CABO ROCHE: atardeceres de ensueño

7 septiembre, 2021 at 12:30

El Cabo Roche, entre Conil de la Frontera y Chiclana, se encuentra en uno de los mejores arenales de Cádiz en medio de acantilados, pinares y calas que permiten observar uno de los atardeceres más increíbles de Andalucía.

El cabo toma su nombre del cercano poblado de Roche, y la desembocadura del Río Roche, donde el litoral forma un entrante perteneciente a Conil de la Frontera. Está situado en el punto donde el Océano Atlántico se junta con el Mediterráneo, en la zona del Estrecho, bastante cerca del Cabo de Trafalgar.

En este cabo destaca la torre del faro de Roche, tras el telón de fondo del puerto de Conil, donde cientos de anclas esperan en fila para ser utilizadas en la pesca tradicional para el atún de almadraba.

El Faro de Roche o Torre de Roche es una construcción militar del siglo XVI que desde los años 1980 se utiliza como faro. Lo construyeron dentro de un sistema de vigilancia costera a petición de Felipe II quien quería defender las costas de los piratas berberiscos. En cada torre había uno o varios hombres que hacía de guardia y daban la alarma mediante fuegos o ahumados. Tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX la Torre de Roche quedó en desuso y casi abandonada hasta que en 1986 la convirtieron en faro. Hoy en día es uno de los faros más destacados de esta parte de la costa gaditana junto al de Los Caños de Meca.

Otro de los grandes elementos que ver en Roche, son las calas casi vírgenes que protegen sus acantilados. Desde el final de la playa hasta el cabo se despliegan varias de ellas. En general están protegidas del viento de levante por las elevaciones rocosas que las rodean. Conviene estar atento a las mareas si se pretende acudir a ellas, ya que si esta es alta pueden llegar a desaparecer. Por tanto, preguntar a los lugareños es siempre una buena alternativa.

CALA ENCENDIDA Y CALA DEL ÁSPERO

Vecinas, son las calas de Roche más cercanas a la playa principal. La primera, Cala Encendida, recibe su denominación del rojo de sus piedras. Mientras tanto, a la Cala del Áspero se puede llegar desde la anterior a través de un camino. Ambas tienen un acceso muy fácil, a pie, desde varios hoteles o la urbanización.

CALA DEL PATO Y CALA DEL FRAILECILLO

La primera de esta dupla es una de las más protegidas de todas las Calas de Roche. De esta forma, evita que el levante arruine las estancias playeras. Además, en los meses de menor afluencia turística suelen acudir a ella naturistas. Por su parte, la Cala del Frailecillo es muy usada por los lugareños pese a su pequeño tamaño. Las dos se encuentran a medio camino, aproximadamente, del cabo.

CALA DEL TÍO JUAN MEDICA Y CALA DEL FARO

Al ser las más cercanas al cabo de Roche, el desgaste del mar se nota en ellas de forma más notoria que en las anteriores. El mayor relieve de sus acantilados también supone una mayor protección. Sin embargo, especialmente en el caso de la Cala del Faro, hay que asegurarse de que la subida de la marea no juegue una mala pasada.

Ruta por los acantilados y dunas del Cabo Roche

Esta ruta consiste en un paseo por los acantilados y dunas del Cabo Roche, donde podréis caminar en una zona del litoral entre dunas, ver el Faro de Roche o avistar las aves llamadas Espátulas Comunes que pasan por el corredor del Cabo de Roche y la Playa de la Barrosa.

Es una ruta circular que comienza desde La Playa de la Barrosa partiendo de la zona de dunas, caminando por la orilla donde encontraremos algunos chiringuitos y restaurantes, y algunas escaleras de entrada y salida. Allí encontraremos algunos puntos para disfrutar de las vistas, en los alrededores de la llamada Torre del Puerco.

Más adelante encontraremos la playa de Roche una zona más agreste, para después subir a la Punta del Frailecillo. Por allí podemos visitar la zona de los acantilados y las calas de Roche, llegando al faro. Más abajo, podemos ver la Lonja de Conil en el puerto de la Almadraba, donde los pesqueros faenan y entregan sus pescados.


LA CALETA DE CÁDIZ: atardeceres de ensueño

30 octubre, 2020 at 11:42

La Caleta, playa de la ciudad de Cádiz ubicada en el centro histórico, cobra importancia cuando el sol comienza a deslizarse por debajo del horizonte. Nadie se puede cansar de admirar un espectáculo de este calibre, que se produce en cualquier época del año.

La Caleta tiene algo mágico. Aquí se respira la esencia gaditana más pura, pues que esté enclavada en el barrio de La Viña tiene mucho que ver. La Caleta es amor a primera vista; contemplar aquí un atardecer es un recuerdo que se queda grabado para toda la vida.

La Caleta es una pequeña playa de 400 metros de largo. Debido a que tiene una barrera natural de piedras, las olas chocan con ellas y por lo tanto, la marea siempre está muy tranquila.

La playa del casco antiguo de Cádiz no entiende de estaciones, y sus arenas siempre albergan a gaditanos y extranjeros. Refugiada entre dos castillos, el de San Sebastián y el de Santa Catalina, las barcas balanceadas por la mar, producen destellos que la hacen brillar. Disfrutar de un entorno familiar, descansar a la sombra de un antiguo balneario, pasear por un camino de rocas y disfrutar de la esencia de Cádiz, son algunas de las actividades que se puede hacer en la playa de La Caleta.

El balneario (1926), llamado el balneario de Nuestra Señora de la Palma y el Real, es un antiguo balneario declarado Bien de Interés Cultural donde los gaditanos se cambiaban antes de bajar a la playa. Un elegante edificio blanco, terminando en las alturas con unos bulbos blancos que recuerda al estilo árabe. Sin duda, es un gran símbolo de la Caleta. Este balneario es hoy en día el Centro de Arqueología Acuática.

El paseo que da acceso al castillo de San Sebastián, divide la playa en dos tramos, quedando al sur una pequeña lengua de arena que también es aprovechada para tomar el sol y disfrutar del baño en piscinas naturales de piedra.

Origen e historia de la Caleta

La mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz se encuentra en los alrededores de la playa de La Caleta, entre el Castillo de San Sebastián y el de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz.

Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kotinoussa.

Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, procedentes tanto de hallazgos casuales como de prospecciones arqueológicas, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Así mismo, en los textos clásicos se hace referencia a la existencia en esta zona de la ciudad de dos templos de gran importancia: El primero de ellos dedicado a la Diosa Astarté  en la Punta del Nao (hoy en día un arrecife sumergido frente al Castillo de Santa Catalina) y el segundo dedicado a Baal Hammon o Kronos, en el islote que ocupa actualmente el Castillo de San Sebastián.

La existencia de ambos templos se encuentra respaldada por el descubrimiento de algunas piezas de enorme importancia, como el Gran Thymiaterion (quemaperfumes fechado en los siglos VII-VI a.C), objetos votivos, estatuillas de terracota y el capitel protoeólico de volutas, entre otros objetos de gran valor histórico que pueden contemplarse todos ellos en la Sala Fenicia del Museo de Cádiz.

Toda la zona se constituía además como punto destacado de intercambio comercial de extraordinaria vitalidad e importancia debido a su fondeadero. Un puerto natural entre las islas de Erytheia y Kotinoussa dónde las naves fenicias arribaban trayendo hasta Gadir todo tipo de mercancías procedentes de la cuenca mediterránea, y desde dónde partían con las materias primas y productos elaborados de la colonia, en especial sus apreciadas salazones.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN (s.XVIII)

El castillo de San Sebastián, declarado Bien de Interés Cultural, fue construido sobre una pequeña isla donde según la tradición estuvo el templo de Kronos, posteriormente una torre-atalaya musulmana y una ermita veneciana del siglo XV, que tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI fueron reconstruidos dando lugar  al castillo a partir de 1706.

De planta irregular con nueve lados, y dotada de parapetos, cañoneras, dos fosos de agua y puentes levadizos, protegía el frente norte de la ciudad desde su posición, controlando la entrada de la Caleta y el paso de buques por el canalizo Sur de la Bahía de Cádiz. Cabe señalar que a lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar.

Destaca en la fortificación el Faro construido en 1908 sobre la base de la antigua torre-atalaya musulmana, que mide 41 m sobre el nivel del mar, siendo el segundo faro eléctrico de España.

CASTILLO DE SANTA CATALINA (s.XVI)

Utilizado como centro turístico multiusos (visitas, conciertos y exposiciones), fue declarado Bien de interés cultural.

El castillo fue ordenado construir por el rey Felipe II en 1598, tras el asalto inglés a la ciudad. Obra de ingeniería militar y planta pentagonal, presenta un frente amurallado marino de tres puntas, y un frente amurallado terrestre con dos semi-baluartes, puerta de acceso y foso con puente estable y levadizo.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas modificaciones y restauraciones, siendo utilizado como fortaleza, presidio y cuartel militar. Destaca en la fortificación la capilla y sacristía construida en 1693, en el reinado de Carlos II.


CABO TIÑOSO: atardeceres de ensueño

7 febrero, 2020 at 14:38

Cabo Tiñoso, situado en el espacio natural de la Sierra de la Muela (Murcia), es uno de los últimos espacios vírgenes de la costa mediterránea española. Se alza en un extremo de la región, marcando la frontera entre el turístico golfo de Mazarrón y los espacios naturales protegidos que rodean Cartagena.

Una batería costera protege el cabo, sobre el que se alza un faro. A su alrededor todo es naturaleza. Un conjunto de senderos señalizados comunican las diferentes alturas del cabo hasta las calas solitarias que quedan a sus pies. El cabo forma parte del Parque Natural de la Sierra de la Muela donde los montes alcanzan hasta los quinientos metros de altitud y los bosques de pinos tapizan con sus copas verdes los acantilados y los precipicios que cortan en seco la tierra frente al rompeolas de la mar.

Una zona acostumbrada a la fuerza del viento y expuesta al capricho del sol donde los atardeceres son simplemente espectaculares.

Aunque el relieve de Cabo Tiñoso es árido y seco (la cantidad de lluvia recogida es inferior a los 200 milímetros anuales), viven hasta 400 tipos de plantas distintos y sobrevuelan a diario decenas de rapaces como el halcón peregrino o el búho real. Cabo Tiñoso ha sido catalogado como Parque Regional, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Es más, en el año 2018, Cabo Tiñoso alcanzó el nivel de protección de Reserva Marina de interés pesquero por la más que evidente riqueza y biodiversidad de sus fondos marinos.

Sus profundidades atraen anualmente a centenares de expertos buceadores y sus paredes submarinas, hábitat de peces luna, atractivos nudibranquios y espetones, son consideradas de las mejores de la región levantina. De hecho, esta franja de costa española es una de las preferidas por los amantes del mundo subacuático para iniciarse en la actividad, de ahí que existan numerosas escuelas y centros de buceo especializados. Como curiosidad adicional, en esta zona costera, vive una de las últimas comunidades de delfín mular del Mediterráneo.

Pero si hay una particularidad inherente a Cabo Tiñoso esa es la silueta de sus inconfundibles baterías militares, construidas como parte del Plan de Defensa de 1912 y disueltas en 1993 tras un giro en el planteamiento de defensa español. Son tres: La batería de Atalayón, la batería del Jorel y la batería de Castillitos, siendo, ésta última, la que más interés despierta entre los visitantes por parecer una especie de parque temático con su fachada de estilo medieval, sus torres, sus almacenes de pólvora, sus cañones y sus fosos. Un imprescindible de la región murciana.

Además de las baterías militares, en Cabo Tiñoso existen dos importantes edificios adicionales. De un lado, su faro, levantado en una meseta a media altura con el propósito de resguardar sus ventanas de los fuertes vendavales que con frecuencia azotan el lugar. De otro, la conocida como Torre de Santa Elena, alzada en el siglo XVI como parte del sistema de protección costera.

Respecto a sus playas, salvo la playa urbana de La Azohía, las calas y playas de Cabo Tiñoso son zonas de baño aisladas a las que únicamente se puede llegar mediante senderos desprotegidos de sombra. Entre las más destacadas están Cala Salitrona, accesible por un corto sendero –GR 92– desde el área de Los Castillitos, la preciosa Pozo de la avispa, situada a pocos metros de la anterior sin dejar el sendero y Cala Cerrada, considerada, muy acertadamente, un puerto natural. Si bien estas calas son las más célebres, la red de senderos que recorre el espacio protegido sorprende al caminante con tesoros solitarios –a veces sin nombre– de arena blanca y aguas cristalinas que ofrecen unas privilegiadas vistas del cabo.

Historia de Cabo Tiñoso

Sus atractivas calas, playas naturales e imponentes zonas escarpadas tienen su origen en las rocas calizas y dolomitas datadas en el periodo Triásico. Sus paredes de roca pueden alcanzar hasta los 200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Cabo Tiñoso se confirma la máxima de todos los salientes que se introducen en el mar: donde hay un cabo, sus aguas guardan grandes profundidades. Y así es. En Cabo Tiñoso los buceadores encuentran espectaculares fondos y cañones marinos ideales como criadero de peces.

No en vano y desde tiempos remotos, la punta de La Azohía ha sido lugar idóneo para colocar la tradicional almadraba. Cuyo objetivo no era otro que capturar de la manera más sostenible los bonitos, melvas, lechas y atunes que por allí pasaban.

Cabo Tiñoso es un lugar estratégico utilizado desde tiempos antiguos para controlar a los «visitantes» que aparecían allende el mar. Como testigo única tenemos la torre de Santa Elena «protectora de los cristianos» en La Azohía. Decimos «única» porque es la última que queda en pie con sus peculiares características.

Esta zona, con sus grutas y cuevas, fue refugio de bandidos, piratas y contrabandistas.

Cueva de la Virgen

La Cueva de la Virgen, situada en Cala Aguilar, con una grandiosa entrada a 12 metros de profundidad y acceso fácil a una gran bóveda con comunicación con superficie y luz natural que la convierte en una maravilla digna de ser visitada.

La Cueva de la Virgen (también denominada “Cueva de Neptuno”), se llama así por encontrarse en su entrada la figura de una virgen.

Se encuentra formada por calizas tableadas azules, y está formada como consecuencia de una importante fractura y los cabalgamientos de materiales que se han producido.

La cavidad es una única sala de grandes proporciones, con una fuerte pendiente, de 33m por 30m de ancho y 10m de profundidad máxima.

Posee dos entradas de acceso, la primera en la parte superior de la sala, creada como consecuencia del hundimiento de parte del techo de la bóveda. La segunda es submarina y se encuentra a 12m de profundidad y una galería de 40m que accede al lago de la sala.

Como característica de esta cavidad diremos que el lago de la sala es de agua salobre, producido por una emisión de agua dulce, procedente de una surgencia, que se mezcla con el agua salada del lago. En épocas de calma es posible diferenciar el agua dulce de la salada, también apreciable por los cambios de temperatura que se producen en las zonas de distintas densidades de agua.

 


PLAYA DE LAS CATEDRALES: atardeceres de ensueño

12 junio, 2019 at 8:27
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La Playa de Las Catedrales, calificada como una de las más bellas de España, está enclavada en la costa de la provincia de Lugo (Galicia), también conocida como la Mariña Lucense, y es el nombre turístico de la playa de Aguas Santas, situada en el municipio gallego de Ribadeo.

La Playa de las Catedrales es uno de los destinos turísticos más visitados de Galicia. Merece ser visitada en cualquier momento del día, pero especialmente con marea alta, cuando el agua alcanza los acantilados, y al atardecer, cuando los rayos de sol juegan a colarse entre los huecos de las rocas.

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La Playa de Las Catedrales fue declarada Monumento Natural por su gran valor ecológico y paisajístico.

El nombre de “Las Catedrales” viene de sus imponentes estructuras rocosas situadas en mitad de la arena. El mar y el viento fueron los causantes de estas singulares formaciones con forma de arcos que se asemejan a los que se ven en las iglesias.

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Ésta bonita y original playa cuenta con una vastísima extensión de 1300 metros de longitud de arena fina y blanca y algunas formaciones rocosas.

Una de las curiosidades de la Playa de Las Catedrales es que cuando la marea es baja se puede pasear por el interior de estos gigantescos arcos mientras se camina por el arenal. ¡Una maravilla! Además, ésta playa tiene unos paisajes increíbles al estar situada 20 metros bajo los acantilados que la envuelven. Las rocas de esta playa forman columnas, laberintos, callejones y arcos con la bajamar. Sin duda esta playa es única en el mundo y por eso la hace tan especial y atractiva para los turistas.

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Otros puntos de interés cerca de la Playa de Las Catedrales que podéis visitar son las murallas y el Castillo de Lugo, la Catedral de Mondoñedo, el Mirador de la Playa de Rapadoira o el Monte de San Roque, entre muchos otros más.

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Cosas que debes tener en cuenta para visitar las Catedrales

  1. Reserva si vas en julio, agosto o septiembre. Eso es lo más importante, porque en esos meses, sin el permiso que expide la Xunta de Galicia por internet, no podrás entrar, sólo verla desde los acantilados. Obtener el permiso es muy fácil y lo puedes solicitar hasta 90 días antes de que vayas a ir. Clicando en este enlace llegarás a la web de los permisos para la playa de Las Catedrales. El resto del año la entrada es libre y siempre, cualquier día del año, incluso en los que se necesita la autorización para entrar, completamente gratis, no hay que pagar por disfrutar de esta playa gallega.
  • Elige bien el día: no en fin de semana. Si puedes, evita ir a Las Catedrales en la temporada de máxima afluencia (sí, en julio, agosto y septiembre) y, dentro de tus posibilidades, intenta que no sea un fin de semana. El momento ideal es un día soleado entre semana, porque podrás pasear y regalarte los ojos con las rocas de formas caprichosas, grandiosas. Si quieres bañarte, dependerá de lo que aguantes la baja temperatura del agua, porque es bastante fría incluso en verano.
  • Elige bien la hora: mira las mareas. La belleza máxima de la playa de Las Catedrales es cuando la marea está baja y deja al descubierto sus preciosos acantilados con los arcos modelados por el viento y el agua. Si vas con marea alta, no podrás bajar a la playa (porque no hay playa) y no podrás ver todas esas construcciones naturales parecidas a iglesias. En este enlace puedes ver las horas de las mareas altas y bajas (el que corresponde a Las Catedrales es el recuadro de “Ría de Foz” ).
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  • Dónde aparcar. En los alrededores de la playa se han habilitado zonas de aparcamiento con personal que dirige el tráfico en los días de mayor número de visitantes. Está todo muy bien señalizado. Luego, tendrás que caminar hasta el punto de acceso. Si vas con niños, ten mucho cuidado, porque hay tramos donde se camina por la carretera. En toda la zona, por la parte alta del acantilado, hay pasarelas de madera para poder ver la costa sin peligro (pero siempre con responsabilidad).
  • Comer en Las Catedrales. Puedes ir a pasar el día y llevar tu comida, porque hay una zona muy maja de merendero con mesas y bancos. Si prefieres que te lo den hecho, junto al acceso de bajada a la playa hay un restaurante con terraza.

VIDEO DE LA PLAYA DE LAS CATEDRALES

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PUNTA NATI: atardeceres de ensueño

11 octubre, 2018 at 7:28

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Uno de los mejores lugares de Menorca para contemplar la puesta de sol es el faro de Punta Nati, ubicado en la parte superior de los acantilados del extremo noroeste de la isla, a 6 km de Ciudadela. Se encuentra rodeado de un paraje árido, envolvente y casi mágico.

Tales condiciones climáticas, sumadas a las traicioneras corrientes marinas, los escarpados acantilados que perfilan el litoral menorquín y los peligrosos arrecifes ocultos bajo el agua, contribuyeron en gran medida a los más de 700 naufragios registrados desde el s. XIV en la costa norte de Menorca, donde cientos de navegantes perdieron sus vidas sin ni siquiera haber sido alertados por tierra durante las horas oscuras de la noche o en días de tempestad y poca visibilidad.

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De hecho, este faro fue construido en 1912 para evitar los constantes naufragios que se producían en la costa norte de Ciudadela.

Historia

Como ya hemos dicho, los constantes naufragios producidos a principios del siglo XX y en especial el del barco de vapor francés “Général Chanzy” motivaron su construcción en 1912.

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Diseñado por el ingeniero Mauro Serret, las obras del faro de Punta Nati, conocido también como Farola Nova, comenzaron el 5 de Julio de 1912, aunque dadas las circunstancias y la apremiante insistencia del Gobierno Francés, se inauguró el alumbrado del faro el día 1 de septiembre de 1913, tan solo 14 meses después de haberse iniciado el proyecto, a pesar de no llegar a terminarse por completo hasta un año más tarde, en julio de 1914, siendo equipado con las instalaciones y la tecnología más modernas de su época.

Posteriormente se construyó el faro de Faváritx, que completaba, junto con el faro de Caballería, la iluminación de la costa norte de Menorca.

El faro de punta Nati comenzó empleando lámparas de incandescencia por vapor de petróleo, y en 1921 se instaló un sistema de iluminación con gas acetileno no automatizado.

El faro

Consta de dos edificios de mampostería rectangulares e independientes, y de una torre de 19 m de altura de planta hexagonal.

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El faro se encuentra a 42 m sobre el nivel del mar, y tiene una apariencia luminosa de grupos de 3 y 1 destello cada 20 segundos. Su luz se puede ver desde 16 millas náuticas.

El entorno de punta Nati

Nos encontramos en un paisaje conocido como la Menorca seca, con acantilados de gran altura pero con un relieve plano y muy pedregoso.

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La vegetación es escasa y muy baja, y tolera la salinidad, y destaca la importante presencia de la alcaparrera (planta originaria de la región mediterránea conocida por sus capullos comestibles, las alcaparras).

La inexistencia de impactos urbanísticos nos permite ver las interminables hileras de pared seca, tan solo interrumpidas por las barracas o ponts de bens, construcciones de piedra seca donde el ganado se refugia de las inclemencias del tiempo. Desde este punto podemos disfrutar de las fantásticas puestas de sol con la presencia de Mallorca en el horizonte.

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Otra de las peculiaridades del entorno es la presencia de los “Bufadors”, cercanos al edificio del faro. Grietas en el terreno que llegan hasta el mar y por el que salen expulsadas impresionantes columnas de agua y viento provocadas por las olas, un espectáculo natural que alcanza su máximo nivel durante los días de tempestades de componente norte, cuando vale la pena acercarse al lugar aunque eso sí, extremando las precauciones ante las fuertes rachas de viento. Tan increíble fenómeno natural, ha sido capaz de dañar en diversas ocasiones la óptica del faro a lo largo de su historia, dadas la altura y la fuerza del agua impulsada a gran altura por el orificio del bufador.

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Antes de que oscurezca  y en época de cría, frente a la costa suelen formarse grandes grupos flotantes de pardela cenicienta, aves marinas que se concentran para acceder a la mayor colonia de este especie en Menorca.

Cómo llegar

Punta Nati se encuentra a 6 km al norte de Ciudadela. Desde el centro de la población, el camino de Son Salomó nos llevará a la rotonda de la ronda norte, donde podremos tomar la carretera del faro de punta Nati.

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Si venimos de Maó, lo más directo es coger la ronda norte hasta encontrar esta rotonda y tomar el camino del faro a mano derecha.

Para llegar hasta el faro deberás dejar el coche en el parking y caminar 15 mint.

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