Cuevas con encanto: MINA ROMANA DE LAPIS SPECULARIS DE LA MORA ENCANTADA

31 marzo, 2014 at 20:13

MINA ROMANA DE LAPIS SPECULARIS DE LA MORA ENCANTADA

Desde esta mina, situada en la población de Torrejoncillo del Rey (Cuenca, Castilla la Mancha), se surtía de cristal de Hispania al Imperio Romano.

Esta antigua mina romana, se localiza en una pequeña elevación conocida con el nombre del cerro de “La Mora Encantada”, un lugar cargado de leyendas, como la de la existencia de los tesoros y encantamientos de una Princesa Mora.

Fue redescubierta en el año 1953 por un vecino del pueblo que, en pos de las presuntas riquezas, excavó uno de los pozos romanos hasta alcanzar el interior subterráneo.

El minado es una explotación de yeso especular o selenítico en la que los romanos explotaron el famoso lapis specularis o cristal de Hispania, un yeso transparente de grandes cristales que en época romana se utilizaba a modo de cristal para ventanales y otros usos.

lapis specularis

Es uno de las cientos de minas descubiertas en la zona. Tiene más de mil metros de recorrido, con tres niveles de explotación. Hoy es posible sumergirse en la Historia adentrándonos en la profundidad de una mina con 2.000 años de antigüedad en la que salas y galerías, muestran las huellas de herramientas mineras junto a un universo geológico cristalino presente en las paredes y techos de esta espectacular cavidad.

En la actualidad y desde el 2003, la mina ha sido intervenida  arqueológicamente por el equipo del Proyecto Cien mil Pasos Alrededor de  Segóbriga que estudia la minería romana del lapis specularis. Los trabajos han  permitido una primera aproximación al minado, revelándose éste, por sus  características, como una de las minas más interesantes del distrito minero  romano de lapis specularis.

MINA ROMANA DE LAPIS SPECULARIS DE LA MORA ENCANTADA_2

La explotación de la mina se gestó mediante el método de cámara y  galerías, habitual en la minería antigua subterránea; cuenta con dos pozos de  extracción (uno de ellos de 25 metros), y con una entrada en pendiente con  escalones tallados a pico, que facilitaba tanto el acceso a la mina como a la  propia extracción del mineral.

POZO MINA ROMANA DE LAPIS SPECULARIS DE LA MORA ENCANTADA

La principal característica de la mina de la Mora Encantada en lo que  respecta a la investigación de la misma, estriba en la ventaja de la relativa  actualidad de su redescubrimiento, es decir, la mina desde época romana ha  permanecido oculta hasta que volvió a reabrirse a mediados del siglo XX, por lo  que, al contrario de la mayoría de minados del distrito minero, apenas ha  sufrido la injerencia del tiempo y de otras épocas, en donde las minas han sido  utilizadas como refugio, necrópolis, vertederos, etc.


ANFITEATRO DE TARRAGONA: restos romanos en España

9 marzo, 2014 at 20:07

Anfiteatro_romano-tarragona

Tarraco (Tarragona) fue una antigua ciudad romana. Durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. El nombre completo de la ciudad era Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco. En el año 2000, el conjunto arqueológico de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El Anfiteatro completó la trilogía de edificios de espectáculos (teatro, circo y anfiteatro) distintivos de una ciudad romana de primer nivel, capital de una de las provincias imperiales. Su construcción es el resultado de la donación evergética de un flamen provincial (sacerdote imperial) cuyo nombre se desconoce, aunque se sabe que vivió a principios del siglo II dC.

Fue construido a finales del siglo II d.C., en un espacio que había sido un área funeraria.

El Anfiteatro se situó fuera del núcleo urbano, aunque muy cerca de la ciudad. Este emplazamiento no es ocasional, ya que se hallaba muy próximo a la Vía Augusta, poco antes de que esta se adentrara en la ciudad, y cerca de la playa, donde se descargaban los animales que debían participar en los espectáculos.

tarragona en la epoca romana

En este edificio se organizaban dos tipos de actividades: las luchas de gladiadores (munera) y las luchas o cacerías de fieras (venationes). Además, el Anfiteatro también era el lugar donde se ajusticiaba a los condenados a muerte.

Edificio de forma oval cuyas gradas se excavaron en la roca. El anfiteatro mide 109,5 por 86,5 metros en total y tenía capacidad para unos 14.000 espectadores.

La arena, o espacio donde se desarrollaba el espectáculo, presenta unas dimensiones de 62,50 m por 38,50 m. Surcando la arena se hallaban las fossae. En una pequeña sala a modo de capilla se descubrió una pintura mural que representaba a Némesis, la diosa protectora de los gladiadores (hoy en día se exhibe en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona). Asimismo, la arena está separada de las gradas por un pódium de 3,25 m de altura. Las gradas o cavea estaban divididas en tres sectores o maenianae. Estas gradas se construyeron recortando la roca en el lado norte y apoyándolas sobre bóvedas en el resto del edificio. Se han localizado también la tribuna, las puertas principales de salida a la arena y una pequeña parte de la fachada.

Este edificio se reformó en el año 221, durante el reinado de Heliogábalo. Años más tarde, el 21 de enero del 259, el obispo cristiano Fructuoso y sus dos diáconos, Augurio y Eulogio, fueron quemados vivos en la arena del Anfiteatro. Este hecho motivó en el siglo VI la construcción de una basílica visigótica de culto dedicada a estos mártires. Durante el siglo XII se edificó la iglesia románica de Santa María del Miracle sobre la primitiva basílica paleocristiana.

En la actualidad es considerado popularmente, como uno de los monumentos romanos más representativos en la península y se puede observar tal y como quedo después de la restauración que se realizo en los años 70 del siglo XX. Se conserva parte de la grada tallada en la roca, muy erosionada, y una parte de la grada meridional, sustentada sobre bóvedas de hormigón.

El Anfiteatro, el Circo, el Foro Provincial, el Foro de la Colonia, las Murallas, la Cantera, la Casa Canals y la Casa Castellarnau forman parte del Museo de Historia de Tarragona, que cuenta con una entrada conjunta para visitar todos estos monumentos.

Hoy en dia, durante el festival de recreación histórica Tàrraco Viva que se celebra a mediados de mayo, se pueden ver las gradas llenas de gente jaleando a los luchadores. Es un ejemplo de la vitalidad de los yacimientos romanos de Tarragona, alrededor de los cuales se hacen representaciones, talleres, visitas guiadas y conferencias con el objetivo de dar a conocer el pasado romano de la ciudad. Cuando no hay visitantes, es el rumor de las olas que llega de la cercana playa del Miracle el que recuerda el clamor del público vibrando en los asientos del anfiteatro.

Tarragona en la epoca romana

Muchos de los tesoros que se han descubierto en el subsuelo de la ciudad i en otras poblaciones cercanas se pueden observar en el Museu Nacional Arqueològic, un espacio de conservación que permite entender el origen de la romanización en la península Ibérica. En el museo se ofrecen visitas guiadas y actividades didácticas cada fin de semana. Se explica cómo eras las máscaras teatrales y los títeres romanos, cómo se usaban las plantas medicinales o con qué jugaban los niños de la época.

Muralla romana-Tarragona

Tras aprender algunos secretos de la vida cotidiana en Tárraco, merece la pena acercarse hasta el monumento más antiguo y mejor conservado: la muralla, construida con bloques traídos de la cantera del Mèdol. El paseo arqueológico que sigue los grandes muros permite admirar la magnitud de las piedras ciclópeas y ofrece rincones ideales para el reposo. Destaca la torre de Minerva, donde se encuentra el relieve romano más antiguo de la Península, i el Centre d’Interpretació de les Fortificacions, que explica con una exposición la evolución del sistema defensivo de la ciudad.


ACUEDUCTO DE SEGOVIA; restos romanos en España

18 enero, 2014 at 19:35

Acueducto de Segovia

El Acueducto de Segovia es la obra de ingeniería civil romana más importante de España y su arquería es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la Península Ibérica.

Se trata probablemente del símbolo más importante para los habitantes de Segovia, hasta el punto de figurar en su escudo. La falta de inscripción, que estaba situada en el ático del acueducto, hace que no se pueda saber con certeza la época exacta en que fue construido. Los investigadores lo sitúan entre la segunda mitad del siglo I y principios del II, en tiempo de los emperadores Vespasiano o Nerva. No se conoce el origen de la ciudad. Sí se sabe que la zona estaba poblada por los vacceos antes de su conquista y que quizá hubiese asentamientos de tropas para su control y vigilancia. En cualquier caso, la zona perteneció al convento jurídico de Clunia.

Su misión era la de traer agua desde el río Frío, en la cercana sierra de Guadarrama, para el abastecimiento de la población. El tramo más conocido del Acueducto de Segovia tiene 760 metros de longitud, y en su tramo más elevado consta de dos cuerpos de grandes arcadas de sillares de granito sobre las que discurre la conducción de agua.

El núcleo del acueducto lo componen 44 grandes arcos, sobre los que se apoyan 119 arcos más pequeños. Tanto los arcos inferiores como los superiores se sujetan sin la utilización de ningún tipo de argamasa, simplemente por el equilibrio entra las fuerzas y los pesos de sus piedras. La mayor altura del Acueducto de Segovia se consigue en la Plaza del Azoguejo, donde esta fenomenal construcción alcanza los 30 metros de altura.

arco del acueducto de segovia

Obra extraordinaria, en la que la utilidad convive con la armonía y la belleza, ha prestado servicio a la ciudad hasta fechas recientes. A través de los siglos, apenas ha sufrido modificaciones.

Sólo durante el ataque contra Segovia dirigido en 1072 por el musulmán Al-Mamún de Toledo sufrieron deterioro 36 arcos; los daños fueron restaurados en el siglo XV por Fray Juan de Escobedo, monje del Parral. Desde antiguo, existen dos hornacinas que probablemente protegían a dioses paganos, sustituidas en tiempo de los Reyes Católicos por las imágenes de San Sebastián y de la Virgen. Bajo las hornacinas existió una leyenda en letras de bronce, relativas a la fundación del puente, de la que hoy sólo queda el rastro de la inscripción.

Debido al mayor grado de conservación del tramo del puente del Acueducto, muchas personas desconocen que el tramo por el que discurrían las aguas se compone de aproximadamente 15 kilómetros. Este recorrido por las calles de Segovia se inicia a la entrada de la ciudad por la carretera de La Granja y llega hasta el mismo Alcázar. El tramo completo incluye canalización a ras de suelo y arquetas o desarenadores en las que se filtraban las impurezas del agua.

Cuenta una vieja leyenda que circula por Segovia, que el Acueducto fue obra del diablo. Según esta leyenda, hubo una vez una moza que servía en la casa de un adinerado hombre de la ciudad. Cada día, la joven tenía que traer hasta la casa el agua fresca del río. Tanto era el trabajo de bajar y subir cántaros de agua que un día de desesperación invocó al diablo ofreciéndole su alma con tal de no tener que ejercer nunca más aquella ingrata tarea. El diablo escuchó las súplicas de la chica y se acercó a ella para cerrar el trato, de manera que acordaron que el diablo haría algo para que la joven no tuviera que acarrear tanta agua. Pero tendría que hacerlo antes de que saliera el sol. Sólo así podría apoderarse del alma de la joven. Según la leyenda, el diablo estuvo trabajando toda la noche sin tregua, construyendo un enorme puente con el que traería el agua desde la parte alta de la ciudad. Pero cuando sólo faltaba una piedra por colocar, despuntó el primer rayo del amanecer y la chica pudo así salvar su alma.

El Cochinillo de Segovia

Cochinillo de Segovia

El eje fundamental de la cocina segoviana es sin duda el cochinillo y el plato que le ha dado gloria a ésta. El  alto aprecio que millones de comensales tienen por él se debe solamente  a una cosa : un producto único.

La crianza del cochinillo se debe hacer  con leche materna  y sin comer otro alimento que no sea esa leche para que mantenga ese sabor tan delicado y especial. El tamaño de consumo de un cochinillo es pequeño como su diminutivo  indica (cochinillo), no más  de 6 kilos y de poder elegir el mejor tamaño es el cercano a los 4 kilos y medio. Esto da como resultado que no se necesite otra cosa al cocinarlo que el propio cochinillo pues si se cumple lo anteriormente dicho no sabrá fuerte.

Sin despreciar la crianza de otros tipos de cerdos en el resto del mundo que también tienen su lugar en una rica gastronomía, sólo en Segovia se puede disfrutar de la carne de cerdo sin artificios. Es decir, criados en su propia esencia.