Cuevas con encanto: MINA DE JAYONA

9 diciembre, 2013 at 18:41

CUEVA MINA DE LA JAYONA

La Mina de Jayona es una antigua mina de hierro en el término municipal de Fuente del Arco (Badajoz), ocupa una superficie de 80 hectáreas, y se sitúa a una altitud de 708-769 metros respectivamente.

La posibilidad de adentrarse en una mina abandonada de principios de siglo XX no se encuentra todos los días: historia, aventura, naturaleza…

Declarada Monumento Natural en el año 1997, es posible que la primera utilización de la Mina fuera en época romana, pero la explotación propiamente dicha comienza en 1900 y se prolonga hasta 1921, cuando se abandona la actividad.

En el año 1900, según la Estadística Minera de España de ese año, recoge que las minas “Ya te lo decía” y “El Monstruo”, sitas en la Jayona, producen 3.960 Tm de hierro, que son conducidos en caballerías menores (borricos) hasta la estación de Fuente del Arco, y desde aquí, por el ferrocarril de vía estrecha hasta Peñarroya, donde se emplean como fundentes los hornos de plomo.

Debido a las diferentes condiciones de humedad y temperatura existentes en el interior de la mina se ha desarrollado una vegetación característica de zonas húmedas, constituida por helechos, plantas trepadoras, higueras, musgos… en claro contraste con la vegetación típicamente mediterránea del exterior.

El efecto final de lo que se encuentra el visitante cuando entra en la Mina es un espacio mágico, lleno de contrastes de luz, de vegetación y de magia.

Como consecuencia de la actividad minera han quedado testigos de pequeñas construcciones y once niveles en los que se suceden andenes, galerías, plataformas, salas, etc, que hoy día constituyen un completo geoecológico de primera magnitud. De estos once niveles en la actualidad, sólo se pueden visitar los niveles nº 2, 3 y 4.

Fuente del Arco es la última localidad extremeña y allí se hace imprescindible visitar la hermosa Ermita de estilo mudéjar de la Virgen del Ara, declarada Bien de Interés Cultural, que fue construida en 1494, posiblemente sobre una edificación anterior puesto que presenta un capitel romano adosado al muro del patio, lo que apunta a la existencia de una villa romana.

Ermita de la Virgen del Ara

La Ermita de Nuestra Señora del Ara es a menudo llamada la “Capilla Sixtina” de Extremadura. Contiene un variado repertorio de frescos en muros y bóvedas que representan escenas bíblicas.

El santuario lo mandó edificar, casi a sus expensas, el prior santiaguista Don García Ramírez. La construcción data de finales del siglo XIV principios del XV, y en un principio no existía nada más que la iglesia sin espadaña ni camarín, y unas construcciones anexas de las que aun hoy quedan restos.

Concluida la iglesia en 1494, existían dos casas de morada junto a la ermita, la ocupada por el santero y la que acogía a los que venían a velar, más una bodega.

En 1549 ya existía la Sacristía, aunque reformada posteriormente para la construcción y acceso al Camarín. Los arcos tapados que se observan indican que formaron una galería abierta, como se refleja en la documentación de 1549.

Todo el paraje que lo circunda resulta ser de gran riqueza arqueológica, aflorando sobre todo restos romanos, lo que nos lleva ha sospechar de la posible existencia de algún centro religioso y cultural pre-cristiano.


DOLMEN DEL MELLIZO; cultura megalítica en España

22 octubre, 2013 at 8:41

 

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La cultura megalítica, es decir, las civilizaciones cuyos restos conservados consisten en “grandes piedras” (dolmen) dispuestas de manera estudiada son una forma magnífica para poder ver cómo vivían nuestros antepasados de la Prehistoria hace más de 6.000 años.

Desde el Neolítico y hasta la Edad del Bronce, periodos de la Edad de Piedra, la cultura megalítica se desarrolló en todo el mundo, aunque el término localiza la etapa entre el Mediterráneo y la zona Atlántica de Europa.

Lo primero que suele aparecerse en la mente del viajero al ver estos enormes monumentos prehistóricos es, ¿pero cómo pudieron construirse sin los avances técnicos modernos? La cuestión en sí misma ya otorga cierto acercamiento a una cultura tan alejada de la nuestra, porque nos ofrece una nueva dimensión de los seres humanos: pensaban, planeaban, estructuraban, se comunicaban, todo ello para conseguir erigir estos monumentos.

Ahora bien, ¿por qué razón se construían, con el esfuerzo y la dedicación que debía conllevar? Tampoco está claro que fueran grupos estables en un territorio, por lo que todavía da más misterio a la cuestión. Varias teorías se han propuesto para intentar responder a esta y otras preguntas de los hombres de la Prehistoria.

Algunos estudiosos coinciden en la función sepulcral del monumento, una costumbre que revela la conciencia religiosa del grupo y la creencia en el más allá, además del recuerdo sentimental de la persona que los deja, no muy diferente de las formas actuales. Por otro lado, otros investigadores apuntan a una función de tipo amenazante, en la que estas construcciones pondrían de manifiesto la pertenencia del territorio a un determinado grupo, reforzando la identidad (otro factor inesperado) frente a los demás.

Sea como sea, en España han quedado muchos de estos testimonios de arquitectura prehistórica y muchos de ellos se encuentran en un estado de conservación muy buena.

En esta ocasión, te queremos hablar del Dolmen del Mellizo (Extremadura), situado en Valencia de Alcántara, municipio de Cáceres. Este es uno de los dólmenes más conocidos de la región extremeña. Existió otro dolmen cercando del mismo tipo que con el tiempo se fue perdiendo, de ahí el nombre de mellizo. La ruta está señalizada y todavía se pueden visitar, recorriendo unos 500 metros, otros monumentos megalíticos de este enclave de Aceña de la Borrega.

El dolmen Mellizo es uno de los dólmenes más antiguamente conocido de Valencia de Alcántara. Recibe distintos nombres: Aceña Borrega, Anta de la Marquesa, Data III o Mellizo.

Como curiosidad, cabría destacar que es uno de los pocos dólmenes de Extremadura que conserva no sólo la cubierta de la cámara sepulcral, sino la puerta que salvaba la diferencia de altura entre cámara y corredor. Aunque ya había sido expoliado, se excavó en 1985 por Primitiva Bueno Ramírez y pudieron recuperarse algunos restos del ajuar funerario: puntas de flecha, fragmentos de cerámica, etc.

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La relación de este dolmen con el paisaje natural del entorno, de enormes berrocales y bolos graníticos, hacen de este enclave unos de los más singulares y hermosos del conjunto dolménico de Valencia de Alcántara y, probablemente, de toda Extremadura.

Cómo llegar: A la salida de la Aceña de la Borrega, se pasa por el regato de los Mellizos, se toma el camino de la Data y pasando un repecho, se visualiza el dolmen que se encuentra a unos 60 metros al la derecha de la pared en un promontorio natural.

Ruta de los Mellizos

Además del dolmen del Mellizo, la zona de Valencia de Alcántara posee un espectacular conjunto megalítico de dólmenes.

Está formado por más de una treintena de dólmenes graníticos y ocho de pizarra. Catorce más se han perdido con el tiempo y la mano del hombre. Es ésta una invalorable colección de sepulcros del período calcolítico que se elevan a un total de 55 dólmenes. Un conjunto que busca su inclusión por La Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Uno de los mejores ejemplos por su buen estado de conservación es el de la Huerta de las Monjas que conservan 6 ortostatos de granito con losa de cobertura. Otros ejemplos: Zafra III con siete ortostatos y una calzada romana en su ruta; Las Tapias, formada por 7 ortostatos y Cajirón con una cámara circular que forman 7 ortostatos apoyados entre sí, con cubierta circular, y 2 ortostatos longitudinales que conforman el corredor.

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Existen rutas adecuadas para su visita turística y conviene conseguir las guías que proporciona la Oficina Comarcal de Turismo.


LA CIUDAD ENCANTADA; parques y reservas naturales

24 septiembre, 2013 at 9:44

CIUDAD ENCANTADA

La Ciudad Encantada es un paraje natural de formaciones rocosas calcáreas o calizas formadas a lo largo de miles de años. Se localiza cerca de Valdecabras, en el término municipal de Cuenca (España), en una amplia zona de pinares de la parte meridional de la serranía conquense y a una altitud de 1.500 metros. Está ubicada en una finca privada a la cual se puede acceder previo pago de 3€.

El tiempo que se tarda en recorrer la Ciudad Encantada está en torno a 3 horas para los más apasionados del Turismo Rural.

Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de junio de 1929. Estos fenómenos geológicos, mundialmente conocidos, son formaciones rocosas literalmente esculpidas por la acción del agua, el viento y el hielo, que al erosionar durante siglos las rocas, ha conseguido modelar figuras humanas, objetos, animales, con una precisión difícil de entender, hasta conseguir una ciudad delirante, una ciudad que parece dormida de algún hechizo misterioso.

El entorno de la Ciudad Encantada también nos resulta mágico. La vegetación, espléndida, formada por quejigos, sabinas, enebros, boj, zarzamoras,… Los rebaños de ovejas pastan por los alrededores rompiendo el silencio con el sonido de sus esquilas, y en el aire siempre flota un perfume de romero, tomillo y mejorana ….

Comparte estas características especialmente con “Los Callejones”, paraje ubicado en el término municipal de Las Majadas. Ambos lugares forman parte del Parque Natural Serranía de Cuenca.

 La Ciudad Encantada se sitúa en la Serranía de Cuenca la comarca mas húmeda de la provincia. Ésta es una comarca muy variada y de complicada topografía donde los ríos han labrado profundos valles que la fragmentan en una serie de mesetas “muelas” y cumbres más o menos planas, alternadas por profundos valles denominados “hoces” de increíble y sorprendente belleza, labrados por los ríos, Júcar, Escabas, Cuervo y Guadiela.

Si buscas un lugar original, la CIUDAD ENCANTADA es tu sitio. Además, está situado en plena naturaleza y visitarlo será un ejercicio de relajación perfecto. Si planeas un viaje a este lugar, puedes alojarte en las cabañas El Descansito, cerca de Cuenca, un alojamiento romántico e idóneo para la intimidad.

Llegando desde la ciudad de Cuenca, hay que coger la carretera que va a Tragacete, pasando por el mirador del “Ventano del Diablo”, donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica del río Júcar (recomendable parar). Continuando la carretera a 5 kilómetros está el desvío de Valdecabras, antes del cual se encuentra la Ciudad Encantada. Al salir de este extraordinario lugar, desde el aparcamiento, se puede recorrer una pista de unos dos kilómetros que lleva al Balcón de Uña, donde se contempla el río Júcar y la laguna de Uña.

FORMAS ROCOSAS MÁS REPRESENTATIVAS

Todas tienen un cartel que las define perfectamente.

El Tormo Alto. Monolito de 20 metros, milagro o juego de equilibrio, emblema de la Ciudad Encantada.

Los barcos. Tres enormes moles de piedra, una flota invencible anclada en la sierra.

El perro. Guardián de una ciudad petrificada, asemeja un fox terrier.

Cara del hombre. Monumental busto de nariz aguileña y boina.

Puente romano. Arco horadadazo en la roca, arquitectura natural.

La foca. Enorme figura imaginaria que representa una foca haciendo juegos malabares con su hocico.

Los Osos. Enormes pedruscos que recuerdan dos osos.

El tobogán. Estrecho y largo callejón rocoso de varios desniveles.

El mar de piedra. Plana y extensa superficie rocosa donde la erosión del agua creó formas que simulan olas y ondas marinas.

Lucha del Elefante y el Cocodrilo. Enormes y caprichosas rocas, asemejan la encarnizada lucha de un elefante que lanza su trompa a las fauces de un cocodrilo.

El Hipopótamo. Inmensa roca zooforma que recuerda un hipopótamo.

El Convento. Un arco ojival en una pared rocosa nos transporta a la edad media.

Los Hongos. Entre los pinos enormes bloques de piedra asemejan hongos gigantes.

El Teatro. En un escenario natural un curioso puente recuerda la embocadura de un teatro.

La Tortuga. La abertura en lo alto de una inmensa roca parece una tortuga con su cabeza fuera del caparazón.

Los Amantes de Teruel. Bloques de roca que parecen los bustos de un Hombre y una mujer intentando besarse.


LA BOTA DE VINO; artesanía con historia

5 septiembre, 2013 at 17:05

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La bota es un recipiente que se utiliza para contener cualquier clase de líquido, aunque principalmente se suele utilizar para conservar en su interior vino. España es el país con más tradición ‘botera’ del mundo. En cualquier festividad tradicional este instrumento emerge como una de las estrellas pasando entre los amigos.

La bota ha sido muy importante en la historia española, siendo uno de los recipientes más usados por el pueblo.

La historia de la bota se pierde en los tiempos más remotos. Encontramos testimonios escritos de su existencia ya en la antigua Grecia (Homero en la Odisea cuando su héroe Ulises emborracha al cíclope Polifemo dándole vino en odres), en la Biblia (Noé emborrachado por sus hijos), en el inmortal Quijote de Cervantes (cuando el viejo hidalgo destroza a mandobles y estocadas los pellejos del ventero) y a lo largo de todo el Siglo de Oro de la literatura española las referencias se multiplican.

Ligera, flexible, resistente, respetuosa con el medio ambiente, de fácil trasiego, impermeable, práctica, higiénica, atractiva, de simple pero perfecto diseño, la bota de vino es, a la vez, legado de nuestro pasado y un producto libre de los imperativos de la moda que encandila a quien sabe disfrutar de los placeres básicos de la vida.

Los modelos tradicionales tienen forma de gota o de lágrima y suelen tener la boca curvada para facilitar el traspaso del líquido desde el recipiente hasta la boca del usuario.

Hay dos tipos de bota de vino, las de interior de pez (derivado de la resina del pino o enebro para impermeabilizar el interior de la bota) y las de interior de látex. Las botas de látex en vez de disponer de pez como aislante interior, tienen una funda de material látex, con la forma de la bota, la cual contendrá el líquido que se le añada a la bota.

La bota de vino de interior de pez, es la bota original, tradicional de toda la vida, de nuestros ancestros. Nuestra recomendación es que si la quieres principalmente para su uso con vino elijas la de interior de pez. Si la quieres para agua, bebidas dulces o carbonatadas, tu elección debería de ser el látex.

La bota de vino es un producto típico de España, cualquier ocasión es una buena excusa para disfrutar de su uso junto a los compañeros de romería, excursión o trabajo. Es una tradición que no se perderá a pesar de los nuevos recipientes que las grandes empresas lanzan al mercado constantemente.

Proceso de fabricación artesanal de la bota de vino tradicional

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LA PIEL, MATERIA PRIMA

La piel empleada para la bota tradicional es la piel natural de cabra, procedente de las ganaderías de la zona cuidadosamente seleccionada de los pieleros.

Una vez secada se curte con extractos vegetales o taninos, corteza molida obtenida de los árboles (mimosa, pino y encina).

La piel se recibe entera. Con la ayuda de un patrón se realiza el corte.

Una vez cortada la piel se dobla por el centro, haciendo coincidir los bordes, dando forma a la bota. Para la fabricación de la bota, la piel se coloca de manera inversa a su forma natural, quedando luego recubierta con la capa de pez.

COSIDO

Una vez realizado el corte se procede a coser la bota. Primero se la somete a un hilvanado o embastado, como se designa a esta acción dentro del gremio. El cosido exterior, la costura propiamente dicha, se realiza con máquina de coser desde hace muchas décadas en forma de trenzado lo que permite el hermetizado.

Una vez cosida hay que darle la vuelta quedando la costura por la parte interior. Este proceso requiere una alta experiencia del artesano con el palo. Primero se sopla con fuerza para hincharla y con un movimiento rápido de muñeca se da la vuelta sobre la vara.

EMPEGADO

Llegados a este punto, la bota de vino estaría lista para colocar el impermeable en el interior. La pez, que tras ser cocida en ese momento es liquida, se jalea para que impregne todo el interior. Una vez que se enfría la pez, queda ya la bota impermeabilizada.

La pez es un producto resinoso vegetal extraído del pino o enebro, elaborada y degustada por el botero a muy altas temperaturas, para dar el impermeable interior de la bota.

En las botas de látex, el proceso de empegado es totalmente sustituido introduciendo en su lugar una vejiga de látex que realiza la misma función de impermeabilizante.

Posteriormente se introduce el brocal o boquilla, lugar por donde se llenará la misma.

ACABADOS

Por último se realiza el proceso de ajustado de costuras, comprobación y curado de la bota de vino.

Para finalizar se colocan el cordón y cordoncillo y la bota ya estaría lista para su uso.

Preparación para el uso de las botas y mantenimiento

  1. Quitar el papel que obtura el cierre.
  2. Calentar la bota, al sol o cerca de un radiador de calefacción.
  3. Frotar enérgicamente la costura.
  4. Hinchar la bota soplando suavemente por el brocal, no debe forzarse. En caso de que ofrezca alguna dificultad, caliéntela de nuevo.
  5. Llenarla con un vaso de agua para humedecer la costura. No se preocupe si al principio deja pasar alguna gota de agua. Esto ocurre hasta que la costura toma tensión y se cierra totalmente.
  6. Introducir el vino y mantenerla tumbada durante 5 ó 6 días haciendo que el vino pase por todo el interior.
  7. Tirar este primer vino y la bota ya está dispuesta para su utilización.
  8. Los primeros días es conveniente cambiar el vino con frecuencia. Procurar que las paredes de la bota no se peguen durante estos primeros días.

Cuando se prevea que la bota no va a ser utilizada durante algún tiempo, conviene deshincharla y obturar el brocal con un trapito o papel para evitar que la pez manche la rosca del brocal. Es preferible guardarla echada para evitar que la pez se escurra.

Cuando vaya a ser nuevamente utilizada, proceda a hincharla con el mismo cuidado que la primera vez. MUY IMPORTANTE: no engrase la bota.

El vino puede durar dentro de una bota 2 o 3 días. Si el vino se avinagra, vacía la bota, lava su interior con agua, vuelve a echar agua en su interior con 5 gotas de lejía y déjala así tumbada y sin aire 24h, luego vuelve a lavar el interior de la bota con agua hasta quitar el olor a lejía.


ACANTILADOS DE LA ZONA VIXIA HERBEIRA; acantilados de España

4 septiembre, 2013 at 17:24

 

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Sabías que en España se encuentran los acantilados más altos de Europa continental?, se encuentran en Cedeira (provincia de A Coruña, Galicia): LOS ACANTILADOS DE LA ZONA DE VIXÍA HERBEIRA.

Con altitudes de hasta 620 metros y más de un 80% de pendiente, nos encontramos con un espectáculo impresionante e inolvidable que nos hará vivir una experiencia única. Este paisaje hechicero ha cautivado incluso a directores de cine, como el propio Roman Polanski que eligió estos escenarios para rodar algunas escenas de su película “La muerte y la doncella”.

En el punto más alto de de estos acantilados de la sierra de A Capelada, a 620 m de altura, se encuentra un mirador llamado Vixía (vigía) Herbeira y una antigua caseta de piedra construida en el siglo XVIII, llamada la garita. Se encuentra en la carretera que une Cariño y el Cabo Ortegal con el santuario de San Andrés de Teixido, pudiendo accederse desde el otro lado, empezando por Cedeira y atravesando San Andrés. En este punto marca los límites de los municipios de Cariño y Cedeira.

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Concretamente data del año 1805, fue diseñada por los ingenieros de la corona y construida por los vecinos de la comarca. Formaba parte de una serie de construcciones dedicadas a la vigilancia costera y marítima a lo largo de la costa, ya que todas ellas se encontraban en puntos estratégicos para esta misión.

La garita se encuentra en parte cercada por un pequeño muro de piedra. Se trata de una pequeña caseta de mampostería en granito de planta rectangular y que tan sólo mide unos 15 m2. Tres ventanas y una chimenea completan el conjunto. Su cubrición también es pétrea. Lo suficiente para albergar a un pequeño destacamento militar dedicado a la vigilancia costera. En el año 2003 la garita y su entorno fueron restaurados.

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Foto de Roberto Rey

Desde aquí tendremos una excelente panorámica del Océano y de las puntas Tarroiba y Robaliceira, además de admirar la magnífica costa agreste que se encuentra en las proximidades de San Andrés.

Por este motivo, este mirador es considerado uno de los puntos más bellos de toda la comarca y es sin duda un punto obligado de paso. No dudéis en parar y acercaros a admirar las maravillosas vistas.

Cerca de estos acantilados se encuentra el cabo Ortegal donde se localizan las rocas más antiguas de la península Ibérica y las cuartas del mundo.

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La escarpada costa desde cabo Ortegal a Vixía Herbeira ha sido catalogada por la Unión Europea como Lugar de Interés Comunitario, debido no sólo a su singularidad morfológica, sino también a su interés natural y geológico.

La peregrinación a San Andrés de Teixido

Situada en estos acantilados de la sierra de A Capelada nos encontramos con el santuario de San Andrés de Teixido, un lugar mágico, no sólo por su ubicación, donde se escucha el fuerte viento y el batir de las olas contra las rocas, sino por la leyenda que lo encierra y que le ha convertido en uno de los puntos de peregrinación más importantes de España, después de Santiago de Compostela. Para que esto se entienda, basta con citar el dicho popular gallego “A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”(A San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo), que se traduce en que, queramos o no, vivos o ya muertos, peregrinaremos hasta este lugar.

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Foto de Turismo Galicia Norte

La construcción arquitectónica que alberga el santuario de San Andrés de Teixido parece que fue levantada antes del siglo XII, pero el edificio que se conserva en la actualidad es del XVI, aunque las obras continuaron en los dos siglos siguientes. Este monumento presenta un estilo gótico en la entrada, en la que se exhiben murales con la temática del martirio del Apóstol. También se pueden contemplar elementos de un estilo posterior, concretamente barroco, en el retablo mayor y en el relicario de estilo italiano, donde se guarda un hueso del santo. La torre campanario, de base cuadrada y tres cuerpos de altura, data del siglo XVIII.