CASTRO DE BORNEIRO: ruta parques arqueológicos de España

16 febrero, 2017 at 19:16

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Conocido también como A Cidá o Cibdá (ciudad en castellano antiguo), el Castro de Borneiro se sitúa en el municipio de Cabana de Bergantiños (La Coruña, Galicia), y es un claro ejemplo de la cultura castreña de finales de la Edad del Hierro.

El Castro de Borneiro es un asentamiento habitado entre el siglo VI a. C. y el I d. C.  Está situado en una elevación del terreno de unos 212 metros de altitud, y desde el cual se puede controlar el territorio que lo rodea, sobre todo la desembocadura del Río Anllóns y la Ría de Corme Laxe.

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Foto de Marcos Rodriguez

Descubierto en 1924, ya se empezó a excavar en 1932. Los trabajos duraron poco y se reanudaron en los años 70. A partir de 1980 se inició una tercera y más larga etapa de trabajos arqueológicos, durante 11 años. Este castro fue el primer castro de Galicia en ser datado con el método del Carbono 14.

Origen e Historia

Los castros son poblados fortificados de forma oval o circular situados, fundamentalmente, en zonas elevadas.

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El origen de estos asentamientos se remonta a la Edad del Bronce (s. VIII a.C.), pero será en la Edad de Hierro cuando alcancen su mayor desarrollo y adopten un carácter más defensivo y consistente con la  utilización de la piedra para la construcción.

Con la llegada de los romanos (s. I d.C.) estos pueblos del Noroeste son abandonados o van sufriendo transformaciones.

Los habitantes del castro vivían de la agricultura y la ganadería. Seguramente también se practicaba la caza y la recolección de frutos, además de la pesca y el marisqueo.

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El castro estaba habitado por un conjunto de familias en el que se puede deducir que los hombres dispondrían de los bienes muebles (ganado, botines de guerra, joyas) y las mujeres de los inmuebles (la propiedad y trabajo de la tierra) heredados por línea materna. Los restos arqueológicos no indican la existencia de jefes, sólo se sabe que se respetaba el rango y la edad de las personas.

Arquitectura

Las construcciones encontradas en el conjunto, excavadas en la actualidad las tres cuartas partes de la superficie y un total de 36 construcciones, son de planta predominantemente redondeada y de tipo doméstico.

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El conjunto (de 90 por 55 metros) está rodeado en todo su perímetro por un foso y dos muros defensivos, a excepción del lado este, donde la pendiente brusca de la ladera actúa como defensa natural.

Además del recinto principal existe una zona conocida como Barrio Extramuros en el lado este, coincidiendo con la entrada al castro. Este segundo conjunto está formado por una gran vivienda ovalada, dos fuentes con desagüe y un horno circular que en su momento debió de estar cubierto por una bóveda.

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Las viviendas son circulares o cuadrangulares con las esquinas redondeadas, destacando por su gran tamaño en comparación con otros yacimientos.

En las proximidades de este enclave tienes una ruta de molinos denominada Ruta do Rego dos Muiños. Y a pocos kilómetros también puedes visitar el Dolmen de Dombate.

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El día 24 de Julio se celebra el “Castro Animado” y se puede disfrutar de teatro, artesanía, juegos, gastronomía, música, baile…

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CASTILLO DE BURGALIMAR: ruta de castillos medievales

27 noviembre, 2020 at 11:59

El Castillo de Burgalimar (Bury al-Hamma, “Castillo de los Baños”) es una fortaleza omeya del siglo X, construida sobre un pequeño cerro que domina la localidad de Baños de la Encina (Jaén). El castillo está considerado como el más antiguo en pie de España y el segundo de Europa.

Esta fortaleza califal fue mandada levantar por el califa cordobés Al-Hakam II, hijo y sucesor de Abderramán III, y finalizada en el año 968 d.C.

Hoy podemos ver en el Castillo de Burgalimar, el conjunto fortificado que mejor se conserva del Califato de Córdoba. Un excelente ejemplo de fortaleza de su época. A su vez, es uno de los castillos árabes que mejor se conservan en España. Por sus valores históricos y artísticos está declarado Monumento Nacional desde 1931, y Bien de Interés Cultural.

Desde 1969 tiene el privilegio de ondear en su torre del homenaje la bandera azul coronada de estrellas del Consejo de Europa, privilegio otorgado con motivo de la celebración del milenio de la construcción del castillo, y del que sólo dos castillos europeos tienen este privilegio, el de Baños de la Encina y el de Florencia en Nápoles.

Las visitas se reparten en distintos horarios, por lo que esto no es un problema, y cuentan con alternativa guiada. Cerca quedan Bailén, Montoro, Linares, Baeza, Úbeda o Andújar. Precisamente la sierra que comparte nombre con la última localidad o Despeñaperros son parques naturales cercanos notables.

Origen e Historia del Castillo de Burgalimar

Baños de la Encina tuvo asentamientos humanos desde la Edad del Cobre, como se desprende de los yacimientos arqueológicos que hay en el interior del recinto amurallado.

En el castillo se ha encontrado un epitafio sepulcral que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y una lápida fundacional, en la que puede leerse:

“Mandó edificar esta fortaleza el siervo De Dios Alhacam Almostánsir bilá Emir Almuminín, cuya vida Dios guarde.

Medió su cliente y gobernador militar suyo Maysur Benalhacam.

Acabóse, mediante el poder de Dios y de su ayuda.

Y esto fué en el mes de Ramadán del año trescientos cincuenta y siete.”

La fecha que aparece en la inscripción se corresponde con el año 357 después de la Hégira del calendario musulmán, por lo tanto se trata del año 968 del calendario cristiano.

La fortaleza se levantó como pieza estratégica para defender y proteger el camino de Cordoba al puerto de Muradal, hoy Almuradiel o a Despeñaperros. Los almohades reforzaron las defensas levantando un doble cerco de murallas para resistir el acoso cristiano que este castillo árabe, como otros del valle del Guadalquivir, sufrió en los siglos XI y XII.

El castillo fue conquistado por Alfonso VII en 1147, aunque, tras su muerte, volvió a manos de los musulmanes. De nuevo, en 1189, sería tomada la fortaleza de Baños de la Encina, aunque también de forma efímera, por las tropas de Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León.

En el año 1212, después de la batalla de las Navas de Tolosa, es conquistado de nuevo por los reyes Alfonso VIII, Pedro I de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra, sin embargo la conquista definitiva fue realizada por Fernando III en 1225, incorporándola a la ciudad de Baeza.

El castillo de Baños de la Encina es también conocido con el nombre de “la fortaleza de los siete reyes”, pues por ella pasaron en diferentes épocas, Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VII, Fernando III y Fernando el Católico.

En la segunda mitad del siglo XV, la villa y su castillo tuvieron gran importancia durante los enfrentamientos entre los partidarios de Enrique IV y los del Marqués de Villena y don Pedro Girón, primer señor de Utrera y Osuna, que pretendió casarse con la que sería más tarde reina de Castilla, doña Isabel la Católica.

Durante la guerra de la independencia el castillo sufrió las consecuencias de su ocupación  y desde entonces hasta 1828, el patio del castillo serviría de cementerio parroquial.

Características del Castillo de Burgalimar

El castillo ocupa la cumbre de un monte con una forma elíptica y está construido en tabiyya o tapial rojizo, material típicamente árabe realizado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares, lo que evidencia su originaria función eminentemente militar, destinado al acuartelamiento de las tropas beréberes alistadas para las campañas anuales contra los cristianos, cuyo lugar de concentración final, ya en la frontera, era la fortaleza de Gormaz (Soria).

Dispone de catorce torreones rectangulares y uno pentagonal, que adopta esta forma por la necesidad de adecuarse al quiebro que realiza la muralla en esta zona. Las torres apenas sobresalen de la silueta de la muralla.

 

Sobre una de las torres originales se introdujo la principal modificación cristiana, la Torre de Homenaje, también conocida como Almena Gorda, de la que carecen los castillos musulmanes fue construida en el siglo XV. La torre, de estilo gótico, está construida en mampostería irregular y tiene forma semicilíndrica al exterior, está estructurada en dos cuerpos cubiertos por bóveda de cañón apuntada y esquinas exteriores redondeadas para eludir los efectos de la artillería. La torre no mira hacia la campiña sino hacia el interior de la población para su control e intimidación, lo que indica su transformación con el discurrir de los años en un edificio señorial.

Al gran patio de armas se accede por una puerta que mira al este y que se abre entre dos grandes torres que la defienden. Está cubierta por un gran arco de herradura y protegida por un gran matacán que la reforma realizada durante la restauración ha ocultado.

En su patio interior se contempla un aljibe dividido en dos naves separadas por pilares y cubierto por una bóveda de medio cañón. Igualmente, se observa la otra modificación de la época cristiana: la construcción de un alcazarejo mediante la creación de una muralla interior compuesta por un poderoso torreón circular, del que hoy sólo se conserva la base, y dos lienzos que unían ésta con los muros laterales, de los que hoy sólo queda parte de uno de ellos.

El castillo de Baños de la Encina dispone de dos accesos, uno en cada frente. En el noroccidental se abre un postigo de poca altura, sólo para el paso de personas, del que había que descolgar alguna escalera de mano para salir y entrar. La puerta principal está en el frente opuesto, hacia el sureste, es recta, flanqueada por las dos torres más apretadas del castillo, con las que forma unidad. Se abría hacia el exterior con un gran arco de medio punto, actualmente de herradura, a modo de hornacina, de dovelas con despiece radial.


LA CALETA DE CÁDIZ: atardeceres de ensueño

30 octubre, 2020 at 11:42

La Caleta, playa de la ciudad de Cádiz ubicada en el centro histórico, cobra importancia cuando el sol comienza a deslizarse por debajo del horizonte. Nadie se puede cansar de admirar un espectáculo de este calibre, que se produce en cualquier época del año.

La Caleta tiene algo mágico. Aquí se respira la esencia gaditana más pura, pues que esté enclavada en el barrio de La Viña tiene mucho que ver. La Caleta es amor a primera vista; contemplar aquí un atardecer es un recuerdo que se queda grabado para toda la vida.

La Caleta es una pequeña playa de 400 metros de largo. Debido a que tiene una barrera natural de piedras, las olas chocan con ellas y por lo tanto, la marea siempre está muy tranquila.

La playa del casco antiguo de Cádiz no entiende de estaciones, y sus arenas siempre albergan a gaditanos y extranjeros. Refugiada entre dos castillos, el de San Sebastián y el de Santa Catalina, las barcas balanceadas por la mar, producen destellos que la hacen brillar. Disfrutar de un entorno familiar, descansar a la sombra de un antiguo balneario, pasear por un camino de rocas y disfrutar de la esencia de Cádiz, son algunas de las actividades que se puede hacer en la playa de La Caleta.

El balneario (1926), llamado el balneario de Nuestra Señora de la Palma y el Real, es un antiguo balneario declarado Bien de Interés Cultural donde los gaditanos se cambiaban antes de bajar a la playa. Un elegante edificio blanco, terminando en las alturas con unos bulbos blancos que recuerda al estilo árabe. Sin duda, es un gran símbolo de la Caleta. Este balneario es hoy en día el Centro de Arqueología Acuática.

El paseo que da acceso al castillo de San Sebastián, divide la playa en dos tramos, quedando al sur una pequeña lengua de arena que también es aprovechada para tomar el sol y disfrutar del baño en piscinas naturales de piedra.

Origen e historia de la Caleta

La mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz se encuentra en los alrededores de la playa de La Caleta, entre el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz.

Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kotinoussa.

Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, procedentes tanto de hallazgos casuales como de prospecciones arqueológicas, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Así mismo, en los textos clásicos se hace referencia a la existencia en esta zona de la ciudad de dos templos de gran importancia: El primero de ellos dedicado a la Diosa Astarté  en la Punta del Nao (hoy en día un arrecife sumergido frente al Castillo de Santa Catalina) y el segundo dedicado a Baal Hammon o Kronos, en el islote que ocupa actualmente el Castillo de San Sebastián.

La existencia de ambos templos se encuentra respaldada por el descubrimiento de algunas piezas de enorme importancia, como el Gran Thymiaterion (quemaperfumes fechado en los siglos VII-VI a.C), objetos votivos, estatuillas de terracota y el capitel protoeólico de volutas, entre otros objetos de gran valor histórico que pueden contemplarse todos ellos en la Sala Fenicia del Museo de Cádiz.

Toda la zona se constituía además como punto destacado de intercambio comercial de extraordinaria vitalidad e importancia debido a su fondeadero. Un puerto natural entre las islas de Erytheia y Kotinoussa dónde las naves fenicias arribaban trayendo hasta Gadir todo tipo de mercancías procedentes de la cuenca mediterránea, y desde dónde partían con las materias primas y productos elaborados de la colonia, en especial sus apreciadas salazones.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN (s.XVIII)

El castillo de San Sebastián, declarado Bien de Interés Cultural, fue construido sobre una pequeña isla donde según la tradición estuvo el templo de Kronos, posteriormente una torre-atalaya musulmana y una ermita veneciana del siglo XV, que tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI fueron reconstruidos dando lugar  al castillo a partir de 1706.

De planta irregular con nueve lados, y dotada de parapetos, cañoneras, dos fosos de agua y puentes levadizos, protegía el frente norte de la ciudad desde su posición, controlando la entrada de la Caleta y el paso de buques por el canalizo Sur de la Bahía de Cádiz. Cabe señalar que a lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar.

Destaca en la fortificación el Faro construido en 1908 sobre la base de la antigua torre-atalaya musulmana, que mide 41 m sobre el nivel del mar, siendo el segundo faro eléctrico de España.

CASTILLO DE SANTA CATALINA (s.XVI)

Utilizado como centro turístico multiusos (visitas, conciertos y exposiciones), fue declarado Bien de interés cultural.

El castillo fue ordenado construir por el rey Felipe II en 1598, tras el asalto inglés a la ciudad. Obra de ingeniería militar y planta pentagonal, presenta un frente amurallado marino de tres puntas, y un frente amurallado terrestre con dos semi-baluartes, puerta de acceso y foso con puente estable y levadizo.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar. Destaca en la fortificación la capilla y sacristía construida en 1693, en el reinado de Carlos II.


CASTILLO DE LORCA: ruta de castillos medievales

13 marzo, 2020 at 14:15

 

El Castillo de Lorca (Murcia) es una fortaleza de origen árabe, aunque con el paso del tiempo se ha convertido en símbolo de la arquitectura defensiva de frontera de la época medieval.

Esta fortaleza fue construida entre los siglos IX y XV, y está declarada Bien de Interés Cultural y es Monumento Nacional.

El castillo se encuentra situado sobre un cerro, en una posición estratégica, desde el que se contempla todo el Valle del Guadalentín. La forma del castillo es alargada y su planta es poligonal. Uno de los aspectos más representativos de esta construcción son sus torres: la torre del Espolón y la torre Alfonsina.

El Castillo de Lorca es la seña de identidad de la ciudad, símbolo de poder y de la lucha incesante entre el reino nazarí de Granada y la Corona de Castilla. Comprende una serie de estructuras defensivas que, durante la Edad Media, convirtieron a la ciudad y a su fortaleza en un punto inexpugnable del sureste peninsular. Estuvo en uso hasta bien entrado el S. XVI y durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se volvió a utilizar como lugar de refugio y defensa.

En la actualidad se utiliza como espacio temático donde se realizan visitas guiadas y actividades extraordinarias durante todo el año. Se realizan muchas veces visitas nocturnas en verano y en ocasiones algún concierto ha llenado el Castillo de música.

En este espacio, podrás conocer escenarios tan emblemáticos como las murallas, las caballerizas, los aljibes, las torres o los restos arqueológicos de la Sinagoga Judía del S. XV.

Desde la Plaza del Ayuntamiento de Lorca (o Plaza de España) existe una ruta peatonal señalizada de subida al Castillo a través del Barrio de Santa María. Existe otra alternativa para acceder al Castillo desde la ciudad de Lorca siguiendo la carretera de Los Pilones.

La ciudad de Lorca

Declarada conjunto histórico-artístico en 1964, Lorca es denominada la “ciudad barroca” por el importante legado monumental perteneciente a este estilo que alberga su centro histórico.

Desde el Paleolítico hasta la romanización, en la villa de Lorca han confluido una gran diversidad de culturas y de colonizaciones, de la que son muestra los numerosos yacimientos arqueológicos, la Columna Miliaria de época romana, la Torre del Espolón o la Torre Alfonsina, entre otros.

También son reseñables el Porche de San Antonio, puerta del antiguo recinto amurallado que guardaba la ciudad, del siglo X; las iglesias y conventos de diferentes épocas y estilos; y los palacios y casas señoriales del barroco, como el palacio de Guevara, el de los Condes de San Julián o la casa de los Mula.

Como parte de la arquitectura popular hay que citar las construcciones que se alzan en las calles adoquinadas que flanquean la plaza de España, como la Zapatería y la Cava.

A través de la iniciativa “Lorca, Taller del Tiempo”, pensada para potenciar el patrimonio histórico y artístico de la ciudad, el visitante puede, por ejemplo, apuntarse a rutas turísticas que incluyen la entrada a un tren turístico, a monumentos como la Fortaleza del Sol y el Palacio de Guevara y a museos como el Arqueológico o los de los Bordados del Paso Blanco y el Paso Azul. Estos dos últimos están relacionados con los principales tesoros de las hermandades que organizan la famosa Semana Santa de esta localidad.

La Semana Santa de Lorca es la fiesta más importante de este municipio y está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

COLEGIATA SAN PATRICIO

La Colegiata de San Patricio es uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Data del siglo XVI-XVIII, con su estilo renacentista y barroco completa la estampa junto al ayuntamiento, la plaza España y los juzgados de la ciudad. Está situada en el centro del casco antiguo.

PLAYAS DE LORCA

Lorca cuenta con una franja de litoral de unos ocho kilómetros, el aspecto virgen e intacto de estas playas le dan un toque especial y encantador. Cabe destacar la de Calnegre, una bonita playa con un paisaje inmejorable y especial para disfrutarla con la familia, amigos, pareja…

LA JUDERIA DE LORCA

En 2003 comenzaron las excavaciones en los alrededores del castillo y se descubrió la judería y la sinagoga. Se trata de un hallazgo muy importante para la religión judía puesto que se trata de una sinagoga muy bien conservada y se distinguen perfectamente todas las partes de este edificio del siglo XV.

La judería cuenta con 12 casas, además de la sinagoga, que nos permiten averiguar y conocer las costumbres y la historia de esta cultura un poco mejor. Se han encontrado vajillas, utensilios, lámparas, monedas… y toda clase de objetos que nos desvelan un poco más cómo era la vida allí en aquellos tiempos.


LA NAVA: ruta del jamón ibérico de Jabugo

11 diciembre, 2018 at 15:39

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La gastronomía de Huelva es simplemente única y el Jamón Ibérico de su Sierra, el Jamón de Jabugo, es un verdadero manjar.

La ruta del jamón ibérico de Jabugo comprende los 31 municipios integrados en la zona de elaboración y maduración de la DOP Jamón de Huelva en las comarcas de Sierra de Aracena y Picos de Aroche y de Cuencas Mineras. Gran parte del territorio es Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera. En él se crían los cerdos ibéricos con los que se elaboran los reconocidos jamones de Jabugo.

Hoy te invitamos a conocer La Nava, situado en el Valle del río Múrtigas (Huelva), rodeado de altos montes en el centro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche.

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Además de su paisaje y medio natural es interesante visitar la Iglesia de Ntra. Sra. de Gracia, catalogada como Bien de Interés Cultural; los restos de la calzada romana y las presas o azudes del Múrtigas.

Como en todos los pueblos de la Sierra, La Nava tiene platos autóctonos de la localidad y de los que sus mujeres se sienten orgullosas: cocido de gurumelos, bollo de papas, picadillo de asadura, gazpacho de invierno, caldillo, olla de coles… Entre los postres se encuentran los orejones, dulces de castañas, compota de membrillo, melocotones embotellados, etc.

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En La Nava existe una festividad de una gran carga simbólica e histórica: la Fiesta del Melocotón de La Nava, que se celebra los días 24 y 25 de agosto. Se trata de un festejo eminentemente popular, enraizado en el esfuerzo de los navinos en los campos que riega el río Múrtigas y que tradicionalmente ha producido los mejores melocotones de la provincia de Huelva.

Por otro lado, en La Nava se celebra la Romería de las Virtudes, el cuarto fin de semana del mes de Mayo, siendo la romería más antigua de la provincia de Huelva y quizás de Andalucía Occidental (de finales del siglo XIII).

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Historia de La Nava

Desde tiempos muy remotos, el valle del Múrtigas ha atraído a numerosos pueblos por la riqueza que les proporcionaba sus tierras; primero como lugar de caza y cuando se hicieron sedentarios, como tierras de cultivo y de explotaciones mineras.

Varios son los yacimientos arqueológicos que atestiguan el paso por el término de La Nava de los diferentes pueblos que lo han habitado. De estos yacimientos podemos destacar tres de gran importancia: Papatortas (necrópolis en cistas del III milenio a.C.), Valdegalaroza, (necrópolis del II milenio a.C.) y el mejor de todos, que es la Sierra de la Algaba.

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Se han encontrado restos que denotan la presencia de los Turdetanos, hacia el 500 a.C., que practicaron actividades agropecuarias y mineras. Existe la leyenda de que el caudillo Viriato tenía en este poblado una de sus defensas frente a los ejércitos de Roma.

Los romanos explotaron la zona minera de las que extraían hierro, cobre y plata, edificando una villa en el lugar de la Ermita de las Virtudes, donde se han hallado restos de monedas, cerámica, tumbas y un pedestal en mármol blanco del siglo I.

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Los árabes hicieron resurgir la zona, edificando viviendas con molinos, represas y acequias para la agricultura.

La conquista cristiana fue realizada por el rey portugués Sancho II entre el año 1230 y 1235, ayudado por la Orden del Hospital, hasta que en el año 1255 pasa a la corona de Castilla.

En 1.261 se otorga la parroquia de la villa de La Nava a la vicaría de Almonaster, siendo este el primer documento en el que aparece el nombre de La Nava como una villa perteneciente al reino de Sevilla.

El siglo XIV fue muy duro para la vida de La Nava, la epidemia de peste de 1311 consiguió despoblar la villa, no volviéndose a ser habitada hasta 1341.

Las guerras con Portugal harán que hacia 1476, La Nava quede destruida, por lo que la reina Isabel I concede la exención de tributos para ayudar a la recuperación del pueblo.

La vida continúa con sus avatares en el pueblo hasta 1811 que es ocupado por las tropas francesas el 10 de Abril, robando el pan y la comida que estaba preparada para los pobres y matando a su alcalde.

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El final del siglo XIX supuso para La Nava un periodo de prosperidad, pues se comenzaron a trabajar varias de las 86 minas que existen en el término.

La población de La Nava pasó de 782 habitantes en 1950 a tener 1040 en el año 1960; todo este incremento de población vino a consecuencia de la puesta en explotación de la mina María luisa, pero al parar la extracción de mineral en la década de los 70, la emigración fue la única salida para la población.

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