PLAYA DE ARRIETARA; atardeceres de ensueño

21 febrero, 2014 at 10:48

PLAYA ARRIETARA_VIZCAYA

Impresionantes acantilados y playas salvajes se suceden a lo largo de la franja costera de Sopelana, que constituye uno de los tramos más sorprendentes del litoral vizcaíno, debido a su riqueza natural y a la belleza de su paisaje. Esta apacible y acogedora localidad es además, un auténtico paraíso para quienes deseen combinar deporte y ocio, pues nos permite realizar actividades tan dispares como surf, bodyboard, parapente, escalada y rutas en mountain bike.

La playa de Arrietara (a veces considerada como dos playas distintas, Arrietara y Atxabiribil) se sitúa en el municipio vizcaíno de Sopelana, País Vasco (España). Es una playa con arena dorada y oscurada, rodeada por varios acantilados.

Es la segunda playa más larga de Vizcaya, tras la de Baquio; 826 metros de longitud por 43 metros de anchura. Formada por arena fina, es una playa de fuerte viento y oleaje, protegida por un acantilado, ideal para la práctica del surf.

Arrietara es el epicentro del surf en esta zona, alberga importantes citas deportivas como el Mundial IBATOUR de Bodyboard o distintos campeonatos ASP. Cuenta con una media docena de clubes y tres escuelas.

Una playa de ensueño con unos atardeceres que jamás olvidarás.

Sopelana es pura naturaleza, enormes acantilados abrazan las playas más salvajes de la costa Bizkaina. Es el lugar ideal para deportes como el surf, el parapente o la escalada.

Además de las playas, merece la pena recorrer el paseo que se extiende desde Getxo a Sopelana entre impresionantes acantilados. En el camino, descubriremos interesantes elementos como el molino de Aixerrota y el Faro de Punta Galea. Cuenta también con numerosos espacios verdes, como el parque de Iturrieta, donde encontraremos el conocido estanque de La ballena.

molino DE axeirrota

A su innegable belleza natural, hay que sumar algunos edificios de interés arquitectónico, como la iglesia renacentista de San Pedro (siglo XVI) y su hermosa torre barroca, la ermita románica de San Andrés con detalles marineros, los caseríos del entorno (interesante muestra de la arquitectura popular) y las esculturas al aire libre que hay en el casco urbano, como la dedicada a los surfistas. Asimismo, destacan los asentamientos prehistóricos que se han hallado en las inmediaciones, entre los cuales citaremos el asentamiento de Kurtzio, uno de los más antiguos de Bizkaia.

CASERO PAIS VASCO

Por último, en cuanto al apartado festivo, las principales fiestas de la localidad son las de San Pedro en junio, las del Carmen en julio y las de San Andrés en noviembre. Tampoco podemos olvidarnos de la animada feria medieval que se celebra en agosto y que incluye puestos, exhibiciones circenses, actuaciones teatrales, música…

Cómo llegar…

Desde Bilbao, podemos coger la A-8 ó la N-637 (esta última carretera a través de los túneles de Artxanda) en dirección a Getxo. Así, desde estas dos vías, enlazaremos con la BI-637 (carretera de la Avanzada). Una vez de llegar a Getxo, el corredor de Uribe Costa nos llevará hasta Sopelana.

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CASTILLO DE SALOBREÑA: ruta de castillos medievales

22 octubre, 2021 at 12:05

El castillo de Salobreña es el monumento más importante de esta localidad de Granada. Aunque la distribución corresponde a la construcción que se levantó en época nazarí, el castillo árabe es el resultado del aporte de la arquitectura musulmana y cristiana.

El cerro en el que se asienta el castillo ha sido testigo de diversas transformaciones a lo largo de la historia. Hay vestigios desde época prehistórica. Púnicos y romanos también dejaron su huella, pero los restos del periodo andalusí y de la Edad Moderna son los que perduran actualmente en la fortaleza.

El castillo alcanza una altitud de 73 metros sobre el nivel del mar y se halla separado de la línea del mar unos 500 metros, lo que no siempre fue así. En la Edad Media, el mar llegaba hasta la base del promontorio sobre el que se asienta la ciudad y el castillo.

Desde sus murallas descubriremos unas hermosas vistas de todo el casco urbano de Salobreña, la iglesia del Rosario, las imponentes sierras, la fértil vega a sus pies, la costa mediterránea y el peñón que se adentra en el mar.

El castillo está protegido por la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Sin lugar a duda la subida al Castillo de Salobreña es una de las visitas obligadas. Es uno de los monumentos más visitados de la costa granadina, en él se ha habilitado un auditorio veraniego donde se representan obras de teatro, además aquí se celebran cenas medievales. No dudes en consular sus tarifas y horarios de visitas.

Origen e Historia del Castillo de Salobreña

El castillo domina el pueblo de Salobreña y la Costa de Poniente que en época nazarí se convirtió en una de las más importantes ciudades del litoral, tanto por su situación estratégica como por sus posibilidades económicas, sobresaliendo el cultivo en sus territorios de la caña de azúcar, el arroz, los plátanos, así como una importante industria pesquera y en menor medida ganadera.

La importancia de la Salobreña andalusí se inicia en el siglo X. Siendo frecuentes las noticias y hechos en los que aparece referida hasta el siglo XII. Pero será durante el sultanato nazarí (siglos XIII-XV), cuando adquiere relevancia a nivel político y militar, sirviendo su alcazaba, desde finales del siglo XIV, como lugar de descanso del sultán y prisión para los miembros de su familia, caídos en desgracia. Según las crónicas, varios fueron los monarcas que padecieron prisión entre sus muros: Yusuf III, Muhammad VIII el Pequeño, Muhammad IX el Zurdo, Abu Nasr Sad y Muley Hacén.

Con la toma de Salobreña por los Reyes Católicos en 1489, la alcazaba de Salobreña perdió su carácter de residencia y prisión real y se iniciaron grandes reformas para la adaptación de la fortaleza a las nuevas exigencias militares, surgidas por el uso de la artillería. El comendador maestre Ramiro López, artillero mayor e ingeniero, fue el encargado de realizar las obras de fortificación, creando una barrera de artillería orientada hacia la ciudad. Dichas obras se realizaron esporádicamente hasta el siglo XVIII para adaptarla a los avances de la artillería.

A fines del siglo XVIII la línea de costa estaba ya tan separada del promontorio de Salobreña, debido a los aluviones del delta del río Guadalfeo, que el castillo perdió eficacia defensiva respecto al mar, iniciándose un periodo de deterioro y abandono.

Estructura del Castillo de Salobreña

El Castillo es de planta trapezoidal y está formado por tres recintos:

  • uno interior de planta triangular, que se corresponde con la alcazaba o alcázar nazarí, jalonada por cuatro torres (la Torre del Homenaje, la Torre Nueva, la Torre del Polvorín y la Torre Vieja)

  • otros dos estrictamente defensivos construidos por los cristianos a finales del siglo XV. De ellos, uno defiende el frente este y sudeste, y otro el frente norte. Encontramos aquí la torre de acceso y la barrera exterior, flanqueada por dos torres más, El Cubo (de planta elíptica) y La Batería (de planta pentagonal). Finalmente, la Coracha, que hace alusión a un sistema defensivo que protege una toma de agua y que presenta en sus extremos la Torre del Agua y la Torre de la Coracha o el Baluarte.

La leyenda del Castillo de Salobreña

La leyenda del Castillo de Salobreña cuenta que existió un rey llamado Muhammed IX, conocido como el zurdo. Unos aseguran que le llamaban así porque tenía mucha destreza para manejar la cimitarra con la mano izquierda. Otros, en cambio, porque todo le salía al revés ya que fue destituido hasta tres veces. ¡Y no solamente eso! Sino que estuvo varias veces preso en el castillo, pero siempre lograba recuperar ese trono.

La cuestión es que Muhammed IX tuvo tres hijas, trillizas. Aunque siempre prefirió tener varones, estaba encantado con ellas. Tanto es así que pidió a sus astrólogos que les hicieran nada más y nada menos que su horóscopo, algo que era costumbre. En ese momento le avisaron de que las escondiera bien ya que, cuando tuvieran edad núbil, se las podrían robar.

Poco tiempo después, el rey quedó viudo por lo que mandó criar a las niñas, Zaida, Zoraida y Zorahaida, en el Castillo de Salobreña donde crecieron felices. Un día vieron cómo, a la playa, llegaba una embarcación llena de esclavos cristianos. Allí se encontraban tres caballeros jóvenes, con relucientes armaduras. Las tres, que solo habían visto siervos y esclavos durante toda su vida, se enamoraron de ellos.

El rey fue avisado de ese hecho, por lo que hizo que sus hijas regresaran a Granada. Por casualidades de la vida, se reencontraron con esos tres caballeros presos que habían ido a trabajar a la Alhambra. En momentos de desconexión, las princesas se acercaban a ellos sin que nadie lo supiera. Se enamoraron y decidieron huir. Ellos cogieron unos caballos para llegar hasta la torre donde estaban las princesas.

Las dos mayores lograron bajar con facilidad, pero la pequeña se quedó en la torre, realmente asustada. De esta manera, perdía la oportunidad de escapar con su amado. Zaida y Zoraida llegaron, sanas y salvas, al territorio cristiano donde se casaron con sus caballeros. La pequeña se quedó en esa torre, murió muy joven de pena. Según la leyenda, en la Torre de la Cautiva, en las noches de luna llena, se escucha una triste canción y un sonido de un laúd.


CASCADA GRANDE DE MARO: las cascadas más espectaculares de España

6 octubre, 2021 at 13:11

La cascada grande de Maro, localizada en el municipio malagueño de Nerja, se origina de las Cuevas de Nerja a través del arroyo Sanguino. Las aguas cristalinas procedentes de la Sierra de Almijara forman esta increíble cascada a través de unos poderosos acantilados de perfecta verticalidad.

Este es uno de los lugares secretos que esconde el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. El mar y la sierra de la mano, creando paisajes que disparan nuestra imaginación. El área de Turismo y Promoción del Territorio de la Diputación de Málaga ha catalogado este espacio como un rincón singular de la provincia.

Con una altura de 15 metros, para disfrutar de esta cascada hay que verla desde abajo: pasar en kayak por entre los cortados, remar por estrechos pasadizos, sentir el poder de las olas bajo la embarcación, o nadar.

La Cascada de Maro tiene una importancia medioambiental y paisajística extraordinaria, al igual que histórica y cultural. Cada vez hay más visitantes que se desplazan para admirar desde el mar esta cascada situada entre las playas de Maro y de la Caleta.

La Cala de Maro

La cala de Maro es una de las mejores playas de Andalucía. En ella encontramos unas aguas cristalinas, un acceso fácil y un entorno incomparable. A solo pocos kilómetros de Nerja, ofrece una mezcla de piedras y de arena en más de 500 metros de largo y 20 metros de ancho.

Esta cala tan pintoresca está disimulada entre acantilados, tierras agrícolas y vestigios de una antigua torre de vigilancia árabe.

Ruta en Kayak por la Cascada grande de Maro

Remar en kayak junto a la impresionante cascada de la playa de Maro, es una experiencia inolvidable. La ruta en kayak entre Burriana y Maro es especialmente hermosa y no requiere que seas un experto. Hay varias agencias con las que puedes realizar esta ruta; pregúntanos y estaremos encantados de recomendarte alguna.

La roca caliza y porosa, es la misma roca que ha dado lugar a la creación de las Cuevas de Nerja, creando un paisaje natural impresionante. Afloramientos rocosos dentados, cuevas submarinas, y un montón de interesantes formaciones rocosas que hacen que cualquier viaje en kayak sea una experiencia inolvidable.

En primavera, cuando el flujo del agua es mucho más importante, es imposible pasar por debajo de la cascada por culpa de la potencia del torrente. El observador se siente maravillado al contemplar estas aguas ensordecedoras por el ruido que provocan al caer. Si se mira hacia arriba de la cascada desde abajo se obtiene una experiencia absolutamente impresionante y vertiginosa.


CABO ROCHE: atardeceres de ensueño

7 septiembre, 2021 at 12:30

El Cabo Roche, entre Conil de la Frontera y Chiclana, se encuentra en uno de los mejores arenales de Cádiz en medio de acantilados, pinares y calas que permiten observar uno de los atardeceres más increíbles de Andalucía.

El cabo toma su nombre del cercano poblado de Roche, y la desembocadura del Río Roche, donde el litoral forma un entrante perteneciente a Conil de la Frontera. Está situado en el punto donde el Océano Atlántico se junta con el Mediterráneo, en la zona del Estrecho, bastante cerca del Cabo de Trafalgar.

En este cabo destaca la torre del faro de Roche, tras el telón de fondo del puerto de Conil, donde cientos de anclas esperan en fila para ser utilizadas en la pesca tradicional para el atún de almadraba.

El Faro de Roche o Torre de Roche es una construcción militar del siglo XVI que desde los años 1980 se utiliza como faro. Lo construyeron dentro de un sistema de vigilancia costera a petición de Felipe II quien quería defender las costas de los piratas berberiscos. En cada torre había uno o varios hombres que hacía de guardia y daban la alarma mediante fuegos o ahumados. Tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX la Torre de Roche quedó en desuso y casi abandonada hasta que en 1986 la convirtieron en faro. Hoy en día es uno de los faros más destacados de esta parte de la costa gaditana junto al de Los Caños de Meca.

Otro de los grandes elementos que ver en Roche, son las calas casi vírgenes que protegen sus acantilados. Desde el final de la playa hasta el cabo se despliegan varias de ellas. En general están protegidas del viento de levante por las elevaciones rocosas que las rodean. Conviene estar atento a las mareas si se pretende acudir a ellas, ya que si esta es alta pueden llegar a desaparecer. Por tanto, preguntar a los lugareños es siempre una buena alternativa.

CALA ENCENDIDA Y CALA DEL ÁSPERO

Vecinas, son las calas de Roche más cercanas a la playa principal. La primera, Cala Encendida, recibe su denominación del rojo de sus piedras. Mientras tanto, a la Cala del Áspero se puede llegar desde la anterior a través de un camino. Ambas tienen un acceso muy fácil, a pie, desde varios hoteles o la urbanización.

CALA DEL PATO Y CALA DEL FRAILECILLO

La primera de esta dupla es una de las más protegidas de todas las Calas de Roche. De esta forma, evita que el levante arruine las estancias playeras. Además, en los meses de menor afluencia turística suelen acudir a ella naturistas. Por su parte, la Cala del Frailecillo es muy usada por los lugareños pese a su pequeño tamaño. Las dos se encuentran a medio camino, aproximadamente, del cabo.

CALA DEL TÍO JUAN MEDICA Y CALA DEL FARO

Al ser las más cercanas al cabo de Roche, el desgaste del mar se nota en ellas de forma más notoria que en las anteriores. El mayor relieve de sus acantilados también supone una mayor protección. Sin embargo, especialmente en el caso de la Cala del Faro, hay que asegurarse de que la subida de la marea no juegue una mala pasada.

Ruta por los acantilados y dunas del Cabo Roche

Esta ruta consiste en un paseo por los acantilados y dunas del Cabo Roche, donde podréis caminar en una zona del litoral entre dunas, ver el Faro de Roche o avistar las aves llamadas Espátulas Comunes que pasan por el corredor del Cabo de Roche y la Playa de la Barrosa.

Es una ruta circular que comienza desde La Playa de la Barrosa partiendo de la zona de dunas, caminando por la orilla donde encontraremos algunos chiringuitos y restaurantes, y algunas escaleras de entrada y salida. Allí encontraremos algunos puntos para disfrutar de las vistas, en los alrededores de la llamada Torre del Puerco.

Más adelante encontraremos la playa de Roche una zona más agreste, para después subir a la Punta del Frailecillo. Por allí podemos visitar la zona de los acantilados y las calas de Roche, llegando al faro. Más abajo, podemos ver la Lonja de Conil en el puerto de la Almadraba, donde los pesqueros faenan y entregan sus pescados.


GARRUCHA: pueblos marineros con encanto

6 mayo, 2021 at 9:22

Garrucha es un precioso pueblo pesquero de la costa de Almería, situada en el litoral del Campo de Vera, entre Mojácar y Palomares. Muy próxima al Parque Natural del Cabo de Gata, posee uno de los puertos más activos del Mediterráneo.

Garrucha es muy conocida por su famosa gamba roja, uno de los pocos y mejores sitios de todo el litoral donde se pesca este manjar tan apreciado por los sibaritas del marisco. Pero, además de este crustáceo, a la lonja pesquera de Garrucha, llega cada día una variada y excelsa selección de mariscos, pescados y moluscos, como gallopedros, pargos, caballas o rapes. Con algunos de estos pescados, se hace el guiso marinero, que se elabora con ingredientes sencillos, como vino, almendra, ajo y pan frito.

Una buena forma de ver lo que cada día entra en el puerto pesquero es acercarse, previa cita, a la lonja, donde cada tarde tiene lugar la tradicional subasta. De esta forma, el visitante podrá comprobar la calidad y la frescura de estas delicias del mar Mediterráneo.

Si visitas Garrucha en octubre, podrás disfrutar de la fiesta de la gamba Roja, que se celebra en la explanada del puerto deportivo.

El puerto pesquero, que está unido al deportivo, es sólo uno de los enclaves relacionados con la tradición pesquera en Garrucha. A él se accede a través de su célebre malecón, un paseo centenario en el que se respira el ambiente marinero de esta apacible villa del levante almeriense.

Además, Garrucha cuenta con un monumento a los pescadores y un centro de interpretación dedicado a esta actividad y al medio marino, en general. Conocido como Nautarum, está situado en el antiguo Castillo de Jesús Nazareno, en la zona conocida como Las Escobetas.

La playa de las Escobetas es la única playa que existe en Garrucha. De hecho, en Garrucha no existía apenas playa, pues la porción de arena que separaba las casas del mar era tan pequeña que solo cabían un puñado de personas. En la actualidad, cuenta con más de un kilómetro de playa artificial de arena finísima en la que poderse tirar a pierna suelta y disfrutar de un día de sol y calor.

El Castillo de Jesús de Nazareno, construido en 1769 por orden de Carlos III, es una batería semicircular de artillería que mira al mar y que tiene dos torreones circulares. Todo ello, servía para defender las costas de los ataques de la piratería hace que Garrucha forme parte de la ruta de Castillos por Tierras Andaluzas.

En el ámbito religioso, Garrucha cuenta con la Ermita del Carmen, dedicada a la Virgen del Carmen patrona de los pescadores y de la localidad la Iglesia de San Joaquín. Construida en el emplazamiento de una antigua Capilla que había en lo alto del pueblo, tiene una fachada muy peculiar, siendo muy poco habitual para este tipo de edificios, lo que la convierte en una iglesia única. Frente a ella, en la plaza, está situada la imagen de la Inmaculada mirando al mar, sobre un pilar de mármol.

Otro sitio de interés es el Ayuntamiento, construido sobre un antiguo depósito de sal. Preside una plaza de corte moderno cuyos bancos evocan pequeñas barcas pesqueras.

Tampoco te puedes perder la visita a la Torre de fundición de San Jacinto, una antigua chimenea conocida popularmente como el Calvario. Fue construida en lo más alto de Garrucha a finales del siglo XIX. Tiene forma piramidal y 72 pies de altura. A través de la misma, se evacuaban los humos de las antiguas fundiciones de mineral del municipio.  Hoy en día se ha habilitado una zona peatonal y un mirador, pues las vistas que ofrece desde lo alto del pueblo son muy singulares, de ahí que sea el punto perfecto para despedirse de la visita de este encantador pueblo.

Origen e Historia de Garrucha

La historia de este pueblo pesquero, situado a unos 90 km de la capital, empieza como casi todos, en la prehistoria, pero es a partir del siglo XVIII, con el descubrimiento y explotación de las minas, donde empieza realmente la historia de Garrucha.

Antes de eso, ya era uno de los puertos pesqueros más importantes del Mediterráneo, presentando ya una actividad frenética en la Edad Media. Ahora, cuenta con un puerto deportivo, uno comercial, donde antaño dedicado al transporte de mineral y hoy día al yeso de Sorbas. También tenemos el puerto pesquero que nos abastece, entre otras delicias, con las gambas rojas de Garrucha.

El gran auge minero y económico del pueblo en el siglo XIX, llevó a que muchas familias ricas e influyentes se construyeran grandes mansiones. Las utilizaban como viviendas de verano, llegando a ser residencia de vicecónsules de diez países y conocerse el municipio como “la pequeña San Sebastián”.

Reflejo de esta riqueza también es el paseo marítimo, conocido como el paseo del Malecón. Durante este paseo podemos ver la deslumbrante y magnífica baranda de mármol blanco de Macael y un suelo de losas rojas y blancas.

La gamba roja de Garrucha

La gamba roja que se captura en Garrucha es uno de los mariscos más exquisitos de cuantos atesora el Mar Mediterráneo. Su zona de cría y reproducción está circunscrita al Levante Almeriense, más concretamente a la franja costera que queda frente a Garrucha.

La diferencia de esta gamba tiene mucho que ver con el caladero donde se pesca. Como gran parte del levante almeriense, el litoral garruchero se caracteriza por tener fondos profundos muy cerca de la costa. A menos de un kilómetro del puerto hay unos 200 metros de profundidad, que es el límite al que llega la luz bajo el agua. A 10 kilómetros de la costa la profundidad es de 1.000 metros y al final del trayecto del cañón, de más de 50 kilómetros, la profundidad alcanza los 2.400 metros.

Como explican los pescadores de la zona, este caladero acantilado supone un hábitat perfecto para la gamba roja debido a su relieve lleno de honduras. En Garrucha puedes capturar gamba roja a tres millas de la costa, mientras que en otros lugares del Mediterráneo español tienes que navegar hasta 14 millas.

Y si el relieve submarino es determinante, también lo son los fondos fangosos que permiten que la gamba roja se críe en Garrucha de manera espectacular. La temperatura del agua en Garrucha permite encontrarlas a unos 800 metros de profundidad en los meses cálidos y a unos 500 en los más fríos.

El resultado de todo este ecosistema es una gamba roja de calibre grande y con una carne dura y llena de sabor. Sus cabezas, para quienes disfrutamos de ese travieso chupeteo, son de una exquisitez e intensidad que condensa todo el mar en unos pocos centímetros.