LOS MILLARES: ruta parques arqueológicos de España

24 julio, 2020 at 12:35

El yacimiento arqueológico de Los Millares, situado en el municipio de Santa Fe de Mondújar (Almería), es un asentamiento prehistórico de la Edad del Cobre (3200-2200 a. C), formado por el poblado y su necrópolis con una extensión de 6 y 13 hectáreas respectivamente.

Investigadores y científicos demostraron en el año 2020 que Los Millares fue la primera ciudad establecida de toda la península ibérica hace más de 5000 años. Además está considerado por ellos mismos también como uno de los más importantes asentamientos de esta cultura en Europa y en el mundo.

El poblado fue descubierto en 1891, durante la construcción de una vía férrea, y fue excavado por primera vez por el ingeniero belga Luis Siret.

El Museo de Almería cuenta con un ámbito expositivo dedicado al yacimiento de Los Millares.

La entrada es gratis y abren de Miércoles a domingo, de 10:00 a 14:00 h. También se realizan visitas concertadas (grupos) para las cuales son necesarias reservas por teléfono o email.

Historia del poblado de Los Millares

En Los Millares (2700-1800 a.C.) se desarrolla una espléndida cultura agrícola, pionera en la introducción de la metalurgia del cobre en el Mediterráneo occidental. Este emplazamiento también da nombre a la Cultura de Los Millares, que se extendió por Andalucía, llegando hasta Murcia y el sur de Portugal.

Su población se ha estimado en unas 1500 personas.

El poblado está situado estratégicamente cerca de las minas de cobre de la sierra de Gádor, en un promontorio entre el río Andarax y la rambla de Huéchar. Tiene una ciudadela interior amurallada y está rodeado por otras tres murallas, reforzadas con torres de planta semicircular y bastiones. Cuenta además con numerosas defensas exteriores en las elevaciones cercanas (se han localizado hasta 15 fortines), muchas de ellas fuertemente defendidas mediante murallas concéntricas. Se cree que se utilizaban también para el almacenamiento de cereales.

El poblado también presenta una impresionante necrópolis que ocupa unas 2 hectáreas y contiene cerca de un centenar de tumbas, algo sin parangón en la Europa de la época. En cada tumba se enterraban los miembros de un mismo clan con sus ajuares personales: armas, herramientas, adornos, cerámica simbólica e ídolos. La mayoría de las tumbas son tipo ‘tholos’ (construcción de forma circular).

El poblado contó con un extraordinario sistema defensivo, difícil de entender sin la existencia de unos pueblos megalíticos dedicados al pastoreo. Dispuso de cuatro líneas de murallas; de ellas, la más exterior y moderna mide 310 m. desde los escarpes del río Andarax a la rambla de Huéchar. Presenta torres semicirculares o bastiones a intervalos regulares y dos puertas.

Presenta un urbanismo organizado con viviendas de planta circular, algunos edificios de uso público y construcciones relacionadas con la distribución y almacenamiento de agua. La principal actividad económica era la agricultura, la ganadería y la caza, junto con otros trabajos especializados como los metalúrgicos y la producción de puntas de flecha.

Destaca la esmerada y sólida técnica constructiva de las edificaciones y tumbas, así como la calidad y simbolismo de la cultura material.

La visita a Los Millares

El enclave arqueológico de Los Millares se compone de el yacimiento arqueológico en cuestión, un centro de recepción de visitantes y una zona interpretativa cuya visita es independiente pero complementaria a la del yacimiento.

La visita comienza en el centro de recepción de visitantes donde hay abundantes datos acerca de las investigaciones llevadas a cabo en los Millares. En este espacio se ofrece información sobre los recorridos posibles, y se proyecta un audiovisual que facilita la comprensión del yacimiento.

En el yacimiento arqueológico la visita recorre en primer lugar la necrópolis por un itinerario a cuyos lados pueden verse los túmulos de las sepulturas. Una vez que se llega al poblado, se avanza por los diferentes recintos definidos por sucesivas líneas de murallas concéntricas.

Desde el centro de recepción de visitantes hacia el oeste, se llega a una zona interpretativa en la que se han recreado a escala real un tramo de muralla con torres o bastiones y varias cabañas en las que se reproducen las labores de la época.

La duración de la visita completa está entre las dos horas y media y las tres horas. Existe la posibilidad de visitar sólo la zona interpretativa y el centro de recepción, lo cual supondría una hora y media.

Se recomienda traer calzado cómodo, gorra, protección solar y agua.


DOLMEN DE GUADALPERAL: cultura megalítica en España

27 abril, 2020 at 11:28

La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Hoy te invitamos a conocer el dolmen de Guadalperal, también conocido como el tesoro de Guadalperal y como el Stonehenge español por su parecido al crómlech de Stonehenge. Situado en la localidad cacereña de El Gordo (Extremadura), es un monumento megalítico que data de entre el III y el II milenio a.C.

El monumento megalítico consta de más de 100 piedras de granito en pie, algunas de ellas hasta de 1,8 metros de altura y dispuestas en un círculo de 26 metros de diámetro.

La particularidad de este tesoro arqueológico y antropológico es que se encuentra bajo las aguas del embalse de Valdecañas, en el río Tajo, y solamente se puede ver cuando el caudal decrece, como una pequeña ibérica Atlantis perdida de entre 4.000 y 7.000 años de antigüedad.

La última vez que se produjo este acontecimiento y emergió de las aguas fue en el otoño del año pasado (año 2019). Debido a la aguda sequía que sufrió nuestro país y a las continuadas olas de calor, el dolmen emergió de las profundidades del río para mostrarse ante los ojos de los españoles del siglo XXI, ya que la última vez que era visible fue en 1963.

El monumento fue hallado en 1926, después de una investigación dirigida por el arqueólogo alemán Hugo Obermaier, capellán de la casa de Alba. Según informa ‘National Geographic’, el científico estaba veraneando en una finca de Guadalperal cuando de repente vio un conjunto de piedras que llamó su atención. Durante años, emprendió las labores de excavación para exhumar el dolmen. Años más tarde, en 1963, se construyó el embalse de Valdecañas para contener el agua del Tajo, que lo cubrió completamente enterrándolo en sus profundidades.

Ya se han iniciado los trámites para la declaración conjunta del megalítico como Bien de Interés Cultural (BIC), para así garantizar que el monumento esté bien protegido. Su homólogo británico, el Stonehenge de Wiltshire, fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. De momento, el Ministerio de Cultura y la Junta de Extremadura han descartado la posibilidad de cambiarlo de sitio, ya que los expertos que han evaluado la situación consideran que su traslado podría ocasionar graves daños irreversibles a la estructura, según informa una noticia de la ‘BBC’ que se hace eco de la historia.

“El dolmen de Guadalperal es uno de los mejores ejemplares megalíticos de entre los más tempranos”, valoró Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, en declaraciones recogidas por ‘National Geographic’. “Esto explica por qué algunos expertos no dudan en afirmar que podría ser el dolmen más importante de nuestro país”.

Uno de los mapas más antiguos del mundo

El dolmen de Guadalperal puede que esconda un secreto de una relevancia histórica incalculable. Si el monumento megalítico, erigido hace unos 4.000-5.000 años por los habitantes locales, ya constituye de por sí un tesoro patrimonial, uno de sus menhires milenarios presenta un grabado alargado y ondulado que se podría corresponder con el dibujo del paso del río Tajo por la zona.

Esa es la hipótesis que defiende Ángel Castaño, presidente de la Asociación Cultural Raíces de Peraleda, después de analizar los datos recopilados por el prehistoriador y sacerdote alemán Hugo Obermaier durante las excavaciones que dirigió en el yacimiento entre 1925 y 1927. Tres décadas después, el dolmen quedó sumergido como resultado del pantano que ordenó construir el dictador Francisco Franco. Castaño ha cotejado un boceto del menhir y su inscripción realizado por el equipo arqueológico alemán con un mapa del Tajo antes de que se edificase el embalse. Y el parecido es considerable, más que una simple coincidencia.

“Estoy bastante convencido de que se trata de un mapa del río Tajo a su paso por la zona”, explica el filólogo a falta de que el hallazgo sea confirmado por los expertos. “Es como el trazado que hace a mano alguien que conoce perfectamente las curvas del río, que coinciden bastante bien, aunque lógicamente no son perfectas las proporciones y medidas. El único tramo que no encaja es el central, pero es que esa zona era la del vado de Alarza y el río se abría [antes del embalse], así que su curso pudo haber cambiado con el paso de los siglos. De ser cierto, sería uno de los mapas más antiguos del mundo“.


RONDA: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

26 febrero, 2020 at 13:42

Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Nuestro siguiente punto a visitar es Ronda (Málaga), donde palacios, baños árabes, atalayas, teatros romanos e incluso cuevas primitivas te sumergirán en un viaje en el tiempo hacia el pasado de Andalucía.

Una ciudad dividida por un cañón natural, el Tajo que forma el río Guadalevín, y unida por un espectacular puente del siglo XVIII que atrae a viajeros y turistas desde todos los rincones del mundo. Un balcón que se asoma a la Serranía de Ronda, de trazado medieval y reminiscencias árabes, de ambiente romántico e historias de bandoleros. Por cierto, si quieres conocer cómo eran los bandoleros de la época,  puedes acercarte al Museo del Bandolero.

Si hablamos de monumentalidad posiblemente Ronda será uno de los puntos de este recorrido donde más puedas disfrutar. No es casualidad que su casco antiguo esté declarado Bien de Interés Cultural, y es que tras sus primeros habitantes neolíticos pasaron por aquí celtas, fenicios, romanos y árabes hasta que los Reyes Católicos la conquistaron en 1485.

La ubicación de Ronda, en un promontorio rocoso cortado por el Tajo, contó en sus orígenes con una importante función estratégica. Aún se pueden visitar diferentes paños de su muralla de época musulmana, donde destaca especialmente la Puerta de Almocábar, situada en el lado sur de la antigua medina y construida en el siglo XIII.

No te puedes perder visitar la Plaza de Toros de Ronda, una de las más antiguas de España y una de las más monumentales que existen.

Los Baños Árabes de Ronda

Los Baños Árabes de Ronda, de época nazarí (s. XIII-XIV), están situados en la zona de la antigua judería y, a pesar de su extraordinario interés arquitectónico, fueron abandonados (la moral cristiana no permitía ciertas prácticas), y las crecidas del río Guadalevín acabaron sepultándolos.

Su estado de conservación es sorprendente y podrás apreciar cómo este hammam sigue el modelo romano dividiendo sus estancias en aguas frías, templadas y calientes. Podrás ver perfectamente cómo se mantienen en pie sus bóvedas, sus arcos de ladrillo y sus columnas. Está considerado como uno de los más grandes y mejor conservados de la Península Ibérica.

Palacio del Marqués de Salvatierra

Localizado en el Conjunto Histórico de Ronda y próximo al Barrio de Padre Jesús, posee una espléndida fachada barroca en sillería de piedra con puerta adintelada, columnas corintias y un gran balcón de forja rondeña. La fachada se remata con un frontón quebrado que alberga figuras desnudas, de clara influencia indiana.

Las figuras masculinas se burlan y sacan sus lenguas; mientras las femeninas ocultan pudorosamente “sus partes”. Ambas soportan el dintel en el que se encuentra el escudo nobiliario de la familia que encabezara Vasco Martín de Salvatierra, continuo de los Reyes Católicos tras la conquista de Ronda.

El interior del Palacio representa la austeridad de la casa rondeña palaciega de los siglos XVII y XVIII.

Iglesia del Espíritu Santo

La Iglesia del Espíritu Santo fue erigida por los Reyes Católicos sobre la mezquita que había en el Arrabal Alto. Se consagró en conmemoración del día en que fue tomada la ciudad. El edificio presenta una gran homogeneidad en su construcción. La obra se debió hacer a finales del siglo XV y principios del XVI. Corresponde al estilo híbrido gótico-renacentista propio de la época.

El templo consta de una sola nave dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrellada, muy tardía. La capilla mayor se abre por medio de un gran arco triunfal, de medio punto, sobre gruesos y elevados pilares embutidos en el muro. El frente del templo está ocupado por un retablo sobre el que existen tres escudos tallados en piedra: dos de ellos pertenecen a fray Bernardo de Manrique, en cuyo obispado se realizó la obra, y el otro es el escudo imperial de los Austrias.

Casa del Gigante

Situada en el centro histórico de Ronda, la Casa del Gigante es una casa señorial de origen árabe construida en el siglo XIIV, con capiteles reutilizados del XIII. La casa toma su nombre de los relieves en piedra, tal vez de origen ibérico, que decoraban las esquinas del edificio de los que tan solo queda uno, muy deteriorado. En el interior se conservan unas magníficas yeserías decoradas con motivos florales, algunas de las cuales debió de estar ricamente decorada por los restos de policromía que conservan.

La Casa del Gigante es una interesante muestra de construcción señorial en época musulmana en Ronda, única conservada en todo el reino nazarí si exceptuamos las de Granada o las de la Alcazaba malagueña.

No olvides consultar los horarios y tarifas.

Casa del rey Moro

La Casa del Rey Moro es un palacio del s. XVIII que alberga en su interior una mina de captación de agua, de origen árabe, declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de una compleja obra islámica que desciende al fondo del Tajo donde discurre el Río Guadalevín. Se construyó aprovechando una grieta natural vertical donde se desarrolla una escalera tallada en la roca con más de 200 peldaños y que desciende en vertical unos cien metros. En su interior se localizan una serie de estancias, desde aljibes a habitaciones, que fueron utilizadas como polvorín y depósito de grano.

También son muy interesantes de ver sus valiosos jardines aterrazados, con presencia constante de agua en fuentes y canalillos, diseñados y construidos por el prestigioso arquitecto y paisajista Forestier. Se trata de un jardín en diferentes niveles, salvados por escalinatas decoradas con azulejos y jalonadas por fuentes y estanques cubiertos por nenúfares. No olvides consultar los horarios y tarifas.

Convento de Santo Domingo

Convento que fue de frailes dominicos, llamado en su fundación de San Pedro Mártir. En la escritura del fuero que concedieron los Reyes Católicos para el Regimiento y buen Gobierno de la ciudad de Ronda, a raíz de su conquista, y que aparece firmada en Córdoba el 25 de Julio de 1485, se puede leer una orden referida a la fundación de los dos Monasterios instituidos por Isabel y Fernando, el de San Francisco y el de Santo Domingo. Sabemos pues que la situación del Convento fue donde tuvo su real el conde de Benavente, que, según nos dice Moreti, se encontraba en las Huertas de los Molinos, debajo de los tajos del Mercadillo.

Actualmente se ha convertido en el Palacio de Congresos de Ronda, rehabilitado para el uso de pequeños o medianos Congresos, Simposios, Convenciones, Jornadas, Muestras y Exposiciones. Con unas magníficas instalaciones, y sobre las que se ha logrado conservar el sabor, la paz y la tranquilidad monacal que tuvo en su primitiva función.

Yacimiento arqueológico de Acinipo

El Yacimiento Arqueológico de Acinipo está situado a 21 kilómetros de Ronda, en una meseta con una altitud media de 980 metros sobre el nivel del mar, desde donde se contemplan unas amplísimas panorámicas de la comarca. Según Plinio y Ptolomeo, Acinipo pertenecía a la Beturia Céltica, pero en tiempos romanos se convirtió en una de las principales ciudades de la Bética.

De la antigua ciudad romana sólo se conserva el teatro, construido en el siglo I a.C sobre un desnivel del terreno, al modo griego, y de ahí que la cávea esté esculpida en la roca. En aceptable estado de conservación se encuentran buena parte de las gradas, la orquesta y el frente de la escena, realizada en sillería de granito sin argamasa. También se han encontrado restos de unas termas, de dos viviendas y del templo oficial, la basílica y los pórticos.


Cuevas con encanto: CUEVA DEL TESORO

14 febrero, 2020 at 14:17

La Cueva del Tesoro se encuentra a unos 15 kilómetros de la ciudad de Málaga, entre La Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, en la conocida zona de El Cantal. Y es que los “cantales” son pequeños acantilados que se formaron en época jurásica y que se asoman al mar por esta parte de la costa mediterránea.

Esta cueva marina que constituye una joya geológicamente hablando, tiene el honor de ser una de las tres únicas cavidades de origen submarino que existen en el mundo, además de la única visitable en Europa. Las otras dos están en México y Asia.

La Cueva del Tesoro debe su nombre a una leyenda que la rodea sobre la existencia de un tesoro escondido en una de sus grutas durante la época árabe, leyenda recogida en los escritos del siglo XVII de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo. En ella se dice que el tesoro fue escondido por el emperador de los almorávides Tasufín ibn Alí en el siglo XII. Una historia que invita a los visitantes a «jugar» e ir a la búsqueda del tesoro.

La Cueva del Tesoro está catalogada por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2002.

El recorrido por sus profundidades modeladas por el agua y el paso de los siglos, de unos 2,5 kilómetros de longitud, comienza con una exposición sobre este espacio geológico y continúa por sus diferentes salas, como la de Marco Sacro, la del Águila o la del Volcán, que guardan pinturas rupestres, cerámicas del Neolítico, restos fenicios y árabes…

La cueva está abierta todos los días y el precio de su entrada ronda los 5 €. Consulta los horarios antes de ir. También se pueden combinar con la visita a la Casa Fuerte de Bezmiliana.

Un escenario natural tan singular acoge diferentes actividades a lo largo del año, como el Festival Internacional de Música de la Cueva del Tesoro, además ha servido de lugar de rodaje, como el de la serie de Netflix Warrior nun.

El interior de la Cueva del Tesoro

La Cueva del Tesoro (también denominada cuevas del Cantal) es la única gruta marina visitable en Europa y una de las tres de este tipo que hay conocidas en el mundo. Aunque está formada por varias grutas a las que se llama con distintos nombres, se trata de una misma formación subterránea con grutas interconectadas entre sí y unidas con el mar por los acantilados del Cantal. La aparente separación entre ellas se debe, por un lado, a cegamientos naturales provocados por el paso del tiempo y, por otro lado, a la existencia de inaccesibles galerías que no han sido descubiertas todavía.

En este lugar y en tiempos remotos existían materiales silíceos depositados en una zona de sedimentación. A su vez, sobre éstos se fueron sedimentando nuevas capas de cúmulos calizos. Esta combinación geológica comenzó a elevarse a causa de presiones subterráneas y, fruto de las corrientes marinas y el golpear de las olas, se constituyeron diversas oquedades y galerías que emergieron en los Cantales de la zona por la presión de los extremos de la plataforma de sedimentación.

De esta forma el mar constituyó galerías típicas de cuevas submarinas, con columnas y gargantas que son la base de la Cueva del Tesoro. Más tarde, una vez emergida la zona sobre el nivel del mar, filtraciones de agua dulce fueron constituyendo formaciones de estalactitas y estalagmitas, propias de cuevas de origen terrestre y de la erosión por agua dulce. De este modo quedó conformada la actual Cueva del Tesoro, con unos 500 metros de galerías y una zona de lagos.

A la entrada de la Cueva existe una exposición y Salas de Interpretación del entorno geológico y natural del paraje, así como de los restos hallados que han podido conservarse. Y es que la Cueva conservaba en su interior grandes tesoros, unos reales ya descubiertos, y tal vez otros por descubrir. Entre los primeros, algunas pinturas rupestres, que residían en zonas no accesibles al público. También fueron encontradas cerámicas del Neolítico “de las Cuevas”, una punta de flecha del Solutrense, puntas de silex, hachuelas, buriles, lascas, cuchillos pulimentados, pulseras, punzones y arpones óseos, restos fenicios y árabes…

La leyenda del Tesoro Escondido

Durante los últimos siglos esta cueva ha centrado la atención de propios y extraños la leyenda del impresionante tesoro escondido en el siglo XII por árabes que llegaron huyendo de las revueltas de su tierra. Es aquí donde difieren las leyendas, pero sólo en la autoría: unas establecen que fueron cinco reyes moros los que arrumbaron a nuestras costas cargados de enormes riquezas, que pusieron a salvo escondiéndolas en la Cueva del Tesoro; otras versiones señalan que fue el emperador de los almorávides Tasufín Ibn Alí el poseedor del tesoro.

Este “El Dorado rinconero” incitó desde el siglo XVII el inicio conocido de partidas de descubridores, que alteraron las condiciones en las que se encontraba la Cueva. No obstante, estas alteraciones se realizaban sobre otras anteriores, que permitían alimentar aún más, si cabe, la creencia de que tales modificaciones tuvieron por objeto la ocultación del gran tesoro. Cuando en el siglo XVIII aparecieron en la Cueva una serie de granates (grupo de silicatos que han sido usados desde la edad de bronce como piedra preciosa), pocas dudas quedaron que las leyendas sobre el tesoro eran ciertas.

La primera persona que dedicó, literalmente, la vida al descubrimiento fue un suizo, Antonio de la Nari, en la primera mitad del siglo XIX. Él abrió galerías y un pozo (conocido como el “Pozo del Suizo”) mediante barrenos. Esta técnica exploratoria fue la que le costó la vida en 1847, cuando le alcanzó la que inevitablemente sería la última explosión provocada por él. El recuerdo de Antonio de la Nari perduró en el tiempo hasta el punto en que, durante décadas, a la Cueva se la conoció como la “Cueva del Suizo”.

Pero sería D. Manuel Laza Palacio quien realizaría el más profundo estudio de esta Cueva, que era de su propiedad, durante casi cuatro décadas y hasta su fallecimiento en 1988. Durante su trabajo aparecieron en las cercanías 6 monedas almorávides de oro de los tiempos de Yusuf Ibn Tasufín. Este descubrimiento no hizo sino avivar la creencia de que en algún punto, aún por descubrir, se encuentra esperando el inmenso tesoro escondido.


CABO TIÑOSO: atardeceres de ensueño

7 febrero, 2020 at 14:38

Cabo Tiñoso, situado en el espacio natural de la Sierra de la Muela (Murcia), es uno de los últimos espacios vírgenes de la costa mediterránea española. Se alza en un extremo de la región, marcando la frontera entre el turístico golfo de Mazarrón y los espacios naturales protegidos que rodean Cartagena.

Una batería costera protege el cabo, sobre el que se alza un faro. A su alrededor todo es naturaleza. Un conjunto de senderos señalizados comunican las diferentes alturas del cabo hasta las calas solitarias que quedan a sus pies. El cabo forma parte del Parque Natural de la Sierra de la Muela donde los montes alcanzan hasta los quinientos metros de altitud y los bosques de pinos tapizan con sus copas verdes los acantilados y los precipicios que cortan en seco la tierra frente al rompeolas de la mar.

Una zona acostumbrada a la fuerza del viento y expuesta al capricho del sol donde los atardeceres son simplemente espectaculares.

Aunque el relieve de Cabo Tiñoso es árido y seco (la cantidad de lluvia recogida es inferior a los 200 milímetros anuales), viven hasta 400 tipos de plantas distintos y sobrevuelan a diario decenas de rapaces como el halcón peregrino o el búho real. Cabo Tiñoso ha sido catalogado como Parque Regional, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Es más, en el año 2018, Cabo Tiñoso alcanzó el nivel de protección de Reserva Marina de interés pesquero por la más que evidente riqueza y biodiversidad de sus fondos marinos.

Sus profundidades atraen anualmente a centenares de expertos buceadores y sus paredes submarinas, hábitat de peces luna, atractivos nudibranquios y espetones, son consideradas de las mejores de la región levantina. De hecho, esta franja de costa española es una de las preferidas por los amantes del mundo subacuático para iniciarse en la actividad, de ahí que existan numerosas escuelas y centros de buceo especializados. Como curiosidad adicional, en esta zona costera, vive una de las últimas comunidades de delfín mular del Mediterráneo.

Pero si hay una particularidad inherente a Cabo Tiñoso esa es la silueta de sus inconfundibles baterías militares, construidas como parte del Plan de Defensa de 1912 y disueltas en 1993 tras un giro en el planteamiento de defensa español. Son tres: La batería de Atalayón, la batería del Jorel y la batería de Castillitos, siendo, ésta última, la que más interés despierta entre los visitantes por parecer una especie de parque temático con su fachada de estilo medieval, sus torres, sus almacenes de pólvora, sus cañones y sus fosos. Un imprescindible de la región murciana.

Además de las baterías militares, en Cabo Tiñoso existen dos importantes edificios adicionales. De un lado, su faro, levantado en una meseta a media altura con el propósito de resguardar sus ventanas de los fuertes vendavales que con frecuencia azotan el lugar. De otro, la conocida como Torre de Santa Elena, alzada en el siglo XVI como parte del sistema de protección costera.

Respecto a sus playas, salvo la playa urbana de La Azohía, las calas y playas de Cabo Tiñoso son zonas de baño aisladas a las que únicamente se puede llegar mediante senderos desprotegidos de sombra. Entre las más destacadas están Cala Salitrona, accesible por un corto sendero –GR 92– desde el área de Los Castillitos, la preciosa Pozo de la avispa, situada a pocos metros de la anterior sin dejar el sendero y Cala Cerrada, considerada, muy acertadamente, un puerto natural. Si bien estas calas son las más célebres, la red de senderos que recorre el espacio protegido sorprende al caminante con tesoros solitarios –a veces sin nombre– de arena blanca y aguas cristalinas que ofrecen unas privilegiadas vistas del cabo.

Historia de Cabo Tiñoso

Sus atractivas calas, playas naturales e imponentes zonas escarpadas tienen su origen en las rocas calizas y dolomitas datadas en el periodo Triásico. Sus paredes de roca pueden alcanzar hasta los 200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Cabo Tiñoso se confirma la máxima de todos los salientes que se introducen en el mar: donde hay un cabo, sus aguas guardan grandes profundidades. Y así es. En Cabo Tiñoso los buceadores encuentran espectaculares fondos y cañones marinos ideales como criadero de peces.

No en vano y desde tiempos remotos, la punta de La Azohía ha sido lugar idóneo para colocar la tradicional almadraba. Cuyo objetivo no era otro que capturar de la manera más sostenible los bonitos, melvas, lechas y atunes que por allí pasaban.

Cabo Tiñoso es un lugar estratégico utilizado desde tiempos antiguos para controlar a los «visitantes» que aparecían allende el mar. Como testigo única tenemos la torre de Santa Elena «protectora de los cristianos» en La Azohía. Decimos «única» porque es la última que queda en pie con sus peculiares características.

Esta zona, con sus grutas y cuevas, fue refugio de bandidos, piratas y contrabandistas.

Cueva de la Virgen

La Cueva de la Virgen, situada en Cala Aguilar, con una grandiosa entrada a 12 metros de profundidad y acceso fácil a una gran bóveda con comunicación con superficie y luz natural que la convierte en una maravilla digna de ser visitada.

La Cueva de la Virgen (también denominada “Cueva de Neptuno”), se llama así por encontrarse en su entrada la figura de una virgen.

Se encuentra formada por calizas tableadas azules, y está formada como consecuencia de una importante fractura y los cabalgamientos de materiales que se han producido.

La cavidad es una única sala de grandes proporciones, con una fuerte pendiente, de 33m por 30m de ancho y 10m de profundidad máxima.

Posee dos entradas de acceso, la primera en la parte superior de la sala, creada como consecuencia del hundimiento de parte del techo de la bóveda. La segunda es submarina y se encuentra a 12m de profundidad y una galería de 40m que accede al lago de la sala.

Como característica de esta cavidad diremos que el lago de la sala es de agua salobre, producido por una emisión de agua dulce, procedente de una surgencia, que se mezcla con el agua salada del lago. En épocas de calma es posible diferenciar el agua dulce de la salada, también apreciable por los cambios de temperatura que se producen en las zonas de distintas densidades de agua.