Cuevas con encanto: GEODA DE PULPÍ

20 junio, 2019 at 7:10
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La Geoda de Pulpí (Almería), también llamada Geoda de Jaravía, es la geoda gigante más grande de toda Europa y la segunda del mundo documentada hasta la fecha.

Además, la Geoda de Pulpí va a ser la única visitable en el mundo a partir de este mismo verano de 2019.

La Geoda de Pulpí es solo un ejemplo más de lo maravillosa que puede ser la naturaleza. Agua y sal son los dos ingredientes principales, además de ciertos requisitos y unas condiciones excepcionales claro está, de este tipo de cavidad rocosa que se produce de forma natural por la cristalización de minerales conducidos al lugar a través de agua.

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Hay muchas geodas repartidas por el mundo, la forma y color de los cristales que recubren sus paredes son realmente espectaculares, pero muy pocas que sean gigantes y mucho menos visitables.

La entrada de la cueva ha sido bloqueada por cinco toneladas de rocas y está bajo protección policial (para evitar el ingreso de saqueadores). Según los modelos geológicos, la cueva se formó durante la crisis salina del Messiniense hace 6 millones de años, cuando el mar Mediterráneo se evaporó y dejó gruesas capas de sedimentos de sal y yeso (evaporitas).

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La Geoda de Pulpí tiene forma de embudo y ocupa una cavidad de 8 metros de largo, por 1,8 de ancho y 1,7 de alto, y está situada a unos 60 metros de profundidad, coincidiendo con el nivel del mar. La transparencia, dimensiones, perfección y tamaño de sus cristales, de hasta 2 metros de largo, la convierten en un fenómeno único a nivel mundial.

Descubrimiento de la Geoda de Pulpí

Allí, en las faldas de la Sierra del Aguilón, aún se pueden contemplar las instalaciones de las explotaciones mineras que estuvieron en funcionamiento desde mediado del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. La llamada mina del Pilar de Jaravía o Mina Rica.

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La minería fue un modo de vida en casi todo el levante almeriense y esa zona ha sido siempre objeto de búsqueda de metales, especialmente plomo, hierro o plata. Posiblemente, los mineros que allí trabajaban se toparon en alguna ocasión con llamativos cristales de yeso que, seguramente, regalaron a familiares o conocidos, o vendieron a algún coleccionista. Pero, por poco no llegaron nunca a descubrir la más increíble de todas las piezas que atesoraba la mina.

Por eso, cuando, en la década de los años sesenta del pasado siglo XX, se cerró definitivamente la explotación, nadie podía, ni tan siquiera imaginar, que su mejor filón estaba aún dentro y sin descubrir, escondido desde hacía millones de años.

Fue en diciembre de 1999 cuando miembros del Grupo Mineralogista de Madrid descubrieron, en esta mina abandonada, la cavidad de siderita tapizada por enormes cristales de yeso que afloraban de las paredes, suelo y techo, y cuya pureza permite observar en su interior gotas de agua que siguen presas desde hace casi una eternidad. El grupo se encontraba haciendo una de sus muchas campañas de búsqueda de minerales para estudio y coleccionismo y, al destapar una suerte de tapadera, se toparon con la entrada a esta cueva mágica.

Este verano de 2019, justo veinte años después de aquel descubrimiento, y tras mucho trabajo por parte de administraciones y científicos -todos sabedores de su importancia natural y del filón turístico que podría suponer para una pedanía que cuenta con unos 200 habitantes- la Geoda Gigante abrirá al público.

Características de la Geoda de Pulpí

Los cristales no son más que sulfato de calcio: yeso. Un material muy corriente. Lo excepcional, en este caso, son las condiciones tan específicas que moldearon la materia y que la llevaron a adquirir su sensacional aspecto. Un proceso lento, de miles de años y que comenzó con una fractura en la roca que fue rellenándose con agua caliente de origen volcánico.

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Éste agua, con el paso del tiempo geológico, fue enfriándose lentamente y, cuando los gases se evaporaron, quedó espacio suficiente para que el agua en combinación con el sulfato de calcio comenzara a cristalizar.

Hemos de recordar que el significado original de la palabra cristal no es otro que agua súper-enfriada. Curiosamente, la transparencia de los yesos de la Geoda Gigante es tal que parecen enormes bloques de hielo e, incluso, se puede leer la letra pequeña de un libro a través de piezas gruesas.

La visita a la Geoda de Pulpí

La geoda gigante de Pulpí (Almería) y la Mina Rica que la alberga abrirán al público el 29 de julio a través de una «fase de visitas en prácticas», ya que la inauguración oficial tendrá lugar previsiblemente en octubre, aunque ya este verano el acceso se hará mediante la adquisición de una entrada a un precio genérico de 22 euros.

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La galería principal cuenta con restos de minerales que fueron explotados en su época, como el hierro y el plomo, y que mantuvo activa la mina hasta los años 60, cuando suponía una fuente importante de recursos económicos para la población.

Los visitantes podrán observar además geodas de menor tamaño repartidas por diversos espacios de la mina, así como un espacio en el que se pueden admirar minerales en distintos tonos debido a su luminiscencia.

Las obras de seguridad y acondicionamiento de la Mina Rica y acceso a la geoda gigante seguirá con otra fase de puesta en valor, aún en estudio, para la musealización del espacio y la organización de visitas turísticas a la propia Mina Rica.

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FINCA DE LOS ARANDINOS: bodegas de España que merece la pena visitar

20 marzo, 2019 at 8:11
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Las pequeñas bodegas brindan deliciosas experiencias enoturísticas. Algunas ofrecen además la opción de quedarse a dormir. En plena sierra de Moncalvillo, a escasos diez kilómetros de Logroño (Entrena), esta vanguardista bodega con hotel, restaurante y spa cuenta con 14 habitaciones con terraza.

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La Finca de los Arandinos acaba de ser reconocido como ‘Mejor hotel enoturístico de España’. Este galardón reconoce el esfuerzo y la oferta de este pequeño complejo enoturístico, que fue la gran apuesta del empresario Roberto Guillén al localizar en un precioso cerro sobre sus propios viñedos familiares un hotel de lujo con una arquitectura de vanguardia, obra de Javier Arizcuren, y un diseño innovador y rompedor del ya fallecido David Delfín.

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La bodega trabaja con la singularidad de los terruños de la comarca, Moncalvillo y su entorno, con 24 hectáreas de viñedos, en algunos casos muy viejos, con los que elabora vinos diferentes, frescos, muy marcados por la identidad de zona y que vienen avalados por el reconocimiento de los principales críticos nacionales e internacionales.

Malacapa (semicrianza), Finca de los Arandinos (crianza y reserva), El Conjuro, certificado en cultivo ecológico desde el 2015, y El Tejar, un vino de cinco parcelas concretas que no saldrá en el 2017 ni 2018 por el hielo y la piedra, son sus referencias en tinto, a las que añade su blanco Viore: «El vino y la bodega es el elemento principal para nosotros», explica Roberto. «Tenemos aquí los viñedos familiares y teníamos claro que la ubicación sería ésta».

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Finca de los Arandinos ofrece una amplio catálogo de ‘Experiencias’, con vinoterapia y spa, cena, paseos a caballo o en bici por los viñedos, visitas a antiguos e históricos calados de Rioja o incluso visitas a otras bodegas de arquitectura destacada.

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La Bodega

Integrada en el mismo edificio,  de líneas sencillas, se caracteriza por una cuidada y moderna arquitectura. Es una bodega  funcional, adecuada a la capacidad de producción, y en la que se ha empleado una tecnología que permite elaborar unos vinos de gran calidad, con el máximo respeto por la uva. Encontramos la virtud y la singularidad en la adaptación a nuestro pueblo.

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Los viñedos están localizados en el pueblo y repartidos en 30 parcelas en distintas zonas en torno a la bodega.

La bodega cuenta con diferentes tipos de suelos, aunque con predominio de suelos de cantos rodados sobre glacis del terciario. La exposiciones son variadas, aunque al encontrarse al sur del río Ebro, todas están mayoritariamente orientadas al Norte.

Se cultivan las variedades Tempranillo, Mazuelo y Garnacha para elaborar los vinos tintos, y Viura para el blanco; con producciones que no superan los 6500kg/ Ha por término medio. La vendimia es manual, en cajones de 200kg y normalmente comienza a finales de Septiembre con la variedad Viura, continuando con la Garnacha, el Tempranillo, y por último el Mazuelo.

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El viñedo tiene una edad comprendida entre los 4 y los 60 años, y se sitúa a una altitud que va de los  500 a los 600 m sobre el nivel del mar.

Los vinos de esta bodega son singulares, diferentes. Con notas de honestidad y reflejando el valor de la tierra que les ve nacer, crece y respirar. El objetivo es mantener el carácter de cada variedad. Somos selectivos, vendimiamos seleccionando primero los racimos en campo y después al entrar en la bodega en la mesa de selección, realizando elaboraciones que mantengan la fruta, y dando al vino el tiempo necesario para que se afine de forma natural durante el invierno.

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DOLMEN DE SORGINETXE: cultura megalítica en España

25 enero, 2019 at 8:04

La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

Hoy te invitamos a conocer el dolmen de Sorginetxe (traducido del euskera “La casa de las brujas”), en Arrizala (Álava), construido aproximadamente en el año 2500 antes de Cristo. A 5 kilómetros de Zadorra Etxea, junto a la Sierra de Entzia, el dolmen se encuentra muy bien conservado y es de fácil acceso.

Fue descubierto por los científicos en 1831 y excavado por el señor J. Apraiz en 1890, quien recogió puntas de flechas y restos óseos humanos. Todos ellos en paradero desconocido.

Nunca se ha conocido túmulo y según los estudios de J.M. Apellaniz de 1973 “La losa de la pared oeste forma ventana y tiene rastros de labrado formando un suave levantamiento o convexidad”. Y además informa que “existieron próximas al dolmen cuatro losas grandes que fueron destruidas y de las que no se conoce la relación con el dolmen”.

Se trata de uno de los monumentos megalíticos mejor conservados de Euskadi. Está formado por cinco piedras calizas verticales, y la que las cubre, alcanza en su punto más alto unos 2,3 metros.

Según JM de Barandiaran (1972) que recoge muchas leyendas relacionadas con estos monumentos megalíticos, comenta que “el dolmen de Arrizala, que fue construido con grandes piedras, aún tiesas, traídas por la Sorguin (Brujas) en las puntas de sus ruecas durante una noche…” Al menos 16 dólmenes alaveses han sido declarados por el Gobierno Vasco como Bien Cultural Calificado en la categoría de Conjunto Monumental.

Las construcciones megalíticas que han obtenido este reconocimiento son las de Sorginetxe, en Arrizala; Aizkomendi, en Eguilaz; San Sebastián I, San Sebastián II, Gurpide Sur y Gurpide Norte, en Kuartango; el Montecillo, en Villabuena de Álava; la Chabola de la Hechicera y el Encinal, en Elvillar; Layaza, San Martín, Alto de la Huesera y los Llanos, en Laguardia; el Sotillo, en Leza; y la Mina y la Lastra, en Lantarón.

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LA NAVA: ruta del jamón ibérico de Jabugo

11 diciembre, 2018 at 15:39

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La gastronomía de Huelva es simplemente única y el Jamón Ibérico de su Sierra, el Jamón de Jabugo, es un verdadero manjar.

La ruta del jamón ibérico de Jabugo comprende los 31 municipios integrados en la zona de elaboración y maduración de la DOP Jamón de Huelva en las comarcas de Sierra de Aracena y Picos de Aroche y de Cuencas Mineras. Gran parte del territorio es Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera. En él se crían los cerdos ibéricos con los que se elaboran los reconocidos jamones de Jabugo.

Hoy te invitamos a conocer La Nava, situado en el Valle del río Múrtigas (Huelva), rodeado de altos montes en el centro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche.

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Además de su paisaje y medio natural es interesante visitar la Iglesia de Ntra. Sra. de Gracia, catalogada como Bien de Interés Cultural; los restos de la calzada romana y las presas o azudes del Múrtigas.

Como en todos los pueblos de la Sierra, La Nava tiene platos autóctonos de la localidad y de los que sus mujeres se sienten orgullosas: cocido de gurumelos, bollo de papas, picadillo de asadura, gazpacho de invierno, caldillo, olla de coles… Entre los postres se encuentran los orejones, dulces de castañas, compota de membrillo, melocotones embotellados, etc.

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En La Nava existe una festividad de una gran carga simbólica e histórica: la Fiesta del Melocotón de La Nava, que se celebra los días 24 y 25 de agosto. Se trata de un festejo eminentemente popular, enraizado en el esfuerzo de los navinos en los campos que riega el río Múrtigas y que tradicionalmente ha producido los mejores melocotones de la provincia de Huelva.

Por otro lado, en La Nava se celebra la Romería de las Virtudes, el cuarto fin de semana del mes de Mayo, siendo la romería más antigua de la provincia de Huelva y quizás de Andalucía Occidental (de finales del siglo XIII).

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Historia de La Nava

Desde tiempos muy remotos, el valle del Múrtigas ha atraído a numerosos pueblos por la riqueza que les proporcionaba sus tierras; primero como lugar de caza y cuando se hicieron sedentarios, como tierras de cultivo y de explotaciones mineras.

Varios son los yacimientos arqueológicos que atestiguan el paso por el término de La Nava de los diferentes pueblos que lo han habitado. De estos yacimientos podemos destacar tres de gran importancia: Papatortas (necrópolis en cistas del III milenio a.C.), Valdegalaroza, (necrópolis del II milenio a.C.) y el mejor de todos, que es la Sierra de la Algaba.

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Se han encontrado restos que denotan la presencia de los Turdetanos, hacia el 500 a.C., que practicaron actividades agropecuarias y mineras. Existe la leyenda de que el caudillo Viriato tenía en este poblado una de sus defensas frente a los ejércitos de Roma.

Los romanos explotaron la zona minera de las que extraían hierro, cobre y plata, edificando una villa en el lugar de la Ermita de las Virtudes, donde se han hallado restos de monedas, cerámica, tumbas y un pedestal en mármol blanco del siglo I.

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Los árabes hicieron resurgir la zona, edificando viviendas con molinos, represas y acequias para la agricultura.

La conquista cristiana fue realizada por el rey portugués Sancho II entre el año 1230 y 1235, ayudado por la Orden del Hospital, hasta que en el año 1255 pasa a la corona de Castilla.

En 1.261 se otorga la parroquia de la villa de La Nava a la vicaría de Almonaster, siendo este el primer documento en el que aparece el nombre de La Nava como una villa perteneciente al reino de Sevilla.

El siglo XIV fue muy duro para la vida de La Nava, la epidemia de peste de 1311 consiguió despoblar la villa, no volviéndose a ser habitada hasta 1341.

Las guerras con Portugal harán que hacia 1476, La Nava quede destruida, por lo que la reina Isabel I concede la exención de tributos para ayudar a la recuperación del pueblo.

La vida continúa con sus avatares en el pueblo hasta 1811 que es ocupado por las tropas francesas el 10 de Abril, robando el pan y la comida que estaba preparada para los pobres y matando a su alcalde.

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El final del siglo XIX supuso para La Nava un periodo de prosperidad, pues se comenzaron a trabajar varias de las 86 minas que existen en el término.

La población de La Nava pasó de 782 habitantes en 1950 a tener 1040 en el año 1960; todo este incremento de población vino a consecuencia de la puesta en explotación de la mina María luisa, pero al parar la extracción de mineral en la década de los 70, la emigración fue la única salida para la población.

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MIRADOR DE COLOMER: miradores con las vistas más espectaculares de España

5 diciembre, 2018 at 8:32

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A medio camino entre el puerto y el cabo, situado en la punta de la Nao de Formentor, se encuentra el mirador del Colomer o de la Creueta, un activo turístico más de la bella localidad mallorquina de Pollença.

Antes de llegar al observador, el visitante tiene que aceptar un sinuoso trayecto por carretera compuesto por numerosas curvas que ponen a prueba la templanza del conductor. Una vez que se ha superado este desafío, el viajero accede a este balcón natural esculpido sobre una roca que dibuja parte del perfil costero de la isla.

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Lo primero que nos encontramos antes de disfrutar de las espectaculares vistas que nos brinda el Mirador de Colomer, es un reconocimiento al ingeniero de caminos Antoni Parietti Coll, que se encargó de la construcción de la carretera desde el puerto de Pollensa hasta Formentor allá por 1925, entre otras genialidades que hoy son emblema de Mallorca como por ejemplo el Nus de sa Corbata en la carretera de camino a Sa Calobra o el funicular del Puig Major.

Otra cosa curiosa es una gran roca que parece que no pinta nada allí, pero que al fijarte en detalle puede intuirse que tiene tallado un mapa de la zona donde se pueden ver El Colomer, Sa Nau…

El mirador ha sido reformado y restaurado en varias ocasiones para preservar la seguridad y la accesibilidad de los turistas y actualmente cuenta con unas escaleras que nos acercan hasta los acantilados permitiéndonos disfrutar de unas maravillosas vistas.

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El mirador de Colomer se encuentra a 200 metros de altura ofreciendo una de las vistas más espectaculares de Mallorca. El lienzo que se dibuja ante nuestros ojos quedará grabado en  nuestra retina a modo de recuerdo imperecedero: un horizonte infinito de contrastes azulados, el suave del cielo y el intenso del mar, mientras el sol, al fondo, ilumina el mar Mediterráneo dotando de mayor calidez a sus ya templada aguas. Los ocres acantilados de la Sierra de Tramuntana, con la vegetación  tiñendo de verde las superficies montañosas, deciden sumarse a la paleta de colores que se despliega ante el turista.

El atardecer es un espectáculo maravilloso desde este balcón al Mediterráneo, suele haber gente que escoge estas horas para acercarse al lugar e incluso arrancar unos aplausos tras la puesta de sol.

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El islote del Colomer se divisa como una pieza suelta de la península de Formentor, una formación rocosa de pequeñas dimensiones y aspecto compacto.

En otro punto, y como elemento ornamental de esta completa panorámica, se erige la atalaya de Albercutx, vigía silencioso de épocas medievales, siempre presto para alertar de la llegada de corsarios a la isla. La Atalaya está situada sobre una cima de 390 metros por encima del nivel del mar, donde fue construida en el siglo XVI para defenderse de los piratas. Allí se puede disfrutar de unas fabulosas vistas del Cabo de Formentor, con acantilados por un lado, el resto de tierra hasta el faro por otro y la Bahía de Pollença por otro lado.

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Una última cosa, cuidado con los días de viento, porque el vértigo en el lugar puede aumentar… y aseguraos de no perder gorras o pañuelos.

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