EL PINTXO

20 noviembre, 2013 at 11:08

 

pintxo

El pincho (o pintxo en su grafía en euskera) es como se denomina tradicionalmente a una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una pequeña ración de comida. Recibe su nombre porque tradicionalmente se sujetaba la comida al pan con un palillo, aunque no sea una característica obligatoria.

El pintxo ha evolucionado a pasos agigantados, y hoy en día podemos hablar de auténtica mini-cocina, pequeñas delicias en miniatura con las que también se atreven grandes de la cocina de nuestro país como Arzak o Ferrán Adriá, entre otros.

De sobra es conocida la tradición que hay en el País Vasco de ir de pintxos.

PINTXOS VERSUS TAPAS

pintxos vs tapas

La tapa, al principio, se depositaba sobre la boca de la jarra o vaso servido, por lo que “tapaba” el recipiente: de ahí el origen de la palabra. Servía para acompañar la bebida y para evitar que algún “visitante volador” entrase en el líquido. En aquellos tiempos la tapa consistía en una loncha de jamón o en rodajas de chorizo o de otro embutido y, a veces, era sustituido por una tajada de queso.

En la actualidad, la tapa se asienta en mesones y bares de la geografía centro-sur española, con espléndidas expresiones andaluzas y alguna pincelada levantina y catalana. La tapa es ración, más que receta plural; es plato completo y de consistencia. La tapa es oreja de cerdo a la plancha, callos a la madrileña, o morcilla de Burgos, cuando no cuchifrito, coquinas, “pescaito”, salmorejo, corte de jamón de cualquier serranía tradicional, es plato de morcón o de lomo, etc.

Frente a la tapa nace el pintxo; más joven y elaborado. Y lo hace en el extrarradio de la capital donostiarra.

SAN SEBASTIÁN (DONOSTIA) – ALGUNOS TRUCOS PARA DISFRUTAR DE ESTAS DELICIAS EN MINIATURA

parte vieja de san sebastian

Uno de los hábitos más populares entre los donostiarras es “ir de pintxos”. Esta costumbre vasca consiste en alternar de bar en bar, tomando un “zurito” –trago de cerveza más corto que la caña– o un “txikito” (pequeño vaso de vino) acompañado de un pintxo.

Las zonas más frecuentadas de esta actividad son la Parte Vieja y el barrio de Gros. Estas dos zonas están repletas de bares con las barras a rebosar de pintxos de todo tipo. Cada bar suele tener algún pintxo estrella.

Si se trata de un pintxo frío suele estar disponible en la barra, y se coge directamente. Si se trata de un pintxo caliente, se pide al camarero.

PARTE VIEJA DE DONOSTI

Cuando se va de pintxos, lo normal es tomar una consumición (pintxo y bebida) por bar, y luego ir a otro bar.

Se suele pagar al final. Es costumbre de las cuadrillas (grupos de amigos) pagar por rondas, o poner un “bote” o “caja” antes de empezar (nada de pagar cada uno lo suyo en cada bar).


EL AJOBLANCO

27 septiembre, 2013 at 10:48

AJO BLANCO

El ajoblanco (escrito también a veces como ajo blanco) es una sopa fría muy popular de la cocina andaluza  y extremeña. Se compone de pan, almendras molidas (en tiempos de escasez, como en la posguerra, se ha venido usando en ciertas zonas harina de habas secas), ajo, agua, aceite de oliva, sal y a veces vinagre. Se suele tomar acompañado de uvas o trocitos de melón.

Esta receta podía haber tenido su origen en la gastronomía romana. Sus ingredientes son muy comunes a los que abastecían a la sociedad en la Antigüedad. Lo que explicaría también por qué se ha popularizado en estas zonas de la Península Ibérica, ya que los romanos construyeron sus posiciones más importantes en Extremadura y Andalucía.

Existen referencias de este alimento en los antiguos romances del siglo XII, en los estudios sobre Al-Ándalus y por supuesto en El Quijote.

Receta muy sencilla de elaborar y además muy nutritiva en verano, ya que se usaba en épocas de mucho calor, cuando el hombre y la mujer trabajaban en el campo mano a mano, con pocas ayudas tecnológicas y lo único que tenían eran sus manos y algunas aperos de labranza.

Esta comida siempre se ha considerado un plato humilde sirviendo de abastecimiento a las familias durante la Guerra Civil y posterior Pos-Guerra Española. Algo que no quita que sea un plato rico y muy nutritivo.

En ciertas zonas de la vega granadina es costumbre tomarlo como acompañamiento de una buena “papa asá” (patata asada). Al tomarlo de esta forma se hace más líquido para poderlo beber directamente de un vaso.

En Málaga se sirve con uvas de moscatel y a veces trozos de manzana o de melón. Hoy en día el ajoblanco también se sirve con otras combinaciones dentro de lo que se denomina cocina creativa.

El día del ajoblanco, Almáchar (Málaga)

En los años sesenta, llegar por carretera desde la capital malagueña hasta Almáchar era una auténtica odisea, con más de sesenta kilómetros de recorrido, a través de Vélez-Málaga. Por este motivo, en 1968, al corresponsal de TVE y vecino del municipio axárquico, Manuel España Lobo, se le ocurrió organizar una fiesta, dando a degustar el plato más típico del pueblo, el ajoblanco, a la que invitó a las principales autoridades de aquella época, para convencerlas así de la necesidad de conectar por carretera Almáchar con el vecino Moclinejo.

De ahí surgió el Día del Ajoblanco, la más veterana de las fiestas gastronómicas de la comarca más oriental de la provincia y hoy en día se sigue celebrando todos los primeros de Septiembre. Esta festividad es un gran reclamo turístico para este pequeño municipio del interior de la Axarquía, cuyos apenas 1.900 vecinos viven fundamentalmente del cultivo de las vides de uva moscatel. Como cada primer sábado del mes de septiembre, las escarpadas y estrechas calles de Almáchar se convierten en un hervidero de gente, con más de diez mil personas que, a lo largo de toda la jornada  pueden disfrutar de la degustación gratuita de dos mil litros de la típica sopa fría elaborada a base de almendras.

Esta festividad está declarada como de interés turístico nacional de Andalucía y de singularidad turística provincial.

RECETA CASERA DEL AJOBLANCO

Los ingredientes para 1 litro:

100 gr. de almendra sin tostar

2 dientes de ajo

1 litro de agua fresca

150 gr. de miga de pan

100 ml. de aceite de oliva virgen extra (AOVE)

30 ml. de vinagre de vino blanco

Una pizca de sal

Preparación:

Primero debemos poner a remojo el pan si es que lo tenemos duro. Ponemos un par de rebanadas de pan de payés en agua fría para que la miga se ablande. Cuando esté maleable, la apartamos de la costra y la reservamos.

Mientras, habremos puesto a hervir una olla con agua. Cuando hierva, ponemos las almendras en un colador y les damos un par de escaldadas con un cucharón, es decir, les tiramos por encima dos o tres cucharones de agua hirviendo. Dejamos enfriar unos minutos y las pelamos.

La forma tradicional de elaboración del ajoblanco manda majar en un mortero los ajos y las almendras con un poco de sal. Luego añadir el pan remojado y hacer una pasta a la que le vamos añadiendo el aceite para que ligue. Se le añade entonces el vinagre y finalmente el agua bien fresca.

Otra opción, igualmente eficaz a mi modo de ver, es poner en un vaso de batidora las almendras bien peladas y batirlas con los dos dientes de ajo y un poco de agua fría que tengamos en la nevera. Batimos bien, le añadimos la miga de pan, el aceite y el vinagre y seguimos batiendo. Finalmente acabamos de poner el agua necesaria, rectificamos de sal y dejamos enfriar en la nevera.


YEMAS DE SANTA TERESA

30 agosto, 2013 at 10:48

 

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Las Yemas de Santa Teresa son uno de los dulces más representativos de la provincia de Ávila (Castilla y León). Un dulce tradicional hecho a partir de yemas de huevo, azúcar y limón, en ocasiones lo vemos con zumo de limón y otras veces sencillamente infusionando la piel del cítrico. El resultado son unas bolitas anaranjadas cubiertas con azúcar glas, con una fina capa crujiente, provocada por el endurecimiento del azúcar, y muy suaves en el interior, un bocado que se funde en el paladar.

Las Yemas poseen un origen árabe. Existen varias teorías acerca del comienzo de la fabricación de las Yemas de la ciudad de Ávila. Algunos dicen que es un producto de origen monacal elaborado por monjas antes de la Reforma Carmelitana, que adquiere popularidad durante la vida de Santa Teresa de Jesús. Posteriormente la fórmula se consolidó en las pastelerías de la ciudad de Ávila y de forma tradicional, artesana y secreta, se fue transmitiendo de padres a hijos.

Por el contrario, otra teoría dice que este origen es incorrecto, pues las Yemas comienzan a fabricarse en las pastelerías. Según algunas fuentes comenzaron a fabricarse, hace 130 años por Don Isabelo Sánchez, dueño de una de las pastelerías de Ávila que aún existe (La Flor de Castilla), y que corresponden a las hoy denominadas Yemas de Santa Teresa. El nombre de Yemas de Santa Teresa que adquieren es debido a que Ávila es una ciudad convento donde se respira un aire teresiano en todas las esquinas.

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Esta tradición artesanal, ha sido un secreto transmitido boca a boca, de padres a hijos, y ha permitido la elaboración de forma idéntica a lo largo de los años. Antiguamente se fabricaban y vendían 100 cajas diariamente, y no llegaba a todos los que querían adquirirlas. Por esta razón, según cuentan, hace unos 20 años surgieron las Yemas de Ávila con el fin de abastecer esta escasez.

La popularidad de este dulce lo ha convertido en la actualidad en una especie de souvenir ligado a la ciudad de Ávila.

Las Yemas de Santa Teresa están registradas bajo una Marca Comercial, que se distinguen por un sencillo jeroglífico que lleva en el interior de la caja. Aunque se pueden encontrar a lo largo de toda la provincia, no se asegura que posean las características típicas de las Yemas que se adquieren en la ciudad, ya que aunque su composición básica y aspecto sean idénticos, su sabor difiere ligeramente dependiendo del establecimiento productor.

Una de las pastelerías tradicionales más populares de Ávila y donde son fabricadas las Yemas de Santa Teresa es La Flor de Castilla, ubicada en el casco histórico de la ciudad de Ávila. Fundada en la segunda mitad del siglo XIX la pastelería comenzó a elaborar en su obrador, en 1860, las Yemas de Santa Teresa o conocidas también, como las Yemas de Ávila.

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RECETA CASERA DE LAS YEMAS DE SANTA TERESA

Ingredientes para 4 personas:

12 yemas de huevos

100 g de azúcar glasé

150 g de azúcar

1 ramita de canela

la corteza de un limón

Preparación:

Pon en una olla 10 cucharadas de agua, el azúcar y la canela. Con estos ingredientes, haz un almíbar a punto de bola.

Ahora bate en un bol grande 11 yemas junto con un huevo entero y la ralladura de limón.

Cuando el almíbar esté en su punto, añádele el batido anterior y sigue cociendo, sin cesar de batir, hasta que las yemas se cuajen. Para saber si el almíbar ha alcanzado el “punto de bola”, toma un poco entre los dedos. Si eres capaz de formar una bolita con ellos, entonces el almíbar estará en su punto.

Retira la olla del fuego y vierte la masa sobre una superficie lisa y espolvoreada con azúcar glass.

Trabaja bien la masa y forma un rollo alargado. Espolvoréalo y córtalo en 24 porciones de igual tamaño.

Forma las yemas con las manos, rebózalas con más azúcar glass y colócalas en moldes de papel para magdalenas pequeñas, también llamados “pirotines”.


EL SOBAO PASIEGO

1 agosto, 2013 at 21:22

Sobao Pasiego de Cantabria

El sobao o sobao pasiego es un producto típico de los Valles Pasiego (Cantabria) y su producción es originaria del municipio Vega de Pa,   en el límite de Cantabria con Burgos, en el nacimiento del río Pas, al que debe su nombre. La comarca se caracteriza por inviernos fuertes y veranos cálidos, con abundantes lluvias durante todo el año.

Según distintos autores, el Sobao era una torta que se hacía primitivamente con masa de pan (para aprovechar las sobras), azúcar y mantequilla. Este Sobao antiguo se mejoró por la adición de huevos, cáscara de limón rallada y anís o ron. El gran salto en la elaboración del Sobao se produjo con la sustitución de la masa de pan por harina de trigo de buena calidad, además de otras variantes cuantitativas en los demás ingredientes.

El sobao es una delicia tanto para desayunos, postres ó meriendas. En toda Cantabria se elabora este producto, ya que es el producto típico por excelencia, junto con las anchoas y la quesada. Productos típicos tradicionales. En Selaya hay dos empresas muy famosas como son Joselín y El Macho. En La Vega, sobaos Ortiz.

La Asociación de Fabricantes de Sobaos Pasiegos y Quesadas de Cantabria se sienten orgullosos de poder decir que este típico producto de la repostería cántabra se ha añadido a la lista de productos con Denominación de Origen Protegida (AOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP) por la Comisión Europea.

RECETA CASERA DEL SOBAO PASIEGO

En primer lugar, necesitamos los siguientes ingredientes:

250 gramos de mantequilla
ralladura de un limón
3 huevos
250 gramos de harina
250 gramos de azúcar
2 cucharaditas de levadura
1 cucharada de ron
Sal

Para entender correctamente dónde reside el secreto de la receta del sobao pasiego podemos aprovechar el origen de su nombre. Para elaborar un auténtico sobao hay que llevar a cabo un amasamiento muy minucioso de los ingredientes. Se dice que “hay que sobar bien la masa” para obtener un buen resultado y de esta acción de sobar la mezcla es de donde viene el nombre del postre.

Los ingredientes que debemos tener en nuestra cocina son harina (250 gr), azúcar (250 gr), mantequilla (250 gr), huevos (3), ron (una cucharada), sal y levadura en polvo (dos cucharadas pequeñas). El primer paso es trabajar la mantequilla, ligeramente reblandecida, con el azúcar, la ralladura de limón, una pizca de sal, los huevos batidos y el ron. Todos ellos deben ser bien trabajados con las manos hasta que estén perfectamente mezclados.

Por otro lado hay que mezclar la harina con la levadura en polvo y después añadirlo a la pasta anterior. Una vez que tengamos formada una masa homogénea hay que preparar unos moldes de papel que llenaremos hasta la mitad con la pasta que hemos creado.

Unos cinco minutos antes de introducir los moldes en el horno, deberemos haberlo encendido a una temperatura de 180 ºC. Pasado este tiempo los introducimos dentro y esperamos 15 minutos, hasta que veamos que han adquirido un color dorado. En este paso es esencial retirarlos del horno antes de que queden resecos, puesto que perderían su esencia.

Sólo falta dejarlos enfriar y ya podemos hincar el diente a nuestro sobao.