DOLMEN DE DOMBATE: cultura megalítica en España

26 octubre, 2015 at 18:15
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Foto de turismo.gal

La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión. Varias teorías se han propuesto para intentar responder a esta y otras preguntas de los hombres de la Prehistoria.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El municipio de Cabaña de Bergantiños en la Costa de la Muerte (La Coruña), acoge en su término municipal uno de los megalitos más importantes de Europa que corresponde al periodo del Neolítico: el Dolmen de Dombate.

El dolmen de Dombate está clasificado como túmulo, es decir, un enterramiento sobre el que se levantan piedras y tierra a modo de montículo. Los túmulos, además de ser fosas colectivas eran el lugar representativo de la comunidad que vivía en un determinado territorio, una especie de punto de referencia.

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Datado entre el 3000 y el 2500 a.c, su belleza y buen estado de conservación lo ha llevado a ser considerado la Catedral del Megalitismo Gallego, habiendo sido fuente de inspiración de grandes poetas como Eduardo Pondal. En las excavaciones realizadas por el profesor Bello en los últimos años, se ha descubierto que bajo este dolmen se encontraba otro aún más antiguo.

Cerca de ese emplazamiento, se hallan otros monumentos conocidos como arte parietal o rupestre, como por ejemplo Pedra Cuberta y Casa dos Mouros. Según el experto José María Bello Diéguez, la concentración de dólmenes de este tipo en la Costa de la Muerte pudo ser debido a que estaban relacionados con la riqueza cultural de la zona, como en la Edad Media lo estaban las catedrales.

Este túmulo se estableció en la primera mitad del IV milenio a. C., y la cámara a finales de ese mismo milenio. Fue usado en diferentes épocas, entre el 3800 a. C. y el 2700 a. C., momento en el que se lo dejó de usar.

El Dolmen de Dombate está formado por siete grandes losas verticales y una que las cubre formando una cámara poligonal de 4×2’5 metros. El corredor de 4 metros está orientado al este. Los grabados rupestres policromados que existían en la cara interior de las losas apenas son perceptibles en la actualidad, distinguiéndose varias formas geométricas con rectas paralelas y oblicuas pintadas en negro y rojo, colores obtenidos a partir de carbón vegetal y óxido de hierro respectivamente.

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La entrada se encontraba tapiada por una losa vertical. Al igual que el resto de las mámoas registradas en Galicia, se hallaba violado.

La parte exterior del túmulo se encuentra delimitado por una estructura de piedras de pequeño tamaño, encajadas entre sí, cubriendo una estructura geométrica denominada corona circular, no la normal corona ya que parece que no cubre la totalidad del túmulo.

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En cuanto a los restos encontrados han aparecidos diversos materiales como hojas de sílex, flechas y hachas pulidas, collares y elementos cerámicos que formaban el ajuar de los jefes de aquellas tribus para facilitar el viaje al más allá. La divinidad estaría representada por una serie de ídolos con forma humana dispuestos en el corredor.

El dolmen fue protegido con un atractivo edificio de madera y cristal que ayuda a una mejor visualización del monumento, así como un centro de interpretación para una mejor comprensión del megalitismo en A Costa da Morte.

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VIDEO DOLMEN DE DOMBATE

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DOLMEN DE LÁCARA: cultura megalítica en España

1 julio, 2015 at 18:58

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena. Fue declarado monumento nacional en 1931.

El Dolmen de Lácara es un monumento megalítico (un sepulcro de corredor) de dimensiones sorprendentes, una verdadera joya arquitectónica del Calcolítico en un muy buen estado de conservación.

Está situado en plena dehesa, entre encinas, a pocos kilómetros de Mérida, en la carretera que une Aljucén con La Nava de Santiago (Badajoz).

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En su categoría es el de mayor tamaño de España. El dolmen de Évora, en Portugal, es el más grande existente en la Península Ibérica. Está datado en el cuarto milenio antes de Cristo. Ha sido adquirido en 2011 por la Administración regional para su conservación.

La construcción de este tipo de monumentos  se lleva a cabo a finales del Neolítico o a lo largo del Calcolítico, es decir unos 3000-4000 años antes de Cristo.

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En el caso del Dolmen de Lácara se han encontrado puntas de flechas, puntas de lanza de cobre, cuchillos de silex y otros elementos que indican que fue utilizado  como cámara funeraria durante el Calcolítico y la Edad de Bronce.

La estructura del Dolmen de Lácara es la típica de un sepulcro de corredor (como el Dolmen de Menga): un largo corredor cubierto, que da acceso a la cámara mortuoria.

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La cámara es un verdadero prodigio. De las grandes piedras que se elevaban hacia el cielo (la cúpula estaría a unos 5 metros) sólo queda una intacta, que da idea de la grandiosidad de la construcción. Las demás aparecen partidas. Pero en la base se puede apreciar la precisión con la que fueron colocadas.

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Toda la estructura estaba cubierta con piedras y tierra, hasta formar un gran túmulo. Para reforzar y sujetar el túmulo se colocaban grandes piedras en la base, a modo de contrafuertes, a lo largo de un anillo exterior. Estas piedras son visibles en el perímetro del dolmen de Lácara.

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Durante el año 2011, ha sido restaurado, limpiado y musealizado.

Para llegar hay que recorrer unos 10 Km desde Aljucén (aproximadamente la misma distancia desde La Nava). El acceso está señalizado mediante un cartel y se puede aparcar en un terreno habilitado al efecto. El camino hacia el dolmen ha sido acondicionado y señalizado con paneles explicativos. El dolmen es ahora mucho más visible ya que se ha quitado la vegetación que lo cubría y se han realizado trabajos de consolidación del monumento.

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DOLMEN DE MENGA: cultura megalítica en España

19 marzo, 2015 at 19:39

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El Dolmen de Menga, declarado Monumento Nacional en 1886, se levantó hace unos seis mil años. Es un enorme sepulcro de galería en el que ya se intuye un corredor de acceso delimitado por diez enormes losas, cinco a cada lado, aunque en origen posiblemente fueron siete por lateral, que desemboca en la cámara sepulcral propiamente dicha, formada a su vez por dos paredes de siete monolitos cada una y uno en la cabecera. Todo ello está cubierto con cinco losas sujetas por tres pilares de base cuadrada, destaca la última cobija de la cubierta que está calibrada en más de 180 toneladas.

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El Dolmen de Menga, forma parte del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera junto con los Dólmenes de Viera y El Romeral en Antequera, Málaga, y es considerado como uno de los mejores y más conocidos exponentes del megalitismo europeo.

Recientemente, mediante el Decreto 25/2009, de 27 de enero, el ámbito arqueológico de los Dólmenes de Antequera se inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica.

Los constructores de los monumentos megalíticos son las primeras comunidades agrarias de las fértiles tierras del valle del Guadalhorce; en el entorno de la necrópolis se han identificado varios asentamientos de los periodos Neolítico y de la Edad del Cobre, como la cueva del Toro o el cerro del Marimacho.

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En general, es bastante improbable que ninguna de estas comunidades (integradas por no más de unas pocas decenas de individuos), acometiera individualmente la formidable empresa de construir los enormes monumentos megalíticos. Esta tarea debió requerir una estrecha cooperación entre numerosas comunidades que compartían códigos religiosos comunes así como una noción compartida de pertenencia tribal o clánica.

Los monolitos del Dolmen de Menga que conforman las paredes se alineaban en una zanja excavada en el suelo, levantándose por medio de un sistema combinado de palancas y cuerdas. A continuación se rellenaba con tierra el interior y se creaba una rampa, por la cual se arrastraban las enormes piedras que forman la cubierta. El último paso sería la retirada de la tierra que ocupa el interior del sepulcro, una vez que ha cumplido su función constructiva.

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El Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, cuenta con un servicio de visitas guiadas que comienza en el Centro de Recepción con la proyección del audiovisual “Dolmen de Menga”.

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DOLMEN DE SANTA CRUZ: cultura megalítica en España

1 diciembre, 2014 at 20:48

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión. Varias teorías se han propuesto para intentar responder a esta y otras preguntas de los hombres de la Prehistoria.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El Dolmen de Santa Cruz está situado en la vega de contranquil, en las confluencias de los ríos Güeña y Sella, en la localidad asturiana de Cangas de Onís.

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Se trata de un monumento funerario del año 4000 a.C., formado por un montículo artificial en cuyo interior se localiza una cámara sepulcral compuesta por varias lajas de piedra.

Sobre este montículo se alzó una capilla que fue mandada construir por el rey Favila I en el año 737 d.C.  Este edificio religioso del siglo VIII fue sustituido por otro en 1632, siendo posteriormente destruido durante la Guerra Civil, al igual que el túmulo que cubría el monumento megalítico.

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Tanto la capilla como el túmulo actuales son una reconstrucción, pudiéndose contemplar la cámara sepulcral bajo el suelo de la ermita.

La Cámara Sepulcral

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Se trata de una cámara de planta poligonal, que está formada por cinco grandes lajas de piedra y otras dos más pequeñas. Además, hay que destacar la decoración de la cara interna de la cámara funeraria, donde se localiza un conjunto de pinturas y grabados, compuesto por líneas quebradas, triangulares… Fue declarado monumento en 1931.

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DOLMEN DE CA L’ARENES: cultura megalítica en España

31 agosto, 2014 at 20:00

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión. Varias teorías se han propuesto para intentar responder a esta y otras preguntas de los hombres de la Prehistoria.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

El Dolmen de Ca l’Arenes, descubierto en 1997 y restaurado en 2006 y 2007, es un sepulcro megalítico de aproximadamente 5.000 años de antigüedad, situado en el Parque del Montnegre i el Corredor, en el municipio de Dosrius de la provincia de Barcelona, España.

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El dólmen conserva la cámara con su enlosado. La cubierta prácticamente en su totalidad, y parte del pasillo de entrada. También se conserva la losa de entrada, así como el túmulo lateral cercado por un crómlech.

Se trata de un dolmen -del tipo de pequeña galería catalana. Se encuentra en el entorno megalítico de la sierra del Corredor que incluye otros vestigios como la Pedra Gentil, la Pedra Arca, Les Lloses del Trull y la Pedra Llarga.

Pedra Gentil

El Parque del Montnegre i el Corredor forma parte de la Red de Espacios Naturales protegidos, promovidos y gestionados por la Diputación de Barcelona, en Cataluña, España. El Parque está amparado legalmente por un Plan especial de protección del medio físico y el paisaje, aprobado el 20 de julio de 1989.

El Parque del Montnegre i el Corredor

El Parque del Montnegre i el Corredor, situado en la Cordillera litoral catalana, entre las comarcas del Maresme y el Vallès Oriental, tiene una extensión aproximada de 15.000 ha. Las rieras de Vallgorguina y de Arenys determinan la división entre los macizos del Corredor y del Montnegre, que tienen sus puntos culminantes en el santuario del Corredor, a 657 m de altitud, y en el Turó Gros (Cerro Grande), a 773 m.

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El parque destaca por sus encinares y por sus robledales o alcornocales, que como por arte de magia se transforman en expléndidos pinares de pino piñero hacia la vesante litoral.

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