CASTILLO DE BURGALIMAR: ruta de castillos medievales

27 noviembre, 2020 at 11:59

El Castillo de Burgalimar (Bury al-Hamma, “Castillo de los Baños”) es una fortaleza omeya del siglo X, construida sobre un pequeño cerro que domina la localidad de Baños de la Encina (Jaén). El castillo está considerado como el más antiguo en pie de España y el segundo de Europa.

Esta fortaleza califal fue mandada levantar por el califa cordobés Al-Hakam II, hijo y sucesor de Abderramán III, y finalizada en el año 968 d.C.

Hoy podemos ver en el Castillo de Burgalimar, el conjunto fortificado que mejor se conserva del Califato de Córdoba. Un excelente ejemplo de fortaleza de su época. A su vez, es uno de los castillos árabes que mejor se conservan en España. Por sus valores históricos y artísticos está declarado Monumento Nacional desde 1931, y Bien de Interés Cultural.

Desde 1969 tiene el privilegio de ondear en su torre del homenaje la bandera azul coronada de estrellas del Consejo de Europa, privilegio otorgado con motivo de la celebración del milenio de la construcción del castillo, y del que sólo dos castillos europeos tienen este privilegio, el de Baños de la Encina y el de Florencia en Nápoles.

Las visitas se reparten en distintos horarios, por lo que esto no es un problema, y cuentan con alternativa guiada. Cerca quedan Bailén, Montoro, Linares, Baeza, Úbeda o Andújar. Precisamente la sierra que comparte nombre con la última localidad o Despeñaperros son parques naturales cercanos notables.

Origen e Historia del Castillo de Burgalimar

Baños de la Encina tuvo asentamientos humanos desde la Edad del Cobre, como se desprende de los yacimientos arqueológicos que hay en el interior del recinto amurallado.

En el castillo se ha encontrado un epitafio sepulcral que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y una lápida fundacional, en la que puede leerse:

“Mandó edificar esta fortaleza el siervo De Dios Alhacam Almostánsir bilá Emir Almuminín, cuya vida Dios guarde.

Medió su cliente y gobernador militar suyo Maysur Benalhacam.

Acabóse, mediante el poder de Dios y de su ayuda.

Y esto fué en el mes de Ramadán del año trescientos cincuenta y siete.”

La fecha que aparece en la inscripción se corresponde con el año 357 después de la Hégira del calendario musulmán, por lo tanto se trata del año 968 del calendario cristiano.

La fortaleza se levantó como pieza estratégica para defender y proteger el camino de Cordoba al puerto de Muradal, hoy Almuradiel o a Despeñaperros. Los almohades reforzaron las defensas levantando un doble cerco de murallas para resistir el acoso cristiano que este castillo árabe, como otros del valle del Guadalquivir, sufrió en los siglos XI y XII.

El castillo fue conquistado por Alfonso VII en 1147, aunque, tras su muerte, volvió a manos de los musulmanes. De nuevo, en 1189, sería tomada la fortaleza de Baños de la Encina, aunque también de forma efímera, por las tropas de Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León.

En el año 1212, después de la batalla de las Navas de Tolosa, es conquistado de nuevo por los reyes Alfonso VIII, Pedro I de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra, sin embargo la conquista definitiva fue realizada por Fernando III en 1225, incorporándola a la ciudad de Baeza.

El castillo de Baños de la Encina es también conocido con el nombre de “la fortaleza de los siete reyes”, pues por ella pasaron en diferentes épocas, Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VII, Fernando III y Fernando el Católico.

En la segunda mitad del siglo XV, la villa y su castillo tuvieron gran importancia durante los enfrentamientos entre los partidarios de Enrique IV y los del Marqués de Villena y don Pedro Girón, primer señor de Utrera y Osuna, que pretendió casarse con la que sería más tarde reina de Castilla, doña Isabel la Católica.

Durante la guerra de la independencia el castillo sufrió las consecuencias de su ocupación  y desde entonces hasta 1828, el patio del castillo serviría de cementerio parroquial.

Características del Castillo de Burgalimar

El castillo ocupa la cumbre de un monte con una forma elíptica y está construido en tabiyya o tapial rojizo, material típicamente árabe realizado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares, lo que evidencia su originaria función eminentemente militar, destinado al acuartelamiento de las tropas beréberes alistadas para las campañas anuales contra los cristianos, cuyo lugar de concentración final, ya en la frontera, era la fortaleza de Gormaz (Soria).

Dispone de catorce torreones rectangulares y uno pentagonal, que adopta esta forma por la necesidad de adecuarse al quiebro que realiza la muralla en esta zona. Las torres apenas sobresalen de la silueta de la muralla.

 

Sobre una de las torres originales se introdujo la principal modificación cristiana, la Torre de Homenaje, también conocida como Almena Gorda, de la que carecen los castillos musulmanes fue construida en el siglo XV. La torre, de estilo gótico, está construida en mampostería irregular y tiene forma semicilíndrica al exterior, está estructurada en dos cuerpos cubiertos por bóveda de cañón apuntada y esquinas exteriores redondeadas para eludir los efectos de la artillería. La torre no mira hacia la campiña sino hacia el interior de la población para su control e intimidación, lo que indica su transformación con el discurrir de los años en un edificio señorial.

Al gran patio de armas se accede por una puerta que mira al este y que se abre entre dos grandes torres que la defienden. Está cubierta por un gran arco de herradura y protegida por un gran matacán que la reforma realizada durante la restauración ha ocultado.

En su patio interior se contempla un aljibe dividido en dos naves separadas por pilares y cubierto por una bóveda de medio cañón. Igualmente, se observa la otra modificación de la época cristiana: la construcción de un alcazarejo mediante la creación de una muralla interior compuesta por un poderoso torreón circular, del que hoy sólo se conserva la base, y dos lienzos que unían ésta con los muros laterales, de los que hoy sólo queda parte de uno de ellos.

El castillo de Baños de la Encina dispone de dos accesos, uno en cada frente. En el noroccidental se abre un postigo de poca altura, sólo para el paso de personas, del que había que descolgar alguna escalera de mano para salir y entrar. La puerta principal está en el frente opuesto, hacia el sureste, es recta, flanqueada por las dos torres más apretadas del castillo, con las que forma unidad. Se abría hacia el exterior con un gran arco de medio punto, actualmente de herradura, a modo de hornacina, de dovelas con despiece radial.


LA CALETA DE CÁDIZ: atardeceres de ensueño

30 octubre, 2020 at 11:42

La Caleta, playa de la ciudad de Cádiz ubicada en el centro histórico, cobra importancia cuando el sol comienza a deslizarse por debajo del horizonte. Nadie se puede cansar de admirar un espectáculo de este calibre, que se produce en cualquier época del año.

La Caleta tiene algo mágico. Aquí se respira la esencia gaditana más pura, pues que esté enclavada en el barrio de La Viña tiene mucho que ver. La Caleta es amor a primera vista; contemplar aquí un atardecer es un recuerdo que se queda grabado para toda la vida.

La Caleta es una pequeña playa de 400 metros de largo. Debido a que tiene una barrera natural de piedras, las olas chocan con ellas y por lo tanto, la marea siempre está muy tranquila.

La playa del casco antiguo de Cádiz no entiende de estaciones, y sus arenas siempre albergan a gaditanos y extranjeros. Refugiada entre dos castillos, el de San Sebastián y el de Santa Catalina, las barcas balanceadas por la mar, producen destellos que la hacen brillar. Disfrutar de un entorno familiar, descansar a la sombra de un antiguo balneario, pasear por un camino de rocas y disfrutar de la esencia de Cádiz, son algunas de las actividades que se puede hacer en la playa de La Caleta.

El balneario (1926), llamado el balneario de Nuestra Señora de la Palma y el Real, es un antiguo balneario declarado Bien de Interés Cultural donde los gaditanos se cambiaban antes de bajar a la playa. Un elegante edificio blanco, terminando en las alturas con unos bulbos blancos que recuerda al estilo árabe. Sin duda, es un gran símbolo de la Caleta. Este balneario es hoy en día el Centro de Arqueología Acuática.

El paseo que da acceso al castillo de San Sebastián, divide la playa en dos tramos, quedando al sur una pequeña lengua de arena que también es aprovechada para tomar el sol y disfrutar del baño en piscinas naturales de piedra.

Origen e historia de la Caleta

La mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz se encuentra en los alrededores de la playa de La Caleta, entre el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz.

Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kotinoussa.

Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, procedentes tanto de hallazgos casuales como de prospecciones arqueológicas, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Así mismo, en los textos clásicos se hace referencia a la existencia en esta zona de la ciudad de dos templos de gran importancia: El primero de ellos dedicado a la Diosa Astarté  en la Punta del Nao (hoy en día un arrecife sumergido frente al Castillo de Santa Catalina) y el segundo dedicado a Baal Hammon o Kronos, en el islote que ocupa actualmente el Castillo de San Sebastián.

La existencia de ambos templos se encuentra respaldada por el descubrimiento de algunas piezas de enorme importancia, como el Gran Thymiaterion (quemaperfumes fechado en los siglos VII-VI a.C), objetos votivos, estatuillas de terracota y el capitel protoeólico de volutas, entre otros objetos de gran valor histórico que pueden contemplarse todos ellos en la Sala Fenicia del Museo de Cádiz.

Toda la zona se constituía además como punto destacado de intercambio comercial de extraordinaria vitalidad e importancia debido a su fondeadero. Un puerto natural entre las islas de Erytheia y Kotinoussa dónde las naves fenicias arribaban trayendo hasta Gadir todo tipo de mercancías procedentes de la cuenca mediterránea, y desde dónde partían con las materias primas y productos elaborados de la colonia, en especial sus apreciadas salazones.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN (s.XVIII)

El castillo de San Sebastián, declarado Bien de Interés Cultural, fue construido sobre una pequeña isla donde según la tradición estuvo el templo de Kronos, posteriormente una torre-atalaya musulmana y una ermita veneciana del siglo XV, que tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI fueron reconstruidos dando lugar  al castillo a partir de 1706.

De planta irregular con nueve lados, y dotada de parapetos, cañoneras, dos fosos de agua y puentes levadizos, protegía el frente norte de la ciudad desde su posición, controlando la entrada de la Caleta y el paso de buques por el canalizo Sur de la Bahía de Cádiz. Cabe señalar que a lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar.

Destaca en la fortificación el Faro construido en 1908 sobre la base de la antigua torre-atalaya musulmana, que mide 41 m sobre el nivel del mar, siendo el segundo faro eléctrico de España.

CASTILLO DE SANTA CATALINA (s.XVI)

Utilizado como centro turístico multiusos (visitas, conciertos y exposiciones), fue declarado Bien de interés cultural.

El castillo fue ordenado construir por el rey Felipe II en 1598, tras el asalto inglés a la ciudad. Obra de ingeniería militar y planta pentagonal, presenta un frente amurallado marino de tres puntas, y un frente amurallado terrestre con dos semi-baluartes, puerta de acceso y foso con puente estable y levadizo.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar. Destaca en la fortificación la capilla y sacristía construida en 1693, en el reinado de Carlos II.


ALCÁZAR DE CÓRDOBA: maravillas de España

10 julio, 2020 at 13:05

El Alcázar de los Reyes Cristianos, fortaleza y palacio de sólidos muros, es un edificio de carácter militar de la ciudad de Córdoba (Andalucía), ubicado en uno de los márgenes del río Guadalquivir. Esta antigua fortaleza se convirtió en residencia de los Reyes Católicos durante ocho años.

El Alcázar encierra en su interior gran parte de la evolución arquitectónica de Córdoba. Restos romanos y visigodos conviven con los de origen árabe en este majestuoso solar, ya que fue lugar predilecto de los distintos gobernantes de la ciudad. Cuando en 1236 Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo, el edificio, que formaba parte del antiguo Palacio Califal, estaba totalmente asolado. Alfonso X el Sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI.

El Alcázar está declarado Bien de interés cultural desde el año 1931.​ Forma parte del centro histórico de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.​ En 2019 recibió 595.517 visitantes, siendo el segundo monumento de pago más visitado de Córdoba después de la Mezquita.

Origen e Historia del Alcázar de Córdoba

Además de constituir un resumen de la historia de Córdoba, el Alcázar de los Reyes Cristianos es un escenario donde se gestaron episodios capitales de la historia de España.

El edificio actual fue ordenado construir por Alfonso XI en 1328, pero desde 1236, año de la conquista cristiana de la ciudad por parte de Fernando III, ya había sido residencia real.

En época romana tuvo el carácter de fortaleza, beneficiado por su privilegiada ubicación a orillas del río Guadalquivir, y en el periodo de la presencia musulmana formó parte del conjunto de edificios que constituían el alcázar omeya. A lo largo de su historia ha desempeñado funciones muy diversas: en la Edad Moderna fue sede de la Inquisición, desde 1822 hasta 1931 fue cárcel y posteriormente acogió instalaciones militares hasta su cesión al Ayuntamiento de Córdoba en 1955.

El Alcázar es un complejo defensivo que se aleja de los cánones tipológicos de las fortalezas árabes, un hito constructivo de la arquitectura militar de la Reconquista cristiana en Córdoba. Durante diez años, desde este espacio se organizó la estrategia de la conquista del reino de Granada, por lo que los Reyes Católicos pasaron diversos periodos en él. De hecho, aquí nació una de sus hijas, la infanta María, futura reina de Portugal, y se desarrollaron las conversaciones con Cristóbal Colón previas a su primer viaje a América.

Visita al Alcázar de Córdoba

El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante una construcción casi rectangular con extensos muros de sillares pétreos y cuatro torres que perfilan los ángulos (la de Los Leones, la del Homenaje, la de La Inquisición y la de Las Palomas). Dentro, las distintas dependencias se articulan en torno a patios con exóticas y bellas flores, hierbas aromáticas y frondosos árboles. Las estancias y corredores se cierran con cúpulas góticas de piedra.

En una de las galerías de acceso se exhibe un sarcófago pagano del primer cuarto del siglo III. En su frontal muestra un altorrelieve sobre una alegoría del paso de los difuntos hacia el más allá a través de una puerta entreabierta.

Resalta, de todas las salas una pequeña capilla barroca: el Salón de los Mosaicos, en la que se exponen piezas romanas de este tipo procedentes del subsuelo de la Corredera. Bajo esta estancia se encuentran los baños, de inspiración árabe, divididos en tres salas abovedadas con tragaluces estrellados. Éstas se comunican con la caldera situada bajo la torre del Homenaje.

De los dos patios, el Mudéjar llama la atención por su belleza. Con enlosado en mármol, el murmullo del agua que corre por los canales y albercas refresca el ambiente y relaja al fatigado visitante. Los extensos jardines que cierran el conjunto dan muestra de la monumentalidad y esplendor de este Alcázar cordobés.

No dudes en consultar antes de tu visita los horario y precios de entrada. En horario nocturno, desde el año 2011, se vienen celebrando las Noches mágicas en el Alcázar, un espectáculo de luz, agua y sonido que explica la historia del monumento a través de una llamativa puesta en escena.


ERMITA NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS: ermitas que merece la pena visitar

2 julio, 2020 at 11:14

La ermita de Nuestra Señora de los Remedios es el monumento más emblemático de Cártama (Málaga), situada en el Cerro de la Virgen.

La ermita de es un excelente ejemplo de conjunción social y religiosa que arranca en los momentos posteriores a la conquista cristiana (1485).

La existencia de la Ermita se constata desde el siglo XVI, fecha que coincide con la aparición de la Virgen en el lugar y las noticias de una epidemia de peste en Cártama cuando la Virgen fue sacada en procesión y, al poco tiempo, cesaron las enfermedades, por lo que se le concedió el nombre de la Virgen de Los Remedios.

Su construcción se realizó sobre otra original del siglo XV, de cuya época es también la imagen de la Virgen de los Remedios, Patrona de la localidad.

El edificio actual no es el de aquellas fechas, ya que el Camarín de la Virgen y la espadaña de la Ermita son de finales del XVII y principios del XVIII siendo la decoración interior de estilo neobarroco. En consecuencia, combina una sencilla arquitectura popular con el recargamiento barroco de su decoración interior y del camarín-torre.

En septiembre de 2004, la Junta de Andalucîa ha declarado todo el conjunto como Bien de Interés Cultural, estableciendo un entorno de protección de 77600 metros cuadrados de suelos rústicos y urbanos en la colina del Monte de la Virgen sobre la que se emplaza el monumento.

El camino hacia la Ermita, siempre en ascenso, es sinuoso, y constituye un auténtico mirador natural desde el que se puede contemplar una magnifica panorámica del Valle del Guadalhorce. Además, existe un nuevo acceso por la parte trasera del monte de la Ermita denominado Trascastillo, que forma parte de la ruta de senderismo “Sierra de los Espartales”.

Los horario de visita son en invierno de 9:00h – 14:00h y de 16:00h – 18:00h, y en verano: de 9:00h – 14:00h y de 17:00 – 20:00h. Los Miércoles está cerrado.

Arquitectura de la Ermita

Consta de una sola nave a la que se accede a través de un pórtico cubierto por tejadillo a tres aguas.

En su portada destaca el arco de medio punto entre pilastras que sostienen un entablamiento interrumpido por el anagrama de María. La cubierta es de bóveda de medio cañón con decoración dorada sobrepuesta y medallón central, que apoya sobre pilastras de capiteles dóricos.

Ya en el interior destaca la capilla mayor, de estructura hexagonal. Y, por supuesto, la talla de la Virgen (del siglo XVI) que se conserva sobre un templete de plata en el camarín-torre, desde donde recibe culto.

Festividad de Nuestra Señora de los Remedios

La festividad de Nuestra Señora de los Remedios se celebra en el mes de abril. El día 22 de este mes se baja de su ermita, hacia la parroquia San Pedro Apóstol, en la cual permanecerá hasta el primer domingo de junio que volverá a su santuario. Con la bajada de la Virgen dan comienzo las fiestas del pueblo, las cuales duran unos cuatro o cinco días aproximadamente.

El gran día de la Patrona, sin duda, es el 23 de abril, en el cual se celebra su festividad, consistiendo ésta en procesionarla, en su trono, por las calles principales del pueblo. Son los mismos habitantes del pueblo, mediante turnos, tanto de hombres como de mujeres, los que se encargan de llevarla a hombros.

El municipio de Cártama

Situado en el Valle del Guadalhorce, este municipio es famoso por la producción de cítricos y de productos cárnicos, y cuenta con un gran legado arquitectónico y cultural. Está emplazado en un punto estratégico de la provincia, limitando con 8 pueblos, y muy bien comunicado con la capital. Esta situación entre caminos ha hecho que a lo largo de la historia diferentes pueblos se hayan asentado en su territorio, empezando por los fenicios. Los árabes fueron los que le dieron su nombre actual y convirtieron a Cártama en un centro de carácter económico, político y militar.

Las diferentes civilizaciones que se asentaron en Cártama han construido un mapa singular y muy interesante. Uno de los primeros edificios destacados que descubrirás al llegar a este municipio es su fortificación. El Castillo de Cártama fue construido por los romanos, pero remodelado y utilizado por los árabes, y ocupado por las tropas cristianas durante la Reconquista. Desde el castillo, tendrás una vista panorámica única de la vega del Guadalhorce.


DOLMEN DE GUADALPERAL: cultura megalítica en España

27 abril, 2020 at 11:28

La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Hoy te invitamos a conocer el dolmen de Guadalperal, también conocido como el tesoro de Guadalperal y como el Stonehenge español por su parecido al crómlech de Stonehenge. Situado en la localidad cacereña de El Gordo (Extremadura), es un monumento megalítico que data de entre el III y el II milenio a.C.

El monumento megalítico consta de más de 100 piedras de granito en pie, algunas de ellas hasta de 1,8 metros de altura y dispuestas en un círculo de 26 metros de diámetro.

La particularidad de este tesoro arqueológico y antropológico es que se encuentra bajo las aguas del embalse de Valdecañas, en el río Tajo, y solamente se puede ver cuando el caudal decrece, como una pequeña ibérica Atlantis perdida de entre 4.000 y 7.000 años de antigüedad.

La última vez que se produjo este acontecimiento y emergió de las aguas fue en el otoño del año pasado (año 2019). Debido a la aguda sequía que sufrió nuestro país y a las continuadas olas de calor, el dolmen emergió de las profundidades del río para mostrarse ante los ojos de los españoles del siglo XXI, ya que la última vez que era visible fue en 1963.

El monumento fue hallado en 1926, después de una investigación dirigida por el arqueólogo alemán Hugo Obermaier, capellán de la casa de Alba. Según informa ‘National Geographic’, el científico estaba veraneando en una finca de Guadalperal cuando de repente vio un conjunto de piedras que llamó su atención. Durante años, emprendió las labores de excavación para exhumar el dolmen. Años más tarde, en 1963, se construyó el embalse de Valdecañas para contener el agua del Tajo, que lo cubrió completamente enterrándolo en sus profundidades.

Ya se han iniciado los trámites para la declaración conjunta del megalítico como Bien de Interés Cultural (BIC), para así garantizar que el monumento esté bien protegido. Su homólogo británico, el Stonehenge de Wiltshire, fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. De momento, el Ministerio de Cultura y la Junta de Extremadura han descartado la posibilidad de cambiarlo de sitio, ya que los expertos que han evaluado la situación consideran que su traslado podría ocasionar graves daños irreversibles a la estructura, según informa una noticia de la ‘BBC’ que se hace eco de la historia.

“El dolmen de Guadalperal es uno de los mejores ejemplares megalíticos de entre los más tempranos”, valoró Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, en declaraciones recogidas por ‘National Geographic’. “Esto explica por qué algunos expertos no dudan en afirmar que podría ser el dolmen más importante de nuestro país”.

Uno de los mapas más antiguos del mundo

El dolmen de Guadalperal puede que esconda un secreto de una relevancia histórica incalculable. Si el monumento megalítico, erigido hace unos 4.000-5.000 años por los habitantes locales, ya constituye de por sí un tesoro patrimonial, uno de sus menhires milenarios presenta un grabado alargado y ondulado que se podría corresponder con el dibujo del paso del río Tajo por la zona.

Esa es la hipótesis que defiende Ángel Castaño, presidente de la Asociación Cultural Raíces de Peraleda, después de analizar los datos recopilados por el prehistoriador y sacerdote alemán Hugo Obermaier durante las excavaciones que dirigió en el yacimiento entre 1925 y 1927. Tres décadas después, el dolmen quedó sumergido como resultado del pantano que ordenó construir el dictador Francisco Franco. Castaño ha cotejado un boceto del menhir y su inscripción realizado por el equipo arqueológico alemán con un mapa del Tajo antes de que se edificase el embalse. Y el parecido es considerable, más que una simple coincidencia.

“Estoy bastante convencido de que se trata de un mapa del río Tajo a su paso por la zona”, explica el filólogo a falta de que el hallazgo sea confirmado por los expertos. “Es como el trazado que hace a mano alguien que conoce perfectamente las curvas del río, que coinciden bastante bien, aunque lógicamente no son perfectas las proporciones y medidas. El único tramo que no encaja es el central, pero es que esa zona era la del vado de Alarza y el río se abría [antes del embalse], así que su curso pudo haber cambiado con el paso de los siglos. De ser cierto, sería uno de los mapas más antiguos del mundo“.