EN UN LUGAR DE LA MANCHA; segunda etapa de la ruta de Don Quijote

15 abril, 2014 at 19:13

don quijote de la mancha - etapa 2

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho que vivía un hidalgo al que se llamó Don Quijote… Hace ahora cuatro siglos, Miguel de Cervantes estaba dando al mundo una de las grandes joyas de la literatura mundial. Su protagonista, Don Quijote de la Mancha, sería un prototipo literario íntimamente ligado a la tierra por la que discurren sus desventuras.

En varios artículos te vamos a ofrecer diferentes etapas de la ruta que te permitirá acercarte con profundidad para conocer al héroe literario y su tierra, La Mancha.

La Ruta de Don Quijote ha sido declarada por el Consejo de Europa Itinerario Cultural Europeo, el cuarto de España, tras el Camino de Santiago, el legado de Al-Ándalus y las Rutas de los Sefardíes.

Estos parajes no sólo nos permiten conocer alguno de los conjuntos monumentales más importantes de La Mancha, sino también acercarnos a una de las mayores extensiones lagunares españolas, paso imprescindible de las aves migratorias en su viaje entre Europa y África.

En San Clemente, este itinerario ofrece al viajero tres ramales, pero es aconsejable comenzar en dirección Las Pedroñeras atravesando unas tierras que presumen con justicia de producir los mejores ajos de España.

ajos las pedroñeras

Siguiendo después hacia el oeste, visitar la laguna de Pedro Muñoz.

Nuevamente en el tramo principal, se encuentra El Provencio, rodeado por las aguas del río Záncara. Desde allí, la Ruta de Don Quijote continúa su camino hacia Villarrobledo, que ha sabido conservar importantes vestigios de su pasado como la Plaza Mayor o las iglesias de San Blas y San Sebastián, junto con numerosas bodegas que son la base de la economía local, donde se sigue almacenando el vino como hace siglos, en gigantescas tinajas centenarias elaboradas con los barros de estas tierras.

Tinajas_de_Villarrobledo

Más al sur, en el entorno de Ossa de Montiel se localizan dos pasajes de especial importancia en las aventuras de Don Quijote: la mágica cueva de Montesinos, donde descendió a través del tiempo y las ruinas del castillo de Rochafrida.

cueva de montesinos

Cerca de aquí, el viajero encontrará en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera uno de los más hermosos conjuntos lagunares de origen tectónico, protegidos en la actualidad no sólo por su interés paisajístico sino por la importancia de la abundante fauna que cobija, entre la que destacan el pato colorado o el aguilucho lagunero.

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera

Retomado el camino, poco después se divisará la silueta de Villanueva de los Infantes, declarado conjunto histórico por ser un importante enclave del Renacimiento y del Barroco. Aquí murió Quevedo, en una celda del Convento de Santo Domingo, ahora convertido en alojamiento turístico. Salpicada de iglesias, conventos y casas palacio, como la casa de D. Diego de Miranda, quien según la tradición fue el famoso Caballero del Verde Gabán, cuyas hazañas, Cervantes, tantas veces puso en boca de Don Quijote.

Villanueva de los infantes


LA AUTÉNTICA PAELLA DE VALENCIA

19 marzo, 2014 at 21:27

Paella de Valencia

La paella es uno de los platos más populares de España, aunque es una creación gastronómica que emergió en Valencia, y para ser más precisos, en las lagunas de la Albufera, resultado de las filtraciones naturales de las aguas de la costa mediterránea valenciana.

La historia de la paella forma parte de la historia Valencia en general. La paella valenciana es el manjar más conocido de la rica y variada gastronomía española y todo un referente de la sociedad.

En la mayoría de los restaurantes del mundo en los que aparece el plato en la carta, se sirve con frutos de mar. Y no es que esto sea un error; dado que la riqueza de los ingredientes mediterráneos permitió hacer variaciones a la preparación inicial; no obstante, es muy importante que sepas que la paella original no lleva calamares ni langostinos; la genuina receta, y con el perdón de los vegetarianos, es mucho más sustanciosa, porque incluye pollo, conejo y verduras.

El arroz, miles de años antes de aparecer en occidente, ya era un producto esencial en la dieta del lejano oriente.

Carlos Azcoytia en su trabajo llamado “Una aproximación a la historia del arroz en occidente y la paella”, afirma que los omeyas, entre los siglos VIII y IX, trajeron esta sabrosa gramínea a España.

Fueron ellos quienes supieron sacar provecho de sus técnicas agrícolas para rentabilizar las pantanosas tierras de la Albufera, que hasta ese momento nadie había explotado.

Sin embargo, la paella como tal recién empieza a aparecer en los documentos en el siglo XVIII.

Aunque Dionisio Pérez afirme que la verdadera paella contenía anguila, caracoles y judías verdes; sabemos que la riqueza de la Huerta de Valencia multiplicó sus variantes.

En Valencia se entendió popularmente la receta que llevaba, además de judías y caracoles, pollo, conejo y carne. Y claro no podemos olvidarnos del azafrán, herencia árabe que condimenta la paella

En su libro “La cocina española antigua” (1913), Emilia Pardo Bazán menciona: “…hay que otorgar la presidencia al arroz, que es uno de los triunfos de la cocina española sobre la extranjera, y cabe asegurar que en ninguna parte se condimenta el arroz como en España, y en especial en su costa levantina, Valencia y Alicante”

El origen

Carlos Azcoytia realizó una investigación sobre Opera, la obra de Bartolomeo Scappi , un cocinero personal del papa Pío V. En ella encontró unos grabados de utensilios de cocina, algunos de estos con el nombre de padella, muy parecidos a las sartenes en donde hoy en día se elabora la paella.

Opera di M. Bartolomeo Scappi

Opera di M. Bartolomeo Scappi_Padell

Esto hace suponer que con el dominio español sobre Italia, entre los siglos XVI y XVII, algún emigrante italiano, en busca de mejores oportunidades, trajo aquél maravilloso utensilio a la península ibérica; y posiblemente, los campesinos de la Albufera, comenzaron a usar la padella para hacer una suculenta cocción de arroz y conejo, productos que abundaban en tierras valencianas.

De esta forma, la paella como tal, es una sartén a la que se le ha suprimido el mango y en su lugar se le han fijado dos asas, para que soporte el peso del guiso. Ha de ser de un diámetro mínimo de unos 30 centímetros y no muy honda, con unos bordes de 7 o 12 centímetros, en función a su diámetro.

RECETA CASERA DE LA AUTÉNTICA PAELLA VALENCIANA

Existe una gran polémica sobre la auténtica receta de paella. Al ser un plato popular, cada cual puede hacer la paella con los ingredientes que tenga a su disposición: pollo, conejo, caracoles, pato, verduras de un tipo o de otro, caldo o agua…

Como ya hemos dicho, según cada región de España, se puede elaborar la paella con diferentes ingredientes.

Aquí te dejamos un video de la que nos parece una  de las recetas más auténticas y caseras de Valencia, una de las más tradicionales y que se puede cocinar en cualquier casa de Valencia.


EN UN LUGAR DE LA MANCHA; primera etapa de la ruta de Don Quijote

16 febrero, 2014 at 20:52

Ruta de Don Quijote_Molinos de Viento

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho que vivía un hidalgo al que se llamó Don Quijote… Hace ahora cuatro siglos, Miguel de Cervantes estaba dando al mundo una de las grandes joyas de la literatura mundial. Su protagonista, Don Quijote de la Mancha, sería un prototipo literario íntimamente ligado a la tierra por la que discurren sus desventuras.

En varios artículos te vamos a ofrecer diferentes etapas de la ruta que te permitirá acercarte con profundidad para conocer al héroe literario y su tierra, La Mancha.

La Ruta de Don Quijote ha sido declarada por el Consejo de Europa Itinerario Cultural Europeo, el cuarto de España, tras el Camino de Santiago, el legado de Al-Ándalus y las Rutas de los Sefardíes.

Esta fascinante ruta comienza en la milenaria ciudad de Toledo, capital de Castilla-La Mancha, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. En este primer tramo, podrás descubrir los famosos molinos de viento, las plazas mayores, los castillos y la variada arquitectura popular, y comprobarás la riqueza medioambiental que aportan las lagunas a toda esta zona.

toledo

Dejando atrás las estrechas y empedradas calles del casco viejo toledano, podrás salir  en busca de las huellas que dejaron por estos mismos caminos, hace ahora 400 años, un flaco jinete y su escudero.

Tras pasar Nambroca y el castillo de Almonacid de Toledo, la ruta se bifurca en dos ramales, el más norteño nos conduce a La Guardia y Lillo, en cuyo entorno pueden visitarse varias lagunas, como las de Longar y la del Altillo. Si decidimos seguir el ramal sur, tras pasar por Mascaraque, pronto encontraremos la silueta de las ruinas del castillo de Peñas Negras en Mora, vigilando el camino hasta Tembleque, donde podremos detenernos a pasear por la Plaza Mayor, una de las más hermosas de toda La Mancha, con soportales sostenidos por columnas de granito y corredores de madera al estilo del siglo XVII.

TEMBLEQUE

En Villacañas resulta singular la presencia de los “silos”, viviendas subterráneas, todavía en uso. Nuevamente aparecen dos ramales que, atravesando Quero o el complejo lagunar de Alcázar de San Juan, donde encuentra cobijo la variada avifauna manchega, confluyen en Campo de Criptana.

Los parajes de los alrededores hasta Mota del Cuervo se encuentran todavía cubiertos por las siluetas de esos molinos centenarios que necesitaron la fuerza del viento para vencer a Don Quijote, y que les hicieron universalmente conocidos.

Muy pronto, llegaremos a El Toboso, donde la hermosa Dulcinea vivía ajena a la locura que causaba su belleza y ahora es posible visitar en el Museo Cervantino las numerosas ediciones que allí se exponen de El Quijote.

Toboso

Tras visitar Belmonte, que conserva un extraordinario conjunto monumental, con importantes edificios civiles y religiosos, además de un impresionante recinto defensivo compuesto por su castillo, murallas y puertas, este trayecto termina en San Clemente, famoso por su Plaza Mayor y declarado conjunto histórico, por la monumentalidad de sus iglesias, palacios y casonas, que han sabido aguardar pacientemente al caminante desde hace más de cuatro siglos.

Castillo de Belmonte


LA CIUDAD ENCANTADA; parques y reservas naturales

24 septiembre, 2013 at 9:44

CIUDAD ENCANTADA

La Ciudad Encantada es un paraje natural de formaciones rocosas calcáreas o calizas formadas a lo largo de miles de años. Se localiza cerca de Valdecabras, en el término municipal de Cuenca (España), en una amplia zona de pinares de la parte meridional de la serranía conquense y a una altitud de 1.500 metros. Está ubicada en una finca privada a la cual se puede acceder previo pago de 3€.

El tiempo que se tarda en recorrer la Ciudad Encantada está en torno a 3 horas para los más apasionados del Turismo Rural.

Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de junio de 1929. Estos fenómenos geológicos, mundialmente conocidos, son formaciones rocosas literalmente esculpidas por la acción del agua, el viento y el hielo, que al erosionar durante siglos las rocas, ha conseguido modelar figuras humanas, objetos, animales, con una precisión difícil de entender, hasta conseguir una ciudad delirante, una ciudad que parece dormida de algún hechizo misterioso.

El entorno de la Ciudad Encantada también nos resulta mágico. La vegetación, espléndida, formada por quejigos, sabinas, enebros, boj, zarzamoras,… Los rebaños de ovejas pastan por los alrededores rompiendo el silencio con el sonido de sus esquilas, y en el aire siempre flota un perfume de romero, tomillo y mejorana ….

Comparte estas características especialmente con “Los Callejones”, paraje ubicado en el término municipal de Las Majadas. Ambos lugares forman parte del Parque Natural Serranía de Cuenca.

 La Ciudad Encantada se sitúa en la Serranía de Cuenca la comarca mas húmeda de la provincia. Ésta es una comarca muy variada y de complicada topografía donde los ríos han labrado profundos valles que la fragmentan en una serie de mesetas “muelas” y cumbres más o menos planas, alternadas por profundos valles denominados “hoces” de increíble y sorprendente belleza, labrados por los ríos, Júcar, Escabas, Cuervo y Guadiela.

Si buscas un lugar original, la CIUDAD ENCANTADA es tu sitio. Además, está situado en plena naturaleza y visitarlo será un ejercicio de relajación perfecto. Si planeas un viaje a este lugar, puedes alojarte en las cabañas El Descansito, cerca de Cuenca, un alojamiento romántico e idóneo para la intimidad.

Llegando desde la ciudad de Cuenca, hay que coger la carretera que va a Tragacete, pasando por el mirador del “Ventano del Diablo”, donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica del río Júcar (recomendable parar). Continuando la carretera a 5 kilómetros está el desvío de Valdecabras, antes del cual se encuentra la Ciudad Encantada. Al salir de este extraordinario lugar, desde el aparcamiento, se puede recorrer una pista de unos dos kilómetros que lleva al Balcón de Uña, donde se contempla el río Júcar y la laguna de Uña.

FORMAS ROCOSAS MÁS REPRESENTATIVAS

Todas tienen un cartel que las define perfectamente.

El Tormo Alto. Monolito de 20 metros, milagro o juego de equilibrio, emblema de la Ciudad Encantada.

Los barcos. Tres enormes moles de piedra, una flota invencible anclada en la sierra.

El perro. Guardián de una ciudad petrificada, asemeja un fox terrier.

Cara del hombre. Monumental busto de nariz aguileña y boina.

Puente romano. Arco horadadazo en la roca, arquitectura natural.

La foca. Enorme figura imaginaria que representa una foca haciendo juegos malabares con su hocico.

Los Osos. Enormes pedruscos que recuerdan dos osos.

El tobogán. Estrecho y largo callejón rocoso de varios desniveles.

El mar de piedra. Plana y extensa superficie rocosa donde la erosión del agua creó formas que simulan olas y ondas marinas.

Lucha del Elefante y el Cocodrilo. Enormes y caprichosas rocas, asemejan la encarnizada lucha de un elefante que lanza su trompa a las fauces de un cocodrilo.

El Hipopótamo. Inmensa roca zooforma que recuerda un hipopótamo.

El Convento. Un arco ojival en una pared rocosa nos transporta a la edad media.

Los Hongos. Entre los pinos enormes bloques de piedra asemejan hongos gigantes.

El Teatro. En un escenario natural un curioso puente recuerda la embocadura de un teatro.

La Tortuga. La abertura en lo alto de una inmensa roca parece una tortuga con su cabeza fuera del caparazón.

Los Amantes de Teruel. Bloques de roca que parecen los bustos de un Hombre y una mujer intentando besarse.