EL RASTRO DE VALENCIA: mercadillos de España con historia

10 enero, 2020 at 14:09

El rastro de Valencia es como el baúl de los recuerdos. Todo un paraíso para buscadores de gangas vintage que se monta cada domingo (y algunos festivos), antes ubicado en el barrio de Mestalla y ahora recientemente trasladado al de Beteró, zona de Tarongers.

Aquí puedes encontrar cosas de lo más variopintas que un día se perdieron entre cajas y armarios y que sus dueños han recuperado para explotar toda su esencia vintage. Es un plan habitual de domingo en Valencia a partir de las 9h.

Origen e Historia del rastro de Valencia

La historia de El Rastro de Valéncia es “casi” tan antigua como la propia ciudad, al menos según las crónicas locales. Se tiene conocimiento de él por primera vez cuando se montaba en las inmediaciones del Mercado Central, que por aquel entonces era el centro comercial de la ciudad. Alrededor de la Iglesia de los Santos Juanes montaban sus puestos desde chatarreros, hasta libreros, traperos, vendedores de antigüedades y muebles viejos… algo que poco difiere de su naturaleza actual. La economía de la ciudad no era como la actual y la venta de segunda mano (o más) era muy habitual como forma de subsistencia.

Sin embargo la Guerra Civil cambió la historia del Rastro. Los puestos fueron desapareciendo y ya en el año 60, cuando la postguerra había terminado, el Rastro empezó una nueva etapa en el centro de Valencia trasladándose al mercado de la Congregación, situado en la plaza de Nápoles y Sicilia. Ya no queda nada de este mercado que por aquel entonces contaba apenas con unas pocas casetas y con poquísimas ventas.

Fue por aquel entonces cuando se aprobó en un pleno del Ayuntamiento el 26 de febrero de 1960, la autorización necesaria para realizar la venta ambulante, durante los domingos y festivos algo que sin duda ayudó a El Rastro. En un principio contó con una decena de puestos donde vender objetos de segunda mano y quincalla.

No sería hasta mediados de la década de los 80, cuando El Rastro vive su época dorada extendiéndose incluso hasta la Plaza del Arzobispado. Cada vez acude más y más gente, pero a la vez, se produce un gran desorden en pleno centro de la ciudad por lo que se realiza un proceso de mayor regulación limitando su ubicación en la Plaza de Nápoles y Sicilia, la plaza de Mosén Millá y calle del Barón de Petrés.

A principios de los años 90, El Rastro volvió a cambiar de ubicación por enésima vez. En esta ocasión al parking del Antiguo Hospital, colindante con las calle de Guillen de Castro y Quevedo. Sin embargo poco duró la experiencia en este sitio ya que se iniciaron las obras del actual MUVIM por lo que El Rastro fue reubicado a la plaza Luís Casanova, cerca del estado del Mestalla. Un espacio más accesible y amplio para puestos y visitantes donde acuden cada domingo más de 500 vendedores.

Nueva ubicación del rastro de Valencia

La intervención no sólo permitirá trasladar los puestos del rastro sino que se convertirá en nueva zona verde para el barrio de Beteró. Así, habrá espacio para las 517 paradas de los vendedores, que estarán delimitadas en el suelo con pinturas, como en el resto de mercadillos; y también una zona de socialización de perros, bancos, máquinas cardiosaludables y parques infantiles.

Una de las principales características será que el espacio estará vallado y se cerrará por la noche.

El nuevo mercado del rastro, ubicado en Beteró, zona de Tarongers,  cuenta con 517 puestos de venta, prácticamente todos con un árbol cercano gracias al diseño del espacio y la disposición del arbolado que se ha realizado. Cada puesto de venta estará delimitado en el suelo con pinturas.

Asimismo, la nueva zona ajardinada está vallada y cerrará en horario nocturno, por lo que se realizará control sobre los accesos tanto de las personas (ciudadanía y comerciantes) como de los vehículos autorizados y empleados públicos (policía local, inspectores…). En ella los vecinos y las vecinas pueden disfrutar de un nuevo parque con abundante arbolado, juegos infantiles, un área de socialización animal, y aparatos de mantenimiento fitness y salud, tanto para niños y niñas, como para personas mayores.


MERCADO CENTRAL DE VALENCIA: mercados tradicionales con sabor

20 diciembre, 2019 at 17:33

El Mercado Central de Valencia está considerado como una de las obras maestras del modernismo valenciano. La espectacularidad del Mercado Central es innegable. Se trata de una de las edificaciones más atractivas y visitadas de la ciudad de Valencia.

Es Mercado Central de Valencia, es uno de los mercados en funcionamiento más antiguos de Europa, por lo que ha obtenido el título de “Bien de Interés Cultural”. El edificio se sitúa en el corazón de la Ciutat Vella, en el centro histórico de Valencia, donde se encuentran la mayor parte de las atracciones turísticas; rodeado además por numerosos comercios, cafés, bares y restaurantes.

Es una construcción de estilo modernista valenciano que se empezó a construir en el año 1910, y fue el monarca que lo inaugura, Alfonso XIII, el mismo encargado de poner la primera piedra.

En la actualidad, el Mercado Central de Valencia es el mayor mercado de productos frescos de Europa, con casi 959 comercios, y el primero del mundo en servir pedidos por internet, además de ser una de las construcciones más visitadas diariamente por su gran atractivo cultural y turístico, tanto para visitantes extranjeros como para los propios valencianos.

El horario de compra del mercado es de lunes a sábado de 7:30 a 15:00 horas, pero para conocer más al detalle tanto los horarios y festivos como otra información de consulta te recomendamos visitar su web oficial.

Origen e Historia del Mercado Central de Valencia

En 1261 se tiene noticia de su emplazamiento junto a la muralla, cerca de la puerta de la Boatella y la Iglesia de los Santos Juanes. Al principio, tiene carácter de feria los jueves de cada semana, lo cual explica su emplazamiento fuera de la muralla en relación con otros mercados ubicados en el interior, como el existente en la plaza de la Almoina. Pronto se hizo diario y por fin central, cuando en virtud del ensanche de 1356 quedó dentro de los muros.

La construcción del mercado actual tenía como destino sustituir el que se inauguró en 1839, que no era más que un conjunto de tenderetes al aire libre que debían ser colocados y desmontados diariamente, acusando una falta de higiene y de capacidad. Ya en el siglo XX, se comenzó a derribar el 24 de octubre de 1910 las casas donde hoy se ubicaría el actual Mercado Central, con la particularidad de que el primer golpe de piqueta lo dio Alfonso XIII.

Cabe recordar que el 18 de mayo de 1914 se aprobó el proyecto de los arquitectos que se habían formado en la Escuela de Barcelona y que formaban parte del taller de Lluis Doménech i Montaner: Alexandre Soler y Francesc Guàrdia Vial.

La inauguración del centro fue el 23 de enero de 1928, aunque el Mercado Central no empezó a funcionar de cara al público de manera inmediata. Todavía tardó casi dos meses en ponerse al servicio del vecindario, dado que los clientes no pudieron comprar hasta el 15 de marzo de 1929.

Características del Mercado Central de Valencia

El Mercado Central combina el metal, las cúpulas, el vidrio y las columnas, al recuerdo gótico del modernismo, como si de una catedral del comercio se tratara, combinando muy bien con la vecina Lonja de los Mercaderes. El lenguaje expresivo predominante es el del modernismo, aunque también se advierten elementos historicistas y novecentistas.

Ocupa exactamente una superficie de 8.160 metros, dividida en dos zonas o polígonos; el primero de ellos es irregular, con una superficie de 6.760 metros cuadrados; y el otro, octogonal, destinado a la pescadería, tiene una extensión de 1.400 metros cuadrados. El sótano es de 7.690 metros cuadrados; se dedicó a la subasta del pescado y actualmente se utiliza como aparcamiento.

Llaman poderosamente la atención las tres espadañas con veleta muy famosas que hay en su entorno, dos de ellas en el propio Mercado Central.

Su impresionante arquitectura modernista, cercana a la Lonja de la Seda y a la Iglesia de los santos Juanes, ofrecen vistas únicas que solo pueden verse en la tan querida plaza del Mercado.

Quizás lo más distintivo del monumento aparte la coherencia señalada, sea la gran cúpula central, decorada brillantemente, y el orden “enano” de sus columnas pseudo-jónicas en los accesos, de apenas dos diámetros de cañón, enlazadas por unas marquesinas curvas, metálicas, abovedadas, muy ricas en ornato de fundición.

Una explosión de colores y sabores

Estamos ante un verdadero templo dedicado a la Gastronomía: frutas y verduras de temporada, todo tipo de pescado fresco, puestos de charcutería ibérica y numerosos jamones, quesos, aceitunas, puestos de cava… ¡Incluso hay un puesto dedicado al azafrán -elemento imprescindible para las paellas y fideuà valencianos – y a los escargots!

El azafrán es un condimento, introducido por los árabes durante la ocupación de la Península Ibérica, se produce actualmente en España y está fuertemente arraigada en la cultura de la región de Castilla-La Mancha. La producción española de azafrán se considera de las mejores en términos de calidad. A pesar de que la producción anual ha descendido desde las 100 toneladas del siglo XIX hasta las 1,9 toneladas que se producen hoy en día, los productores españoles continúan a producir este oro rojo, que podrás saborear en cualquier Paella Valenciana.


CATEDRAL DE VALENCIA: catedrales de España que merece la pena visitar

16 enero, 2019 at 9:48

La Iglesia Catedral-Basílica Metropolitana de la Asunción de Nuestra Señora de Valencia, llamada popularmente la Seu en valenciano, se encuentra en pleno casco histórico de Valencia.

La Catedral es sede del Arzobispado de Valencia y está dedicada a Jaume I el Conquistador. La Catedral se eleva encima de la antigua Mezquita de Balansiya ya que se construyó para marcar el territorio de los cristianos frente a los musulmanes.

Es interesante saber que además de la construcción actual realizada encima de la antigua mezquita de la ciudad, ésta se edificó encima de otra antigua iglesia visigoda y ésta, a su vez, utilizó un templo romano como base.

La catedral de Valencia fue consagrada en el año 1238 por el primer obispo de Valencia posterior a la Reconquista, Fray Andrés de Albalat.

El gótico valenciano es el estilo constructivo predominante de esta catedral, aunque también contiene elementos del románico, del gótico francés, del renacimiento, del barroco y neoclásico.

En su interior se venera el Santo Cáliz, fechado del siglo I, y dado a la catedral por el rey Alfonso el Magnánimo en 1436. Aunque parezca una leyenda, parece que hay muchos datos que aseguran que esta copa fuera la elegida por Jesús en su última cena. Se basan en la datación del cáliz, que es anterior al nacimiento de Cristo y de proveniencia oriental. Lo único que sería verdadero sería la parte superior de la copa, ya que las asas y los adornos son de época medieval.

Contiene algunas de las primeras y mejores pinturas del Quattrocento de toda la Península Ibérica, que llegaron de Roma a través de artistas contratados por Alejandro VI. Este último Papa valenciano, cuando aún era el cardenal Rodrigo de Borja, hizo la petición para elevar la sede valentina al rango de Metropolitana, categoría que le fue otorgada por el papa Inocencio VIII en 1492. Unos frescos sin duda que no deberías perderte, ya que puede tratarse de una de las primeras obras del primer Renacimiento.

Recomendamos saber los horarios y tarifas antes de realizar las visitas.

Origen e Historia de la catedral de Valencia

Dicen las crónicas que el sábado 9 de octubre del año 1238 hacia su entrada en la recién conquistada ciudad de Valencia, el rey Jaime I el Conquistador. Inmediatamente se dirigió a la Mezquita Mayor, y previa purificación puso la nueva Catedral bajo la advocación de “Nostra Dona Santa María”. Jaime I había hecho promesa pública en Lérida el 28 de Octubre de 1236 de restituir la Iglesia Catedral de Valencia.

La Catedral desde la plaza de la Reina La Catedral de Valencia desde su inicial consagración en 1238, se encuentra bajo la advocación de la Santísima Virgen María, ante cuya imagen (un icono de la Virgen pintada sobre madera) celebró la primera misa el obispo Pere de Albalat. Según la tradición, dicha imagen era propiedad del mismo Jaime I que la llevó consigo en toda la campaña de la conquista del reino musulmán de Valencia. Sobre el destino de esta imagen que se encontraba en la Catedral desde los tiempos de la Reconquista, se sabe que fue quemada durante la Guerra Civil en 1936.

Sobre la consagración de la mezquita mayor existen muchas leyendas. Una de ellas narra como el rey, armado con un martillo de plata, destrozó las paredes del templo donde todavía quedaba decoración musulmana. A esta tarea se sumarían sus hombres, dejando la mezquita convertida en ruinas en pocas horas (recogido por Josef Teixidor en su libro Antigüedades de Valencia). Pero esto es solo leyenda, ya que la Mezquita Mayor fue usada como Catedral hasta la construcción del actual templo.

La sede catedralicia valentina fue constituida desde el mismo momento de la reconquista en 1238, pero no será hasta el año 1262 cuando den comienzo las obras de construcción de una Catedral de nueva planta.

El 1931 fue declarada monumento historicoartístico, pero durante la Guerra Civil Española fue incendiada, razón por la que se perdieron parte de sus elementos artísticos. El coro, situado en la parte central, fue desmontado en 1940 y trasladado al fondo del altar mayor. Los órganos, que habían sufrido importantes daños durante el conflicto bélico, no fueron reconstruidos.

En 1972 se emprendió la tarea de recuperación del gótico de la catedral, que significó la retirada de casi todos los elementos clásicos. Solo quedó como decoración clásica la mayor parte de las capillas laterales y de la girola, y algunos elementos puntuales, como las esculturas sobre las pechinas del cimborrio.

Arquitectura de la catedral de Valencia

La iglesia es de planta medieval de tres naves con crucero cubierto con cimborrio, girola y ábside poligonal.

El estilo dominante es el gótico, ya que la estructura principal se construyó durante los siglos XIII y XV, aunque también podemos encontrar elementos del barroco, románico, renacimiento e incluso neoclasicismo, ya que su construcción se alargó en el tiempo y ocupó varios siglos.

Es curioso saber que a la derecha de la Puerta de los Apóstoles se encuentra un reloj de sol. Si te fijas bien, podrás ver la aguja vertical, llamada nomón y si tienes una vista de lince, puede que hasta vislumbres las rayas y los números que marcaban las horas.

La Catedral, en su exterior, está compuesta por la Puerta de l’Almoina o del Palau (románico) , la Capilla de Sant Jordi; la primera donde se celebró misa, l’ Obra Nova de estilo renacentista italiano, el Micalet – Miguelete de estilo gótico valenciano, la Puerta de los Apóstoles, del gótico francés y la Puerta de los Hierros, de estilo barroco italiano.

La Puerta de l’Almoina o del Palau fue realizada entre los años 1260 y 1270, en estilo románico con influencias orientalizantes y mudéjares. Se encuentra en la zona más antigua. Su origen está todavía por determinar lo cierto es que se haya emplazada en el lugar que ocupaba antiguamente la quibla de la antigua mezquita árabe. Se conoce con el nombre de Puerta del Palau porque su frente se abre a la plaza en la que se encuentra el Palacio Arzobispal. La portada es abocinada, con seis arquivoltas de medio punto que apoyan sobre finas columnas (es de destacar la decoración de las arquivoltas). Conviene admirar los ventanales góticos que la coronan cuya utilidad primordial era la de servir de tribunas desde donde contemplar los actos públicos que se realizaban en la plaza de la Virgen.

De todos es sabido que la torre del campanario de la Catedral de Valencia es el Miguelete pero, ¿por qué se llama como una persona? ¿El nombre del arquitecto era Miguel? ¿Su padre? Pues en realidad viene de la campana mayor, la encargada de marcar las horas, que fue bautizada el día de San Miguel.

Por lo que respecta al interior, destacar la Capilla del Santo Cáliz, la girola y la nave principal y laterales del gótico y el altar mayor, con unas pinturas muy bellas y recién restauradas de estilo renacentista, con algún añadido procedente del barroco.

La capilla del santo Cáliz, fue construida alejada del cuerpo principal, a mediados del siglo XIV, concretamente entre los años 1356 y 1369, justo en el momento en el que constaba como maestro mayor de la Catedral, Andrés Juliá. En ella se encontraba la antigua sala capitular. Se dispone como un espacio único, de proporciones casi cúbicas y en origen, exento de la catedral. Es de planta cuadrada con trece metros de lado. Resalta su extraordinaria bóveda estrellada, de crucería y planta octogonal con pequeñas bóvedas triangulares esquinales. Fueron Pere Compte y Asensi Fos los que hicieron posible su unión definitiva a la Catedral mediante un pasadizo.

La girola cuenta con ocho capillas. En el año 1771 se proyectó una reforma de corte neoclásico auspiciada por Antonio Gilabert que recubrió por completo ésta y el resto de la iglesia. En la última restauración efectuada se limpiaron algunos de sus ornamentos, quedando al descubierto parte de los arcos y muros góticos originales. El ábside es de planta poligonal y está cubierto por una bóveda gallonada de seis nervios. Muestra cinco ventanales y se comunica con la girola por dos puertas laterales Algunos especialistas señalan que la nave principal fue terminada antes de finalizar el siglo XIII.

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LA AUTÉNTICA PAELLA DE VALENCIA: platos típicos con tradición

19 marzo, 2014 at 21:27

Paella de Valencia

La paella es uno de los platos más populares de España, aunque es una creación gastronómica que emergió en Valencia, y para ser más precisos, en las lagunas de la Albufera, resultado de las filtraciones naturales de las aguas de la costa mediterránea valenciana.

En la mayoría de los restaurantes del mundo en los que aparece el plato en la carta, se sirve con frutos de mar. Y no es que esto sea un error; dado que la riqueza de los ingredientes mediterráneos permitió hacer variaciones a la preparación inicial; no obstante, es muy importante que sepas que la paella original no lleva calamares ni langostinos; la genuina receta, y con el perdón de los vegetarianos, es mucho más sustanciosa, porque incluye pollo, conejo y verduras.

El arroz, miles de años antes de aparecer en occidente, ya era un producto esencial en la dieta del lejano oriente.

Carlos Azcoytia en su trabajo llamado “Una aproximación a la historia del arroz en occidente y la paella”, afirma que los omeyas, entre los siglos VIII y IX, trajeron esta sabrosa gramínea a España.

Fueron ellos quienes supieron sacar provecho de sus técnicas agrícolas para rentabilizar las pantanosas tierras de la Albufera, que hasta ese momento nadie había explotado.

Sin embargo, la paella como tal recién empieza a aparecer en los documentos en el siglo XVIII.

Aunque Dionisio Pérez afirme que la verdadera paella contenía anguila, caracoles y judías verdes; sabemos que la riqueza de la Huerta de Valencia multiplicó sus variantes.

En Valencia se entendió popularmente la receta que llevaba, además de judías y caracoles, pollo, conejo y carne. Y claro no podemos olvidarnos del azafrán, herencia árabe que condimenta la paella

En su libro “La cocina española antigua” (1913), Emilia Pardo Bazán menciona: “…hay que otorgar la presidencia al arroz, que es uno de los triunfos de la cocina española sobre la extranjera, y cabe asegurar que en ninguna parte se condimenta el arroz como en España, y en especial en su costa levantina, Valencia y Alicante”

El origen

Carlos Azcoytia realizó una investigación sobre Opera, la obra de Bartolomeo Scappi , un cocinero personal del papa Pío V. En ella encontró unos grabados de utensilios de cocina, algunos de estos con el nombre de padella, muy parecidos a las sartenes en donde hoy en día se elabora la paella.

Opera di M. Bartolomeo Scappi

Opera di M. Bartolomeo Scappi_Padell

Esto hace suponer que con el dominio español sobre Italia, entre los siglos XVI y XVII, algún emigrante italiano, en busca de mejores oportunidades, trajo aquél maravilloso utensilio a la península ibérica; y posiblemente, los campesinos de la Albufera, comenzaron a usar la padella para hacer una suculenta cocción de arroz y conejo, productos que abundaban en tierras valencianas.

De esta forma, la paella como tal, es una sartén a la que se le ha suprimido el mango y en su lugar se le han fijado dos asas, para que soporte el peso del guiso. Ha de ser de un diámetro mínimo de unos 30 centímetros y no muy honda, con unos bordes de 7 o 12 centímetros, en función a su diámetro.

RECETA CASERA DE LA AUTÉNTICA PAELLA VALENCIANA

Existe una gran polémica sobre la auténtica receta de paella. Al ser un plato popular, cada cual puede hacer la paella con los ingredientes que tenga a su disposición: pollo, conejo, caracoles, pato, verduras de un tipo o de otro, caldo o agua…

Como ya hemos dicho, según cada región de España, se puede elaborar la paella con diferentes ingredientes.

Aquí te dejamos un video de la que nos parece una  de las recetas más auténticas y caseras de Valencia, una de las más tradicionales y que se puede cocinar en cualquier casa de Valencia.

http://youtu.be/1QpvPXWSu90.


EL TURRÓN: productos auténticos de la tierra

31 enero, 2020 at 13:32

El turrón es un producto elaborado a base de almendras y azúcares cuyo origen se remonta a siglos y siglos atrás. Esta elaboración consiste en una masa dulce obtenida por la cocción de miel (o azúcares) a la que se incorporan almendras peladas y tostadas.

Podemos encontrarlo blando o duro. Con forma de tableta rectangular o de torta. Y es un clásico de la gastronomía navideña española, indispensable llegado el inverno. Esta tradición de dulce navideño viene ya reflejado en un libro de Francisco Martínez Montiño titulado “CONDUCHOS DE NAVIDAD”, que data de 1584. Su autor era el jefe de cocinas de Felipe II y en él se reflejaba ya la costumbre de comer turrón en las fechas navideñas ya en el siglo XVI. Probablemente, este dulce se consumía solo en Navidad debido a que su elevado precio impedía a la mayoría de familias españolas consumirlos con mayor asiduidad.

Este dulce consolidado en nuestro país desde hace siglos, verdadero patrimonio gastronómico, tiene mucha más historia de la que podemos pensar. El turrón es el dulce español más internacional que pueda existir.

A día de hoy, solo Francia, Italia, algunos países hispanos por influencia española y la propia España elaboran turrón, siendo nuestro país el líder indiscutible tanto en producción como en consumo.

Origen e Historia del Turrón

Cuentan los historiadores que en la Grecia Clásica se conocía un alimento muy nutritivo parecido al turrón, que estaba compuesto por miel, almendras, y otros frutos secos, y que se daba a los atletas helenos antes de participar en los juegos antiguos de la Olimpiada.

La mayoría de los científicos ubican el origen del turrón en la península arábiga, esta teoría se apoya en el tratado «De medicinis et cibis semplicibus» del siglo XI, escrito por un médico árabe, en el cual se habla del «turun». Los árabes trajeron este postre a las costas del Mediterráneo, en particular a España y a Italia.

La versión española del turrón nace en la provincia de Alicante alrededor del siglo XV, en época de Carlos V era un dulce famoso.

Datos históricos aseguran que el turrón ya existía en la Villa de Sexona (actual Jijona) en el siglo XVI.

Para otros historiadores, el nacimiento de este dulce navideño se produjo en el asedio a Barcelona, durante el reinado de Felipe IV (siglo XVII). Las autoridades de la capital catalana organizaron un concurso para encontrar un alimento que no se deteriorara rápidamente. El premio se lo llevó un confitero llamado Turrons, que presentó unas obleas hechas con almendras y miel.

El carismático jijonenco, Fernando Galiana, quien dedicó muchos años de su vida a los estudios del origen del turrón, establece que la palabra turrón procede de torrat, que era una mezcla de miel y frutos secos que se cocía directamente en el fuego para dar una masa consistente y fácil de manejar.

Hay otras ciudades como Toledo en las que también se tienen referencias históricas de la elaboración de turrón, a pesar de que Jijona se erige como la ciudad del turrón y documenta históricamente su origen.

A lo largo de mucho tiempo, sobre todo a finales del siglo XIX y principios del XX, otras muchas familias jijonencas se fueron a vender turrón en toda España (Madrid, Barcelona, Mahón, Málaga, Valencia, Oviedo, Bilbao, Figueres, Badalona, Tarragona…) con las dificultades que ello suponía para la época. Llegaban con los carritos cargados y trataban de vender todas sus mercancías para volver a Jijona con el sustento ganado.

Conforme el negocio iba prosperando, era bastante típico montar las tiendas de turrón en los portales de las casas céntricas de la ciudad. Hoy en día, todavía existen negocios centenarios que han mantenido la tradición de vender turrones y mazapanes en estos portalitos antiguos y casi derruidos, e incluso obtienen mayores ventas en ellos que en nuevas tiendas montadas a posteriori.

¿Cómo se fabrica el turrón artesano?

Hay que resaltar que el turrón es un producto muy natural, puesto que solamente lleva almendra tostada, miel pura de abeja, azúcar y clara de huevo. En un primer momento, el turrón se fabricaba sin azúcar, solo con miel pura de abeja, puesto que este alimento no estaba comercializado. Fue en el siglo XX cuando se introdujo en las formulaciones de manera más habitual sobre todo con el auge de esta industria en Cuba, donde muchos jijonencos montaron sus fábricas y donde este dulce típico navideño es muy popular, incluso en nuestros días durante la era Castro donde esas factorías tuvieron que cerrar.

En la elaboración del turrón también supuso un gran cambio todo lo que nos trajo la Revolución Industrial. El uso del vapor, de las calderas y de maquinaria supuso que definitivamente, durante el siglo XX este dulce típico se fabricara en grandes cantidades y llegara a todas las partes del mundo, sobre todo a Latinoamérica donde existe gran tradición por las similitudes culturales, la migración, el clima, etc. (aunque en Argentina, por ejemplo, se consume en verano, con calor, algo impensable en España).

No obstante, aunque su elaboración en gran medida ha pasado a industrias, el proceso mediante el que es producido apenas ha cambiado a lo largo del tiempo.

Tipos de Turrón

Además del más clásico turrón blando o de Jijona y turrón duro o de Alicante, en el mercado se encuentran otras variedades:

  • Turrón de Agramunt: a diferencia del duro más habitual, esta preparación incluye avellanas enteras en lugar de almendras, aunque a veces también puede añadirlas a la receta. Eso sí, solamente de la variedad marcona.
  • Turrón de yema tostada: tradicional en tierras catalanas, e inspirado por el sabor de la crema catalana, es el resultado del aprovechamiento de las yemas que quedaban para el deshecho al emplear las claras en los turrones duros.
  • Turrón de Cherta: básicamente este turrón es como el duro tradicional, solo que puede cambiar las almendras por las avellanas y siempre se presenta en formato circular, como una torta.

Y por supuesto los de sabores, que aunque generalmente no siguen recetas tradicionales y suelen ser en esencia bombones de cacao o mazapanes, son llamados también turrones. Así tenemos turrones de chocolate, turrones de coco, turrones de trufa, turrones de mazapán, turrones de fresas y nata, turrones de nata y nueces, turrones con fruta escarchada, turrones a la piedra o incluso turrones de pistacho. Por variedad no será.

Consejo Regulador de Jijona y Turrón de Alicante

El Consejo Regulador de Jijona y Turrón de Alicante es el fruto de años y años buscando la protección, defensa y reconocimiento de estos tesoros gastronómicos.

Este primer paso no sería total hasta que superados los años más duros de posguerra, en la primavera del 1950, un reglamento de este consejo regularía su actividad, alcance y actividades relacionadas con la vigilancia y protección de la marca y los sellos de garantía que comenzaron a ofrecer. El organismo pasaría por distintas etapas hasta convertirse en lo que es en la actualidad, una institución que agrupa a los productores que elaboran su turrón de acuerdo a la norma establecida y lo hacen en el término municipal de Jijona.