MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA: monasterios y conventos con encanto

25 mayo, 2014 at 19:32

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

España cuenta con más de 800 monasterios y conventos repartidos por toda su geografía. Cada uno, según el momento de su construcción, corresponde a una época y a un estilo arquitectónico.

Todos tienen una especial trascendencia en la Historia de España dado su patronazgo real que propició el depósito de muchas y relevantes piezas artísticas, pero nosotros te vamos a enseñar los que nos parecen más especiales y con mayor encanto para conocer, tanto por su belleza como por su historia y relevancia.

El monasterio de San Juan de la Peña (en aragonés Sant Chuan d’a Penya), situado en Santa Cruz de la Serós, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón y forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es extremadamente singular.

camino santiago aragonés

Los orígenes del monasterio se remontan a la oscura alta Edad Media (siglo X), refugio de las comunidades cristianas asediadas por los musulmanes. Cubierta por una de esas enormes rocas, el monte Pano, se construyó el edificio original. El claustro exterior es una joya única del románico aragonés.

claustro exterior de san juan de la peña

El monasterio fue edificado en la cara norte de la Sierra de San Juan de la Peña. Dista de Jaca unos 20 kilómetros, y desde esta ciudad se accede por la carretera que hacia poniente sigue el curso del río Aragón por su margen izquierda, así como el Camino de Santiago. A unos diez kilómetros, un desvío bien señalizado nos encamina hacia Santa Cruz de la Serós y desde allí por serpenteante pista forestal asfaltada llegaremos al monasterio.

sierra de san juan de la peña

Merece la pena hacer un alto en un par de miradores que encontraremos en el ascenso por Santa Cruz de la Serós. Desde ellos, la vista del Pirineo, de la Peña Oroel tras la que se halla Jaca y del propio caserío de Santa Cruz, son realmente magníficas.

Las edificaciones conservadas, tan sólo una parte de las que existieron, son excelentes testimonios de las sucesivas formas artísticas en las diversas épocas en que este singular centro tuvo vida.

Tras destruirse a finales del siglo X el edificio original, fue refundado en el primer tercio del siglo XI por Sancho el Mayor de Navarra. En ese momento comenzó su época de esplendor, promovida por los primeros reyes aragoneses que dotaron al lugar de numerosos bienes, poder e influencia.

En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII; el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián. Además hay que reseñar otros edificios construidos en siglos posteriores, como el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.

iglesia prerromanica de san juan de la peña

Dos kilómetros más arriba está el monasterio nuevo, ha sido sometido a una profunda restauración para convertirlo en hospedería y espacio museístico.

el monasterio nuevo de san juan de la peña

Historia y Leyenda

Tras la entrada de Tarik en España y derrotado en 711 don Rodrigo en Guadalete, el ejército islámico avanzó con rapidez por la península ibérica. En el año 712, Acisclo, obispo de Huesca huyó de la misma ante el avance infiel, llevando consigo el Grial que San Lorenzo había hecho llegar a esa ciudad. Se refugió en una cueva-santuario en Yebra de Basa.

Y como él, muchos cristianos buscaron refugio en cuevas, permaneciendo bastantes de las mismas con santuarios rupestres hasta la actualidad.

¿Por qué San Juan de la Peña, una más entre las nombradas, llegó a ser lugar preferente en la consolidación del reino de Aragón?

Aquí es donde interviene la tradición o la leyenda. Se cuenta que a principios del siglo VIII, un noble joven de Zaragoza llamado Voto persiguiendo un ciervo cayó con su caballo por el acantilado de la sierra de la Peña. Habiéndose encomendado en su caída a San Juan, se posó el caballo con suavidad en una roca donde dejó sus cascos marcados. A partir de ese lugar siguió una senda que le condujo a la cueva en la que yacía el cuerpo del eremita Juan de Atarés. Su cabeza reposaba en una piedra en la que había la siguiente inscripción: “Ego Ioannes. Primus. In hoc loco, heremita, qui ab amorem Dei, hac ecclesiam fabricavi, in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic, requiesco, Amen“.

Volvió a Zaragoza y convenció con su relato a su hermano Félix para vender sus bienes, hacer limosna y luego retirarse como eremitas a la cueva de San Juan.

Ambos murieron allí y fueron sepultados junto al beato Juan de Atarés. Tras ellos, otros anacoretas mantuvieron habitado el lugar: Marcelo y Benedicto, entre otros. Hacia el año 858 García Jiménez, rey de Pamplona y Galindo II conde de Aragón favorecieron al pequeño eremitorio, haciéndose enterrar allí el rey pamplonés.

Pese a referencias algo nebulosas que hablan de cierta actividad en torno a San Juan de la Peña durante la novena centuria, lo cierto es que hay que esperar a principios del siglo X (año 920) para encontrar las primeras noticias documentales que hablan de una primigenia consagración del cenobio pinatense, convirtiéndose desde entonces en uno de los centros monásticos de referencia para los reyes navarros y aragoneses.

Abandonado probablemente durante los últimos años del siglo X, es durante la tercera década del XI cuando, bajo el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, el monasterio es de nuevo revitalizado con la introducción de la regla benedictina, siendo también ampliado en sus equipamientos. Sin embargo, uno de los momentos claves en el devenir histórico del cenobio pinatense es 1071, fecha en que el monarca Sancho Ramírez, amén de ampliar el monasterio con la erección de un segundo nivel, introduce por primera vez en la Península Ibérica el rito romano en perjuicio de la liturgia hispano visigoda hasta entonces imperante.

De este modo, el Monasterio de San Juan de la Peña se convirtió desde los años finales del siglo XI y durante todo el XII en una de las plazas de referencia para la monarquía aragonesa, desempeñando incluso la función de panteón real.

nichos de los nobles san juan de la peña

A partir de finales del siglo XII y sobre todo durante todo el XIII, el cenobio iniciaría un lento proceso de decadencia, justificado principalmente porque con las conquistas y el avance cristiano hacia el sur, el foco de influencia y de poder político se desplazó desde el abrupto Pirineo hacia el área del valle del Ebro, siendo por consiguiente cenobios como Veruela, Poblet, Rueda o Piedra los que pasarían a convertirse en los predilectos de los monarcas.

Así pues, toda la Baja Edad Media será para San Juan de la Peña un periodo de largo ostracismo, sobreviviendo y manteniéndose viva la comunidad monacal en condiciones de extrema humildad hasta que, en 1675, el más devastador incendio de cuantos consta que asolaron el monasterio, motivó el traslado de la comunidad a un nuevo cenobio barroco levantado unos cientos de metros más arriba, concretamente en la llamada Pradera de San Indalecio.

Tras la invasión francesa y, sobre todo, tras la Desamortización, ambos monasterios quedarían abandonados, siendo posteriormente declarados Monumento Nacional en 1923 y 1889 respectivamente, procediéndose a su restauración y adecuación para el turismo, existiendo en la actualidad un centro de interpretación, una hospedería e incluso un pequeño museo.

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LAS MEDULAS: parques y reservas naturales

18 mayo, 2014 at 18:53

PARQUE NATURAL LAS MEDULAS

Las Medulas es un entorno paisajístico español formado por una antigua explotación minera de oro romana situado en las inmediaciones de la localidad homónima, en la comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León.

Fantástico paisaje resultado de las explotaciones auríferas romanas. Es, sin duda, la mina de oro más grande excavada por los romanos en todo su imperio. Los 300 millones de metros cúbicos de tierra extraídos para el lavado del mineral han configurado con el paso del tiempo y la erosión uno de los parajes histórico-arqueológicos con más valor y belleza de España.

El profundo relieve de las Médulas tiene su origen en el sistema empleado para la explotación del oro: el ruina montium. El procedimiento debía de ser muy rentable, pues se calcula que los romanos extrajeron de Las Médulas 800.000 kilos de oro.

RUINA MONTIUM

En realidad, esta zona ya había sido explotada por los astures antes de la llegada de los romanos, pero fue en la época romana cuando alcanzó su mayor esplendor; la explotación se abandonó en el siglo III.

De fisonomía espectacular y ardiente, esta antigua explotación romana de extracción de oro fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la UNESCO. Era el primer paraje cultural español que recibía este importante reconocimiento internacional. Varias son las razones que han llevado a considerarla patrimonio de la humanidad: fue la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano y la mejor muestra de los grandes cambios que la explotación de oro ocasionaron en las gentes que habitaban el noroeste peninsular, condicionando desde entonces su uso posterior.

Los grandes movimientos de tierra conformaron llanuras artificiales que han servido desde entonces como vías de acceso, el Lago Carucedo se formó por el taponamiento de un valle con los residuos de la mina y hoy día es un humedal protegido, los canales se convirtieron en caminos, la modificación de la orografía del terreno dio lugar a cambios en su aprovechamiento y los cultivos introducidos por los romanos han llegado hasta nuestros días llegando a ser, en el caso del castaño, una seña de identidad de la zona.

Lago-Carucedo

Su característica geológica más destacada es la presencia de afloramientos de depósitos terciarios de intenso color rojizo acarcavados por la erosión natural y antrópica que ha dado lugar a un paisaje singular de enorme interés cultural y visual.

PARQUE NATURAL LAS MEDULAS_2

Otro aspecto que añade valor es la cubierta vegetal constituida por castaños que introduce cambios de textura y color con el terreno y es responsable también de la variación estacional del colorido del espacio.

El paisaje natural es dominado por el bosque mediterráneo en el que abundan las encinas, madroños, alcornoques, rebollos y junto a ellos se intercalan los cultivos de huertas, viñas, sotos de castaños y nogales.

Dada la zona en la que se encuentra, tiene una gran influencia atlántica, por lo que es fácil encontrar alguna especie ligada a este clima, como es el caso del abedul. Los hábitats de éste entorno, son muy variados desde bosques de ribera, hasta encinares y rebollares. También encontramos matorral de aulagas, escobas, jaras, retamas, brezos, carqueixa… que ocupan la gran parte de la superficie.

La fauna que habita en los bosques del espacio natural es muy variada, encontrándose mamíferos como el jabalí, el zorro, la garduña, la marta, la gineta, el gato montés, el corzo, el conejo, la liebre, el tejón y el lirón careto entre otros. Ligados a zonas húmedas y más difíciles de ver podemos encontrar nutria y desmán ibérico.

Este espacio natural cuenta además con un amplio patrimonio arqueológico. Existen restos de asentamientos anteriores a la llegada romana y otros que coexistieron con esta, dónde los pobladores colaboraban en el mantenimiento de los canales, en el trabajo en la mina o en la producción de herramientas para esta. A estos asentamientos se les denomina comúnmente, castros. En San Juan de Paluezas, Borrenes, Yeres, y Orellán podemos encontrarlos.

castros

Dentro del patrimonio etnográfico, es recomendable la visita de algunas localidades como Voces, dónde se puede apreciar la arquitectura tradicional basada en la construcción con pizarra, cuarcita, barro y madera. Las casas solían ser de planta rectangular y de dos pisos, el inferior destinado a cuadras y el superior a vivienda, dónde se accedía por una escalera exterior. La casa típica posee también un corredor voladizo cerrado por una armadura de madera y pizarra. Representativos de la zona son también lavaderos, fuentes, hornos comunales, palomares de planta circular…

Una de las mejores panorámicas de la mina de oro de Las Médulas se observa desde el mirador de Orellán. Sin embargo, para comprender el verdadero sentido y repercusión histórica y social de Las médulas conviene realizar tres interesantes itinerarios: Las Médulas antes de los Romanos, la mina romana de Las Médulas y los poblados de época romana.

mirador de orellan

Dentro de las tradiciones que aún se conservan en este lugar, cabe destacar el “Magosto”, donde se asan y comen castañas, se prueba el vino nuevo y se comparten canciones y relatos. Si venís por aquí en otoño o invierno igual tenéis la suerte de que se celebre en algún municipio.

magosto

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BARRANCAS DE BURUJON; acantilados de España

26 febrero, 2014 at 9:26

Barrancas de Burujón

En el término municipal de Burujón, localidad toledana situada a unos 30 Km de la capital, podemos encontrar uno de los parajes naturales más bellos, impactantes y sorprendentes de la provincia.

Las Barrancas de Burujón, o también llamado el “Cañón del Colorado Español”, son espectaculares cortados arcillosos que han sido formados por la erosión del viento y las aguas del Tajo sobre sedimentos de hace 25 millones de años.

La extensión de estas cárcavas arcillosas de color rojizo es de aproximadamente un kilómetro de longitud y alcanzan más de un centenar de metros de altura en algunos puntos, concretamente en su pico más alto, que es conocido como el “Pico del Cambrón”.

Además, en el interior de Las Barrancas se encuentra el Embalse de Castrejón, que confiere una belleza aún mayor a este paraje y lo convierte en refugio de numerosas especies de aves.

La riqueza de este enclave privilegiado la podemos apreciar a través de la “Senda Ecológica de las Barrancas“, que cuenta con varios miradores desde los cuales se pueden contemplar estos espectaculares cortados, además de su flora y fauna.

senda ecologica de las barrancas de burujon

Al hablar de su flora hay que referirse a los dos tipos de vegetación que crece en Las Barrancas: la vegetación riparia, entre la que se encuentran cinturones de altos carrizos, eneas, zarzamoras, sauces o tarayes; y la vegetación mediterránea, entre la que cabe destacar el tomillo, el romero, los almendros, la retama de bola y, principalmente, la efedra y el enebro.

En cuanto a la fauna cabe destacar la existencia de una gran variedad especies, entre las que podemos encontrar conejos, liebres, perdices…

No obstante, lo más llamativo de la fauna de Las Barrancas hace referencia a la gran cantidad de aves que podemos encontrar en su entorno: cigüeñas, ánades, patos, garzas, martinetes, cormoranes…

Pero además, al predominar en su entorno el monte mediterráneo, el paraje natural de las Barrancas sirve de hábitat para numerosas especies de aves amenazadas, tales como el halcón peregrino, águila imperial ibérica, el águila perdicera, aguilucho lagunero, búho real, lechuza común, cernícalo vulgar, buitre negro…

Este paraje fue protegido por la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente en 1995, declarándolo Refugio de Fauna, y fue incluido, por la relevancia de su fauna, flora y hábitats, en la Red Natura 2000, como Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves.

El 14 de abril de 2009 el Consejo de Gobierno inició el procedimiento para la declaración Las Barrancas como Monumento Natural, procedimiento concluido con el Decreto 224/2010 de 26 de febrero de 2010.

Cerca de las barrancas de Burujón podemos visitar Santa María de Melque. Esta ermita visigoda es el templo de la Alta Edad Media mejor conservado de España. Santa Maria de Melque fue en su origen un conjunto monástico construido entre los siglos VII a VIII sobre una antigua villa romana. En el momento actual sólo se conserva la iglesia.

iglesia de santa maria de melque

Todos estos factores contribuyen a que Las Barrancas de Burujón sean uno de los rincones más hermosos de la provincia de Toledo. Aunque, a la vez, es uno de los parajes más desconocidos, ya que durante mucho tiempo su ubicación ha pasado inadvertida para la mayoría de los visitantes, debido principalmente a lo inesperado que resulta encontrar este maravilloso e impresionante lugar al final de una pista que se adentra entre tierras de labor.

Cómo llegar

Para acceder a Las Barrancas es necesario tomar una pista de tierra que se encuentra en el punto kilométrico 26 de la CM – 4000, la carretera que va desde Toledo hacia Talavera de la Reina pasando por la Puebla de Montalbán. En concreto, viniendo desde Toledo, encontraremos la pista  a mano izquierda, sólo unos metros antes del cruce de Burujón.

Una vez localizada la pista, los paneles informativos situados a lo largo de senda ecológica de las Barrancas nos conducirán hasta este paraje natural de singular belleza.

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LAGUNA NEGRA: lagos y lagunas naturales

14 enero, 2014 at 10:44

LAGUNA NEGRA

La Laguna Negra se encuentra en un impresionante circo glaciar en la sierra de los Picos de Urbión (Vinuesa, Soria), a más de 2.000 metros de altitud, rodeada de pinos centenarios y bellos hayedos.

Esta oscura, fascinante y enigmática laguna, envuelta en leyendas, forma uno de los parajes más bellos de la provincia.

Según cuentan las leyendas, la laguna Negra no tiene fondo. Llegan a decir que se comunica con el mar mediante cuevas y corrientes subterráneas. También dicen que hay un ser que vive en su fondo y que devora todo lo que cae en ella. La leyenda más extendida, en la que hace hincapié de la ausencia de fondo es la que escribió Machado en 1912, La tierra de Alvargonzález. La realidad es que su profundidad máxima no supera los 8 metros (algunas veces se dicen 10 y 12 metros).

El Pico Urbión con sus 2.229 metros de altitud es la máxima altura del parque, que se extiende por la vegas de los ríos Duero, y que nace cerca de la cumbre del Urbión, y Revinuesa.

La Negra, a 1700 metros de altura, es sólo una de las tres lagunas de origen glaciar, que forman el conjunto lagunar sobre las faldas del Urbión entre los municipios de Vinuesa y Covaleda. Las otras dos lagunas, la Larga y la Helada, se encuentran casi juntas, a mayor altitud. La razón de sus oscuras aguas se debe al reflejo sobre la superficie de las enormes rocas que la cercan.

La vegetación de la zona consta de diferentes especies de árboles, entre ellas está el haya, el roble albar, el abedul, el álamo temblón o el pino albar, que es el rey del territorio y forma grandes bosques llegando con sus raíces hasta la misma orilla de la laguna.

En la laguna abunda la trucha y el barbo, mientras que en tierra hay variedad de animales de todo tipo desde corzos y jabalíes, incluso algún lobo, hasta ciervos y zorros. Roedores y reptiles no faltan y águilas y buitres leonados anidan en el acantilado rocoso.

Ruta de Senderismo

Laguna negra_2

El acceso se realiza desde Vinuesa por la carretera de SO-830 que une esta localidad con Montenegro de Cameros. Cerca de Vinuesa hay letreros con indicaciones claras. Siguiendo la carretera que lleva al Puerto de Santa Inés se llega al parking para dejar el coche e  iniciar el recorrido. Hay que seguir a pie un sendero empinado hasta encontrar el cartel que indica la “Senda de la Laguna Negra”, a unos dos kilómetros aproximadamente. Durante la subida, rodeados de pinos centenarios y un bosque frondoso, se pueden observar los preciosos matices cromáticos que ofrece el entorno, en otoño, infinidad de colores verdes y rojos que tapizan las laderas, y en invierno, un espectacular manto blanco cubre todo el cerro.

Una vez allí hay distintos senderos, algunos no son muy complicados. El lugar es espectacular y se respira una paz especial, casi mágica, hay que tomarse unos minutos para contemplar la vista que se abre ante nuestros ojos. El camino que bordea la laguna es sencillo, se han habilitado pasarelas y miradores de madera para ello y, rodeando la orilla, hay otro mirador y varias cascadas.

Para disfrutar de un día en plena naturaleza sólo hay que ir bien calzado, abrigado, y sobre todo, seguir las indicaciones del itinerario.

Pueblo de Vinuesa

VINUESA

El pueblo de Vinuesa fue asentamiento celtíbero y posteriormente romano. Se trata del  típico pueblo de montaña de casas de piedra y calles empedradas, con un clima que es el propio de estas altitudes, con inviernos fríos y veranos suaves. Más vale llevar ropa de abrigo.

Es un pueblo bonito, tranquilo, rodeado de naturaleza, con cierto aire medieval y donde la ganadería y el turismo rural son las principales actividades económicas.

Paseando por sus calles podremos ver que todavía conserva parte de su patrimonio arquitectónico, en el casco antiguo hay bellos edificios y ricas casonas indianas. Destacan la iglesia de Nuestra Señora del Pino de estilo gótico renacentista, con varios retablos rococó del siglo XVIII,- si hay suerte el párroco puede convertirse en un narrador inesperado-, el palacio de D.Pedro de Neyla que se encuentra en perfecto estado, Don Pedro de Neyla, arzobispo de Palermo y obispo de Segovia levantó este palacio del siglo XVII, el palacio de los Vilueña, de 1754, un edificio de dos pisos y planta rectangular, ahora es una residencia de ancianos, la casa de los Ramos, un gran caserón con enorme balconada y la ermita de la Soledad construida entre 1560 y 1570, muy sencilla.

A las afueras del pueblo se conservan las ruinas del puente romano, está muy deteriorado y aparece y desaparece del fondo de las aguas dependiendo de la altitud de éstas.

No está de más hacer una visita al museo del Bosque de Vinuesa, allí podemos encontrar información y datos muy curiosos de la zona, vídeos explicativos, el rincón de la memoria, maquetas o el  bosque sensorial entre otras cosas.

Y luego a comer, hay riquísimos platos típicos de la zona, como caldereta o el cordero con setas. En el pueblo hay distintos establecimientos para pasar un buen fin de semana.

Vinuesa es un pueblo encantador que ofrece multitud de alternativas para disfrutar de la naturaleza en familia.

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SIERRA DE TRAMONTANA; atardeceres de ensueño

2 enero, 2014 at 17:16

SIERRA TRAMONTANA

La sierra de Tramontana (en catalán Serra de Tramuntana) es la principal sierra de las Islas Baleares y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La sierra está situada, paralela a la costa, en el noroeste de la isla de Mallorca de ahí su nombre, ya que la tramontana es el viento que llega de esa dirección.

La Sierra de Tramontana constituye la alineación montañosa más grande de Mallorca y el espacio natural más extenso, de gran valor ecológico. Tiene una longitud aproximada de 90 km, desde el cabo de Formentor en Pollença hasta el cabo de Sa Mola en Andratx, con una amplitud media de 15 km. En ella se hallan los tres grandes embalses de Mallorca: Cúber, el Gorg Blau y el militar para uso de la base del Puig Major, de menor tamaño.

La propiedad de la tierra está distribuida en grandes fincas, tradicionalmente en manos de la aristocracia mallorquina y familias acomodadas, aunque algunas fincas son de titularidad pública.

Una sucesión de montañas escarpadas y valles fértiles comunicados entre sí por barrancos. Además de la belleza de un paisaje que ya encandiló a artistas como Chopin, Unamuno, Anglada Camarasa o Camilo José Cela, en la Sierra de Tramontana también hallamos la principal reserva hidrológica de Mallorca.

Sus laderas escalonadas y sus cultivos en terraza son un ejemplo excepcional de aprovechamiento de los recursos naturales según los medios y conocimientos de cada época histórica. La red de gestión y distribución de agua que existe entre las distintas parcelas combina los sistemas de origen árabe con otros elementos como molinos y construcciones de piedra sin argamasa (puentes, muros, caminos…).

Su formación geológica, dominada por rocas calcáreas, convierte a esta sierra en la principal reserva hídrica de Mallorca. En cuanto a la vegetación, el encinar ocupa la parte baja de las montañas. De entre la fauna destacan las aves, muy especialmente la figura majestuosa del voltor negre (buitre negro), y es frecuente la presencia de la cabra, uno de los pocos mamíferos que han sobrevivido.

La costa está salpicada de torres y faros, construcciones de gran valor histórico. Entre las primeras destacan la de sa Calobra, la torre Picada, sa Pedrissa o la torre de sa Mola entre otras. Los faros más interesantes son los de Formentor, el de la Creu (en el puerto de Sóller) así como los dos existentes en la isla de Dragonera.

Uno de los principales valores de esta sierra es el paisaje. Existen varios miradores y puntos desde donde las vistas son espléndidas, como Ses Tres Creus, en Sóller, donde la panorámica es fantástica.

Desde esta sierra de pueden apreciar los mejores atardeceres del Mediterráneo; un espectáculo que no te puedes perder.

ALGUNOS DE SUS RINCONES QUE MERECE LA PENA VISITAR

1. Valldemossa

Valldemossa

Este encantador y tranquilo pueblo lo encontramos en un valle de la Sierra y está rodeado de manantiales y vegetación, especialmente de olivos y almendros. Sus estrechas y empinadas calles junto a la Cartuja, donde residió Chopín  y muchos otros huéspedes de la talla de Rubén Darío o Jovellanos, constituyen su principal atractivo. Es un lugar perfecto para pasear, relajarse y probar el famoso chocolate caliente acompañado de una buena coca de patata típica en alguno de sus  pintorescos bares.

2. Sóller

soller

Junto a su puerto, Sóller es famoso por sus huertos de naranjos, sus olivos milenarios y sobre todo, por el antiguo ferrocarril que enlaza la capital de la isla con el pueblo, además del tranvía que alarga el recorrido desde el pueblo hasta su puerto. Se trata de un tren eléctrico que se sigue conservando con la misma maquinaria y trayecto desde principios del siglo XX convirtiéndolo en el atractivo más curioso.

3. Banyalbufar y Estellencs

banyalfubar

Son dos pequeños y acogedores pueblos situados en mitad de la Sierra mirando al mar en un valle de fuertes pendientes con sus características casas y sus típicas calles empedradas, que hacen de un simple y pequeño pueblo un lugar perfecto para evadirse y soñar…

4. Pollensa

MIRADOR DE COLOMER

Pollensa, el puerto de Pollensa, Cala de San Vicente y Formentor constituyen de las zonas más hermosas del norte de la isla. La zona de Pollensa es una oportunidad para disfrutar de un paisaje de mar, montaña y cultura. El puerto conserva un largo paseo marítimo mientras que la Cala de San Vicente acoge un conjunto de calas con aguas cristalinas y un conjunto de cuevas prehistóricas. Formentor, por su parte, con su mirador del Colomer y su playa paradisíaca te permiten olvidarte de todo y disfrutar de la espectacular puesta de sol.

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