MERCADO DE VERÓNICAS: mercados tradicionales con sabor

25 septiembre, 2020 at 13:13

El Mercado de Verónicas está considerado como uno de los mercados de abastos más importantes de la ciudad de Murcia y está situado en la zona denominada Plano de San Francisco, frente al cauce del río Segura y próximo al Palacio del Almudí y al Paseo del Malecón.

Se trata de una Plaza de Abastos cuyo edificio data de los primeros años del siglo XX, aunque desde el siglo XV existía ya en Murcia la costumbre de celebrar el mercado en la zona del Arenal, actual Plano de San Francisco. Esta práctica desembocó en la permanente existencia en ese lugar de un mercado, que fue dotado en 1910 de un edificio de estilo Modernista diseñado por el arquitecto Pedro Cerdán.

En 1975 sufrió una reforma interior, llevada a cabo por el arquitecto Daniel Carbonell Ruiz, que permitió una mejor organización interna del espacio. Desde entonces se han realizado numerosas actuaciones con el fin de adaptar este mercado a las nuevas necesidades de la demanda comercial.

Origen e Historia del Mercado de Verónicas

La zona del Arenal, actualmente conocida como Plano de San Francisco, había sido tradicionalmente el lugar en el que se celebraban reuniones periódicas para efectuar las transacciones comerciales, especialmente de trigo. Esta costumbre se remonta hasta el siglo XV, cuando entre el Palacio del Almudí y el Mercado de Verónicas se abría un antiguo paso conocido como la Puerta de la Aduana. En este lugar se cobraban las tasas fiscales o impuestos aplicados sobre todas las mercancías que entraban o salían de la ciudad. Convirtiéndose esta zona en el lugar más propicio para realizar los intercambios comerciales.

En 1850 el arquitecto Juan José Belmonte diseñó el proyecto en estilo Ecléctico para el nuevo mercado. Este edificio sufrió una reforma en 1864 llevada a cabo por Jerónimo Ros.

A principios del siglo XX se demolió el inmueble y se construyó un nuevo mercado. Entre 1912 y 1916, el arquitecto Pedro Cerdán diseñó y edificó la actual Plaza de Abastos.

La importancia de este mercado y la necesidad de adaptarlo a las nuevas exigencias comerciales propiciaron que se encargara, en 1975 al arquitecto Daniel Carbonell una nueva organización interna del espacio. Fue entonces cuando se construyó una entreplanta a modo de planta superior que permitió la existencia de un mayor número de dependencias y de puestos de venta.

En los años 2001 y 2004 también se llevaron a cabo una serie de reformas en el edificio, con el fin de preservar la estructura general de esta Plaza de Abastos.

En la actualidad, el Mercado de Verónicas es la Plaza de Abastos más popular de toda la ciudad.

Arquitectura del Mercado de Verónicas

El Mercado de Verónicas fue también conocido como Mercado del Oeste o Mercado de la Verdura.

El inmueble estaba organizado como una gran nave abierta al exterior por medio de dos grandes puertas de acceso.

En la fachada se podían observar grandes arcadas laterales que alternaban con pilares de ladrillo en tonos rojizos. Este nuevo edificio es de estilo Modernista sobrio y el diseño de su fachada ha perdurado hasta la actualidad. Por el contrario, su interior ha sido objeto de diferentes reformas con el fin de poder adaptar el espacio a las nuevas necesidades propias de su función comercial.

En 1975, el arquitecto Daniel Carbonell Ruiz llevó a cabo la construcción de una entreplanta en el interior de la nave del mercado. De esta manera, en la Planta Baja se situaron un total de 116 puestos o casetas para venta. Estos puestos están dedicados a la venta de pescados y verduras. En la Planta Superior encontramos un total de 120 puestos.


EL CHOTIS MADRILEÑO: cultura y tradiciones

4 septiembre, 2020 at 13:20

El Chotis madrileño es una música y baile muy particular, que se realiza al son de un organillo y en pareja, cara a cara. El chotis alcanzó gran popularidad y ha llegado a ser el baile más castizo del pueblo de Madrid, convirtiéndose en un símbolo Madrileño.

Durante el baile del Chotis madrileño la mujer gira alrededor del hombre, que gira sobre su propio eje. Se dice que el hombre no necesita más espacio que el de una baldosa para bailarlo.

Generalmente se baila en las verbenas como las de fiestas de San Isidro, fiestas típicas de Madrid.

Las mujeres suelen bailarlo ataviadas con un mantón de Manila y los hombres suelen lucir una parpusa (un tipo de boina) en su cabeza. Sin duda alguna el chotis más popular es el llamado “Madrid, Madrid, Madrid” del genial compositor mexicano Agustín Lara.

Origen e Historia del Chotis madrileño

El chotis o schotis es una música y baile con origen en Bohemia. Su nombre deriva del término alemán Schottisch (escocés), que era una danza social centroeuropea basada en un baile escocés del que se desconoce su nombre.

Esta danza, era un baile popular de campesinos escoceses, que pasó a Francia llamándose allí “exossaise”, y de Francia pasó a Alemania con el nombre de schottisch, también conocida cono Polka alemana.

El chotis se puso de moda en toda Europa durante el siglo XIX.

El chotis llegó a Madrid en 1850 y se bailó por primera vez la noche del 3 de noviembre, en una fiesta organizada por la reina Isabel II en el Palacio Real de Madrid. En dicho evento, los músicos tocaron una polca alemana, que por aquel entonces estaba de moda en gran parte de Centroeuropa.

Según el periodista José Ayala, el chotis, y su organillo acompañante, fue introducido en Madrid por un inmigrante siciliano apellidado Apruzesse, que durante una estancia en Viena aprendió el secreto de las pianolas y fue el primero en traerlas a Madrid, instalando su taller en la Calle de San Francisco. Allí en Madrid se las llamó “organillos”, y la música de ritmos austríacos que traían llamada Schotis encandilo a los chulapos madrileños. En una calle de Madrid, en la Cava Baja, aún hay un bar que recuerda esta historia y cuyo nombre es “Schotis”.

La relación del chotis con el organillo es muy estrecha, ya que desde su comienzo, la interpretación del chotis con organillos ha formado parte de la tradición madrileña en las verbenas populares. El organillo se pudía transportar cómodamente por las calles y plazas de la ciudad: así se podían improvisar los bailes donde fuera necesario.

El baile del Chotis madrileño

La forma de bailar un Chotis no es complicada. Las parejas que lo ejecutan, ataviadas con los trajes típicos de chulapos madrileños, lo bailan así: el hombre sujeta con una mano a la mujer y con la otra mano, metida en el bolsillo del chaleco y con los dos pies juntos, gira en redondo sobre las punteras de sus zapatos, mientras la mujer baila a su alrededor. Cuando la música lo indica, la pareja da tres pasos hacías atrás y tres hacia adelante y se reinician los giros. En un Chotis bien bailado, el hombre gira solamente en el espacio de superficie de un ladrillo o baldosa y mirando siempre al frente.

Se puede aprender a bailar el Chotis en las Vistillas, junto al Palacio Real y en la Pradera de San Isidro, durante las fiestas del santo patrón de Madrid.


PARQUE DE ATRACCIONES MONTE IGUELDO: lugares mágicos de España

28 agosto, 2020 at 13:06

El parque de atracciones monte Igueldo es un parque vintage construido hace más de 100 años, y de los que ya no quedan. Está situado en lo alto del monte Igueldo de la ciudad de San Sebastián, justo en el extremo de la Bahía de la Concha, marcando el límite entre el mar y la ciudad.

Inaugurado en 1912, empezó como un casino-restaurante y, después de la prohibición del juego, se convirtió en un parque de atracciones inspirado en la belle époque. Es un parque de atracciones muy pintoresco donde parece que el tiempo se ha detenido.

El parque está declarado Conjunto Monumental desde el año 2014, y es el segundo recurso turístico más visitado del País Vasco.

Desde el parque de atracciones monte Igueldo podrás disfrutar de las vistas más emblemáticas de la ciudad, como de la costa guipuzcoana y el mar cantábrico. El monte Igueldo es uno de los mejores miradores de la costa donostiarra.

Es uno de los parques con más encanto del país, que reúne una veintena de atracciones históricas. El encanto de sus antiguas atracciones te sumergirá en un mundo mágico y de fantasía. No dudes en ver sus tarifas y horarios de apertura.

No esperes atracciones espectaculares, éste es un parque para disfrutar con tranquilidad y saborear cada minuto con atracciones como la Montaña Suiza, el Paseo de la Risa, el Laberinto Mágico o el Río Misterioso.

En el centro del parque se encuentra El Torreón, construido en el s. XVIII y que además de su espectacularidad, podrás disfrutar de uno de los miradores más increíbles para ver la ciudad de San Sebastián. Este Torreón es un faro marino situado a 184 metros de altura sobre el nivel del mar que fue destruido por los carlistas durante la Guerra Civil y reconstruido después, en 1855. Se puede subir hasta lo alto del Torreón, de 26 metros de altura.

Junto a este maravilloso parque se encuentra un magnífico hotel, así como un restaurante donde degustar la gastronomía donostiarra desde el mejor mirador posible.

Un funicular con más de 100 años

Aunque podemos subir o bajar del monte con autobús o taxi, es mucho más divertido y bonito elegir una opción mucho más “retro”: la de un funicular-cremallera con más de cien años de historia, con icónicos vagones de madera roja que recorren 300 metros de desnivel entre árboles frondosos.

Se trata del funicular más antiguo del País Vasco, inaugurado, como el parque, en 1912, y dispone de dos vagones que se cruzan en el punto medio del recorrido. El mejor transporte posible para poner punto y final a nuestra visita y despedirnos, poco a poco, de este encantador monte capaz de transportarnos a otras épocas.

Si quieres subir al parque en el funicular, éste te recoge en las faldas del monte Igueldo, en la estación. Esta estación del funicular es uno de los edificios más bonitos de la ciudad, situado muy cerca del Peine del Viento el cual te recomendamos visitar.

peine-del-viento

En el trayecto de este viejo funicular, revivirás tiempos pasados a través de una experiencia llena de magia y romanticismo entre los árboles y el verde de la montaña.

La Montaña Suiza

La más popular de todas las atracciones –y la primera que se construyó hacia el 1928– es la Montaña Suiza. En realidad, se trata de un tren escénico, o scenic railway, pensado para disfrutar del paisaje desde las alturas.

Este tren se construyó sobre una estructura fija de hormigón. Como dato curioso, solo queda otra atracción de estas características en el mundo, concretamente en el parque Los Jardines Tivoli, en la ciudad de Copenhague.


CABO DE PALOS: pueblos marineros con encanto

13 agosto, 2020 at 18:17

Cabo de Palos, en Murcia, es un pintoresco pueblo de pescadores a orillas del Mar Mediterráneo y al lado de la Manga del Mar Menor famoso por su faro, sus magníficas calas y por sus fondos marinos, que son de las reservas más importantes que existen en el mediterráneo.

El pueblo de Cabo de Palos a pesar de su tradición pesquera, hoy en día centra su actividad económica en el turismo, una localidad que es conocida por su gastronomía donde su plato estrella es el Caldero del mar Menor, un rico arroz con pescados de la zona.

Por las noches, la plaza del pueblo cobra vida, se llena de farolillos y de mesas en las que degustar diferentes platos o tomarse una copa. Sus aires mediterráneos, rodeada de casitas bajas blancas, hacen de ella un lugar muy especial en el que disfrutar de una agradable compañía.

Quizás, el lugar con más encanto de Cabo de Palos es su pequeña zona portuaria, repleta de barcos de pescadores que cada mañana se mezclan con las embarcaciones de buceadores. Su paseo se encuentra repleto de aparejos que esperan a los pescadores para la faena. Aquí́ también podemos encontrar la zona de restaurantes, en cuyas terrazas podemos disfrutar de la gastronomía del lugar.

Otro de los atractivos de este bonito pueblo es la reserva marina de Isla Hormiga, un promontorio submarino que en realidad es la continuación de Cabo de Palos y que reaparece en la superficie como una isla. Sus bajos fondos son un peligro para navegación y, por ello, muchos barcos han naufragado entre sus rocas como el trasatlántico Sirio en 1906 o el carguero Naranjito en 1946.

En los fondos marinos podemos encontrar una gran diversidad biológica entra la que destaca las grandes praderas de posidonia y las colonias de corales donde viven una gran número de peces.

Si vas en verano no puedes dejar de visitar las impresionantes calas de este bonito pueblo: Túnez (junto al faro), Fría, Roja, Reina, La Galera, Las Escalerillas, La Botella, Las Melvas, Avellán, Medina y Flores. Rincones llenos de encanto donde poder darse un chapuzón, descansar en la arena de la playa y probar sus impresionantes zonas de buceo.

La playa de Levante, que conecta con La Manga, es la pequeña bahía del pueblo. Su orientación hace que sea un remanso de agua, lugar ideal donde resguardarse de las grandes olas de los vientos de levante. Su color turquesa característico y sus aguas cristalinas hacen que el baño sea algo totalmente irresistible.

Desde Cabo de Palos hasta Mazarrón puedes hacer una ruta visitando un montón de pequeñas fortalezas o bastiones defensivos del ejército español. El más conocido es la de la Batería de los Castillitos, donde puedes ver dos impresionantes cañones junto a un espectacular acantilado. Puedes, además, pasear por su cantina, sus habitaciones e incluso por los túneles que daban acceso a lugares como el almacén del arsenal o refugios defensivos.

El Faro de Cabo de Palos

Uno de los puntos más importantes de este bonito pueblo es, sin duda, su faro. Está situado sobre un promontorio rocoso desde el que se otea todo el horizonte. Está construido con piedra gris y tiene una altura de 81 metros. Data de 1863 aunque terminó de edificarse en 1865. Finalmente, debido a su gran importancia en la zona, fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2002.

Su panorámica de 360 grados nos permite divisar La Manga en su longitud, así como las reservas marinas de Islas Hormigas e Isla Grossa. Sin lugar a dudas, el faro se ha convertido en uno de los sitios más bonitos de la costa desde el que contemplar un atardecer sin igual.


LOS MILLARES: ruta parques arqueológicos de España

24 julio, 2020 at 12:35

El yacimiento arqueológico de Los Millares, situado en el municipio de Santa Fe de Mondújar (Almería), es un asentamiento prehistórico de la Edad del Cobre (3200-2200 a. C), formado por el poblado y su necrópolis con una extensión de 6 y 13 hectáreas respectivamente.

Investigadores y científicos demostraron en el año 2020 que Los Millares fue la primera ciudad establecida de toda la península ibérica hace más de 5000 años. Además está considerado por ellos mismos también como uno de los más importantes asentamientos de esta cultura en Europa y en el mundo.

El poblado fue descubierto en 1891, durante la construcción de una vía férrea, y fue excavado por primera vez por el ingeniero belga Luis Siret.

El Museo de Almería cuenta con un ámbito expositivo dedicado al yacimiento de Los Millares.

La entrada es gratis y abren de Miércoles a domingo, de 10:00 a 14:00 h. También se realizan visitas concertadas (grupos) para las cuales son necesarias reservas por teléfono o email.

Historia del poblado de Los Millares

En Los Millares (2700-1800 a.C.) se desarrolla una espléndida cultura agrícola, pionera en la introducción de la metalurgia del cobre en el Mediterráneo occidental. Este emplazamiento también da nombre a la Cultura de Los Millares, que se extendió por Andalucía, llegando hasta Murcia y el sur de Portugal.

Su población se ha estimado en unas 1500 personas.

El poblado está situado estratégicamente cerca de las minas de cobre de la sierra de Gádor, en un promontorio entre el río Andarax y la rambla de Huéchar. Tiene una ciudadela interior amurallada y está rodeado por otras tres murallas, reforzadas con torres de planta semicircular y bastiones. Cuenta además con numerosas defensas exteriores en las elevaciones cercanas (se han localizado hasta 15 fortines), muchas de ellas fuertemente defendidas mediante murallas concéntricas. Se cree que se utilizaban también para el almacenamiento de cereales.

El poblado también presenta una impresionante necrópolis que ocupa unas 2 hectáreas y contiene cerca de un centenar de tumbas, algo sin parangón en la Europa de la época. En cada tumba se enterraban los miembros de un mismo clan con sus ajuares personales: armas, herramientas, adornos, cerámica simbólica e ídolos. La mayoría de las tumbas son tipo ‘tholos’ (construcción de forma circular).

El poblado contó con un extraordinario sistema defensivo, difícil de entender sin la existencia de unos pueblos megalíticos dedicados al pastoreo. Dispuso de cuatro líneas de murallas; de ellas, la más exterior y moderna mide 310 m. desde los escarpes del río Andarax a la rambla de Huéchar. Presenta torres semicirculares o bastiones a intervalos regulares y dos puertas.

Presenta un urbanismo organizado con viviendas de planta circular, algunos edificios de uso público y construcciones relacionadas con la distribución y almacenamiento de agua. La principal actividad económica era la agricultura, la ganadería y la caza, junto con otros trabajos especializados como los metalúrgicos y la producción de puntas de flecha.

Destaca la esmerada y sólida técnica constructiva de las edificaciones y tumbas, así como la calidad y simbolismo de la cultura material.

La visita a Los Millares

El enclave arqueológico de Los Millares se compone de el yacimiento arqueológico en cuestión, un centro de recepción de visitantes y una zona interpretativa cuya visita es independiente pero complementaria a la del yacimiento.

La visita comienza en el centro de recepción de visitantes donde hay abundantes datos acerca de las investigaciones llevadas a cabo en los Millares. En este espacio se ofrece información sobre los recorridos posibles, y se proyecta un audiovisual que facilita la comprensión del yacimiento.

En el yacimiento arqueológico la visita recorre en primer lugar la necrópolis por un itinerario a cuyos lados pueden verse los túmulos de las sepulturas. Una vez que se llega al poblado, se avanza por los diferentes recintos definidos por sucesivas líneas de murallas concéntricas.

Desde el centro de recepción de visitantes hacia el oeste, se llega a una zona interpretativa en la que se han recreado a escala real un tramo de muralla con torres o bastiones y varias cabañas en las que se reproducen las labores de la época.

La duración de la visita completa está entre las dos horas y media y las tres horas. Existe la posibilidad de visitar sólo la zona interpretativa y el centro de recepción, lo cual supondría una hora y media.

Se recomienda traer calzado cómodo, gorra, protección solar y agua.