POZOS DE LOS HUMOS; las cascadas más espectaculares de España

10 septiembre, 2013 at 11:11

CASCADA-Pozo de los Humos. Masueco, Salamanca

El Pozo de los Humos es una cascada en el cañón del río Uces, situado en la comarca de las Arribes del Duero, al noroeste de la provincia de Salamanca, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, España.

La granítica pared por la que fluye la cortina de agua tiene una caída libre de 50 metros, que al llegar abajo forma una nube de vapor que se eleva por todo el contorno siendo un espectáculo inolvidable que no tiene parangón en la península ibérica .

Esta cascada es uno de los lugares de mayor atractivo turístico dentro del Parque Natural de Arribes del Duero.

Maravillosa vista es el contemplar la caída desde más de cincuenta metros en vertical y en terreno rocoso del agua del afluente del Duero llamado el Uces, que se bifurca en este punto y da lugar a la creación por obra y gracia de la naturaleza de esta natural cascada (las cataratas de Niágara sólo la superan en dos metros ya que alcanzan los 52 metros).

Teniendo el Pozo de los Humos delante se ve cómo a su derecha aparece una nueva cascada, esta vez un leve hilo que se despeña y que recibe el nombre del Pozo de las Vacas.

Este espectáculo que ni siquiera escapó a la atención de D. Miguel de Unamuno que lo visitó quedando prendado de su belleza y plasmando la magnificencia con estas solemnes palabras “La Caída de esas aguas es una de las más hermosas que pueden verse en aquellos adustos tajos“ rebautizándose a consecuencia de tal distinción y con el nombramiento municipal de aquella senda por la de “la Senda de Unamuno”.

La mejor época para contemplar el espectáculo es desde diciembre hasta mayo ya que es cuando el agua cae con más ímpetu.

Siguiendo el cauce después del espectáculo vaporoso se llega al río Duero, a la frontera natural de este paraje entre España y Portugal. Unos metros más abajo otro espectáculo, esta vez obra del hombre: el embalse de Aldeadávila.

Después de la visita al Pozo merece la pena ir a comer a la ermita de Pereña; tiene unas vistas espectaculares de Portugal y del río Duero.

Cómo llegar

La visita del Pozo de los Humos se puede realizar tanto desde el municipio salmantino de Pereña (para ver la cascada de frente) como desde Masueco (para ver la cascada justo por encima).

Por la parte de Masueco se baja por la Senda de La Roblea que nos emboca a la coronación del nacimiento de la cascada , pudiendo transitar por la pasarela rústica que está construida para valientes, anclada con cierta temeridad en la roca para los más avezados. La bajada por la Cañada de Zarzalino que desciende al Pozo es también un reto para intrépidos.

Por la parte de Pereña bajamos por el sendero de Palla Rubia, aquí desembocamos hasta un pequeño estanque que se forma de la salpicaduras de tan angosta caída. En esta senda hemos dejado atrás una Cueva Natural que contiene pinturas rupestres.

La visita a la zona del paraje de Trincalino, llama a campistas que bajan aun otros doscientos metros en las laderas ribereñas, donde es famoso el espectáculo impresionante y poco visto de los cerezos en flor en el mes de Enero que con su microclima permite en pleno invierno temperaturas de más de treinta grados en los emboques del Duero. Ni los más viejos del lugar recuerdan estos parajes nevados, y no se recuerdan pasajes o leyendas que menciones ni siquiera una cuajada de granizos.

Naturaleza

Robles, enebros y castaños, olivos, endrinos y jarales contemplan al viajero y dan cobijo al jabalí, al lobo, al lince ibérico y a cabras montesas, así como cantidad de aves migratorias, tórtolas, palomas, gansos y gaviotas de río son vistas con frecuencia y se hospedan para siempre.

La Cigüeña negra anida en estos parajes y la majestuosidad del Buitre nos indica el punto a coronar en nuestro empeño en llegar al inigualable Pozo de los Humos. Los amantes de los pájaros pueden ver al águila, el milano, el abejaruco y el alimoche en su estado natural, la lechuza y el búho aurrucan al campista, anfibios, salamandras, ranas, reptiles y alacranes son frecuentes en la zona y se deben de guardar las debidas precauciones en las acampadas especialmente no se deben de levantar piedras para calzar las tiendas de campaña sin los correspondientes guantes de trabajo.

El granito enriquece la zona producto de las distintas erosiones que afloraron tan digno mineral del que lugareño hizo buen uso en la construcción de chozos, molinos, iglesias y candelas, con su procedencia datada del Paleozoico.

Los olivos milenarios guardan las historias y secretos de estas sendas que tantos pies han caminado, reclamada por los portugueses, defendidas por los ibéricos, han estado presentes en la memoria de los viajeros, dejando una huella indeleble en sus corazones que se van acumulando en el viento que persistente recuerda al senderista la grandiosidad de este marco único e incomparable..