CABO DE PALOS: pueblos marineros con encanto

13 agosto, 2020 at 18:17

Cabo de Palos, en Murcia, es un pintoresco pueblo de pescadores a orillas del Mar Mediterráneo y al lado de la Manga del Mar Menor famoso por su faro, sus magníficas calas y por sus fondos marinos, que son de las reservas más importantes que existen en el mediterráneo.

El pueblo de Cabo de Palos a pesar de su tradición pesquera, hoy en día centra su actividad económica en el turismo, una localidad que es conocida por su gastronomía donde su plato estrella es el Caldero del mar Menor, un rico arroz con pescados de la zona.

Por las noches, la plaza del pueblo cobra vida, se llena de farolillos y de mesas en las que degustar diferentes platos o tomarse una copa. Sus aires mediterráneos, rodeada de casitas bajas blancas, hacen de ella un lugar muy especial en el que disfrutar de una agradable compañía.

Quizás, el lugar con más encanto de Cabo de Palos es su pequeña zona portuaria, repleta de barcos de pescadores que cada mañana se mezclan con las embarcaciones de buceadores. Su paseo se encuentra repleto de aparejos que esperan a los pescadores para la faena. Aquí́ también podemos encontrar la zona de restaurantes, en cuyas terrazas podemos disfrutar de la gastronomía del lugar.

Otro de los atractivos de este bonito pueblo es la reserva marina de Isla Hormiga, un promontorio submarino que en realidad es la continuación de Cabo de Palos y que reaparece en la superficie como una isla. Sus bajos fondos son un peligro para navegación y, por ello, muchos barcos han naufragado entre sus rocas como el trasatlántico Sirio en 1906 o el carguero Naranjito en 1946.

En los fondos marinos podemos encontrar una gran diversidad biológica entra la que destaca las grandes praderas de posidonia y las colonias de corales donde viven una gran número de peces.

Si vas en verano no puedes dejar de visitar las impresionantes calas de este bonito pueblo: Túnez (junto al faro), Fría, Roja, Reina, La Galera, Las Escalerillas, La Botella, Las Melvas, Avellán, Medina y Flores. Rincones llenos de encanto donde poder darse un chapuzón, descansar en la arena de la playa y probar sus impresionantes zonas de buceo.

La playa de Levante, que conecta con La Manga, es la pequeña bahía del pueblo. Su orientación hace que sea un remanso de agua, lugar ideal donde resguardarse de las grandes olas de los vientos de levante. Su color turquesa característico y sus aguas cristalinas hacen que el baño sea algo totalmente irresistible.

Desde Cabo de Palos hasta Mazarrón puedes hacer una ruta visitando un montón de pequeñas fortalezas o bastiones defensivos del ejército español. El más conocido es la de la Batería de los Castillitos, donde puedes ver dos impresionantes cañones junto a un espectacular acantilado. Puedes, además, pasear por su cantina, sus habitaciones e incluso por los túneles que daban acceso a lugares como el almacén del arsenal o refugios defensivos.

El Faro de Cabo de Palos

Uno de los puntos más importantes de este bonito pueblo es, sin duda, su faro. Está situado sobre un promontorio rocoso desde el que se otea todo el horizonte. Está construido con piedra gris y tiene una altura de 81 metros. Data de 1863 aunque terminó de edificarse en 1865. Finalmente, debido a su gran importancia en la zona, fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2002.

Su panorámica de 360 grados nos permite divisar La Manga en su longitud, así como las reservas marinas de Islas Hormigas e Isla Grossa. Sin lugar a dudas, el faro se ha convertido en uno de los sitios más bonitos de la costa desde el que contemplar un atardecer sin igual.


CABO TIÑOSO: atardeceres de ensueño

7 febrero, 2020 at 14:38

Cabo Tiñoso, situado en el espacio natural de la Sierra de la Muela (Murcia), es uno de los últimos espacios vírgenes de la costa mediterránea española. Se alza en un extremo de la región, marcando la frontera entre el turístico golfo de Mazarrón y los espacios naturales protegidos que rodean Cartagena.

Una batería costera protege el cabo, sobre el que se alza un faro. A su alrededor todo es naturaleza. Un conjunto de senderos señalizados comunican las diferentes alturas del cabo hasta las calas solitarias que quedan a sus pies. El cabo forma parte del Parque Natural de la Sierra de la Muela donde los montes alcanzan hasta los quinientos metros de altitud y los bosques de pinos tapizan con sus copas verdes los acantilados y los precipicios que cortan en seco la tierra frente al rompeolas de la mar.

Una zona acostumbrada a la fuerza del viento y expuesta al capricho del sol donde los atardeceres son simplemente espectaculares.

Aunque el relieve de Cabo Tiñoso es árido y seco (la cantidad de lluvia recogida es inferior a los 200 milímetros anuales), viven hasta 400 tipos de plantas distintos y sobrevuelan a diario decenas de rapaces como el halcón peregrino o el búho real. Cabo Tiñoso ha sido catalogado como Parque Regional, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Es más, en el año 2018, Cabo Tiñoso alcanzó el nivel de protección de Reserva Marina de interés pesquero por la más que evidente riqueza y biodiversidad de sus fondos marinos.

Sus profundidades atraen anualmente a centenares de expertos buceadores y sus paredes submarinas, hábitat de peces luna, atractivos nudibranquios y espetones, son consideradas de las mejores de la región levantina. De hecho, esta franja de costa española es una de las preferidas por los amantes del mundo subacuático para iniciarse en la actividad, de ahí que existan numerosas escuelas y centros de buceo especializados. Como curiosidad adicional, en esta zona costera, vive una de las últimas comunidades de delfín mular del Mediterráneo.

Pero si hay una particularidad inherente a Cabo Tiñoso esa es la silueta de sus inconfundibles baterías militares, construidas como parte del Plan de Defensa de 1912 y disueltas en 1993 tras un giro en el planteamiento de defensa español. Son tres: La batería de Atalayón, la batería del Jorel y la batería de Castillitos, siendo, ésta última, la que más interés despierta entre los visitantes por parecer una especie de parque temático con su fachada de estilo medieval, sus torres, sus almacenes de pólvora, sus cañones y sus fosos. Un imprescindible de la región murciana.

Además de las baterías militares, en Cabo Tiñoso existen dos importantes edificios adicionales. De un lado, su faro, levantado en una meseta a media altura con el propósito de resguardar sus ventanas de los fuertes vendavales que con frecuencia azotan el lugar. De otro, la conocida como Torre de Santa Elena, alzada en el siglo XVI como parte del sistema de protección costera.

Respecto a sus playas, salvo la playa urbana de La Azohía, las calas y playas de Cabo Tiñoso son zonas de baño aisladas a las que únicamente se puede llegar mediante senderos desprotegidos de sombra. Entre las más destacadas están Cala Salitrona, accesible por un corto sendero –GR 92– desde el área de Los Castillitos, la preciosa Pozo de la avispa, situada a pocos metros de la anterior sin dejar el sendero y Cala Cerrada, considerada, muy acertadamente, un puerto natural. Si bien estas calas son las más célebres, la red de senderos que recorre el espacio protegido sorprende al caminante con tesoros solitarios –a veces sin nombre– de arena blanca y aguas cristalinas que ofrecen unas privilegiadas vistas del cabo.

Historia de Cabo Tiñoso

Sus atractivas calas, playas naturales e imponentes zonas escarpadas tienen su origen en las rocas calizas y dolomitas datadas en el periodo Triásico. Sus paredes de roca pueden alcanzar hasta los 200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Cabo Tiñoso se confirma la máxima de todos los salientes que se introducen en el mar: donde hay un cabo, sus aguas guardan grandes profundidades. Y así es. En Cabo Tiñoso los buceadores encuentran espectaculares fondos y cañones marinos ideales como criadero de peces.

No en vano y desde tiempos remotos, la punta de La Azohía ha sido lugar idóneo para colocar la tradicional almadraba. Cuyo objetivo no era otro que capturar de la manera más sostenible los bonitos, melvas, lechas y atunes que por allí pasaban.

Cabo Tiñoso es un lugar estratégico utilizado desde tiempos antiguos para controlar a los «visitantes» que aparecían allende el mar. Como testigo única tenemos la torre de Santa Elena «protectora de los cristianos» en La Azohía. Decimos «única» porque es la última que queda en pie con sus peculiares características.

Esta zona, con sus grutas y cuevas, fue refugio de bandidos, piratas y contrabandistas.

Cueva de la Virgen

La Cueva de la Virgen, situada en Cala Aguilar, con una grandiosa entrada a 12 metros de profundidad y acceso fácil a una gran bóveda con comunicación con superficie y luz natural que la convierte en una maravilla digna de ser visitada.

La Cueva de la Virgen (también denominada “Cueva de Neptuno”), se llama así por encontrarse en su entrada la figura de una virgen.

Se encuentra formada por calizas tableadas azules, y está formada como consecuencia de una importante fractura y los cabalgamientos de materiales que se han producido.

La cavidad es una única sala de grandes proporciones, con una fuerte pendiente, de 33m por 30m de ancho y 10m de profundidad máxima.

Posee dos entradas de acceso, la primera en la parte superior de la sala, creada como consecuencia del hundimiento de parte del techo de la bóveda. La segunda es submarina y se encuentra a 12m de profundidad y una galería de 40m que accede al lago de la sala.

Como característica de esta cavidad diremos que el lago de la sala es de agua salobre, producido por una emisión de agua dulce, procedente de una surgencia, que se mezcla con el agua salada del lago. En épocas de calma es posible diferenciar el agua dulce de la salada, también apreciable por los cambios de temperatura que se producen en las zonas de distintas densidades de agua.

 


PLAYA DE LAS CATEDRALES: atardeceres de ensueño

12 junio, 2019 at 8:27
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La Playa de Las Catedrales, calificada como una de las más bellas de España, está enclavada en la costa de la provincia de Lugo (Galicia), también conocida como la Mariña Lucense, y es el nombre turístico de la playa de Aguas Santas, situada en el municipio gallego de Ribadeo.

La Playa de las Catedrales es uno de los destinos turísticos más visitados de Galicia. Merece ser visitada en cualquier momento del día, pero especialmente con marea alta, cuando el agua alcanza los acantilados, y al atardecer, cuando los rayos de sol juegan a colarse entre los huecos de las rocas.

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La Playa de Las Catedrales fue declarada Monumento Natural por su gran valor ecológico y paisajístico.

El nombre de “Las Catedrales” viene de sus imponentes estructuras rocosas situadas en mitad de la arena. El mar y el viento fueron los causantes de estas singulares formaciones con forma de arcos que se asemejan a los que se ven en las iglesias.

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Ésta bonita y original playa cuenta con una vastísima extensión de 1300 metros de longitud de arena fina y blanca y algunas formaciones rocosas.

Una de las curiosidades de la Playa de Las Catedrales es que cuando la marea es baja se puede pasear por el interior de estos gigantescos arcos mientras se camina por el arenal. ¡Una maravilla! Además, ésta playa tiene unos paisajes increíbles al estar situada 20 metros bajo los acantilados que la envuelven. Las rocas de esta playa forman columnas, laberintos, callejones y arcos con la bajamar. Sin duda esta playa es única en el mundo y por eso la hace tan especial y atractiva para los turistas.

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Otros puntos de interés cerca de la Playa de Las Catedrales que podéis visitar son las murallas y el Castillo de Lugo, la Catedral de Mondoñedo, el Mirador de la Playa de Rapadoira o el Monte de San Roque, entre muchos otros más.

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Cosas que debes tener en cuenta para visitar las Catedrales

  1. Reserva si vas en julio, agosto o septiembre. Eso es lo más importante, porque en esos meses, sin el permiso que expide la Xunta de Galicia por internet, no podrás entrar, sólo verla desde los acantilados. Obtener el permiso es muy fácil y lo puedes solicitar hasta 90 días antes de que vayas a ir. Clicando en este enlace llegarás a la web de los permisos para la playa de Las Catedrales. El resto del año la entrada es libre y siempre, cualquier día del año, incluso en los que se necesita la autorización para entrar, completamente gratis, no hay que pagar por disfrutar de esta playa gallega.
  • Elige bien el día: no en fin de semana. Si puedes, evita ir a Las Catedrales en la temporada de máxima afluencia (sí, en julio, agosto y septiembre) y, dentro de tus posibilidades, intenta que no sea un fin de semana. El momento ideal es un día soleado entre semana, porque podrás pasear y regalarte los ojos con las rocas de formas caprichosas, grandiosas. Si quieres bañarte, dependerá de lo que aguantes la baja temperatura del agua, porque es bastante fría incluso en verano.
  • Elige bien la hora: mira las mareas. La belleza máxima de la playa de Las Catedrales es cuando la marea está baja y deja al descubierto sus preciosos acantilados con los arcos modelados por el viento y el agua. Si vas con marea alta, no podrás bajar a la playa (porque no hay playa) y no podrás ver todas esas construcciones naturales parecidas a iglesias. En este enlace puedes ver las horas de las mareas altas y bajas (el que corresponde a Las Catedrales es el recuadro de “Ría de Foz” ).
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  • Dónde aparcar. En los alrededores de la playa se han habilitado zonas de aparcamiento con personal que dirige el tráfico en los días de mayor número de visitantes. Está todo muy bien señalizado. Luego, tendrás que caminar hasta el punto de acceso. Si vas con niños, ten mucho cuidado, porque hay tramos donde se camina por la carretera. En toda la zona, por la parte alta del acantilado, hay pasarelas de madera para poder ver la costa sin peligro (pero siempre con responsabilidad).
  • Comer en Las Catedrales. Puedes ir a pasar el día y llevar tu comida, porque hay una zona muy maja de merendero con mesas y bancos. Si prefieres que te lo den hecho, junto al acceso de bajada a la playa hay un restaurante con terraza.

VIDEO DE LA PLAYA DE LAS CATEDRALES

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TABARCA: pueblos marineros con encanto

4 abril, 2019 at 7:09
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Tabarca es la única isla habitada de toda la Comunidad Valenciana, que se encuentra a unos 22 kilómetros de la ciudad de Alicante y a unos 8 km del puerto de Santa Pola.

Tabarca -L’Illa, como la llaman todavía sus escasos habitantes-, es, más que una isla, un pequeño archipiélago de 45 hectáreas, compuesto además por los islotes La Cantera, La Galera y la Nao. Posee una longitud aproximada de 1.800 metros y una anchura máxima de unos 400 metros.

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Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificarla y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.

Tabarca es la primera Reserva Marina de España, fue la primera de España en obtener esta calificación en 1986. Gracias a ello, conserva unos ricos fondos marinos que en las zonas donde es tradicional el buceo a pulmón te da una idea del paraíso que esconden sus fondos.

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Tabarca se compone de unas cien casas bajas que conservan el aire de las viviendas de pescadores y que se levantan dentro de lo que fue la fortaleza, a la que se accede por la puerta de San Miguel.

¿Qué ver en tabarca?

La isla tiene un faro, un torreón construido como torre vigía y una Casa del Gobernador, edificio del siglo XVIII, convertido hoy en un hotel con encanto. Toda la isla tiene vistas al mar y cuenta con numerosas calas, algunas de ellas zonas de acceso complicado. Y destacan sus aguas color esmeralda.

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La isla de Tabarca se suele ver en un sólo día, aunque hay mucha gente que pasa varios días alojados en los hoteles y casas rurales del pequeño pueblo. Podemos decir que es un lugar para desconectar, pero en verano generalmente solo es posible al anochecer, ya que durante el día recibe miles de visitantes que aglutinan las playas y restaurantes. Entonces, el sol del atardecer da reflejos dorados a sus piedras y todo se llena de silencios y tranquilidad.

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Lo recomendable es llegar a la isla a primera hora de la mañana, entre las 10 las 11. Una vez lleguemos al puerto tomamos un camino de tierra hacia la izquierda que se divide en varias bifurcaciones, pero lo ideal es marchar directamente hacia un edificio de aspecto militar, la torre de San José. Este edificio que fue utilizado como prisión en el siglo XIX y donde choca mucho su puerta de acceso, elevada a casi 2 metros del suelo y accesible por una moderna escalera.

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Al sur de la Torre de San José se sitúa una de las playas de la isla, con aguas muy transparentes y de fina grava. Un lugar espléndido para la práctica del snorkelling, más aun cuando tenemos justo en frente la isla de la Galera.

Continuando el camino desde la playa, se puede observar el faro de mediados del siglo XIX. Choca mucho verlo en ese lugar, tan apartado de la costa, pero al ser la isla tan plana no fue necesario colocarlo allí.

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Desde el faro ya podemos divisar el fin de la isla, con un cementerio en el extremo este situado en la punta falcón. En ese punto comenzaremos la vuelta bordeando el norte de la isla hasta regresar al puerto de Tabarca.

Delante del puerto está el museo de Tabarca. Justo al lado tenemos la que podemos decir que es la playa principal de la isla. A su lado también tenemos la entrada al pueblo a través de la puerta de Levante.

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Atravesando la puerta principal de Tabarca o puerta de Levante, entramos a la vía principal donde se suceden varios restaurantes y tiendas de recuerdos. Es la zona más concurrida de la isla y momento perfecto para ir eligiendo en que restaurante comer, y así poder degustar el tradicional caldero, el plato típico de la isla.

Si en lugar de seguir por la vía principal hubiéramos girado a la derecha, llegaríamos a otra de las puertas de Tabarca, la puerta de Tierra. Esta se encuentra junto a la costa y tiene unas buenas vistas del puerto.

En cualquier caso, Tabarca es ideal para perderse por sus callejuelas y descubrir sus rincones sin tirar de un mapa. Como la iglesia de San Pedro y San Pablo, adyacente a una de las calles que dan a la plaza principal.

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Las fiestas patronales se celebran a final de junio, y las fiestas de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, también se festejan en la isla con música hasta altas horas de la madrugada y con una curiosa procesión marinera.

¿Cómo llegar a la isla de Tabarca?

A la isla de Tabarca se suele llegar desde Santa Pola en Alicante, situada a poco menos de 8 kilómetros. Desde allí parten numerosos barcos de varias compañías que tardan menos de 20 minutos hasta llegar a sus costas. No obstante, cabe mencionar que no todas las compañías parten todo el año. Generalmente la temporada si inicia en semana santa y el punto más álgido es en los meses más calurosos. El resto del año zarpan menos barcos y conviene llamar por teléfono para comprobar si salen o hay cancelaciones por el mal tiempo o por falta de viajeros.

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Los tickets se compran en el mismo puerto de Santa Pola o por internet. Opciones hay para todos los gustos, pero si reservamos por internet podemos encontrar tickets desde los 10€ dado que comprarlos en el mismo puerto suele salir más caro. Los tickets no suelen tener una hora asignada. Hay dos tipos de embarcaciones: unas más baratas que son tipo lancha (no muy recomendable para personas que se marean con facilidad) y otras, tipo catamarán bastante más estables y de dos plantas.

No hay árboles en la isla, por lo que el sol pega a sus 4 costados. Es recomendable llevar protección solar y agua. En primavera y otoño, una chaqueta es bienvenida ya que puede correr un viento bastante fresco.

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MIRADOR DE COLOMER: miradores con las vistas más espectaculares de España

5 diciembre, 2018 at 8:32

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A medio camino entre el puerto y el cabo, situado en la punta de la Nao de Formentor, se encuentra el mirador del Colomer o de la Creueta, un activo turístico más de la bella localidad mallorquina de Pollença.

Antes de llegar al observador, el visitante tiene que aceptar un sinuoso trayecto por carretera compuesto por numerosas curvas que ponen a prueba la templanza del conductor. Una vez que se ha superado este desafío, el viajero accede a este balcón natural esculpido sobre una roca que dibuja parte del perfil costero de la isla.

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Lo primero que nos encontramos antes de disfrutar de las espectaculares vistas que nos brinda el Mirador de Colomer, es un reconocimiento al ingeniero de caminos Antoni Parietti Coll, que se encargó de la construcción de la carretera desde el puerto de Pollensa hasta Formentor allá por 1925, entre otras genialidades que hoy son emblema de Mallorca como por ejemplo el Nus de sa Corbata en la carretera de camino a Sa Calobra o el funicular del Puig Major.

Otra cosa curiosa es una gran roca que parece que no pinta nada allí, pero que al fijarte en detalle puede intuirse que tiene tallado un mapa de la zona donde se pueden ver El Colomer, Sa Nau…

El mirador ha sido reformado y restaurado en varias ocasiones para preservar la seguridad y la accesibilidad de los turistas y actualmente cuenta con unas escaleras que nos acercan hasta los acantilados permitiéndonos disfrutar de unas maravillosas vistas.

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El mirador de Colomer se encuentra a 200 metros de altura ofreciendo una de las vistas más espectaculares de Mallorca. El lienzo que se dibuja ante nuestros ojos quedará grabado en  nuestra retina a modo de recuerdo imperecedero: un horizonte infinito de contrastes azulados, el suave del cielo y el intenso del mar, mientras el sol, al fondo, ilumina el mar Mediterráneo dotando de mayor calidez a sus ya templada aguas. Los ocres acantilados de la Sierra de Tramuntana, con la vegetación  tiñendo de verde las superficies montañosas, deciden sumarse a la paleta de colores que se despliega ante el turista.

El atardecer es un espectáculo maravilloso desde este balcón al Mediterráneo, suele haber gente que escoge estas horas para acercarse al lugar e incluso arrancar unos aplausos tras la puesta de sol.

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El islote del Colomer se divisa como una pieza suelta de la península de Formentor, una formación rocosa de pequeñas dimensiones y aspecto compacto.

En otro punto, y como elemento ornamental de esta completa panorámica, se erige la atalaya de Albercutx, vigía silencioso de épocas medievales, siempre presto para alertar de la llegada de corsarios a la isla. La Atalaya está situada sobre una cima de 390 metros por encima del nivel del mar, donde fue construida en el siglo XVI para defenderse de los piratas. Allí se puede disfrutar de unas fabulosas vistas del Cabo de Formentor, con acantilados por un lado, el resto de tierra hasta el faro por otro y la Bahía de Pollença por otro lado.

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Una última cosa, cuidado con los días de viento, porque el vértigo en el lugar puede aumentar… y aseguraos de no perder gorras o pañuelos.

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