CABO TIÑOSO: atardeceres de ensueño

7 febrero, 2020 at 14:38

Cabo Tiñoso, situado en el espacio natural de la Sierra de la Muela (Murcia), es uno de los últimos espacios vírgenes de la costa mediterránea española. Se alza en un extremo de la región, marcando la frontera entre el turístico golfo de Mazarrón y los espacios naturales protegidos que rodean Cartagena.

Una batería costera protege el cabo, sobre el que se alza un faro. A su alrededor todo es naturaleza. Un conjunto de senderos señalizados comunican las diferentes alturas del cabo hasta las calas solitarias que quedan a sus pies. El cabo forma parte del Parque Natural de la Sierra de la Muela donde los montes alcanzan hasta los quinientos metros de altitud y los bosques de pinos tapizan con sus copas verdes los acantilados y los precipicios que cortan en seco la tierra frente al rompeolas de la mar.

Una zona acostumbrada a la fuerza del viento y expuesta al capricho del sol donde los atardeceres son simplemente espectaculares.

Aunque el relieve de Cabo Tiñoso es árido y seco (la cantidad de lluvia recogida es inferior a los 200 milímetros anuales), viven hasta 400 tipos de plantas distintos y sobrevuelan a diario decenas de rapaces como el halcón peregrino o el búho real. Cabo Tiñoso ha sido catalogado como Parque Regional, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Es más, en el año 2018, Cabo Tiñoso alcanzó el nivel de protección de Reserva Marina de interés pesquero por la más que evidente riqueza y biodiversidad de sus fondos marinos.

Sus profundidades atraen anualmente a centenares de expertos buceadores y sus paredes submarinas, hábitat de peces luna, atractivos nudibranquios y espetones, son consideradas de las mejores de la región levantina. De hecho, esta franja de costa española es una de las preferidas por los amantes del mundo subacuático para iniciarse en la actividad, de ahí que existan numerosas escuelas y centros de buceo especializados. Como curiosidad adicional, en esta zona costera, vive una de las últimas comunidades de delfín mular del Mediterráneo.

Pero si hay una particularidad inherente a Cabo Tiñoso esa es la silueta de sus inconfundibles baterías militares, construidas como parte del Plan de Defensa de 1912 y disueltas en 1993 tras un giro en el planteamiento de defensa español. Son tres: La batería de Atalayón, la batería del Jorel y la batería de Castillitos, siendo, ésta última, la que más interés despierta entre los visitantes por parecer una especie de parque temático con su fachada de estilo medieval, sus torres, sus almacenes de pólvora, sus cañones y sus fosos. Un imprescindible de la región murciana.

Además de las baterías militares, en Cabo Tiñoso existen dos importantes edificios adicionales. De un lado, su faro, levantado en una meseta a media altura con el propósito de resguardar sus ventanas de los fuertes vendavales que con frecuencia azotan el lugar. De otro, la conocida como Torre de Santa Elena, alzada en el siglo XVI como parte del sistema de protección costera.

Respecto a sus playas, salvo la playa urbana de La Azohía, las calas y playas de Cabo Tiñoso son zonas de baño aisladas a las que únicamente se puede llegar mediante senderos desprotegidos de sombra. Entre las más destacadas están Cala Salitrona, accesible por un corto sendero –GR 92– desde el área de Los Castillitos, la preciosa Pozo de la avispa, situada a pocos metros de la anterior sin dejar el sendero y Cala Cerrada, considerada, muy acertadamente, un puerto natural. Si bien estas calas son las más célebres, la red de senderos que recorre el espacio protegido sorprende al caminante con tesoros solitarios –a veces sin nombre– de arena blanca y aguas cristalinas que ofrecen unas privilegiadas vistas del cabo.

Historia de Cabo Tiñoso

Sus atractivas calas, playas naturales e imponentes zonas escarpadas tienen su origen en las rocas calizas y dolomitas datadas en el periodo Triásico. Sus paredes de roca pueden alcanzar hasta los 200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Cabo Tiñoso se confirma la máxima de todos los salientes que se introducen en el mar: donde hay un cabo, sus aguas guardan grandes profundidades. Y así es. En Cabo Tiñoso los buceadores encuentran espectaculares fondos y cañones marinos ideales como criadero de peces.

No en vano y desde tiempos remotos, la punta de La Azohía ha sido lugar idóneo para colocar la tradicional almadraba. Cuyo objetivo no era otro que capturar de la manera más sostenible los bonitos, melvas, lechas y atunes que por allí pasaban.

Cabo Tiñoso es un lugar estratégico utilizado desde tiempos antiguos para controlar a los «visitantes» que aparecían allende el mar. Como testigo única tenemos la torre de Santa Elena «protectora de los cristianos» en La Azohía. Decimos «única» porque es la última que queda en pie con sus peculiares características.

Esta zona, con sus grutas y cuevas, fue refugio de bandidos, piratas y contrabandistas.

Cueva de la Virgen

La Cueva de la Virgen, situada en Cala Aguilar, con una grandiosa entrada a 12 metros de profundidad y acceso fácil a una gran bóveda con comunicación con superficie y luz natural que la convierte en una maravilla digna de ser visitada.

La Cueva de la Virgen (también denominada “Cueva de Neptuno”), se llama así por encontrarse en su entrada la figura de una virgen.

Se encuentra formada por calizas tableadas azules, y está formada como consecuencia de una importante fractura y los cabalgamientos de materiales que se han producido.

La cavidad es una única sala de grandes proporciones, con una fuerte pendiente, de 33m por 30m de ancho y 10m de profundidad máxima.

Posee dos entradas de acceso, la primera en la parte superior de la sala, creada como consecuencia del hundimiento de parte del techo de la bóveda. La segunda es submarina y se encuentra a 12m de profundidad y una galería de 40m que accede al lago de la sala.

Como característica de esta cavidad diremos que el lago de la sala es de agua salobre, producido por una emisión de agua dulce, procedente de una surgencia, que se mezcla con el agua salada del lago. En épocas de calma es posible diferenciar el agua dulce de la salada, también apreciable por los cambios de temperatura que se producen en las zonas de distintas densidades de agua.

 


LA GUEIRÚA: las calas más exóticas de España

26 junio, 2019 at 6:48
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La Gueirúa es una pequeña cala de cantos rodados muy próxima a Cudillero (Asturias), que destaca sobre todo por su paisaje de gran belleza.

Lo peculiar de este rincón asturiano y rodeado de acantilados, son sus afilados cuchillos de roca que recorren la playa con sus dientes mirando al cielo. Son una hilera de islotes de piedra afilada que salen del océano, restos de una antigua punta fracturada de cuarzo y pizarra. Con la marea baja, el espectáculo es aún más increíble. Esta zona es llamada La Forcada, y divide la Gueirúa de la playa del Calabón.

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Se trata de un territorio virgen, con escasa afluencia de público y sin servicios. Suele ser un rincón solitario de los muchos que ofrece Asturias perfecto para desconectar, pasear o hacer fotos. Aunque a priori parece un destino para amantes del riesgo, el acceso no es complicado y siguiendo las indicaciones desde Cudillero, podrás llegar sin ningún problema. Eso sí, para baños de mar y sol, mejor elige otro lugar.

La Gueirúa forma parte de la Costa Occidental de Asturias y está catalogada como Paisaje Protegido.

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¿Cómo llegamos a la Gueirúa?

Para acceder a la playa  hay que llegar al pueblo de Santa Marina y tomar el camino más oriental. Aproximadamente a 50 metros se sitúa el camino de bajada a la playa, justo al lado izquierdo de un chalet azul. El acceso es a pie por una senda de más de un kilómetro de recorrido, finalizando con unas escaleras que llevan hasta la propia playa.

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El tiempo aproximado de bajada son 15 minutos. No dispone de aparcamiento, se recomienda dejar el coche en el pueblo.

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PLAYA DE LAS CATEDRALES: atardeceres de ensueño

12 junio, 2019 at 8:27
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La Playa de Las Catedrales, calificada como una de las más bellas de España, está enclavada en la costa de la provincia de Lugo (Galicia), también conocida como la Mariña Lucense, y es el nombre turístico de la playa de Aguas Santas, situada en el municipio gallego de Ribadeo.

La Playa de las Catedrales es uno de los destinos turísticos más visitados de Galicia. Merece ser visitada en cualquier momento del día, pero especialmente con marea alta, cuando el agua alcanza los acantilados, y al atardecer, cuando los rayos de sol juegan a colarse entre los huecos de las rocas.

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La Playa de Las Catedrales fue declarada Monumento Natural por su gran valor ecológico y paisajístico.

El nombre de “Las Catedrales” viene de sus imponentes estructuras rocosas situadas en mitad de la arena. El mar y el viento fueron los causantes de estas singulares formaciones con forma de arcos que se asemejan a los que se ven en las iglesias.

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Ésta bonita y original playa cuenta con una vastísima extensión de 1300 metros de longitud de arena fina y blanca y algunas formaciones rocosas.

Una de las curiosidades de la Playa de Las Catedrales es que cuando la marea es baja se puede pasear por el interior de estos gigantescos arcos mientras se camina por el arenal. ¡Una maravilla! Además, ésta playa tiene unos paisajes increíbles al estar situada 20 metros bajo los acantilados que la envuelven. Las rocas de esta playa forman columnas, laberintos, callejones y arcos con la bajamar. Sin duda esta playa es única en el mundo y por eso la hace tan especial y atractiva para los turistas.

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Otros puntos de interés cerca de la Playa de Las Catedrales que podéis visitar son las murallas y el Castillo de Lugo, la Catedral de Mondoñedo, el Mirador de la Playa de Rapadoira o el Monte de San Roque, entre muchos otros más.

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Cosas que debes tener en cuenta para visitar las Catedrales

  1. Reserva si vas en julio, agosto o septiembre. Eso es lo más importante, porque en esos meses, sin el permiso que expide la Xunta de Galicia por internet, no podrás entrar, sólo verla desde los acantilados. Obtener el permiso es muy fácil y lo puedes solicitar hasta 90 días antes de que vayas a ir. Clicando en este enlace llegarás a la web de los permisos para la playa de Las Catedrales. El resto del año la entrada es libre y siempre, cualquier día del año, incluso en los que se necesita la autorización para entrar, completamente gratis, no hay que pagar por disfrutar de esta playa gallega.
  • Elige bien el día: no en fin de semana. Si puedes, evita ir a Las Catedrales en la temporada de máxima afluencia (sí, en julio, agosto y septiembre) y, dentro de tus posibilidades, intenta que no sea un fin de semana. El momento ideal es un día soleado entre semana, porque podrás pasear y regalarte los ojos con las rocas de formas caprichosas, grandiosas. Si quieres bañarte, dependerá de lo que aguantes la baja temperatura del agua, porque es bastante fría incluso en verano.
  • Elige bien la hora: mira las mareas. La belleza máxima de la playa de Las Catedrales es cuando la marea está baja y deja al descubierto sus preciosos acantilados con los arcos modelados por el viento y el agua. Si vas con marea alta, no podrás bajar a la playa (porque no hay playa) y no podrás ver todas esas construcciones naturales parecidas a iglesias. En este enlace puedes ver las horas de las mareas altas y bajas (el que corresponde a Las Catedrales es el recuadro de “Ría de Foz” ).
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  • Dónde aparcar. En los alrededores de la playa se han habilitado zonas de aparcamiento con personal que dirige el tráfico en los días de mayor número de visitantes. Está todo muy bien señalizado. Luego, tendrás que caminar hasta el punto de acceso. Si vas con niños, ten mucho cuidado, porque hay tramos donde se camina por la carretera. En toda la zona, por la parte alta del acantilado, hay pasarelas de madera para poder ver la costa sin peligro (pero siempre con responsabilidad).
  • Comer en Las Catedrales. Puedes ir a pasar el día y llevar tu comida, porque hay una zona muy maja de merendero con mesas y bancos. Si prefieres que te lo den hecho, junto al acceso de bajada a la playa hay un restaurante con terraza.

VIDEO DE LA PLAYA DE LAS CATEDRALES

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BARAYO: parques y reservas naturales

31 enero, 2019 at 8:21

Barayo es una reserva natural parcial que se ubica desde la Punta de Arnao hasta la Punta de los Aguiones, incluyendo la playa, el estuario, las imponentes dunas, la playa de Sabugo, los acantilados y los islotes de Romanellos y Pedroña.

Se encuentra situada en el occidente de Asturias, a unos 9km al Oeste de Luarca, entre los concejos de Navia y Valdés. En la desembocadura del río Barayo, esta espectacular reserva natural cuenta con 2500ha de extensión y una gran biodiversidad.

Foto de J. Salas Cid

Este espacio protegido se ubica en el límite entre dos unidades tectónicas y estratigráficas diferentes, situación geológica que ha influido muy directamente en la formación de esta ensenada caracterizada por su enorme bio y geodiversidad dentro del ámbito litoral cantábrico.

La playa de Sabugo, el sistema playa-dunas de Barayo, un completo sistema fluvio-marino y el conjunto constituido por las rasas y los acantilados comprendidos entre la ensenada de Canares y al punta de los Aguiones (oeste de Playa de Sabugo) integran las unidades geomorfológicas que componen la Reserva Natural Parcial de Barayo y que constituyen una magnífica representación de los ambientes litorales cantábricos.

Este sistema dunar poblado de pinos protege a las marismas y al estuario de la erosión del mar.

Las llanuras de Barayo están tapizadas por juncos característicos de marismas ligeramente salinas, mientras que la rasa costera, profundamente humanizada, aparece ocupada por una sucesión de prados y tierras de labor entre las que persisten pequeñas manchas de arbolado.

Acantilados y pendientes de ladera completan este fascinante entorno, donde están, representados de forma excelente, los complejos de vegetación de acantilados típicos de la costa occidental asturiana.

Una muestra de que aún esta zona no sufre la misma degradación del resto del litoral es la presencia de nutrias en el estuario, aunque no son nada fáciles de observar y siguen bajo especial protección debido al fuerte impacto humano en zonas adyacentes.

En cuanto al resto de fauna, son las aves las que son más representativas y fáciles de observar, entre ellas destacan el Ostrero (Haematopus ostralegus) y el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), la garza real (Ardea cinerea).

Ruta por la reserva de Barayo

El recorrido por la Reserva se inicia en el aparcamiento de Vigo para descender por una cómoda rampa que desciende hasta la llanura aluvial para atravesar el río Barayo mediante un cómodo puente de madera.

La senda trascurre entre juncos y vegetación de ribera hasta llegar a la pista que da acceso al aparcamiento que se ha habilitado en las cercanías de Villar de Sabugo. Siguiendo esta pista hacia el norte nos conducirá hasta la parte oeste de la playa, donde atravesaremos el campo dunar y visitaremos los acantilados cuarcíticos del cierre oriental de la ensenada.

El itinerario prosigue a lo largo de la playa para terminar en la desembocadura del río Barayo, donde unas empinadas escaleras nos conducirán de nuevo al aparcamiento donde nos esperan nuestros vehículos.

Se deben extremar las precauciones si se quiere cruzar el río hacia el acceso por las escaleras. Cuando el estrecho cauce del río Barayo se llena y se vacía con las mareas se canaliza toda la fuerza mareal generando un flujo de gran violencia.

Duración: 2 h / 4 h

Longitud: circuito Barayo: 2,5 Km; acercamiento ida y vuelta a Sabugo: +5km

Playa y dunas de Barayo

Se trata de un arenal de más de 600 m de extensión y que, debido a la presencia de cauce del río Barayo, por el que ascienden las mareas, se llega a extender tierra adentro hasta casi 400 m.

Los materiales más finos son transportados por los vientos de Nordeste acumulándose en la parte trasera de la playa y generando un sistema dunar de gran importancia (se trata del cuarto en extensión de Asturias). En este campo dunar se diferencia el cordón dunar principal, totalmente fijado por la vegetación y degradado por la presencia de una plantación pinos. Este campo está afectado por un importante escarpe de más hasta 4 m de altura que manifiesta la erosión a la que se ha visto sometida este sistema. A los pies de este escarpe existe otro cordón dunar en el que se están asentando especies como la Euphorbia o comunidades de gramíneas como la grama de mar.

El río Barayo

El río Barayo es el eje en torno al que se articula toda la Reserva, y es el encargado de aportar a la playa y a las dunas parte de los materiales de este sistema. Se trata de un río costero con apenas 12 km de longitud, que sigue la dirección de la estructura general de la geología en este sector, salvo en el tramo medio, donde el río adquiere un trazado perpendicular a las capas posiblemente condicionado por la existencia de las frecuentes fallas o diaclasas que normalmente se abren sobre las cuarcitas. A lo largo de su cauce se encuentra vegetación de ribera como son los alisos y sauces que forman un frondoso bosque en galería. La existencia de zonas cenagosas permite la aparición de alisedas pantanosas y amplios carrizales y juncales. A su llegada al mar el imponente sistema dunar ha formado una efectiva barrera a la salida del río por lo que el cauce se ha visto obligado a desviarse dando un apretado quiebro hacia el oeste hasta que es frenado por las areniscas y pizarras que forman los acantilados occidentales que le obligan a terminar su recorrido hasta el mar adosado al acantilado. La entrada de las mareas, durante la pleamar, por el mismo cauce del río Barayo ha generado un variado sistema fluvio-marino.

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MIRADOR DE COLOMER: miradores con las vistas más espectaculares de España

5 diciembre, 2018 at 8:32

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A medio camino entre el puerto y el cabo, situado en la punta de la Nao de Formentor, se encuentra el mirador del Colomer o de la Creueta, un activo turístico más de la bella localidad mallorquina de Pollença.

Antes de llegar al observador, el visitante tiene que aceptar un sinuoso trayecto por carretera compuesto por numerosas curvas que ponen a prueba la templanza del conductor. Una vez que se ha superado este desafío, el viajero accede a este balcón natural esculpido sobre una roca que dibuja parte del perfil costero de la isla.

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Lo primero que nos encontramos antes de disfrutar de las espectaculares vistas que nos brinda el Mirador de Colomer, es un reconocimiento al ingeniero de caminos Antoni Parietti Coll, que se encargó de la construcción de la carretera desde el puerto de Pollensa hasta Formentor allá por 1925, entre otras genialidades que hoy son emblema de Mallorca como por ejemplo el Nus de sa Corbata en la carretera de camino a Sa Calobra o el funicular del Puig Major.

Otra cosa curiosa es una gran roca que parece que no pinta nada allí, pero que al fijarte en detalle puede intuirse que tiene tallado un mapa de la zona donde se pueden ver El Colomer, Sa Nau…

El mirador ha sido reformado y restaurado en varias ocasiones para preservar la seguridad y la accesibilidad de los turistas y actualmente cuenta con unas escaleras que nos acercan hasta los acantilados permitiéndonos disfrutar de unas maravillosas vistas.

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El mirador de Colomer se encuentra a 200 metros de altura ofreciendo una de las vistas más espectaculares de Mallorca. El lienzo que se dibuja ante nuestros ojos quedará grabado en  nuestra retina a modo de recuerdo imperecedero: un horizonte infinito de contrastes azulados, el suave del cielo y el intenso del mar, mientras el sol, al fondo, ilumina el mar Mediterráneo dotando de mayor calidez a sus ya templada aguas. Los ocres acantilados de la Sierra de Tramuntana, con la vegetación  tiñendo de verde las superficies montañosas, deciden sumarse a la paleta de colores que se despliega ante el turista.

El atardecer es un espectáculo maravilloso desde este balcón al Mediterráneo, suele haber gente que escoge estas horas para acercarse al lugar e incluso arrancar unos aplausos tras la puesta de sol.

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El islote del Colomer se divisa como una pieza suelta de la península de Formentor, una formación rocosa de pequeñas dimensiones y aspecto compacto.

En otro punto, y como elemento ornamental de esta completa panorámica, se erige la atalaya de Albercutx, vigía silencioso de épocas medievales, siempre presto para alertar de la llegada de corsarios a la isla. La Atalaya está situada sobre una cima de 390 metros por encima del nivel del mar, donde fue construida en el siglo XVI para defenderse de los piratas. Allí se puede disfrutar de unas fabulosas vistas del Cabo de Formentor, con acantilados por un lado, el resto de tierra hasta el faro por otro y la Bahía de Pollença por otro lado.

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Una última cosa, cuidado con los días de viento, porque el vértigo en el lugar puede aumentar… y aseguraos de no perder gorras o pañuelos.

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