CABO DE PALOS: pueblos marineros con encanto

13 agosto, 2020 at 18:17

Cabo de Palos, en Murcia, es un pintoresco pueblo de pescadores a orillas del Mar Mediterráneo y al lado de la Manga del Mar Menor famoso por su faro, sus magníficas calas y por sus fondos marinos, que son de las reservas más importantes que existen en el mediterráneo.

El pueblo de Cabo de Palos a pesar de su tradición pesquera, hoy en día centra su actividad económica en el turismo, una localidad que es conocida por su gastronomía donde su plato estrella es el Caldero del mar Menor, un rico arroz con pescados de la zona.

Por las noches, la plaza del pueblo cobra vida, se llena de farolillos y de mesas en las que degustar diferentes platos o tomarse una copa. Sus aires mediterráneos, rodeada de casitas bajas blancas, hacen de ella un lugar muy especial en el que disfrutar de una agradable compañía.

Quizás, el lugar con más encanto de Cabo de Palos es su pequeña zona portuaria, repleta de barcos de pescadores que cada mañana se mezclan con las embarcaciones de buceadores. Su paseo se encuentra repleto de aparejos que esperan a los pescadores para la faena. Aquí́ también podemos encontrar la zona de restaurantes, en cuyas terrazas podemos disfrutar de la gastronomía del lugar.

Otro de los atractivos de este bonito pueblo es la reserva marina de Isla Hormiga, un promontorio submarino que en realidad es la continuación de Cabo de Palos y que reaparece en la superficie como una isla. Sus bajos fondos son un peligro para navegación y, por ello, muchos barcos han naufragado entre sus rocas como el trasatlántico Sirio en 1906 o el carguero Naranjito en 1946.

En los fondos marinos podemos encontrar una gran diversidad biológica entra la que destaca las grandes praderas de posidonia y las colonias de corales donde viven una gran número de peces.

Si vas en verano no puedes dejar de visitar las impresionantes calas de este bonito pueblo: Túnez (junto al faro), Fría, Roja, Reina, La Galera, Las Escalerillas, La Botella, Las Melvas, Avellán, Medina y Flores. Rincones llenos de encanto donde poder darse un chapuzón, descansar en la arena de la playa y probar sus impresionantes zonas de buceo.

La playa de Levante, que conecta con La Manga, es la pequeña bahía del pueblo. Su orientación hace que sea un remanso de agua, lugar ideal donde resguardarse de las grandes olas de los vientos de levante. Su color turquesa característico y sus aguas cristalinas hacen que el baño sea algo totalmente irresistible.

Desde Cabo de Palos hasta Mazarrón puedes hacer una ruta visitando un montón de pequeñas fortalezas o bastiones defensivos del ejército español. El más conocido es la de la Batería de los Castillitos, donde puedes ver dos impresionantes cañones junto a un espectacular acantilado. Puedes, además, pasear por su cantina, sus habitaciones e incluso por los túneles que daban acceso a lugares como el almacén del arsenal o refugios defensivos.

El Faro de Cabo de Palos

Uno de los puntos más importantes de este bonito pueblo es, sin duda, su faro. Está situado sobre un promontorio rocoso desde el que se otea todo el horizonte. Está construido con piedra gris y tiene una altura de 81 metros. Data de 1863 aunque terminó de edificarse en 1865. Finalmente, debido a su gran importancia en la zona, fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2002.

Su panorámica de 360 grados nos permite divisar La Manga en su longitud, así como las reservas marinas de Islas Hormigas e Isla Grossa. Sin lugar a dudas, el faro se ha convertido en uno de los sitios más bonitos de la costa desde el que contemplar un atardecer sin igual.


CABO TIÑOSO: atardeceres de ensueño

7 febrero, 2020 at 14:38

Cabo Tiñoso, situado en el espacio natural de la Sierra de la Muela (Murcia), es uno de los últimos espacios vírgenes de la costa mediterránea española. Se alza en un extremo de la región, marcando la frontera entre el turístico golfo de Mazarrón y los espacios naturales protegidos que rodean Cartagena.

Una batería costera protege el cabo, sobre el que se alza un faro. A su alrededor todo es naturaleza. Un conjunto de senderos señalizados comunican las diferentes alturas del cabo hasta las calas solitarias que quedan a sus pies. El cabo forma parte del Parque Natural de la Sierra de la Muela donde los montes alcanzan hasta los quinientos metros de altitud y los bosques de pinos tapizan con sus copas verdes los acantilados y los precipicios que cortan en seco la tierra frente al rompeolas de la mar.

Una zona acostumbrada a la fuerza del viento y expuesta al capricho del sol donde los atardeceres son simplemente espectaculares.

Aunque el relieve de Cabo Tiñoso es árido y seco (la cantidad de lluvia recogida es inferior a los 200 milímetros anuales), viven hasta 400 tipos de plantas distintos y sobrevuelan a diario decenas de rapaces como el halcón peregrino o el búho real. Cabo Tiñoso ha sido catalogado como Parque Regional, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Es más, en el año 2018, Cabo Tiñoso alcanzó el nivel de protección de Reserva Marina de interés pesquero por la más que evidente riqueza y biodiversidad de sus fondos marinos.

Sus profundidades atraen anualmente a centenares de expertos buceadores y sus paredes submarinas, hábitat de peces luna, atractivos nudibranquios y espetones, son consideradas de las mejores de la región levantina. De hecho, esta franja de costa española es una de las preferidas por los amantes del mundo subacuático para iniciarse en la actividad, de ahí que existan numerosas escuelas y centros de buceo especializados. Como curiosidad adicional, en esta zona costera, vive una de las últimas comunidades de delfín mular del Mediterráneo.

Pero si hay una particularidad inherente a Cabo Tiñoso esa es la silueta de sus inconfundibles baterías militares, construidas como parte del Plan de Defensa de 1912 y disueltas en 1993 tras un giro en el planteamiento de defensa español. Son tres: La batería de Atalayón, la batería del Jorel y la batería de Castillitos, siendo, ésta última, la que más interés despierta entre los visitantes por parecer una especie de parque temático con su fachada de estilo medieval, sus torres, sus almacenes de pólvora, sus cañones y sus fosos. Un imprescindible de la región murciana.

Además de las baterías militares, en Cabo Tiñoso existen dos importantes edificios adicionales. De un lado, su faro, levantado en una meseta a media altura con el propósito de resguardar sus ventanas de los fuertes vendavales que con frecuencia azotan el lugar. De otro, la conocida como Torre de Santa Elena, alzada en el siglo XVI como parte del sistema de protección costera.

Respecto a sus playas, salvo la playa urbana de La Azohía, las calas y playas de Cabo Tiñoso son zonas de baño aisladas a las que únicamente se puede llegar mediante senderos desprotegidos de sombra. Entre las más destacadas están Cala Salitrona, accesible por un corto sendero –GR 92– desde el área de Los Castillitos, la preciosa Pozo de la avispa, situada a pocos metros de la anterior sin dejar el sendero y Cala Cerrada, considerada, muy acertadamente, un puerto natural. Si bien estas calas son las más célebres, la red de senderos que recorre el espacio protegido sorprende al caminante con tesoros solitarios –a veces sin nombre– de arena blanca y aguas cristalinas que ofrecen unas privilegiadas vistas del cabo.

Historia de Cabo Tiñoso

Sus atractivas calas, playas naturales e imponentes zonas escarpadas tienen su origen en las rocas calizas y dolomitas datadas en el periodo Triásico. Sus paredes de roca pueden alcanzar hasta los 200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Cabo Tiñoso se confirma la máxima de todos los salientes que se introducen en el mar: donde hay un cabo, sus aguas guardan grandes profundidades. Y así es. En Cabo Tiñoso los buceadores encuentran espectaculares fondos y cañones marinos ideales como criadero de peces.

No en vano y desde tiempos remotos, la punta de La Azohía ha sido lugar idóneo para colocar la tradicional almadraba. Cuyo objetivo no era otro que capturar de la manera más sostenible los bonitos, melvas, lechas y atunes que por allí pasaban.

Cabo Tiñoso es un lugar estratégico utilizado desde tiempos antiguos para controlar a los «visitantes» que aparecían allende el mar. Como testigo única tenemos la torre de Santa Elena «protectora de los cristianos» en La Azohía. Decimos «única» porque es la última que queda en pie con sus peculiares características.

Esta zona, con sus grutas y cuevas, fue refugio de bandidos, piratas y contrabandistas.

Cueva de la Virgen

La Cueva de la Virgen, situada en Cala Aguilar, con una grandiosa entrada a 12 metros de profundidad y acceso fácil a una gran bóveda con comunicación con superficie y luz natural que la convierte en una maravilla digna de ser visitada.

La Cueva de la Virgen (también denominada “Cueva de Neptuno”), se llama así por encontrarse en su entrada la figura de una virgen.

Se encuentra formada por calizas tableadas azules, y está formada como consecuencia de una importante fractura y los cabalgamientos de materiales que se han producido.

La cavidad es una única sala de grandes proporciones, con una fuerte pendiente, de 33m por 30m de ancho y 10m de profundidad máxima.

Posee dos entradas de acceso, la primera en la parte superior de la sala, creada como consecuencia del hundimiento de parte del techo de la bóveda. La segunda es submarina y se encuentra a 12m de profundidad y una galería de 40m que accede al lago de la sala.

Como característica de esta cavidad diremos que el lago de la sala es de agua salobre, producido por una emisión de agua dulce, procedente de una surgencia, que se mezcla con el agua salada del lago. En épocas de calma es posible diferenciar el agua dulce de la salada, también apreciable por los cambios de temperatura que se producen en las zonas de distintas densidades de agua.

 


TABARCA: pueblos marineros con encanto

4 abril, 2019 at 7:09
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Tabarca es la única isla habitada de toda la Comunidad Valenciana, que se encuentra a unos 22 kilómetros de la ciudad de Alicante y a unos 8 km del puerto de Santa Pola.

Tabarca -L’Illa, como la llaman todavía sus escasos habitantes-, es, más que una isla, un pequeño archipiélago de 45 hectáreas, compuesto además por los islotes La Cantera, La Galera y la Nao. Posee una longitud aproximada de 1.800 metros y una anchura máxima de unos 400 metros.

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Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificarla y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.

Tabarca es la primera Reserva Marina de España, fue la primera de España en obtener esta calificación en 1986. Gracias a ello, conserva unos ricos fondos marinos que en las zonas donde es tradicional el buceo a pulmón te da una idea del paraíso que esconden sus fondos.

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Tabarca se compone de unas cien casas bajas que conservan el aire de las viviendas de pescadores y que se levantan dentro de lo que fue la fortaleza, a la que se accede por la puerta de San Miguel.

¿Qué ver en tabarca?

La isla tiene un faro, un torreón construido como torre vigía y una Casa del Gobernador, edificio del siglo XVIII, convertido hoy en un hotel con encanto. Toda la isla tiene vistas al mar y cuenta con numerosas calas, algunas de ellas zonas de acceso complicado. Y destacan sus aguas color esmeralda.

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La isla de Tabarca se suele ver en un sólo día, aunque hay mucha gente que pasa varios días alojados en los hoteles y casas rurales del pequeño pueblo. Podemos decir que es un lugar para desconectar, pero en verano generalmente solo es posible al anochecer, ya que durante el día recibe miles de visitantes que aglutinan las playas y restaurantes. Entonces, el sol del atardecer da reflejos dorados a sus piedras y todo se llena de silencios y tranquilidad.

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Lo recomendable es llegar a la isla a primera hora de la mañana, entre las 10 las 11. Una vez lleguemos al puerto tomamos un camino de tierra hacia la izquierda que se divide en varias bifurcaciones, pero lo ideal es marchar directamente hacia un edificio de aspecto militar, la torre de San José. Este edificio que fue utilizado como prisión en el siglo XIX y donde choca mucho su puerta de acceso, elevada a casi 2 metros del suelo y accesible por una moderna escalera.

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Al sur de la Torre de San José se sitúa una de las playas de la isla, con aguas muy transparentes y de fina grava. Un lugar espléndido para la práctica del snorkelling, más aun cuando tenemos justo en frente la isla de la Galera.

Continuando el camino desde la playa, se puede observar el faro de mediados del siglo XIX. Choca mucho verlo en ese lugar, tan apartado de la costa, pero al ser la isla tan plana no fue necesario colocarlo allí.

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Desde el faro ya podemos divisar el fin de la isla, con un cementerio en el extremo este situado en la punta falcón. En ese punto comenzaremos la vuelta bordeando el norte de la isla hasta regresar al puerto de Tabarca.

Delante del puerto está el museo de Tabarca. Justo al lado tenemos la que podemos decir que es la playa principal de la isla. A su lado también tenemos la entrada al pueblo a través de la puerta de Levante.

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Atravesando la puerta principal de Tabarca o puerta de Levante, entramos a la vía principal donde se suceden varios restaurantes y tiendas de recuerdos. Es la zona más concurrida de la isla y momento perfecto para ir eligiendo en que restaurante comer, y así poder degustar el tradicional caldero, el plato típico de la isla.

Si en lugar de seguir por la vía principal hubiéramos girado a la derecha, llegaríamos a otra de las puertas de Tabarca, la puerta de Tierra. Esta se encuentra junto a la costa y tiene unas buenas vistas del puerto.

En cualquier caso, Tabarca es ideal para perderse por sus callejuelas y descubrir sus rincones sin tirar de un mapa. Como la iglesia de San Pedro y San Pablo, adyacente a una de las calles que dan a la plaza principal.

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Las fiestas patronales se celebran a final de junio, y las fiestas de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, también se festejan en la isla con música hasta altas horas de la madrugada y con una curiosa procesión marinera.

¿Cómo llegar a la isla de Tabarca?

A la isla de Tabarca se suele llegar desde Santa Pola en Alicante, situada a poco menos de 8 kilómetros. Desde allí parten numerosos barcos de varias compañías que tardan menos de 20 minutos hasta llegar a sus costas. No obstante, cabe mencionar que no todas las compañías parten todo el año. Generalmente la temporada si inicia en semana santa y el punto más álgido es en los meses más calurosos. El resto del año zarpan menos barcos y conviene llamar por teléfono para comprobar si salen o hay cancelaciones por el mal tiempo o por falta de viajeros.

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Los tickets se compran en el mismo puerto de Santa Pola o por internet. Opciones hay para todos los gustos, pero si reservamos por internet podemos encontrar tickets desde los 10€ dado que comprarlos en el mismo puerto suele salir más caro. Los tickets no suelen tener una hora asignada. Hay dos tipos de embarcaciones: unas más baratas que son tipo lancha (no muy recomendable para personas que se marean con facilidad) y otras, tipo catamarán bastante más estables y de dos plantas.

No hay árboles en la isla, por lo que el sol pega a sus 4 costados. Es recomendable llevar protección solar y agua. En primavera y otoño, una chaqueta es bienvenida ya que puede correr un viento bastante fresco.

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CABO DE CREUS: acantilados de España

23 noviembre, 2018 at 8:37

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El cabo de Creus (cabo de Cruces) es el punto más oriental de la península ibérica (donde primero amanece), y uno de los lugares más espectaculares de la Costa Brava. Está situado al norte del golfo de Rosas (Gerona).

Es especialmente famoso por su abrupta costa rodeada de acantilados y pequeñas calas; sus restos históricos, que se extienden desde el año 3000 aC;  su naturaleza vibrante y por la presencia de pueblos como Roses o Cadaqués, lugar de residencia del genial artista catalán Salvador Dalí. En Creus se rodó El Faro del Fin del Mundo, de Kirk Douglas y Yul Brinner.

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El paraje que lo rodea fue declarado parque natural en 1998 debido a su riqueza geológica. Con una pequeña cadena montañosa conocida como la sierra de Rodes, este fue uno de los primero lugares habitados de Europa, ya desde tiempos paleolíticos. Desde entonces culturas como la griega, la romana o la visigoda dejaron sus huellas por estos territorios hasta lo que encontramos hoy día.

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El cabo de Creus se encuentra repartido entre los municipios de Cadaqués, El Port de la Selva, La Selva de Mar, Llançà, Vilajuïga, Pau, Palau-saverdera y Roses. La forma más recomendable para visitar el lugar es con vehículo propio debido a la naturaleza montañosa de su territorio. Existe transporte público que comunica los diferentes municipios pero hay zonas de más difícil acceso.

No te pierdas visitar una de las joyas “secretas” que hay que ver en Cabo de Creus: el Monasterio de Saint Pere de Rodes.

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Como nota de interés, aunque actualmente no se encuentra abierto como restaurante, en Roses se encuentra el emplazamiento del mítico restaurante El Bulli de Ferrán Adriá, 5 veces mejor restaurante del mundo y galardonado con 3 estrellas Michelín.

Castillo de Sant Salvador de Verdera y el mirador

Es, quizá, la vista panorámica más espectacular de todo el cabo de Creus. Solo se puede acceder a él a pie por dos caminos: desde el ya citado monasterio de Saint Pere de Rodes, o desde el sur oeste, desde la ermita de San Onofre, acceso mucho más empinado y difícil.

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Accediendo desde el monasterio, en media hora escasa de caminata se llega a las ruinas del castillo, el cual data en su primera construcción del siglo IX pasando por distintas fases reconstructivas y por diferentes dueños y usos (como por ejemplo atalaya contra la piratería, defensa del monasterio o mirador residencial de los condes de Ampurias).

Cadaqués

Este pequeño pueblo tiene el privilegio de ser el pueblo más oriental de la península.

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Hogar del genio pictórico Eugenio Salvador Dalí, Cadaqués es una pequeña joya oculta entre el mar y la montaña. Tras un sinuoso paso a través de carretera, este pueblo portuario, blanco, limpio y, dependiendo de la temporada, algo repleto de turistas, sobre todo franceses, es arte en estado puro.

Conforme se pasea por sus calles, preciosos detalles de arte callejero van apareciendo para embellecer elementos típicos del paisaje urbano  tales como cajas de llaves de agua, así como callejones repletos de flores y pequeños rincones con el mar como protagonista.

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Entre Cadaqués y Port LLigat se encuentra la casa museo de Salvador Dalí, una de las visitas imprescindibles debido a lo espectacular de su localización y al increíble contenido del museo, que muestra el surrealismo del pintor catalán en toda su esencia.

Roses

Roses es, quizá, el pueblo más interesante a nivel histórico que hay que ver en Cabo de Creus, pues se pueden encontrar restos de construcciones que abarcan desde el 3000 aC hasta la edad media.

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Entre los elementos más destacados que se pueden ver en Roses está el conjunto megalítico, datado entre el 3000 y el 2700 aC, está situado a las afueras del pueblo subiendo por la carretera de Montjoi y siguiendo una serie de itinerarios para caminar.

No te puedes perder tampoco la ciutadella, el castro Visigodo, el castillo de Bufalaranya y el castillo de la Trinidad.

Cabo Norfeu

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Perteneciente al término municipal de Roses, este cabo es un pequeño saliente de dos kilómetros situado entre las bahías de Joncols y Montjoi y uno de los lugares menos conocidos que hay que ver en Cabo de Creus.

Pese a su pequeño tamaño, es un área de protección integral terrestre y marina, debido a la gran riqueza que contiene. En lo alto se sitúan los restos de una torre de vigilancia datada del siglo XVI.

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LOS CAÑOS DE MECA: atardeceres de ensueño

29 enero, 2018 at 20:28

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Las puestas de sol en Los Caños de Meca son todo un clásico. La excelente orientación de estas costas permite disfrutar de un espectáculo natural, diario y gratuito, en el que el sol desaparece en el horizonte bajo la inmensidad del océano Atlántico.

Los Caños de Meca es un pequeño núcleo de población perteneciente al municipio de Barbate (Cádiz), muy cerca del Estrecho de Gibraltar y a 37 Km de las costas de Marruecos. Es uno de los destinos más evocadores de la costa sur española.

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Su franja costera que se extiende desde el Cabo de Trafalgar hasta los acantilados del parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate. Conservado, prácticamente libre de la presión urbanística es una zona de interés para la defensa nacional. Posee un medio natural bien conservado y de gran belleza paisajística que ofrece la imagen de un territorio vacío ocupado por pinares, playas, dunas y acantilados, prácticamente vírgenes.

Gozando de una situación inmejorable, se encuentra en el centro del triángulo formado por los municipios de Conil, Barbate y Vejer, junto a la pedanía de Zahora y a tan solo 7 kilómetros de El Palmar. El Palmar es una de las playas más famosas de la zona, donde podrás ver uno de los atardeceres más impresionantes del sur de Andalucía.

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Desde los años 60 los Caños fue punto de encuentro entre seguidores del movimiento hippy. Hoy se adapta al empuje del turismo intentando no perder su espíritu libre, su imponente naturaleza salvaje y sus playas y calas limpias, que conforman algunas de las estampas más pintorescas de Andalucía.

Los Caños de Meca es un destino de playa, un lugar donde comer muy bien y un rincón conocido por tener una vida nocturna vibrante aunque pausada y solo concentrada en los meses de verano. Es además un punto de partida de rutas naturales con encanto y meca para aficionados a deportes de mar como el windsurf, el kite-surf o el surf, que encuentran en sus aguas condiciones ideales y en muchos casos extremas, para soltar adrenalina.

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Historia

Los Caños de Meca se encuentra en un punto estratégico y de tradición histórica: Cabo de Trafalgar, y desde siempre ha visto pasar por sus aguas a las grandes civilizaciones del Mediterráneo, que han dejado sus huellas en estas tierras. En este punto fue donde se libró la batalla de Trafalgar, contienda de la que fueron testigos los preciosos acantilados de esta playa.

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El nombre de la localidad hace referencia a una fuente (“caños”) cuya agua fue muy popular al menos durante la época de la dominación musulmana, por lo cual habría recibido el nombre de La Meca, ciudad santa del islam. Estos “caños” o fuentes de agua dulce aparecen desde los acantilados, y acaban desviándose hasta el final de la playa nudista llamada “Pequeña Lulú”.

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Considerado en el siglo XIX un despoblado, estaba relacionado con la ciudad romana de Baesippo, la octava fortificación en la vía romana que iba de Málaga a Cádiz.

Debido al miedo por la piratería efectuada por los Bereberes procedentes del norte de África, la zona costera de Barbate se llevó muchos años prácticamente despoblada. La población se centraba únicamente en el castillo de Santiago de Barbate y en la fortaleza Jadraza de Zahara de los Atunes, que contaban con los medios de protección necesarios para repeler los abusos.

A esa etapa de inseguridad pertenecen las antiguas torres almenaras del Tajo del siglo XVI situada en los acantilados del Parque Natural de la Breña y orientada hacia África, años más tarde se construiría la de la Meca. Estas torres tenían una función de protección, a través de las cuales, los encargados avisaban mediante señales de fuego a la población de la llegada de piratas a la costa.

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El barro milagroso

Es importante mencionar que las playas de Caños de Meca están llenas de barro “milagroso” que los viajeros recogen directamente de las rocas para conseguir una piel tersa y suave embadurnándose por completo.

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Si vas a visitar Caños de Meca, puedes beneficiarte de un tratamiento natural para tu piel. En las paredes que estructuran el litoral, puedes recoger la arcilla natural plagada de minerales y vitaminas esenciales para la piel. Consiste en un tratamiento muy sencillo, solo tienes que coger un poco de arcilla y mojarla en el agua de la playa. Luego lo tratas poco a poco, y lo juntas como si fuese masa de pan hasta obtener una especie de crema. Es cuando podrás echártelo por todo tu cuerpo. Cuando acabes, toma el sol y espera unos 40 minutos hasta que se seque. Por último, toma un baño y cuando lo retires de tu cuerpo, notarás una suavidad extrema en toda tu piel.

Las mejores zonas para ver la puesta de sol

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  • La zona más popular es junto al Faro de Trafalgar, en el montículo elevado que sostiene al edificio. Es una atalaya privilegiada y los efectos lumínicos en el cielo y en el mar son preciosos. Al ser una zona de corrientes y aguas movidas, la experiencia es aún mejor. Aquí se concentran en verano decenas de personas, que en silencio disfrutan de este espectáculo natural.
  • Las dunas de la carretera del faro. Los que no lleguen a tiempo a la base de faro, pueden subirse a alguna de las dunas de la carretera y contemplar también muy bien el evento.
  • La Jaima. Se ha convertido en tradición tomarse algo en la Jaima contemplando el atardecer.
  • Las playas de Zahora y la terracita del Sajorami son también puntos de observación reseñables. Nos cuentan que hay veces en que incluso los espectadores terminan el espectáculo con un aplauso.

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