LAGOS DE COVADONGA; lagos y lagunas naturales de España

25 octubre, 2013 at 8:38

 

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El Parque Nacional de los Picos de Europa se creó en 1918 como Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, siendo el primer Parque Nacional de España. En 1995 se amplió a los tres macizos que constituyen los Picos de Europa cambiando el primitivo nombre por el actual. También ha sido declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera.

Sus 65.000 Ha. lo convierten en uno de los mayores espacios protegidos de España, abarcando terrenos que administrativamente pertenecen a tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla-León.

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Su vasta extensión comprende en Asturias los territorios pertenecientes a los concejos de Amieva, Cangas de Onís, Onís, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja.

Su clima se caracteriza por la humedad y las constantes precipitaciones, un hecho que está determinado por su cercanía al mar (apenas 20 kilómetros) y la presencia de la nieve se acentúa durante los meses de invierno.

Los lagos forman parte del parque de Covadonga y están dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa en Asturias.

A unos pocos kilómetros más arriba del complejo de la basílica de Covadonga, a 1.100m de altitud, se encuentran dos lagos de origen glaciar; el Enol y más arriba el Ercina, ambos bellísimos. Existe un tercer lago, el Lago Bricial, que sólo tiene agua durante el deshielo, pero que también pertenece al conjunto.

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En ambos lagos pueden iniciarse paseos o rutas muy sencillas aptas para todos los niveles. Para aquellos que requieran repostar energías comiendo o bebiendo existen un par de establecimientos que ofrecen raciones, bocadillos, platos así como bebidas.

El lago Enol es el primero que uno se encuentra subiendo desde Covadonga, tiene una profundidad de 24m, ascendiendo unos pocos metros más uno se topa con el lago Ercina, algo más extenso y con más vegetación que el Enol pero mucho menos profundo (2m).

En las proximidades del Lago Ercina, en Buferrera, hasta 1979 se explotaron minas de hierro, manganeso y mercurio; es posible contemplar todavía los restos de estas explotaciones (hay un magnífico ejemplo de formación cárstica; un lapiaz que aparece de la nada).

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Desde los lagos de Covadonga se pueden iniciar numerosas rutas por los Picos de Europa; las que se dirigen a Vegaredonda, Vega de Ario y el Mirador de Ordiales son alguna de las más destacadas y de dificultad normal.

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EL SANTUARIO Y LA CUEVA SANTA

Camino a los Lagos de Covadonga, en Picos de Europa, en medio de las montañas del monte Auseva, aparece en medio de un mar verde la ermita Sata Cueva de Covadonga.

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La importancia de Covadonga en Asturias y en España, ha llevado al santuario a ser un símbolo, basado en la leyenda y en la historia de este lugar.

La historia nos cuenta que el ejército musulmán llego hasta estas tierras donde se habían refugiado un puñado de hombres que se negaban a vivir subyugados por el guerrero invasor. Dicen que un puñado de montañeses y cristianos refugiados en estas montañas y capitaneados por Don Pelayo se enfrento al ejército invasor enviado para aplastar la rebeldía de ese reducido grupo de astures.

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Las tropas musulmanas que avanzaban por el valle de Covadonga fueron atacadas desde las laderas y las alturas que dominan el valle. En la cabecera del valle y en mitad de una roca vertical hay una cueva donde dicen estaba refugiado Pelayo, desde allí ataco a las tropas sarracenas derrotándolas.

Dicen que las tropas en su retirada se internaron en los Picos de Europa a través de los Lagos de Covadonga, llegando al Cares, siendo diezmados poco a poco perdidos en esas abruptas montañas.

En la cueva (llamada la santa cueva) donde cuenta la leyenda que se refugió Don Pelayo hay una pequeña ermita que acoge a la Virgen de Covadonga, una cascada surge de dicha cueva y cae directamente en una gran poza.

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Junto a la ermita y sobre una pequeña colina que preside el valle se alza el Santuario de Covadonga, construido con una vistosa piedra rojiza que contrasta con el verde de sus praderas y bosques. Por las mañanas, cuando la niebla cubre el valle de Covadonga y los duendes juegan en el bosque, es fácil ver el Santuario de Covadonga flotando sobre la niebla, como si estuviera construido sobre el aire.

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Para rememorar aquella historia el Parque Nacional de los Picos de Europa ha señalizado un sendero que enlaza los Lagos de Covadonga con el Desfiladero del río Cares, parece que sigue el recorrido original que hizo el grueso del ejército musulmán en su retirada y atraviesa bellos parajes saliendo a medio camino entre Poncebos y Caín.

Cómo llegar

A 4km al este de Cangas de Onís hay una rotonda que indica claramente Covadonga por la carretera AS-262. Justo antes de llegar a la basílica hay una carretera estrecha que sube indicada como “Lagos”.

Actualmente, han entrado en funcionamiento unos autobuses lanzadera que pueden subir al visitante los lagos cómodamente desde un aparcamiento habilitado en las cercanías de Cangas de Onís.

Nota: Se recomienda precaución subiendo por la carretera a los lagos ya que hay mucho ganado suelto y no es infrecuente que vacas atraviesen sin previo aviso la carretera.

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POZOS DE LOS HUMOS; las cascadas más espectaculares de España

10 septiembre, 2013 at 11:11

CASCADA-Pozo de los Humos. Masueco, Salamanca

El Pozo de los Humos es una cascada en el cañón del río Uces, situado en la comarca de las Arribes del Duero, al noroeste de la provincia de Salamanca, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, España.

La granítica pared por la que fluye la cortina de agua tiene una caída libre de 50 metros, que al llegar abajo forma una nube de vapor que se eleva por todo el contorno siendo un espectáculo inolvidable que no tiene parangón en la península ibérica .

Esta cascada es uno de los lugares de mayor atractivo turístico dentro del Parque Natural de Arribes del Duero.

Maravillosa vista es el contemplar la caída desde más de cincuenta metros en vertical y en terreno rocoso del agua del afluente del Duero llamado el Uces, que se bifurca en este punto y da lugar a la creación por obra y gracia de la naturaleza de esta natural cascada (las cataratas de Niágara sólo la superan en dos metros ya que alcanzan los 52 metros).

Teniendo el Pozo de los Humos delante se ve cómo a su derecha aparece una nueva cascada, esta vez un leve hilo que se despeña y que recibe el nombre del Pozo de las Vacas.

Este espectáculo que ni siquiera escapó a la atención de D. Miguel de Unamuno que lo visitó quedando prendado de su belleza y plasmando la magnificencia con estas solemnes palabras “La Caída de esas aguas es una de las más hermosas que pueden verse en aquellos adustos tajos“ rebautizándose a consecuencia de tal distinción y con el nombramiento municipal de aquella senda por la de “la Senda de Unamuno”.

La mejor época para contemplar el espectáculo es desde diciembre hasta mayo ya que es cuando el agua cae con más ímpetu.

Siguiendo el cauce después del espectáculo vaporoso se llega al río Duero, a la frontera natural de este paraje entre España y Portugal. Unos metros más abajo otro espectáculo, esta vez obra del hombre: el embalse de Aldeadávila.

Después de la visita al Pozo merece la pena ir a comer a la ermita de Pereña; tiene unas vistas espectaculares de Portugal y del río Duero.

Cómo llegar

La visita del Pozo de los Humos se puede realizar tanto desde el municipio salmantino de Pereña (para ver la cascada de frente) como desde Masueco (para ver la cascada justo por encima).

Por la parte de Masueco se baja por la Senda de La Roblea que nos emboca a la coronación del nacimiento de la cascada , pudiendo transitar por la pasarela rústica que está construida para valientes, anclada con cierta temeridad en la roca para los más avezados. La bajada por la Cañada de Zarzalino que desciende al Pozo es también un reto para intrépidos.

Por la parte de Pereña bajamos por el sendero de Palla Rubia, aquí desembocamos hasta un pequeño estanque que se forma de la salpicaduras de tan angosta caída. En esta senda hemos dejado atrás una Cueva Natural que contiene pinturas rupestres.

La visita a la zona del paraje de Trincalino, llama a campistas que bajan aun otros doscientos metros en las laderas ribereñas, donde es famoso el espectáculo impresionante y poco visto de los cerezos en flor en el mes de Enero que con su microclima permite en pleno invierno temperaturas de más de treinta grados en los emboques del Duero. Ni los más viejos del lugar recuerdan estos parajes nevados, y no se recuerdan pasajes o leyendas que menciones ni siquiera una cuajada de granizos.

Naturaleza

Robles, enebros y castaños, olivos, endrinos y jarales contemplan al viajero y dan cobijo al jabalí, al lobo, al lince ibérico y a cabras montesas, así como cantidad de aves migratorias, tórtolas, palomas, gansos y gaviotas de río son vistas con frecuencia y se hospedan para siempre.

La Cigüeña negra anida en estos parajes y la majestuosidad del Buitre nos indica el punto a coronar en nuestro empeño en llegar al inigualable Pozo de los Humos. Los amantes de los pájaros pueden ver al águila, el milano, el abejaruco y el alimoche en su estado natural, la lechuza y el búho aurrucan al campista, anfibios, salamandras, ranas, reptiles y alacranes son frecuentes en la zona y se deben de guardar las debidas precauciones en las acampadas especialmente no se deben de levantar piedras para calzar las tiendas de campaña sin los correspondientes guantes de trabajo.

El granito enriquece la zona producto de las distintas erosiones que afloraron tan digno mineral del que lugareño hizo buen uso en la construcción de chozos, molinos, iglesias y candelas, con su procedencia datada del Paleozoico.

Los olivos milenarios guardan las historias y secretos de estas sendas que tantos pies han caminado, reclamada por los portugueses, defendidas por los ibéricos, han estado presentes en la memoria de los viajeros, dejando una huella indeleble en sus corazones que se van acumulando en el viento que persistente recuerda al senderista la grandiosidad de este marco único e incomparable..