LA CALETA DE CÁDIZ: atardeceres de ensueño

30 octubre, 2020 at 11:42

La Caleta, playa de la ciudad de Cádiz ubicada en el centro histórico, cobra importancia cuando el sol comienza a deslizarse por debajo del horizonte. Nadie se puede cansar de admirar un espectáculo de este calibre, que se produce en cualquier época del año.

La Caleta tiene algo mágico. Aquí se respira la esencia gaditana más pura, pues que esté enclavada en el barrio de La Viña tiene mucho que ver. La Caleta es amor a primera vista; contemplar aquí un atardecer es un recuerdo que se queda grabado para toda la vida.

La Caleta es una pequeña playa de 400 metros de largo. Debido a que tiene una barrera natural de piedras, las olas chocan con ellas y por lo tanto, la marea siempre está muy tranquila.

La playa del casco antiguo de Cádiz no entiende de estaciones, y sus arenas siempre albergan a gaditanos y extranjeros. Refugiada entre dos castillos, el de San Sebastián y el de Santa Catalina, las barcas balanceadas por la mar, producen destellos que la hacen brillar. Disfrutar de un entorno familiar, descansar a la sombra de un antiguo balneario, pasear por un camino de rocas y disfrutar de la esencia de Cádiz, son algunas de las actividades que se puede hacer en la playa de La Caleta.

El balneario (1926), llamado el balneario de Nuestra Señora de la Palma y el Real, es un antiguo balneario declarado Bien de Interés Cultural donde los gaditanos se cambiaban antes de bajar a la playa. Un elegante edificio blanco, terminando en las alturas con unos bulbos blancos que recuerda al estilo árabe. Sin duda, es un gran símbolo de la Caleta. Este balneario es hoy en día el Centro de Arqueología Acuática.

El paseo que da acceso al castillo de San Sebastián, divide la playa en dos tramos, quedando al sur una pequeña lengua de arena que también es aprovechada para tomar el sol y disfrutar del baño en piscinas naturales de piedra.

Origen e historia de la Caleta

La mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz se encuentra en los alrededores de la playa de La Caleta, entre el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz.

Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kotinoussa.

Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, procedentes tanto de hallazgos casuales como de prospecciones arqueológicas, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Así mismo, en los textos clásicos se hace referencia a la existencia en esta zona de la ciudad de dos templos de gran importancia: El primero de ellos dedicado a la Diosa Astarté  en la Punta del Nao (hoy en día un arrecife sumergido frente al Castillo de Santa Catalina) y el segundo dedicado a Baal Hammon o Kronos, en el islote que ocupa actualmente el Castillo de San Sebastián.

La existencia de ambos templos se encuentra respaldada por el descubrimiento de algunas piezas de enorme importancia, como el Gran Thymiaterion (quemaperfumes fechado en los siglos VII-VI a.C), objetos votivos, estatuillas de terracota y el capitel protoeólico de volutas, entre otros objetos de gran valor histórico que pueden contemplarse todos ellos en la Sala Fenicia del Museo de Cádiz.

Toda la zona se constituía además como punto destacado de intercambio comercial de extraordinaria vitalidad e importancia debido a su fondeadero. Un puerto natural entre las islas de Erytheia y Kotinoussa dónde las naves fenicias arribaban trayendo hasta Gadir todo tipo de mercancías procedentes de la cuenca mediterránea, y desde dónde partían con las materias primas y productos elaborados de la colonia, en especial sus apreciadas salazones.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN (s.XVIII)

El castillo de San Sebastián, declarado Bien de Interés Cultural, fue construido sobre una pequeña isla donde según la tradición estuvo el templo de Kronos, posteriormente una torre-atalaya musulmana y una ermita veneciana del siglo XV, que tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI fueron reconstruidos dando lugar  al castillo a partir de 1706.

De planta irregular con nueve lados, y dotada de parapetos, cañoneras, dos fosos de agua y puentes levadizos, protegía el frente norte de la ciudad desde su posición, controlando la entrada de la Caleta y el paso de buques por el canalizo Sur de la Bahía de Cádiz. Cabe señalar que a lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar.

Destaca en la fortificación el Faro construido en 1908 sobre la base de la antigua torre-atalaya musulmana, que mide 41 m sobre el nivel del mar, siendo el segundo faro eléctrico de España.

CASTILLO DE SANTA CATALINA (s.XVI)

Utilizado como centro turístico multiusos (visitas, conciertos y exposiciones), fue declarado Bien de interés cultural.

El castillo fue ordenado construir por el rey Felipe II en 1598, tras el asalto inglés a la ciudad. Obra de ingeniería militar y planta pentagonal, presenta un frente amurallado marino de tres puntas, y un frente amurallado terrestre con dos semi-baluartes, puerta de acceso y foso con puente estable y levadizo.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar. Destaca en la fortificación la capilla y sacristía construida en 1693, en el reinado de Carlos II.


LA NAVA: ruta del jamón ibérico de Jabugo

11 diciembre, 2018 at 15:39

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La gastronomía de Huelva es simplemente única y el Jamón Ibérico de su Sierra, el Jamón de Jabugo, es un verdadero manjar.

La ruta del jamón ibérico de Jabugo comprende los 31 municipios integrados en la zona de elaboración y maduración de la DOP Jamón de Huelva en las comarcas de Sierra de Aracena y Picos de Aroche y de Cuencas Mineras. Gran parte del territorio es Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera. En él se crían los cerdos ibéricos con los que se elaboran los reconocidos jamones de Jabugo.

Hoy te invitamos a conocer La Nava, situado en el Valle del río Múrtigas (Huelva), rodeado de altos montes en el centro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche.

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Además de su paisaje y medio natural es interesante visitar la Iglesia de Ntra. Sra. de Gracia, catalogada como Bien de Interés Cultural; los restos de la calzada romana y las presas o azudes del Múrtigas.

Como en todos los pueblos de la Sierra, La Nava tiene platos autóctonos de la localidad y de los que sus mujeres se sienten orgullosas: cocido de gurumelos, bollo de papas, picadillo de asadura, gazpacho de invierno, caldillo, olla de coles… Entre los postres se encuentran los orejones, dulces de castañas, compota de membrillo, melocotones embotellados, etc.

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En La Nava existe una festividad de una gran carga simbólica e histórica: la Fiesta del Melocotón de La Nava, que se celebra los días 24 y 25 de agosto. Se trata de un festejo eminentemente popular, enraizado en el esfuerzo de los navinos en los campos que riega el río Múrtigas y que tradicionalmente ha producido los mejores melocotones de la provincia de Huelva.

Por otro lado, en La Nava se celebra la Romería de las Virtudes, el cuarto fin de semana del mes de Mayo, siendo la romería más antigua de la provincia de Huelva y quizás de Andalucía Occidental (de finales del siglo XIII).

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Historia de La Nava

Desde tiempos muy remotos, el valle del Múrtigas ha atraído a numerosos pueblos por la riqueza que les proporcionaba sus tierras; primero como lugar de caza y cuando se hicieron sedentarios, como tierras de cultivo y de explotaciones mineras.

Varios son los yacimientos arqueológicos que atestiguan el paso por el término de La Nava de los diferentes pueblos que lo han habitado. De estos yacimientos podemos destacar tres de gran importancia: Papatortas (necrópolis en cistas del III milenio a.C.), Valdegalaroza, (necrópolis del II milenio a.C.) y el mejor de todos, que es la Sierra de la Algaba.

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Se han encontrado restos que denotan la presencia de los Turdetanos, hacia el 500 a.C., que practicaron actividades agropecuarias y mineras. Existe la leyenda de que el caudillo Viriato tenía en este poblado una de sus defensas frente a los ejércitos de Roma.

Los romanos explotaron la zona minera de las que extraían hierro, cobre y plata, edificando una villa en el lugar de la Ermita de las Virtudes, donde se han hallado restos de monedas, cerámica, tumbas y un pedestal en mármol blanco del siglo I.

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Los árabes hicieron resurgir la zona, edificando viviendas con molinos, represas y acequias para la agricultura.

La conquista cristiana fue realizada por el rey portugués Sancho II entre el año 1230 y 1235, ayudado por la Orden del Hospital, hasta que en el año 1255 pasa a la corona de Castilla.

En 1.261 se otorga la parroquia de la villa de La Nava a la vicaría de Almonaster, siendo este el primer documento en el que aparece el nombre de La Nava como una villa perteneciente al reino de Sevilla.

El siglo XIV fue muy duro para la vida de La Nava, la epidemia de peste de 1311 consiguió despoblar la villa, no volviéndose a ser habitada hasta 1341.

Las guerras con Portugal harán que hacia 1476, La Nava quede destruida, por lo que la reina Isabel I concede la exención de tributos para ayudar a la recuperación del pueblo.

La vida continúa con sus avatares en el pueblo hasta 1811 que es ocupado por las tropas francesas el 10 de Abril, robando el pan y la comida que estaba preparada para los pobres y matando a su alcalde.

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El final del siglo XIX supuso para La Nava un periodo de prosperidad, pues se comenzaron a trabajar varias de las 86 minas que existen en el término.

La población de La Nava pasó de 782 habitantes en 1950 a tener 1040 en el año 1960; todo este incremento de población vino a consecuencia de la puesta en explotación de la mina María luisa, pero al parar la extracción de mineral en la década de los 70, la emigración fue la única salida para la población.

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ZAHARA DE LA SIERRA: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

23 mayo, 2017 at 19:10

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Nuestro siguiente pueblo es Zahara de la Sierra, en el centro del Parque natural Sierra de Grazalema (Cádiz), concretamente en la falda de la Sierra del Jaral, entre los ríos Guadalete y Bocaleones.

Aunque son muchos los pueblos de la serranía gaditana que compiten en belleza, la estampa de Zahara de la Sierra impresiona de modo especial. No es de extrañar que en 1983 fuera declarada como Conjunto Histórico-Artístico.

Una de las características de Zahara de la Sierra, es que posee multitud de miradores, tanto desde lo alto del pueblo, para disfrutar del paisaje, como desde en frente del mismo para gozar de este tesoro de la época medieval. Justo antes de la entrada al pueblo, se ubica un mirador desde donde podréis tomar las fotografías de las mejores panorámicas del pueblo.

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Es un destino ideal para los practicantes de deportes de senderismo, escalada, espeleología, kayak, bicicleta, rutas a caballo…etc. Posee un impresionante embalse y sus senderos conducen a la Garganta Verde, un espectacular cañón de 40 metros de altura, y a la bellísima playa artificial que utiliza agua del propio río.

La conocida como “la playita” es una playa artificial situada en el Área Recreativa Arroyomolinos y es una zona de baño creada a partir del cauce del Rio Guadalete.

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Origen e Historia

Hallazgos arqueológicos y otras antigüedades hablan de la presencia por estos pagos de pobladores prehistóricos y de viejos asentamientos romanos, que algunos relacionan con la mal conocida ciudad de Lastigi.

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La consolidación de la villa en su actual enclave se produce en época musulmana, puede que en sus primeros tiempos, aunque no será hasta el siglo XIII cuando se documente ampliamente al citarse entre las fortalezas más codiciadas y combatidas de la frontera occidental del reino de Granada, dada su estratégica posición para controlar el paso por el valle del Guadalete y los accesos a las sierras de Grazalema y Ronda.

Un pueblo medieval

Además del típico entramado urbano andalusí, se conserva el castillo (s. XIII), la recuperada Torre del Homenaje y los restos de la villa medieval con tramos de murallas.

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En concreto destacan los restos del Castillo y la torre del Homenaje que aún perviven desde la época medieval y que constituye sin duda alguna uno de los puntos panorámicos más espectaculares de toda la provincia de Cádiz. Comprobadlo vosotros mismos.

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En su coqueto casco urbano resaltan la Iglesia de Santa María de la Mesa, la Capilla de San Juan de Letrán, la Torre del Reloj y el Puente de los Palominos.

Durante la fiesta del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Nacional, no sólo se puede disfrutar de su cuidada ornamentación sino que también permite degustar su gastronomía autóctona, con platos como los quemones de cebolla, las sopas hervías y los borrachos azucarados. Recomendamos el popular restaurante Los Tadeos, un pequeño restaurante familiar y hotel.

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DOLMEN DE JENTILARRI: cultura megalítica en España

12 noviembre, 2016 at 20:34

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El dolmen de Jentilarri, ubicado en la zona de Uidui del Parque Natural de Aralar que pertenece a Guipúzcoa, es un sepulcro de galería con túmulo de 15 m de diámetro y 1 m de altura. Presenta una cámara de 6,50 m de largo.

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Fue descubierto en 1879 y excavado en 1917, aportando abundante material entre los que destacan puntas foliáceas y 11 fragmentos de cerámica y restos humanos de al menos 27 individuos. Recientemente ha sido reconstruido por parte de algunos vecinos.

El dolmen de Jentilarri, el mejor conservado en la zona, forma parte de los dólmenes de Aralar, una importante estación megalítica situada en el Parque Natural de Aralar, en un entorno lleno de robles, hayas y grandes zonas de pastizales que comparten Guipúzcoa y Navarra.

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Fue en esta sierra donde descubrieron precisamente el primer dolmen de Guipúzcoa, en 1879, y donde se realizaron posteriormente las primeras prospecciones megalíticas. El eminente paleontólogo y etnógrafo Don Joxe Miguel Barandiaran fue el encargado de investigar los numerosos yacimientos arqueológicos de Aralar, además de numerosas leyendas y mitos que tienen su origen en esta sierra.

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Actualmente, se encuentran catalogados 80 megalitos en la estación de la sierra de Aralar. De ellos, 30 están enclavados en territorio guipuzcoano, mientras que los otros 50 conjuntos se hallan dentro de la Comunidad Foral. Dólmenes, menhires, túmulos y círculos de piedras completan la zona de Gipuzkoa declarada como Bien Cultural Calificado, con la categoría de Conjunto Monumental.

La gran mayoría de estos elementos patrimoniales se encuentran en la zona occidental de Aralar, en tierras pertenecientes a los municipios guipuzcoanos de Zaldibia, Amezketa, Abaltzisketa, Lazkao y Ataun.

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Ascendiendo desde Amezketa o desde Zaldibia hacia Auza Gaztelu, en el collado de Ausokoi, se encuentra el dolmen homónimo, y, en sus alrededores, se alza el menhir de Atauru Gañe. Desde este lugar hacia la zona de Uidui nos encontramos con una serie de dólmenes, entre los cuales, además del de Jentilarri, destacan los de Aranzadi, Arraztagaña, Argarbi, Uidui, Zearragoena y Uelogoena. Cerca de estos dólmenes se encuentra el menhir de Supitaitz, y accediendo a la zona de Alotza, se localiza el hermoso menhir de Saltarri, tumbado en el centro de sus prados. Saliendo de esta zona, se halla el menhir de Irazustako Lepoa.

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La leyenda de los Gentiles

Los Jentilak, Gentiles, Maures o Maule, son una raza de gigantes posiblemente antecesores del pueblo vasco, habitantes de las montañas que trabajaron ampliamente la piedra y construyeron gran cantidad de Dólmenes y Cromlech (tanto es así, que en muchos lugares a estas rocas funerarias les llaman Jentilarri (piedra de Gentil, en Euskera).

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Criaturas colosales de fuerza sobrehumana, también dieron origen a varias montañas jugando a tirarse peñascos entre ellos.

Entre los Gentiles más famosos encontraríamos a Tartalo el cíclope, o el temible Olentzero quién se cuenta debió ser el último de estos Gigantes en tierras vascas avisando de la llegada del cristianismo.

Hay versiones en las que tanto el Basajaun cómo el JaunGorri son también parte de estos Gentiles o Maures.

Estos seres mitológicos tienen similitudes con los Mouro de la mitología Gallega y Asturiana. En la mitología aragonesa también existen genios parecidos a los jentiles, los Omes granizos: antiguos pobladores pirenaicos, dioses y gigantes relacionados con las propias montañas.

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EN UN LUGAR DE LA MANCHA; cuarta etapa de la ruta de Don Quijote

2 noviembre, 2014 at 22:08

CUARTA RUTA DON QUIJOTE

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho que vivía un hidalgo al que se llamó Don Quijote… Hace ahora cuatro siglos, Miguel de Cervantes estaba dando al mundo una de las grandes joyas de la literatura mundial. Su protagonista, Don Quijote de la Mancha, sería un prototipo literario íntimamente ligado a la tierra por la que discurren sus desventuras.

En varios artículos te vamos a ofrecer diferentes etapas de la ruta que te permitirá acercarte con profundidad para conocer al héroe literario y su tierra, La Mancha.

La Ruta de Don Quijote ha sido declarada por el Consejo de Europa Itinerario Cultural Europeo, el cuarto de España, tras el Camino de Santiago, el legado de Al-Ándalus y las Rutas de los Sefardíes.

Presencia humana ancestral, aguas termales, volcanes, bosque mediterráneo y dehesas junto a grandes extensiones de vid, olivo y cereal, castillos y fortalezas que son referentes de nuestra historia, conforman este tramo, también lleno de pasajes cervantinos.

Comenzamos nuestro recorrido en Fuencaliente, donde además de disfrutar de los beneficios de sus aguas termales, origen de su denominación, merecen nuestra atención las numerosas pinturas rupestres en su entorno, que contienen algunos de los restos más antiguos de presencia humana en Castilla-La Mancha, como las Pinturas de Peña Escrita y la Cueva de la Batanera.

Pinturas_Peña_Escrita_y_Cueva_Batanera

Desde allí, un ramal permite al viajero acercarse a conocer los yacimientos arqueológicos de La Bienvenida y los paisajes de la Sierra de Alcudia.

yacimientos arqueológicos de La Bienvenida

Más adelante, un nuevo ramal accesorio conduce a Brazatortas. El trazado describe ahora varios recorridos circulares, pero es aconsejable continuar el viaje en espiral y seguir camino en dirección Este, para encontrarnos con importantes poblaciones como Almodóvar del Campo o Puertollano, donde el viajero podrá descubrir importantes muestras de la arquitectura industrial relacionada con la minería.

Una vez sobrepasada Villanueva de San Carlos, nuevamente aparecen dos ramales accesorios enfrentados, como parecen estarlo sus dos famosas fortificaciones: El sacro convento castillo de Calatrava la Nueva en Aldea del Rey, construido en el siglo XIII, que conserva tres recintos amurallados y la iglesia perteneciente al Convento que aquí tuvo la Orden.

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A poca distancia el viajero podrá encontrar las ruinas del castillo de Salvatierra en Calzada de Cava, construido sobre una fortaleza musulmana que a su vez ocupó anteriormente un emplazamiento romano.

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El camino pasa ahora cerca del volcán Columba en Granátula de Calatrava, donde puede visitarse la ermita de la Virgen de Zuqueca, de gran importancia arqueológica porque allí se han encontrado restos de estelas visigodas y un templo funerario de la Edad de Bronce.

ermita de la Virgen de Zuqueca

En Valenzuela de Calatrava este tramo entronca con el nº 8, por el que continuaremos hasta Poblete y después, en dirección sur, hasta Almodóvar del Campo. También allí hay importantes yacimientos paleolíticos, como los de la laguna de Retamar.

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Tras girar en La Nava hacia el norte, terminamos nuestro recorrido en Corral de Calatrava, atravesando un paisaje en el que pueden verse los cráteres y elementos volcánicos más importantes de la comarca.

Corral de Calatrava

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