo, pelo malo y sucio de la cabra mal parida.

Con este cazo levantaré las llamas de este fuego que se asemeja al del infierno, y huirán las brujas a caballo de sus escobas, yéndose a bañar a la playa de las arenas gordas.

¡Oíd, oíd! los rugidos que dan las que no pueden dejar de quemarse en el aguardiente quedando así purificadas.

Y cuando este brebaje baje por nuestras gargantas, quedaremos libres de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento.

Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotros hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera, participen con nosotros de esta queimada.

La receta de la Queimada

INGREDIENTES:

  • 1 pota de barro propia para queimada 1 1itro de aguardiente de orujo gallego
  • 1 Cáscara de limón o naranja
  • 150 gramos de azúcar
  • Granos de café
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NOTA.- El ritual incluye recitar el conjuro de la queimada, el cual debe leerse en voz alta tan pronto la queimada comience a arder.

FORMA DE PREPARACIÓN:

  1. Se vierte en el recipiente de la queimada el Aguardiente de Orujo de Galicia y el azúcar, en la proporción de 150 gramos por cada litro de aguardiente. Se incorporan las mondas de limón y de naranja y un puñado de granos de café.
  2. Se remueve bien toda la mezcla y cuando esté bien mezclado se le prende fuego.
  3. Para ello colocaremos en el cazo de remover un poco de azúcar y aguardiente acercando éste muy despacio al recipiente que contiene todos los ingredientes, hasta que el fuego contenido en el cazo pase de uno a otro.
  4. La queimada debe removerse hasta que el azúcar se consuma y las llamas disminuyan considerablemente, lo que indica que el alcohol se ha evaporado en su mayor parte. Cuando esto ocurra dejamos apagar y servimos.
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MERCADILLO DEL JUEVES: mercadillos de España con historia

21 mayo, 2019 at 7:05
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El mercadillo de «El Jueves» es el más antiguo de Sevilla. Su origen se sitúa en el siglo XIII, después de la conquista de Sevilla por el rey Fernando III.

Donde entonces había artesanos y puestos de oficios, hoy campan las antigüedades y todo lo que se pueda vender de segunda mano –pulseras para relojes, tornillos, CD’s, trajes de flamenca, sifones, coches de juguete–, repartido en 124 puestos.

Es un mercado de antigüedades y objetos de segunda mano, aunque en sus orígenes se ofrecían todo tipo de artículos; muchos objetos son reciclados y proceden de los contenedores. Los precios económicos de las mercancías las hacen muy asequibles, siendo frecuente en el rastrillo el regateo.

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Una especie de zoco medieval que mantiene su pulso con la modernidad. El caos controlado en una calle a la que pudo darle nombre esta suma -con poco orden y concierto- de vendedores que, desde bien temprano, levantan a vecinos con el arrastre y montaje de sus mercancías.

Abren todos los jueves del año, de 7.00 a 15.00, menos el Jueves Santo (que se adelanta al miércoles).

Origen e Historia del mercadillo de “El Jueves”

La primera referencia escrita que existe es de 1292, cuando el Rey Sancho lo reguló, por lo que se entiende que llevaba bastante tiempo celebrándose. Al menos, desde la Reconquista de la ciudad por San Fernando, o incluso antes. Si se atiende a esta última teoría, podría considerarse que es una herencia de los bazares árabes que aún conservan importantes ciudades donde impera la religión musulmana.

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Su primer enclave estuvo en la Plaza de Calderón de la Barca (donde se encuentra el Palacio de los Marqueses de La Algaba, en la trasera del mercado de abastos). No fue hasta el siglo XIX cuando se traslada a su actual emplazamiento.

Tal ha sido su fama durante estos ocho siglos que hasta el propio Miguel de Cervantes lo mencionó en su novela picaresca Rinconete y Cortadillo. El ambiente que se vive en él le viene como anillo al dedo a este género literario. Un escenario perfecto donde cada semana se recrea la Sevilla del siglo XVI, cuando el oro de América entraba por unas calles repletas de pedigüeños. Gloria y miseria juntas compartiendo suelo.

Este ambiente tan pintoresco llevó al viajero inglés Richard Ford a compararlo con el zoco de El Cairo, un símil propio de ese exotismo con el que los románticos retrataron la vieja Híspalis. Germen del turismo que vino después y que se palpa en esta calle donde abundan los apartamentos para visitantes. Y hasta nuevos hoteles. Tal fue la fama que había adquirido por aquel entonces el mercadillo, que en 1905 se convirtió en una de las primeras postales de la ciudad. Y con la fama surgieron las leyendas, como aquélla que asegura que en sus puestos se llegó a vender un Murillo.

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MERCADO DE ATARAZANAS: mercados tradicionales con sabor

14 mayo, 2019 at 6:26
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El Mercado Central de Atarazanas es un mercado municipal de la ciudad de Málaga (Andalucía). Aunque se encuentre en pleno corazón de Málaga, la gente suele pasarlo por alto, por lo que muchas veces pasa desapercibido. Pero, si estás buscando productos frescos y locales a precios fantásticos, no puedes perdértelo.

El edificio actual, obra del arquitecto Joaquín de Rucoba, se construyó entre 1876 y 1879 en el solar donde estuvo un taller naval de origen nazarí, del que sólo se conserva una puerta de mármol y de donde proviene su nombre; atarazana.

En la parte trasera del Mercado Central de Atarazanas nos encontramos con una gran vidriera, conformada por 108 paños, realizada por los hermanos Atienza en 1973 y que representa distintos monumentos de la ciudad.

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Tras la gran reforma llevada a cabo entre los años 2008 y 2010, el Mercado Central de Atarazanas presenta una planta estructurada en tres naves, separadas por un esqueleto metálico.

En cada una de sus calles se concentran más de 250 puestos. Fruterías, pescaderías, congelados, comestibles, carnicerías, panaderías e incluso bares.

El Mercado Central de Atarazanas fue declarado Bien de Interés Cultural, convirtiéndose así en Patrimonio Histórico de España.

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El Mercado de Atarazanas abre sus puertas de lunes a sábado de 8:00 a 14:00 horas. Aunque bien es cierto que se puede visitar los lunes, debes saber que algunos puestos de venta de pescado permanecerán cerrados.

Origen e Historia del Mercado de Atarazanas

El nombre “Atarazanas” proviene de la época morisca y, si lo traducimos literalmente del árabe, significa “lugar donde se reparan barcos”.

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Aunque resulte difícil de imaginar en la actualidad, la mayor parte de la ciudad de la actual Málaga se encontraba bajo el mar durante el dominio morisco, por lo que las Atarazanas se situaban justo al borde del mar.  Además, existen registros de personas que todavía en el siglo XVIII seguían pescando desde las murallas de los mercados.

Las Atarazanas fueron construidas durante el reinado de Mohammed V (1354-1391). El astillero del siglo XIV fue uno de los edificios más grandes e impresionantes de su época y las Atarazanas se caracterizaban por los siete arcos de herradura que formaban su fachada.

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Hoy en día, sólo queda uno, que fue declarado monumento de influencia histórico-artística en 1978, aunque no cuenta con ninguna señal que indique la importancia histórica del arco.

Con todo, los más curiosos podrán observar dos pequeños escudos inscritos en árabe, cerca de la parte superior del arco, en los que se puede leer  “Sólo Dios es el vencedor, gloria para él”.

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El viejo edificio histórico se deterioró rápidamente. Tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, las Atarazanas se convirtieron en un convento. Posteriormente, pasaron a ser un cuartel militar, un hospital y, finalmente, una escuela.

Hacia el siglo XIX, la estructura original se había derrumbado. Gracias al esfuerzo del arquitecto Joaquín Rucoba, se salvó el arco original y se reconstruyó completamente el mercado entre 1876 y 1879, utilizando una gran cantidad de hierro.

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Ruta por los puestos más especiales del Mercado Central de Atarazanas

  • Embutidos, quesos y patés. Armando Cuberos. Tiene infinita variedad de jamones, embutidos, quesos, patés, empanadas y otros platos preparados. Es el lugar donde encontrar un auténtico pecorino o un Comté, porque tiene un respetable surtido de quesos italianos, franceses y holandeses.
  • Frutas, verduras y setas. Frutería Ernesto. Sólo tiene productos de primera calidad. Si eres de los que se quejan de que hoy día los tomates no saben a nada, deberías probar los de este puesto. En otoño es espectacular la variedad de setas, procedentes de todas las variedades y regiones de España.
  • Pescado. Roberto y Javier Belman. Están especializados en grandes pescados azules: atún rojo, salmón salvaje de Noruega, pez espada de Alborán, cazón de Cádiz y rosada salvaje. Todo fresco, de gran calidad y cortado con maestría. Verles manejar el cuchillo es todo un espectáculo. Lugar perfecto para comprar una ventresca de atún rojo recién traído de Barbate.
  • Carne. Carnicería Marcos. Está especializado en ternera, cordero lechal de Burgos, cerdo ibérico y precocinados caseros de primerísima calidad.
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De Tapas por el Mercado Atarazanas

El bar del mercado de Atarazanas se ha convertido en un lugar de peregrinación, sobre todo los viernes y los sábados a mediodía, cuando es misión imposible encontrar un hueco en su barra. Tapear rodeado del bullicio del mercado de Atarazanas tiene un encanto especial.

Deliciosos sus pinchitos de gambas o de pulpo: son una experiencia religiosa.

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Muy cerca del mercado, en una callejuela estrecha que conecta la calle Martínez con la Alameda Principal encontramos una pequeña marisquería: Casa Vicente. Es el lugar perfecto para, después del ajetreo característico de las mañana de mercado, tomar un par de tapas acompañadas con una cerveza o vino antes de ir a casa a cocinar las compras del día. El plato de gamba de Huelva es la especialidad de Casa Vicente.

VIDEO MERCADO CENTRAL DE ATARAZANAS

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LA BARAJA ESPAÑOLA: cultura y tradiciones

17 abril, 2019 at 7:47
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Prácticamente cualquiera de nosotros hemos pasado grandes ratos jugando a las cartas, un invento que, al igual que muchos otros juegos, fue inventado en China e importado por los europeos hacia 1375.

La baraja española consiste en un mazo o conjunto de cuarenta y ocho naipes o cartas de la baraja. Antiguamente era muy frecuente la baraja de cuarenta naipes. Existen versiones más modernas de cincuenta y cinco naipes para poder jugar a otros juegos.

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El aspecto actual de la baraja española se lo debemos a un impresor burgalés de origen francés y afincado en Vitoria, Heraclio Fournier, quien en 1868 presentó una baraja litografiada, que fue premiada en la Exposición Universal de París. Sin embargo, el diseño que ha llegado hasta nuestros días es el que realizó Augusto Ríus para el propio Fournier.

La rica historia de la baraja española ha llevado a que, desde 1986, posea su propio museo , en la ciudad de Vitoria. Consta de más de tres mil juegos de naipes coleccionados por los herederos del fabricante Heraclio Fournier. En el Museo Fournier se encuentra una baraja europea, considerada como la más antigua que se conoce, datada de finales del siglo XIV.

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Origen e Historia de la Baraja Española

Se relata que los naipes empezaron a utilizarse como elemento de adivinación, para convertirse después en un mero entretenimiento popular.  Se ha mencionado a los gitanos y sus barajas adivinatorias, pero cuando las grandes migraciones gitanas llegaron a Occidente hacía tiempo ya que las cartas eran sobradamente conocidas en Europa. No obstante, podemos asegurar con toda seguridad que esta invención, al igual que los dados y el ajedrez, viene de Oriente.

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La creación de los naipes parece derivarse de la combinación de dos juegos: Ajedrez y Dados. El Ajedrez era privilegio de la inteligencia y los Dados, de la suerte. De la fusión de estos dos factores nacieron los naipes.

Si buscamos precedentes, se cree que los naipes ya existían en China allá por el año 1120, cuando empleaban el grabado sobre madera para el estampado de las cartas.

Luego llegaron a Oriente Medio durante el siglo XIII, donde se encontraron las primeras barajas de 52 naipes, coloreados a mano y divididos en 4 palos: oros, copas, espadas y palos de polo.

Tras su llegada al Viejo Continente, en plena Edad Media, cada pueblo sustituyó los palos y figuras orientales por otros más cercanos a su tradición cultural, creando símbolos como los bastones, bastos, cetros, corazones o cascabeles.

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Una de esas evoluciones de los naipes orientales tuvo como resultado la baraja española, que destaca entre todos los juegos de cartas del mundo por la riqueza de sus diseños. Ello se debe a que las figuras son de inspiración medieval y sus palos representan los distintos estamentos de la época: los comerciantes (Oros), el clero (Copas), la nobleza (espadas) y los siervos (Bastos). Pueden ser de 40, 48 o de 50 naipes dependiendo del juego.

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Las cartas de juego se extendieron hacia el norte hasta Francia y Alemania, dando origen a las barajas nacionales de ambos países. Desde Francia los naipes pasaron a Inglaterra, donde el modelo francés adoptaría la forma de la que actualmente se conoce como baraja inglesa.

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La baraja española fue adoptada en Nápoles, entonces perteneciente a la corona aragonesa. Posteriormente, su diseño evolucionó más en España que en Italia, por lo que la baraja napolitana es más parecida a la antigua baraja española.

Baraja de estilo Napolitana

En España se utilizan 3 estilos diferentes, el de Cádiz, el catalán y el castellano. Principalmente se ven los dos últimos ya que el estilo de Cádiz es más antiguo y es el que se utilizaba para las cartas destinadas a la exportación.

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Baraja de estilo de Cádiz
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Baraja de estilo Catalana
Baraja de estilo Castellana

Curiosidades de la Baraja Española

Los naipes o figuras de la baraja española poseen una serie de curiosidades que suelen pasar desapercibidas entre los jugadores. Así, aunque los reyes se suelen representar como hombres mayores y barbados, los de copas y de oros suelen parecer más jóvenes. Además, desde el siglo XVIII, los caballos de copas y oros suelen mirar hacia la izquierda, mientras que los de bastos y espadas lo hacen hacia la derecha.

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Con diseños de 40, 48, o 50 naipes, en función del juego en el que se emplee, la baraja española es la única en el mundo que no posee una figura femenina. Consta de reyes, caballeros a lomos de corceles y unos pajes ligeramente afeminados —conocidos como sotas—, pero no de reinas.

En cuanto a la curiosa Sota, pese a su apariencia afeminada, en realidad se trata de un paje de pie y simboliza al criado o mensajero. Los colores de las calzas, inicialmente todas rojas, y de los sayos, así como la posición de sus piernas y la colocación del motivo del palo, varían según los palos y la inventiva de los autores del diseño.

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Junto a ello, hacia el siglo XVI la baraja española introdujo una innovación que la hizo única. Se trata de las pequeñas discontinuidades que aparecen en los lados inferior y superior del rectángulo que enmarca los motivos de cada naipe. Según se cree, estas discontinuidades se crearon para dificultar la visión de las cartas a los mirones, objetivo que posteriormente sería perfeccionado con la utilización de los índices. Efectivamente, ambos recursos hacen que el jugador no necesite extender las cartas que tiene en la mano para saber cuáles son, ya que con sólo separarlas un poco conoce a qué palo pertenecen y qué figura o carta numeral es cada una. El palo de oros no tiene pintas; el de copas tiene una; dos, el de espadas y tres, el de bastos.

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Nuestra vida y dichos cotidianos hacen mención constantemente a todo lo relacionado a la baraja, son muy normales los dichos; Sota, Caballo, Rey. Cantar las cuarenta. Lanzar un órdago. Barajar (varias posibilidades).Tener un As en la manga. Un As del volante. Se desmoronó como un castillo de naipes.

Juegos de la Baraja Española

Se puede jugar a muchas clases de juegos con la baraja española como: la escoba, el cinquillo, el burro, la brisca, las siete y media, el tute, el chichón, el mus, el pokarin, el tute, el conquian, el guiñote, la perejila, la pocha…infinidad de ellos.

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El 70% de los trofeos que se fabrican en España son para Torneos de cartas.

El Mus, debido a sus cualidades estratégicas y por la posibilidad de relaciones interpersonales, se ha erigido como asignatura optativa en varias Universidades españolas, entre ellas está la de Barcelona.

También se suelen usar las cartas para hacer juegos y trucos de magia, desde tiempos inmemoriales. Así como también se utilizan para leer el futuro o el pasado con el Tarot, pero también con la baraja española.

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