CASTILLO DE OLITE: ruta de castillos medievales

29 noviembre, 2018 at 10:55

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El Palacio de los Reyes de Navarra de Olite, Palacio Real de Olite o Castillo de Olite es la prueba del esplendor cortesano que durante la Edad Media vivió la ciudad de Olite, histórica localidad situada en la Zona Media de Navarra, a 42 kilómetros al sur de Pamplona. Es el monumento más visitado de Navarra.

Declarado Monumento Nacional en el año 1925, ocupa un tercio del casco urbano medieval de todo el pueblo de Olite y está considerado como uno de los conjuntos civiles góticos más interesantes de Europa.

El Palacio Real de Olite, corte de los Reyes navarros hasta la conquista de Navarra y su incorporación a la Corona de Castilla (1512), fue uno de los castillos medievales más lujosos de Europa. Así, un viajero alemán del siglo XV escribió en su diario, que hoy se conserva en el British Museum de Londres: «Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas».

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Contemplando su majestuoso perfil y la elegancia de sus caprichosas torres, no resulta difícil trasladarse al medievo e imaginar cómo era la vida cortesana en un palacio que contaba con ricas decoraciones, exóticos jardines e incluso un zoológico. En él se celebraban justas y torneos, juegos de pelota e incluso corridas de toros. Olite rememora aquel pasado, en el que llegó a ser la sede de la Corte en tiempos de Carlos III el Noble, durante sus Fiestas Medievales.

Puedes realizar la visita al Palacio Real a través de una visita guiada o visitarlo por libre, con la ayuda del folleto que te entregan al comprar la entrada, y siguiendo la numeración que irás encontrando en las paredes del palacio.

Los horarios de apertura van variando a lo largo del año y las tarifas van desde los 2€ hasta los 4,90€, dependiendo de la edad del visitante y de si se realiza la visita por libre o guiada. Tienes toda la información sobre horarios y entradas en este enlace.

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Origen e historia del castillo de Olite

Aunque el origen de Olite se remonta a la época imperial romana (siglo I d.C.), con la función de proteger la calzada que comunicaba Cesaraugusta (Zaragoza) con Pompaelo (Pamplona), su fundación se atribuye al rey godo Suintila hacia el año 621.

El rey navarro García Ramírez dio a la ciudad su primer fuero y Teobaldo II le concedió el derecho a celebrar ferias anuales en 1276.

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Pero su época de esplendor le llegó a Olite en la Baja Edad Media, época en la que se convirtió en una de las sedes favoritas de los reyes de Navarra. En el siglo XV el rey Carlos III “el Noble” y su esposa Leonor de Trastámara decidieron construir su suntuoso Palacio Real de Navarra en Olite.

El castillo de Olite es una construcción de carácter cortesano y militar construido durante los siglos XIII y XIV (1387-1425). Es la obra cumbre del rey Carlos III “el Noble” y el emblema más representativo del viejo Reino de Navarra. Fue levantado para que fuera admirado y demostrar su poderío económico, ya que fue todo un derroche para la época.

Emplazado sobre restos de una antigua fortaleza romana, durante los siglos XIII-XIV sufrió diversas transformaciones. Esta parte es la que se conoce como Palacio Viejo y la que actualmente acoge el Parador Nacional de Turismo «Príncipe de Viana». De ese antiguo edificio se conservan los muros exteriores y las torres. En su fachada destacan los ventanales góticos, la puerta principal renacentista y la torre de la Atalaya.

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Pero su gran desarrollo fue impulsado desde principios del siglo XV por el rey Carlos III el Noble, que para tal fin atrajo a su corte a numerosos maestros peninsulares y europeos. El Palacio nuevo se edificó en estilo gótico civil francés. Y es que el Rey, nacido en Nantes, procedía de una importante dinastía de la nobleza francesa, cuya influencia le hizo desarrollar su imaginación y buen gusto en el Palacio de Olite, que convirtió en su palacio predilecto.

El palacio quedó parcialmente destruido en un pavoroso incendio provocado en 1813 por el general Espoz y Mina para evitar que los franceses, en su retirada, se hiciesen fuertes en el castillo. Su aspecto actual es fruto de una cuidadosa restauración acometida en 1937 que ha intentado devolverle el aspecto primitivo. Se caracteriza por grandes muros de piedra que describen un perímetro de entrantes y salientes, y torretas circulares con cubiertas de pizarra que se levantan en las esquinas.

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Arquitectura del castillo de Olite

Uno de los principales encantos del castillo de Olite es el aparente desorden de su diseño. Esto se debe a que su construcción nunca se afrontó como un proyecto de conjunto, debiéndose el resultado final a las continuas obras de ampliación y reformas que se sucedieron durante siglos.

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Un amplio patio da acceso al interior del recinto que puedes visitar acompañado de un guía. Junto a este patio, antiguo jardín de los toronjales, se hallan otros dos llamados de la «Pajarera» y de la «Morera». En este último existe una morera de varios siglos declarada Monumento Natural.

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Detrás encontrarás el núcleo central del Palacio Nuevo, en cuyo piso noble se conservan las cámaras del Rey, con amplios ventanales abocinados, y de la Reina. Desde la primera cámara se accede a la Galería del Rey, mientras que la cámara de la Reina comunica con un pequeño patio llamado del «Naranjo» o «jardín de la Reina».

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Sobre el núcleo central que alberga las cámaras se alza la silueta de las distintas torres almenadas. La más alta y espectacular es la torre del «Homenaje», mientras que la más caprichosa es la de las «Tres Coronas». Desde la torre de los «Cuatro Vientos» los reyes seguían los torneos. Ahora no podrás ver torneos, pero sí disfrutarás de una bella panorámica.

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Subiendo a la Torre del Homenaje tienes la oportunidad de ver las mejores vistas a 40 metros de altura, tras 133 peldaños de ascenso. Se divisa toda la región del sur de Navarra e incluso parte de La Rioja Baja.

En la zona más sombría del palacio encontrarás el pozo del hielo, cuya tapadera recuerda a una enorme cáscara de huevo. En él se guardaban capas de nieve para conservar los alimentos, de ahí que se conozca como «la nevera».

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Este castillo estuvo rodeado de un gran lujo. Contaba con exóticos jardines, algunos suspendidos a casi 20 metros de altura y un pequeño parque zoológico con leonera que se hallaba en los desaparecidos Jardines o Huertos del Rey, al este del actual Palacio. Además sus paredes estaban ricamente decoradas con azulejos, yeserías y techos de madera tallada. Tras el incendio, sólo permanece la decoración de la conocida como Cámara de los Yesos.

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Destaca el complejo hidráulico que dotaba de agua a los jardines. El agua venía por conducciones desde el Cidacos y era remontada a la torre del Aljibe por medio de un mecanismo con cangilones para ser distribuida por tuberías de plomo a las fuentes y jardines.

Fue escenario de juegos como la pelota y la raqueta y, en ocasiones especiales, se celebraban justas y torneos, como los organizados durante la boda de la princesa borgoñona Agnes de Clèves y el Príncipe de Viana, hijo de Carlos III, y cuyo título lo ostenta hoy la Princesa de Asturias. Otra diversión muy arraigada fueron las corridas de toros.

Otras cosas del castillo de Olite para tener en cuenta

En la plaza que sirve de antesala al castillo, a través de unas escaleras de caracol, accederemos a las galerías medievales en las que existe una exposición sobre la vida de la corte de Carlos III el Noble.

La visita al palacio puede completarse con la iglesia gótica de Santa María y la románica de San Pedro, dotada de claustro y airosa torre gótica rematada por aguja, que rivaliza con las que animan el perfil del Palacio. Asimismo podrás conocer el recinto amurallado romano más completo y mejor conservado de Navarra, si recorres sus murallas defensivas. Callejea sin prisa, recorre sus rúas y como colofón, disfruta en la mesa de las especialidades de la zona regadas por los afamados vinos de Olite, que ostentan la Denominación de Origen Navarra. No olvides visitar el Museo del Vino de Navarra, que tiene su sede en esta localidad.

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Y si deseas retroceder a la Edad Media en Olite, nada mejor que acercarte durante las Fiestas Medievales, que se celebran en el mes de agosto a lo largo de tres días. En la trasera del palacio tiene lugar también en el verano parte del programa del Festival de Teatro Clásico de Olite.

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OLVERA: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

5 noviembre, 2018 at 13:57

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Nuestro siguiente punto a visitar es Olvera (Cádiz), localidad que está incluida en la comarca de la Sierra de Cádiz, y dentro del partido judicial de Arcos de la Frontera. Olvera obtiene el título de ciudad en el año 1877 concedido por Alfonso XII.

Este pueblo está considerado la puerta al Parque Natural de la Sierra de Grazalema y es uno de esos pueblos imprescindibles en la ruta de los pueblos Blancos de la sierra de Cádiz.

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Foto de Francesc Morera

Olvera vive sobre todo del olivo, del cual se ha creado la denominación de origen Sierra de Cádiz. Este bonito pueblo tiene una gran peculiaridad y es que por él transcurre la Vía Verde de la Sierra, la única ruta declarada de interés turístico en Andalucía.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1.983, es la segunda declaración de la demarcación de los Pueblos Blancos después de Arcos de la Frontera.

El casco histórico de Olvera es un bello entramado de calles, edificios y plazas, enclavado en un risco, y con un aire medieval que recuerda su época árabe. Recomendamos el paseo por la Calle Llana en dirección a la plaza de la Iglesia.

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El Barrio de la Villa se asienta sobre lo que era el primitivo casco de la ciudad antigua. En su trazado laberíntico y jalonado de lienzos de muralla se abren paso la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Encarnación y el castillo, fortaleza musulmana del s. XII que aún conserva muros, torreones y la Torre del Homenaje.

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Donde se eleva el castillo, el popular Paseo de Ronda y un espectacular subterráneo nos llevan a lo alto de su torre del homenaje donde las vistas son, simplemente, espectaculares. Por el pueblo hay varios miradores, como el del Sagrado Corazón de Jesús, que os dará la sensación de que tanto iglesia como castillo flotan sobre una nube blanca de preciosas casas encaladas.

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Ya en las afueras encontramos el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios y el Convento de Caños Santos.

Una visita al Museo “Olvera. La Frontera y los Castillos», ubicado en el magnífico edificio de la Casa de la Cilla, permitirá al visitante conocer el importante papel que jugó la serranía gaditana como frontera en el reino nazarí.

Origen e historia de Olvera

Por su situación estratégica fronteriza, Olvera ha sido desde la Prehistoria lugar elegido para los asentamientos humanos. Los restos arqueológicos hallados en el casco urbano y en los alrededores (Sierra de Líjar) así lo atestiguan.

Su historia se presenta llena de incógnitas e interrogantes, siendo para algunos la Hippa o Hippo Nova que Plinio menciona en su “Historia” y para otros una mansión romana, Ilipula Minor, en el itinerario de Cádiz a Córdoba. Se carece de otras noticias de las épocas romana y visigoda y ya en las crónicas musulmanas aparece como un enlace fronterizo en la zona avanzada del poder musulmán en la serranía (Wubira o Uriwila).

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Su origen se dio en torno a la Fortaleza construida en el siglo XII, y a partir de su ubicación, y siguiendo la pendiente, fueron construyendo la villa, un entramado irregular en el que hoy día atesora desde históricos caseríos y viviendas solariegas, a rincones, callejones y castillos con encanto. Conserva aún los restos de su recinto amurallado que protegían todo este Conjunto Histórico-Artístico, desde las cuales se contemplan vistas sin igual de nuestra Comarca.

La fortaleza de Olvera será ocupada por primera vez en 1327 por las tropas del rey Alfonso XI. Ocupada la villa, los cristianos organizan su asentamiento, lo que se lleva a cabo mediante la “Carta de Población” otorgada el 1 de agosto de ese mismo año (1327).

En el año 1407 el señorío de Olvera pasará a formar parte de las posesiones de los Stúñiga (o Zúñiga). Posteriormente es vendida a los Téllez Girón que, convertidos más adelante en los Duques de Osuna, serán los señores de la villa hasta el siglo XIX.

Olvera comienza el siglo XVIII con los problemas derivados de la ocupación francesa de la Península. Será sede de un destacamento de las tropas napoleónicas, que se verá constantemente hostigado por las partidas de guerrilleros que se organizan en el pueblo y sus alrededores hasta la retirada francesa en 1812. La centuria avanza y algunos de los episodios de gran trascendencia en la historia de España, tuvieron eco en Olvera, como la revolución de septiembre de 1868, conocida como “La Gloriosa”.

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CASTILLO DE AMPUDIA: ruta de castillos medievales

28 marzo, 2018 at 20:29

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El castillo de Ampudia es una fortaleza medieval y un claro ejemplo de típico castillo-palacio señorial castellano. Está considerado como el más importante y mejor conservado de la provincia de Palencia (Castilla y León).

El castillo fue construido entre los siglos XIII y XV, siendo declarado como Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el año 1931.

De arquitectura gótica, presenta una planta trapezoidal que cuenta con tres torres cuadradas en las esquinas (la cuarta torre se derrumbó debido a que las bodegas que había al lado del castillo, horadaron sus cimientos), la mayor de las cuales se corresponde con la llamada torre del homenaje.

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Presenta una fachada de elegante aspecto, distribuida simétricamente y ornamentada con bellas escaraguaitas de traza flamenca y un escudo del Duque de Lerma.

Como nota curiosa, podemos decir que en este castillo, se firmó el documento por el cual se produjo el cambio de capitalidad de Valladolid a Madrid.

Entre los señores del castillo destaca  Don Pedro Ayala y Rojas, Conde de Salvatierra, que se enfrentó con su propia madre, Doña María Sarmiento, por la posesión del castillo, resultando él vencedor. En 1521 el Conde abrazó la causa comunera, dando lugar al hecho de armas conocido como la Batalla de Ampudia entre los partidarios del emperador Carlos I de España y las tropas acaudilladas por el obispo Antonio de Acuña. En 1522, tras la derrota comunera, el emperador confiscó el castillo, pero poco después lo devolvió a la familia.

A principios del siglo XVII se convierte en titular del señorío Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma y favorito del rey Felipe III, al que atrajo en distintas ocasiones a la Villa, convirtiéndose el castillo en sede ocasional de la corte y siendo éste su periodo de máximo esplendor.

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A partir de entonces el castillo entrará en un largo periodo de abandono hasta ser adquirido, en 1960, por D. Eugenio Fontaneda Pérez, el cual, desarrolló un arduo proceso de restauración que ha llevado a la recuperación de este histórico edificio.

Tras el fallecimiento en 1991 de Eugenio Fontaneda la familia ha creado una fundación para gestionar el castillo de Ampudia y la colección de antigüedades que atesoró durante muchos años, y que se distribuyen en las diferentes salas: arqueología, arte sacro, artes populares, juguetes, armas, etnografía, etc.

Te recomendamos consultar los horarios y tarifas para poder organizar tu visita al castillo.

Pueblo de Ampudia

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El pueblo de Ampudia es un bello ejemplo de arquitectura y trazado típicamente castellanos. El modelo de casas castellanas, de dos pisos, construidas en adobe y con soportales se aprecia claramente en las calles Ontiveros y Corredera.

Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural.

Además del castillo, Ampudia cuenta con otro monumento emblemático: la Colegiata de San Miguel, de estilo gótico-renacentista. Por su espectacular factura, a su torre de 63 metros se la conoce como la “Giralda de Campos”. Iniciada en el siglo XIII, sus obras no finalizaron hasta el siglo XVI. Sobresalen en su interior el retablo mayor, el órgano barroco y las capillas de San Ildefonso y Santa Ana.

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También merece la pena visitar el Museo de Arte Sacro, situado en el Convento de San Francisco, un bello edificio renacentista con decoración mudéjar.

Ya en las afueras de la localidad, a unos tres kilómetros, se sitúa el Santuario de Nuestra Señora de Alconada. Construido en piedra de sillería y mampostería, en su fachada norte permanecen los restos del templo románico sobre el que se edificó. En las cercanías se han encontrado restos cerámicos de la Edad del Bronce.

Entre las festividades que se celebran, hay que mencionar la muestra nacional de encaje de bolillos que se realiza en junio y el mercado castellano durante las fiestas patronales de septiembre.

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CASTILLO DE CHULILLA: ruta de castillos medievales

20 junio, 2017 at 20:38

 

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El Castillo de Chulilla, en Valencia, se encuentra situado en lo más alto de uno de los montes del pueblo, una fortaleza que fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1981.

El pueblo de Chulilla se encuentra ubicado en lo alto de un cerro, que permite al viajero poder tener unas vistas deslumbrantes cuando camina por sus calles y descubre los rincones del pueblo.

De construcción musulmana, el Castillo de Chulilla fue durante muchos años prisión eclesiástica bajo la propiedad del Obispado de Valencia.

Antiguamente, la entrada al castillo estaba situada en la zona de las casas que existen tras la iglesia, el camino que servía de acceso tenía una torre albarrana y varias murallas. En la segunda muralla se puede ver un talud que reforzaba la zona.  Finalmente la entrada del castillo se realizaba por un arco de medio punto y una puerta de madera sobre la que había un dintel con forma de almena que servía para defender el portal.

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Una vez dentro de la fortaleza se puede ver como la muralla continua hacia el norte y termina en una torre en forma de esquina. En la zona sur estaba situado el aljibe. El área noble del castillo contaba con una torre cuadrada, y por encima de ella, y directamente sobre el río una torre esquinera con un piso inferior abovedado. Se sabe que en esta zona también se encontraba un subterráneo que comunicaba con el exterior y que servía de salida en momentos de asedio.

El castillo sufre importantes reformas tras las guerras con Castilla en el siglo XIV y sirve para diferentes funciones desde residencia hasta cárcel de eclesiásticos. Un terremoto en el siglo XVIII, las prolongadas acciones bélicas y el posterior abandono lo han convertido actualmente en ruinas. Durante varios años se realizan trabajos de restauración y consolidación para recuperar algunas de las zonas más relevantes.

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Destacan su puerta con matacán almenado, la torre barbacana circular y su prolongada muralla. También se observan restos de salas y construcciones auxiliares.

Pueblo de Chulilla

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El pueblo de Chulilla fue habitado ya desde antiguo, la arqueología ha documentado la existencia de poblados de una cronología cercana al primer milenio antes de Cristo y tuvo su importancia durante la época medieval, como capital de una Baronía dependiente del obispo Valentino.

Aquellos tiempos han dejado una clara impronta en el pueblo actual, que ha conservado un núcleo definido por un castillo de origen islámico, la iglesia; antigua mezquita, de estilo barroco y una serie de capillas rurales que se encontraban escampadas por el territorio, pero de las que solamente dos permanecen, y sobre todo una estructura urbanística genuinamente medieval.

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La riqueza de su patrimonio natural, convierte a Chulilla en un marco ideal para la práctica del senderismo, itinerarios que discurren por las zonas más bellas de la comarca, y durante su recorrido se suceden una gran diversidad de paisajes fluviales, así como abruptas zonas montañosas y frondosas campiñas. Destacamos la Ruta de los puentes colgantes de Chulilla y la Ruta del Charco Azul de Chulilla.

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ZAHARA DE LA SIERRA: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

23 mayo, 2017 at 19:10

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Nuestro siguiente pueblo es Zahara de la Sierra, en el centro del Parque natural Sierra de Grazalema (Cádiz), concretamente en la falda de la Sierra del Jaral, entre los ríos Guadalete y Bocaleones.

Aunque son muchos los pueblos de la serranía gaditana que compiten en belleza, la estampa de Zahara de la Sierra impresiona de modo especial. No es de extrañar que en 1983 fuera declarada como Conjunto Histórico-Artístico.

Una de las características de Zahara de la Sierra, es que posee multitud de miradores, tanto desde lo alto del pueblo, para disfrutar del paisaje, como desde en frente del mismo para gozar de este tesoro de la época medieval. Justo antes de la entrada al pueblo, se ubica un mirador desde donde podréis tomar las fotografías de las mejores panorámicas del pueblo.

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Es un destino ideal para los practicantes de deportes de senderismo, escalada, espeleología, kayak, bicicleta, rutas a caballo…etc. Posee un impresionante embalse y sus senderos conducen a la Garganta Verde, un espectacular cañón de 40 metros de altura, y a la bellísima playa artificial que utiliza agua del propio río.

La conocida como “la playita” es una playa artificial situada en el Área Recreativa Arroyomolinos y es una zona de baño creada a partir del cauce del Rio Guadalete.

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Origen e Historia

Hallazgos arqueológicos y otras antigüedades hablan de la presencia por estos pagos de pobladores prehistóricos y de viejos asentamientos romanos, que algunos relacionan con la mal conocida ciudad de Lastigi.

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La consolidación de la villa en su actual enclave se produce en época musulmana, puede que en sus primeros tiempos, aunque no será hasta el siglo XIII cuando se documente ampliamente al citarse entre las fortalezas más codiciadas y combatidas de la frontera occidental del reino de Granada, dada su estratégica posición para controlar el paso por el valle del Guadalete y los accesos a las sierras de Grazalema y Ronda.

Un pueblo medieval

Además del típico entramado urbano andalusí, se conserva el castillo (s. XIII), la recuperada Torre del Homenaje y los restos de la villa medieval con tramos de murallas.

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En concreto destacan los restos del Castillo y la torre del Homenaje que aún perviven desde la época medieval y que constituye sin duda alguna uno de los puntos panorámicos más espectaculares de toda la provincia de Cádiz. Comprobadlo vosotros mismos.

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En su coqueto casco urbano resaltan la Iglesia de Santa María de la Mesa, la Capilla de San Juan de Letrán, la Torre del Reloj y el Puente de los Palominos.

Durante la fiesta del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Nacional, no sólo se puede disfrutar de su cuidada ornamentación sino que también permite degustar su gastronomía autóctona, con platos como los quemones de cebolla, las sopas hervías y los borrachos azucarados. Recomendamos el popular restaurante Los Tadeos, un pequeño restaurante familiar y hotel.

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