MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA: monasterios y conventos con encanto

25 mayo, 2014 at 19:32

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

España cuenta con más de 800 monasterios y conventos repartidos por toda su geografía. Cada uno, según el momento de su construcción, corresponde a una época y a un estilo arquitectónico.

Todos tienen una especial trascendencia en la Historia de España dado su patronazgo real que propició el depósito de muchas y relevantes piezas artísticas, pero nosotros te vamos a enseñar los que nos parecen más especiales y con mayor encanto para conocer, tanto por su belleza como por su historia y relevancia.

El monasterio de San Juan de la Peña (en aragonés Sant Chuan d’a Penya), situado en Santa Cruz de la Serós, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón y forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es extremadamente singular.

camino santiago aragonés

Los orígenes del monasterio se remontan a la oscura alta Edad Media (siglo X), refugio de las comunidades cristianas asediadas por los musulmanes. Cubierta por una de esas enormes rocas, el monte Pano, se construyó el edificio original. El claustro exterior es una joya única del románico aragonés.

claustro exterior de san juan de la peña

El monasterio fue edificado en la cara norte de la Sierra de San Juan de la Peña. Dista de Jaca unos 20 kilómetros, y desde esta ciudad se accede por la carretera que hacia poniente sigue el curso del río Aragón por su margen izquierda, así como el Camino de Santiago. A unos diez kilómetros, un desvío bien señalizado nos encamina hacia Santa Cruz de la Serós y desde allí por serpenteante pista forestal asfaltada llegaremos al monasterio.

sierra de san juan de la peña

Merece la pena hacer un alto en un par de miradores que encontraremos en el ascenso por Santa Cruz de la Serós. Desde ellos, la vista del Pirineo, de la Peña Oroel tras la que se halla Jaca y del propio caserío de Santa Cruz, son realmente magníficas.

Las edificaciones conservadas, tan sólo una parte de las que existieron, son excelentes testimonios de las sucesivas formas artísticas en las diversas épocas en que este singular centro tuvo vida.

Tras destruirse a finales del siglo X el edificio original, fue refundado en el primer tercio del siglo XI por Sancho el Mayor de Navarra. En ese momento comenzó su época de esplendor, promovida por los primeros reyes aragoneses que dotaron al lugar de numerosos bienes, poder e influencia.

En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII; el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián. Además hay que reseñar otros edificios construidos en siglos posteriores, como el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.

iglesia prerromanica de san juan de la peña

Dos kilómetros más arriba está el monasterio nuevo, ha sido sometido a una profunda restauración para convertirlo en hospedería y espacio museístico.

el monasterio nuevo de san juan de la peña

Historia y Leyenda

Tras la entrada de Tarik en España y derrotado en 711 don Rodrigo en Guadalete, el ejército islámico avanzó con rapidez por la península ibérica. En el año 712, Acisclo, obispo de Huesca huyó de la misma ante el avance infiel, llevando consigo el Grial que San Lorenzo había hecho llegar a esa ciudad. Se refugió en una cueva-santuario en Yebra de Basa.

Y como él, muchos cristianos buscaron refugio en cuevas, permaneciendo bastantes de las mismas con santuarios rupestres hasta la actualidad.

¿Por qué San Juan de la Peña, una más entre las nombradas, llegó a ser lugar preferente en la consolidación del reino de Aragón?

Aquí es donde interviene la tradición o la leyenda. Se cuenta que a principios del siglo VIII, un noble joven de Zaragoza llamado Voto persiguiendo un ciervo cayó con su caballo por el acantilado de la sierra de la Peña. Habiéndose encomendado en su caída a San Juan, se posó el caballo con suavidad en una roca donde dejó sus cascos marcados. A partir de ese lugar siguió una senda que le condujo a la cueva en la que yacía el cuerpo del eremita Juan de Atarés. Su cabeza reposaba en una piedra en la que había la siguiente inscripción: «Ego Ioannes. Primus. In hoc loco, heremita, qui ab amorem Dei, hac ecclesiam fabricavi, in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic, requiesco, Amen«.

Volvió a Zaragoza y convenció con su relato a su hermano Félix para vender sus bienes, hacer limosna y luego retirarse como eremitas a la cueva de San Juan.

Ambos murieron allí y fueron sepultados junto al beato Juan de Atarés. Tras ellos, otros anacoretas mantuvieron habitado el lugar: Marcelo y Benedicto, entre otros. Hacia el año 858 García Jiménez, rey de Pamplona y Galindo II conde de Aragón favorecieron al pequeño eremitorio, haciéndose enterrar allí el rey pamplonés.

Pese a referencias algo nebulosas que hablan de cierta actividad en torno a San Juan de la Peña durante la novena centuria, lo cierto es que hay que esperar a principios del siglo X (año 920) para encontrar las primeras noticias documentales que hablan de una primigenia consagración del cenobio pinatense, convirtiéndose desde entonces en uno de los centros monásticos de referencia para los reyes navarros y aragoneses.

Abandonado probablemente durante los últimos años del siglo X, es durante la tercera década del XI cuando, bajo el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, el monasterio es de nuevo revitalizado con la introducción de la regla benedictina, siendo también ampliado en sus equipamientos. Sin embargo, uno de los momentos claves en el devenir histórico del cenobio pinatense es 1071, fecha en que el monarca Sancho Ramírez, amén de ampliar el monasterio con la erección de un segundo nivel, introduce por primera vez en la Península Ibérica el rito romano en perjuicio de la liturgia hispano visigoda hasta entonces imperante.

De este modo, el Monasterio de San Juan de la Peña se convirtió desde los años finales del siglo XI y durante todo el XII en una de las plazas de referencia para la monarquía aragonesa, desempeñando incluso la función de panteón real.

nichos de los nobles san juan de la peña

A partir de finales del siglo XII y sobre todo durante todo el XIII, el cenobio iniciaría un lento proceso de decadencia, justificado principalmente porque con las conquistas y el avance cristiano hacia el sur, el foco de influencia y de poder político se desplazó desde el abrupto Pirineo hacia el área del valle del Ebro, siendo por consiguiente cenobios como Veruela, Poblet, Rueda o Piedra los que pasarían a convertirse en los predilectos de los monarcas.

Así pues, toda la Baja Edad Media será para San Juan de la Peña un periodo de largo ostracismo, sobreviviendo y manteniéndose viva la comunidad monacal en condiciones de extrema humildad hasta que, en 1675, el más devastador incendio de cuantos consta que asolaron el monasterio, motivó el traslado de la comunidad a un nuevo cenobio barroco levantado unos cientos de metros más arriba, concretamente en la llamada Pradera de San Indalecio.

Tras la invasión francesa y, sobre todo, tras la Desamortización, ambos monasterios quedarían abandonados, siendo posteriormente declarados Monumento Nacional en 1923 y 1889 respectivamente, procediéndose a su restauración y adecuación para el turismo, existiendo en la actualidad un centro de interpretación, una hospedería e incluso un pequeño museo.

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LAGUNA NEGRA: lagos y lagunas naturales

14 enero, 2014 at 10:44

LAGUNA NEGRA

La Laguna Negra se encuentra en un impresionante circo glaciar en la sierra de los Picos de Urbión (Vinuesa, Soria), a más de 2.000 metros de altitud, rodeada de pinos centenarios y bellos hayedos.

Esta oscura, fascinante y enigmática laguna, envuelta en leyendas, forma uno de los parajes más bellos de la provincia.

Según cuentan las leyendas, la laguna Negra no tiene fondo. Llegan a decir que se comunica con el mar mediante cuevas y corrientes subterráneas. También dicen que hay un ser que vive en su fondo y que devora todo lo que cae en ella. La leyenda más extendida, en la que hace hincapié de la ausencia de fondo es la que escribió Machado en 1912, La tierra de Alvargonzález. La realidad es que su profundidad máxima no supera los 8 metros (algunas veces se dicen 10 y 12 metros).

El Pico Urbión con sus 2.229 metros de altitud es la máxima altura del parque, que se extiende por la vegas de los ríos Duero, y que nace cerca de la cumbre del Urbión, y Revinuesa.

La Negra, a 1700 metros de altura, es sólo una de las tres lagunas de origen glaciar, que forman el conjunto lagunar sobre las faldas del Urbión entre los municipios de Vinuesa y Covaleda. Las otras dos lagunas, la Larga y la Helada, se encuentran casi juntas, a mayor altitud. La razón de sus oscuras aguas se debe al reflejo sobre la superficie de las enormes rocas que la cercan.

La vegetación de la zona consta de diferentes especies de árboles, entre ellas está el haya, el roble albar, el abedul, el álamo temblón o el pino albar, que es el rey del territorio y forma grandes bosques llegando con sus raíces hasta la misma orilla de la laguna.

En la laguna abunda la trucha y el barbo, mientras que en tierra hay variedad de animales de todo tipo desde corzos y jabalíes, incluso algún lobo, hasta ciervos y zorros. Roedores y reptiles no faltan y águilas y buitres leonados anidan en el acantilado rocoso.

Ruta de Senderismo

Laguna negra_2

El acceso se realiza desde Vinuesa por la carretera de SO-830 que une esta localidad con Montenegro de Cameros. Cerca de Vinuesa hay letreros con indicaciones claras. Siguiendo la carretera que lleva al Puerto de Santa Inés se llega al parking para dejar el coche e  iniciar el recorrido. Hay que seguir a pie un sendero empinado hasta encontrar el cartel que indica la “Senda de la Laguna Negra”, a unos dos kilómetros aproximadamente. Durante la subida, rodeados de pinos centenarios y un bosque frondoso, se pueden observar los preciosos matices cromáticos que ofrece el entorno, en otoño, infinidad de colores verdes y rojos que tapizan las laderas, y en invierno, un espectacular manto blanco cubre todo el cerro.

Una vez allí hay distintos senderos, algunos no son muy complicados. El lugar es espectacular y se respira una paz especial, casi mágica, hay que tomarse unos minutos para contemplar la vista que se abre ante nuestros ojos. El camino que bordea la laguna es sencillo, se han habilitado pasarelas y miradores de madera para ello y, rodeando la orilla, hay otro mirador y varias cascadas.

Para disfrutar de un día en plena naturaleza sólo hay que ir bien calzado, abrigado, y sobre todo, seguir las indicaciones del itinerario.

Pueblo de Vinuesa

VINUESA

El pueblo de Vinuesa fue asentamiento celtíbero y posteriormente romano. Se trata del  típico pueblo de montaña de casas de piedra y calles empedradas, con un clima que es el propio de estas altitudes, con inviernos fríos y veranos suaves. Más vale llevar ropa de abrigo.

Es un pueblo bonito, tranquilo, rodeado de naturaleza, con cierto aire medieval y donde la ganadería y el turismo rural son las principales actividades económicas.

Paseando por sus calles podremos ver que todavía conserva parte de su patrimonio arquitectónico, en el casco antiguo hay bellos edificios y ricas casonas indianas. Destacan la iglesia de Nuestra Señora del Pino de estilo gótico renacentista, con varios retablos rococó del siglo XVIII,- si hay suerte el párroco puede convertirse en un narrador inesperado-, el palacio de D.Pedro de Neyla que se encuentra en perfecto estado, Don Pedro de Neyla, arzobispo de Palermo y obispo de Segovia levantó este palacio del siglo XVII, el palacio de los Vilueña, de 1754, un edificio de dos pisos y planta rectangular, ahora es una residencia de ancianos, la casa de los Ramos, un gran caserón con enorme balconada y la ermita de la Soledad construida entre 1560 y 1570, muy sencilla.

A las afueras del pueblo se conservan las ruinas del puente romano, está muy deteriorado y aparece y desaparece del fondo de las aguas dependiendo de la altitud de éstas.

No está de más hacer una visita al museo del Bosque de Vinuesa, allí podemos encontrar información y datos muy curiosos de la zona, vídeos explicativos, el rincón de la memoria, maquetas o el  bosque sensorial entre otras cosas.

Y luego a comer, hay riquísimos platos típicos de la zona, como caldereta o el cordero con setas. En el pueblo hay distintos establecimientos para pasar un buen fin de semana.

Vinuesa es un pueblo encantador que ofrece multitud de alternativas para disfrutar de la naturaleza en familia.

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SIERRA DE TRAMONTANA; atardeceres de ensueño

2 enero, 2014 at 17:16

SIERRA TRAMONTANA

La sierra de Tramontana (en catalán Serra de Tramuntana) es la principal sierra de las Islas Baleares y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La sierra está situada, paralela a la costa, en el noroeste de la isla de Mallorca de ahí su nombre, ya que la tramontana es el viento que llega de esa dirección.

La Sierra de Tramontana constituye la alineación montañosa más grande de Mallorca y el espacio natural más extenso, de gran valor ecológico. Tiene una longitud aproximada de 90 km, desde el cabo de Formentor en Pollença hasta el cabo de Sa Mola en Andratx, con una amplitud media de 15 km. En ella se hallan los tres grandes embalses de Mallorca: Cúber, el Gorg Blau y el militar para uso de la base del Puig Major, de menor tamaño.

La propiedad de la tierra está distribuida en grandes fincas, tradicionalmente en manos de la aristocracia mallorquina y familias acomodadas, aunque algunas fincas son de titularidad pública.

Una sucesión de montañas escarpadas y valles fértiles comunicados entre sí por barrancos. Además de la belleza de un paisaje que ya encandiló a artistas como Chopin, Unamuno, Anglada Camarasa o Camilo José Cela, en la Sierra de Tramontana también hallamos la principal reserva hidrológica de Mallorca.

Sus laderas escalonadas y sus cultivos en terraza son un ejemplo excepcional de aprovechamiento de los recursos naturales según los medios y conocimientos de cada época histórica. La red de gestión y distribución de agua que existe entre las distintas parcelas combina los sistemas de origen árabe con otros elementos como molinos y construcciones de piedra sin argamasa (puentes, muros, caminos…).

Su formación geológica, dominada por rocas calcáreas, convierte a esta sierra en la principal reserva hídrica de Mallorca. En cuanto a la vegetación, el encinar ocupa la parte baja de las montañas. De entre la fauna destacan las aves, muy especialmente la figura majestuosa del voltor negre (buitre negro), y es frecuente la presencia de la cabra, uno de los pocos mamíferos que han sobrevivido.

La costa está salpicada de torres y faros, construcciones de gran valor histórico. Entre las primeras destacan la de sa Calobra, la torre Picada, sa Pedrissa o la torre de sa Mola entre otras. Los faros más interesantes son los de Formentor, el de la Creu (en el puerto de Sóller) así como los dos existentes en la isla de Dragonera.

Uno de los principales valores de esta sierra es el paisaje. Existen varios miradores y puntos desde donde las vistas son espléndidas, como Ses Tres Creus, en Sóller, donde la panorámica es fantástica.

Desde esta sierra de pueden apreciar los mejores atardeceres del Mediterráneo; un espectáculo que no te puedes perder.

ALGUNOS DE SUS RINCONES QUE MERECE LA PENA VISITAR

1. Valldemossa

Valldemossa

Este encantador y tranquilo pueblo lo encontramos en un valle de la Sierra y está rodeado de manantiales y vegetación, especialmente de olivos y almendros. Sus estrechas y empinadas calles junto a la Cartuja, donde residió Chopín  y muchos otros huéspedes de la talla de Rubén Darío o Jovellanos, constituyen su principal atractivo. Es un lugar perfecto para pasear, relajarse y probar el famoso chocolate caliente acompañado de una buena coca de patata típica en alguno de sus  pintorescos bares.

2. Sóller

soller

Junto a su puerto, Sóller es famoso por sus huertos de naranjos, sus olivos milenarios y sobre todo, por el antiguo ferrocarril que enlaza la capital de la isla con el pueblo, además del tranvía que alarga el recorrido desde el pueblo hasta su puerto. Se trata de un tren eléctrico que se sigue conservando con la misma maquinaria y trayecto desde principios del siglo XX convirtiéndolo en el atractivo más curioso.

3. Banyalbufar y Estellencs

banyalfubar

Son dos pequeños y acogedores pueblos situados en mitad de la Sierra mirando al mar en un valle de fuertes pendientes con sus características casas y sus típicas calles empedradas, que hacen de un simple y pequeño pueblo un lugar perfecto para evadirse y soñar…

4. Pollensa

MIRADOR DE COLOMER

Pollensa, el puerto de Pollensa, Cala de San Vicente y Formentor constituyen de las zonas más hermosas del norte de la isla. La zona de Pollensa es una oportunidad para disfrutar de un paisaje de mar, montaña y cultura. El puerto conserva un largo paseo marítimo mientras que la Cala de San Vicente acoge un conjunto de calas con aguas cristalinas y un conjunto de cuevas prehistóricas. Formentor, por su parte, con su mirador del Colomer y su playa paradisíaca te permiten olvidarte de todo y disfrutar de la espectacular puesta de sol.

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CALA MACARELL; las calas más exóticas de España

28 noviembre, 2013 at 14:08

CALA MACARELLA, MENORCA

Menorca es conocida por el encanto de sus puertos, sus capitales, su gente y sus fiestas, pero sobre todo por sus paisajes, sus bellas calas y sus cuevas, sus acantilados y sus faros. Y también por su ambiente de paz, que nos permite disfrutar plenamente del contacto directo con la naturaleza junto a la familia o los amigos. Su patrimonio natural es reconocido como Reserva de la Biosfera desde 1993.

Uno de los mayores atractivos de Menorca son sus playas y sus calas, que con el buen tiempo, pueden ser la mejor receta de relajación sin tener que marchar tan lejos. Dentro de las playas menorquinas, cada una tiene su propia personalidad y su encanto particular, y sus características generales varían según su ubicación hacia el norte o hacia el sur de la isla.

La cala Macarell o Macarella se encuentra situada al sur, en el municipio de Ciutadella. La costa sur es famosa por sus espacios naturales paradisíacos, prácticamente vírgenes, que a pesar del crecimiento turístico se han mantenido sin urbanizar y se han conservado intactos. Las playas más renombradas son la Macarella y la Macarelleta y Cala en Turqueta.

cala-macarella-acantilados

Las calas de Menorca son unos de los lugares más bellos que se pueden visitar. El agua es increíblemente limpia y transparente y con la arena blanca crea unos tonos turquesa que son una delicia a la vista.

Quizás la foto más comercial y conocida de Menorca es aquella que muestra el escenario de la Macarella en toda su magnitud, con sus vivos colores y el contraste natural que ofrece el agua con los acantilados y los pinares que le hacen compañía. Por eso en los últimos tiempos y especialmente en temporada alta, la Macarella se llena de turistas y desaparece esa tranquilidad que esperamos recibir.

En la misma playa hay un chiringuito con capacidad para más de 100 personas, y a la hora de comer suele estar lleno. El principal problema de esta playa es que debido a su popularidad, a los parkings y a los servicios que tiene, está bastante masificada.

La Macarella se encuentra entre unos acantilados que le dan esa forma característica de U y está rodeada por frondosos pinos que dan sombra y embellecen aún más el paisaje. La arena es blanca y muy fina, lo que contrasta con el color de sus aguas. Quizás sea este su atractivo fundamental, el color turquesa de sus aguas, que casi parece un cuadro y relaja a la vista. En ese sentido, las postales muestran la verdadera esencia de la cala y el contraste cromático y natural tan agradable a los sentidos. Aunque las mejores vistas se tienen desde arriba, remontando sobre los acantilados.

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Como es muy fácil fondear en las aguas de la Macarella, se pueden ver numerosas embarcaciones. En Menorca también existe la posibilidad de alquilar embarcaciones y conocer la isla desde el mar, incluso hay calas a las que solo se tiene acceso por esta vía. En Macarella el agua es tan cristalina, que desde lo alto parece que las embarcaciones están como suspendidas en el aire, incluso pueden distinguirse sus sombras en contraste con el color turquesa de la cala.

Cómo Llegar

Para llegar solamente hace falta tomar el Camí de Sant Joan de Missa desde Ciutadella y seguir los carteles que se ven en la carretera. El trayecto desde Ciutadella hasta Macarella puede llevarte unos 20-25 minutos en coche, y algo más de 1 hora en bici. Se trata del mismo camino que hay que coger para ir a Son Saura o a Cala en Turqueta. Al llegar a la playa, hay dos parkings. El primero está situado a unos 900 metros (15 min. a pie) y es gratuito, el segundo está a unos 300 metros (5 min. a pie) y es de pago.

La Macarelleta

En la misma bahía y a la derecha de la Macarella, se sitúa la Macarelleta, que es como una versión en pequeño de la primera. Siempre se dice que son como dos hermanas, la mayor y la menor. Podéis caminar de una a la otra en menos de 10 minutos.

cala-macarelleta

Además, a la Macarelleta solo se puede acceder por la Macarella, pasando entre los bosques de pinos que se sitúan a la derecha de la playa y remontando los acantilados. Hay una parte donde hay unas escaleras talladas en la misma piedra y se abre el sendero hacia la Macarelleta, que en algunos tramos está protegido por unas barandillas.

Desde aquí se pueden observar mejor las cuevas que hay en esta zona, aunque no se puede acceder a ellas porque están cerradas con unas rejas metálicas. Estas cuevas fueron utilizadas antiguamente como necrópolis, también fueron usadas por los militares durante la Guerra Civil y sirvieron de refugio a los hippies.

cala-macarelleta-cuevas

Al llegar a la parte más alta del acantilado se puede ver la unión entre las dos calas y es en este punto donde sus aguas lucen una tonalidad más turquesa. Vale la pena hacer un alto en el camino, para hacer fotos, grabar vídeos o simplemente disfrutar de la panorámica. En este caso el artista que nos seduce y nos relaja con sus obras, es la propia naturaleza.

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