JAMÓN IBERICO: artesanía con historia

19 diciembre, 2014 at 15:45

JAMON IBERICO

En el proceso de curación de un jamón ibérico se unen tres factores fundamentales: el legado histórico de una tradición artesanal, la climatología idónea proporcionada por las serranías españolas y las innovaciones técnicas. Con ello se consigue que el jamón ibérico desarrolle su especial e inconfundible aroma.

El apreciado cerdo ibérico es una raza milenaria autóctona, exclusiva de la Península Ibérica, a diferencia del cerdo blanco o común, que se cría en diferentes regiones del mundo. En España su zona productiva se sitúa en las provincias de Cáceres y Badajoz (Extremadura), Huelva, Córdoba y Sevilla (Andalucía), Salamanca (Castilla y León) y Ciudad Real y Toledo (Castilla La Mancha). El cerdo ibérico es un animal de piel oscura, pelo escaso y patas finas y largas pero resistentes. Los cerdos se crían en la dehesa que está formada por extensos bosques de encinas y alcornoques que producen bellotas (alimento esencial para la crianza del cerdo ibérico), donde además abundan las hierbas aromáticas como el tomillo y el romero, esta alimentación será la clave del inconfundible sabor y textura de los jamones ibéricos de bellota.

CERDO IBERICO

Elaboración del Jamón Ibérico

SALAZÓN:

En el proceso de salazón, se recubren todas las piezas de jamón con sal para favorecer la deshidratación y conservación de las mismas. Durante este proceso, los jamones permanecen en cámaras, completamente cubiertos de sal, a temperaturas controladas de entre 0º y 5º C y con una humedad relativa en torno al 70%-90%.

Además, en este periodo, la sal contribuye al desarrollo del color y aromas típicos de los productos curados.

El tiempo de salazón variará en función del peso de la pieza y su grado de pureza. De forma orientativa podemos apuntar que un jamón deberá permanecer en estas cámaras, un día por cada kilo que pese. A mitad del periodo de salazón, tiene lugar el volteo de las piezas, para lograr una distribución homogénea de la sal.

SALADO JAMON IBERICO

LAVADO Y ASENTAMIENTO:

Una vez finalizada la salazón, se lavan las piezas en agua templada para eliminar la sal adherida. Al finalizar el lavado se moldean y se perfilan los jamones uno a uno.

Finalmente se cuelgan de una cuerda y se introducen en una cámara para comenzar el equilibrado salino o asentamiento. Las piezas deben ir eliminando la humedad lentamente, hasta conseguir la correcta difusión de la sal entre las distintas masas musculares del jamón.

Este proceso de asentamiento tiene lugar a temperaturas controladas de entre 0º y 6º C y de un 80% a un 90% de humedad relativa. La duración del proceso de equilibrado salino es de unos 35 a 45 días dependiendo del tipo de jamón.

SECADO:

Las piezas pasan a los secaderos naturales provistos de ventanales por donde penetra un haz de luz, nunca intenso, más bien en penumbra, que cuenta con una apertura regulable que permite controlar la ventilación y con ellas las condiciones óptimas de humedad y temperatura. Este periodo de reposo, favorece la salida progresiva de la grasa infiltrada, alcanzando así una distribución uniforme de la misma en el tejido muscular. Su duración oscila entre 6 y 9 meses.

Este proceso se denomina “sudado de las piezas” y en él lo fundamental es que la temperatura de los jamones ascienda de manera progresiva, con lentitud, de forma gradual y controlada, cerrando o abriendo ventanas convenientemente y protegiendo al jamón de cualquier sobresalto térmico.

Con la proximidad de los meses de verano, la exudación de los jamones se vuelve mucho más intensa y el chorreo de grasa es más acusado. Al “sudado” de grasa por el día, le procede una concentración y enfriamiento nocturno de las piezas. Todos los aromas ocultos empiezan a aflorar paulatinamente, los perfumes de sus capas adiposas expanden su delicada fragancia y el jamón ibérico empieza a adquirir su sabor característico y único.

SECADO JAMON IBERICO

MADURACIÓN:

Al salir de los secaderos, las piezas se clasifican por peso, calidad y conformación y pasan a las bodegas naturales para llegar a la última fase de curación: proceso de maduración. En las bodegas, la temperatura oscila entre 15º y 20º C y con humedades relativas en torno al 60-80%.

Durante la maduración, el jamón experimenta una serie de cambios enzimáticos y bioquímicos, que al cabo del tiempo, dan lugar a las excelentes cualidades de aromas, sabor y textura.

Una vez madurada la pieza se realiza una valoración o “cala”, que consiste en la introducción de un punzón, generalmente de hueso de vaca, en el codillo. El experto encargado de esta cala deberá poseer una gran capacidad olfativa pues, en su mano, estará el trabajo de cuatro intensos años.

Ver video Jamón Ibérico


EL CHOCOLATE CON CHURROS

30 septiembre, 2014 at 10:18

chocolate con churros

El chocolate con churros es un plato típico de la gastronomía de España que se consume como desayuno ó como merienda, y se suele tomar con mayor frecuencia durante los meses fríos de invierno.

Su consumo se ha difundido en países como México, Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela desde hace más de un siglo.

El chocolate cruzó el charco y llegó a España de la mano de Hernán Cortés, en el siglo XVI. Poco a poco, el chocolate líquido, condimentado con azúcar y canela, se convirtió en la bebida favorita, primero, en secreto, de las damas de la realeza española; luego, públicamente, de la alta sociedad europea, a partir del siglo XVII; y, finalmente, democráticamente, de todos nosotros, a finales del siglo XVIII, con la invención de las primeras tabletas.

el cacao en españa

Cafés de tertulia y chocolaterías, principalmente en la capital del Reino, se convertirían en los “lugares de culto” donde se disfrutaba del chocolate en las tazas de porcelana blanca y en las tradicionales mesas de mármol. Una costumbre española que florecería a mediados del siglo XIX y que facilitó el consumo del chocolate a la taza.

CHOCOLATERIA EN ESPAÑA SXVIII

El churro es una masa a base de harina de trigo cocinada en aceite. De origen español, los churros son una comida de las denominadas “frutas de sartén”.

La técnica culinaria empleada para elaborar los churros así como todas las denominadas “frutas de sartén”, se impuso en la repostería española, a partir del siglo XIV, como herencia directa de la cocina sefardí. Por supuesto, las dos cocinas llevaban conviviendo y observándose de lejos, desde hacía tiempo, es decir, desde la consolidación de al-Ándalus, en la península ibérica, a lo largo del siglo VIII. Y, progresivamente, cada una fue integrando productos y costumbres de la otra hasta apropiárselos por completo y olvidarse de su proveniencia.

el churro

El nombre de churro, en cambio, no tiene nada que ver con los judíos (conversos o no). Se dice que los pastores españoles se aficionaron rápidamente a las “frutas de sartén” por su fácil elaboración, en lo alto de las montañas, mientras vigilaban sus rebaños de ovejas churras… se llaman así por las ovejas churras, debido a que el churro se asemejaba a los cuernos de dichas ovejas.

LA OVEJA CHURRA

Usando harina de trigo, los pastores enrollaban un tramo de masa y lo freían en una sartén sobre un fuego abierto. No era el postre en forma de estrella que ves hoy, era más parecido a un palillo de pan en forma y tamaño. Después de cocinarlo, los pastores lo comían tal cual, o lo pasaban por azúcar y canela.

A medida que su popularidad creció fuera del ámbito de los pastores, la forma del churro comenzó a evolucionar. Usando una churrera o duya, una extrusora con punta de estrella, los cocineros de este postre elaboran ahora un tramo largo en forma de estrella, en lugar de la forma de palillo de pan tradicional. Adicional a esto, los churros ahora se sirven con todo tipo de rellenos: desde chocolate a jalea y natilla.

ELABORACION CHURRO

Poco a poco, los churros llegaron hasta las ciudades, primero, en las afueras, con las ferias ambulantes y, rápidamente, hasta el centro, donde las churrerías empezaron a florecer (¿de ahí la expresión “como churros”?).

En cuanto a la diferencia entre churro y porra, la clave está en la masa. La de los churros se hace con agua muy caliente para que la levadura se queme. Por el contrario, la porra precisa agua templada y, de esta forma, la levadura actúa dándole esa textura esponjosa que la caracteriza.

el churro y la porra

Receta de Churros Caseros


LA SANGRÍA

27 mayo, 2014 at 21:07

Sangria

La sangría es una bebida alcohólica y refrescante típica de España, normalmente consiste en vino, fruta picada, un endulzante y algún licor.

Una bebida que el Parlameno Europeo ha decidido proteger de «falsificaciones». La Eurocámara ha aprobado el acuerdo para reformar las normas de etiquetado y protección de las indicaciones geográficas de los vinos aromatizados, lo que incluye la limitación del uso de la denominación «sangría» a la producción de este caldo en España y Portugal.

Se conoce como sangría una bebida que consta de vino tinto, por lo general y frutas. Lo que mucha gente no sabe es que se puede realizar sangría a base de vino blanco y de una gran variedad de frutas, se puede utilizar miel como endulzante y que comúnmente se potencia el sabor de esta deliciosa bebida con un poco de ron.

sangria_vino_blanco

Las frutas que se pueden utilizar para crear esta bebida pueden variar de receta en receta. Las más comunes son las naranjas, limones y manzanas; mas la piña, los duraznos, mango, cerezas e incluso el melón son frutas aptas para elaborar esta bebida.

frutas para la sangria

Los españoles recomiendan mezclar todas las frutas ya cortadas en un envase y dejarlas reposar mínimo 8 horas. Luego, añadir el azúcar y la bebida carbonatada.

La sangría es el resultado de la tradición española de producir y beber vino. Los ingredientes básicos de la sangría no se encuentran fácilmente en todos los países Mediterráneos, con excepción de España, donde crecen en abundancia. Así es como la tradición sobrevivió y como se le dio a la sangría su origen español.

cultivo de la naranja en españa

El origen de la Sangría

El origen de la sangría es tan confuso como su elaboración, siempre adaptada al paladar de quien la prepara, si bien nadie discute que sus ingredientes básicos son el vino y las pulpas o cáscaras de diversos frutos, sobre todo cítricos, y que se trata de la bebida española por excelencia.

Por un lado, hay una teoría que dice que la Sangría es una bebida típicamente mediterránea y que son los campesinos quienes la empiezan a elaborar para así poder aprovechar los productos de la tierra como el vino y las frutas, además de ser usada para poder refrescarse en los calurosos veranos durante las cosechas. Así mismo, se piensa que el nombre de la Sangría se debe al color del vino con el que los campesinos la elaboraban. Habitualmente era un vino rojo y robusto con un tono morado, muy común en toda la costa mediterránea de España y muy parecido al color de la sangre.

Sin embargo, en 1788 el padre Esteban Torres afirmaba en su Diccionario del castellano que la sangría era una “bebida inventada por los ingleses que se toma mucho en las colonias inglesas y francesas de América”.

El término parece provenir de la voz inglesa sangaree, la cual, a su vez, se inspiró en la española ‘sangre’ para denominar este refresco por su color. Así, la sangría, que era llamada “limonada del vino” en algunas colonias españolas de América, recuperó su origen idiomático al extenderse su consumo en nuestro país a partir de 1850.

RECETA CASERA DE LA SANGRÍA

Sangria_5

Aunque cada español tiene sus «trucos» para hacer la mejor sangría, hay un cierto consenso sobre cómo debe elaborarse esta bebida. Esta es la receta básica:

Ingredientes para 4 personas.

-1 litro de vino tinto (no tiene que ser muy bueno, pero tampoco el peor de la tienda, mejor si es joven y con graduación).

-2 naranjas de zumo exprimidas o el zumo de dos limones.

-4 melocotones en trozos.

-3 cucharadas de azúcar.

-Gaseosa o Cointreau (opcionales).

-Hielo.

Una vez pelados y troceados los melocotones se ponen en una jarra grande, mejor si es de barro, y se añade el vino, el azúcar y el zumo de los limones o de las naranjas. Se remueve todo bien y se deja reposar en el frigorífico al menos durante dos horas.

jarra sangria barro

En el momento de servirla se le pone mucho hielo. Si se quiere menos alcohólica se puede añadir gaseosa al gusto. Y en el caso contrario, para que resulte más fuerte, se añade al principio un poco de Cointreau o de ron. Adornar con unas rodajas de limón o de naranja, remover y ya está lista para beber.

Si no es época de melocotones se pueden sustituir por otras frutas como la manzana.

Los vinos recomendables para esta preparación son sin duda los vinos de mesa, también se puede realizar con vino blanco, aunque siempre el vino tinto seco es la mejor opción. Si tiene un vino de mesa semiseco también es una buena elección, pero debe tener en cuenta el dulce y si es el caso obviar al azúcar. También se suele incorporar alguna bebida gaseosa blanca, ya sea de limón, naranja e inclusive un ginger ale. Otro de los secretos es suplir el azúcar con jarabe de goma o granadina, ya esto queda en criterio de quien lo prepare.

Esta refrescante bebida se suele consumir en verano, ya que llega a ser muy refrescante, aunque no es una regla, ya que siempre viene bien un buen vaso de sangría fría. Te aconsejamos a que vayas probando las distintas formas de preparación así como los distintos ingredientes y variables, hasta que encuentres la sangría que más te agrade. Y luego compartes con nosotros la receta de tu sangría favorita, claro. 😉

la sangria y el verano


LA AUTÉNTICA PAELLA DE VALENCIA

19 marzo, 2014 at 21:27

Paella de Valencia

La paella es uno de los platos más populares de España, aunque es una creación gastronómica que emergió en Valencia, y para ser más precisos, en las lagunas de la Albufera, resultado de las filtraciones naturales de las aguas de la costa mediterránea valenciana.

La historia de la paella forma parte de la historia Valencia en general. La paella valenciana es el manjar más conocido de la rica y variada gastronomía española y todo un referente de la sociedad.

En la mayoría de los restaurantes del mundo en los que aparece el plato en la carta, se sirve con frutos de mar. Y no es que esto sea un error; dado que la riqueza de los ingredientes mediterráneos permitió hacer variaciones a la preparación inicial; no obstante, es muy importante que sepas que la paella original no lleva calamares ni langostinos; la genuina receta, y con el perdón de los vegetarianos, es mucho más sustanciosa, porque incluye pollo, conejo y verduras.

El arroz, miles de años antes de aparecer en occidente, ya era un producto esencial en la dieta del lejano oriente.

Carlos Azcoytia en su trabajo llamado “Una aproximación a la historia del arroz en occidente y la paella”, afirma que los omeyas, entre los siglos VIII y IX, trajeron esta sabrosa gramínea a España.

Fueron ellos quienes supieron sacar provecho de sus técnicas agrícolas para rentabilizar las pantanosas tierras de la Albufera, que hasta ese momento nadie había explotado.

Sin embargo, la paella como tal recién empieza a aparecer en los documentos en el siglo XVIII.

Aunque Dionisio Pérez afirme que la verdadera paella contenía anguila, caracoles y judías verdes; sabemos que la riqueza de la Huerta de Valencia multiplicó sus variantes.

En Valencia se entendió popularmente la receta que llevaba, además de judías y caracoles, pollo, conejo y carne. Y claro no podemos olvidarnos del azafrán, herencia árabe que condimenta la paella

En su libro “La cocina española antigua” (1913), Emilia Pardo Bazán menciona: “…hay que otorgar la presidencia al arroz, que es uno de los triunfos de la cocina española sobre la extranjera, y cabe asegurar que en ninguna parte se condimenta el arroz como en España, y en especial en su costa levantina, Valencia y Alicante”

El origen

Carlos Azcoytia realizó una investigación sobre Opera, la obra de Bartolomeo Scappi , un cocinero personal del papa Pío V. En ella encontró unos grabados de utensilios de cocina, algunos de estos con el nombre de padella, muy parecidos a las sartenes en donde hoy en día se elabora la paella.

Opera di M. Bartolomeo Scappi

Opera di M. Bartolomeo Scappi_Padell

Esto hace suponer que con el dominio español sobre Italia, entre los siglos XVI y XVII, algún emigrante italiano, en busca de mejores oportunidades, trajo aquél maravilloso utensilio a la península ibérica; y posiblemente, los campesinos de la Albufera, comenzaron a usar la padella para hacer una suculenta cocción de arroz y conejo, productos que abundaban en tierras valencianas.

De esta forma, la paella como tal, es una sartén a la que se le ha suprimido el mango y en su lugar se le han fijado dos asas, para que soporte el peso del guiso. Ha de ser de un diámetro mínimo de unos 30 centímetros y no muy honda, con unos bordes de 7 o 12 centímetros, en función a su diámetro.

RECETA CASERA DE LA AUTÉNTICA PAELLA VALENCIANA

Existe una gran polémica sobre la auténtica receta de paella. Al ser un plato popular, cada cual puede hacer la paella con los ingredientes que tenga a su disposición: pollo, conejo, caracoles, pato, verduras de un tipo o de otro, caldo o agua…

Como ya hemos dicho, según cada región de España, se puede elaborar la paella con diferentes ingredientes.

Aquí te dejamos un video de la que nos parece una  de las recetas más auténticas y caseras de Valencia, una de las más tradicionales y que se puede cocinar en cualquier casa de Valencia.


COCIDO MADRILEÑO

7 enero, 2014 at 10:49

COCIDO MADRILEÑO

El cocido madrileño es uno de los platos más representativos de la cocina de Madrid. Consiste en un guiso cuyo ingrediente principal son los garbanzos y los secundarios, aunque con gran protagonismo, diversas verduras, carnes y tocino de cerdo con algún embutido.

Es uno de los platos más conocidos y con más tradición de la gastronomía mediterránea, en particular se suele hablar o nombrar más el cocido madrileño tal vez por costumbre, pero existen multitud de tipos de cocido con la misma tradición que se consumen por toda la geografía de nuestro país, como el cocido andaluz o el cocido lebaniego entre otros.

Su origen es humilde y era consumido inicialmente por clases más bajas, llegando poco a poco a la alta sociedad debido a su inclusión en los menús de los restaurantes. No se conoce su origen, considerándose que es un plato creado empíricamente, a través de la experiencia de las generaciones que lo fueron modelando. Comparte origen con el “cocido montañés” o el cocido maragato, entre otros cocidos y potajes que se realizan en toda la geografía española, y algunos autores lo consideran una evolución del árabe cous-cous, otros de la Olla Podrida y otros de la adafina hebrea. La popularidad de esta receta se ha extendido desde Madrid al resto de España. El garbanzo fue introducido en España en la época de Cartago y posteriormente utilizado en los cocidos sefarditas de la edad medieval.

La historia de un plato tan castizo como el cocido madrileño tiene varias versiones. La más seguida por los historiadores culinarios es que se trata de una evolución de la Olla Podrida Manchega. Este plato era frecuentemente mencionado en gran parte de la literatura del Siglo de Oro como, por ejemplo, en El Quijote. Ya a finales del siglo XVII se le empezó a llamar cocido madrileño y así ha sido hasta el día de hoy.

Se trata de un plato único, habitual en los meses fríos de invierno. La forma más clásica de servirlo a los comensales es separando sus ingredientes, ya cocidos, en tres servicios claramente separados. Estos servicios se denominan tradicionalmente como vuelcos: el primero contiene el caldo resultante de la cocción de todos los ingredientes, el segundo le corresponde a los garbanzos junto con las verduras y patatas y el tercero, denominado el de las viandas, se trata del que contiene las carnes. Se come en este orden. En la actualidad es un plato frecuente en los restaurantes madrileños y se resume en dos vuelcos (primer plato: sopa y segundo plato: garbanzos y carne).

El cocido madrileño ha traspasado fronteras, llegando incluso hasta tierras estadounidenses. En Washington existe una asociación culinaria de principios del siglo XX (Club Congresional Cook) donde tienen la receta del cocido madrileño firmada por Alfonso XIII. Parece ser que dicha receta fue transmitida por radio.

RECETA CASERA DEL COCIDO MADRILEÑO

INGREDIENTES ( de 4 a 6 personas):

– 500  a 700 gr.de garbanzos castellanos (a mi me gustan estos).

– un repollo mediano.

– 4 patatas.

– 2 o 3 zanahorias.

– media gallina.

–  500 gr. de carne de ternera morcillo, zancarrón, jarrete o garreta en cada sitio lo llaman de una manera.

– dos  huesos de ternera de caña o rodilla.

– dos  huesos de espinazo salado.

– un  trozo de tocino.

– dos chorizos.

– dos morcillas.

– dos huesos buenos de jamón.

– fideos para la sopa. (yo pongo un puñado por cada uno).

– un manojo de cebolla tierna o cebolleta, guindillas.

Preparación:

Lo primero que tenemos que hacer es poner los garbanzos a remojo con una cucharada de sal  la noche anterior.

A la hora de poner el cocido pondremos en la olla (yo lo hago en la olla exprés rápida) el agua y echamos la gallina, carne, tocino y los huesos de jamón, espinazo y ternera. No ponemos sal ya que los huesos ya la llevan, así que luego probaremos de sal, dejamos que hierva y le vamos quitando la espuma, a continuación tapamos la olla y dejamos que cueza durante 15 minutos.

Mientras en otra olla normal, con el agua hirviendo, pondremos el repollo troceado con un poquito de sal y le añadimos el chorizo. La morcilla la echamos cuando el repollo casi ya esté. Unos 5 minutos antes, para que no se deshaga, cuando el repollo este blandito lo retiramos y lo escurrimos, apartamos el chorizo y la morcilla a un plato y el repollo lo rehogamos en una sartén junto con unos ajitos y un poquito de pimentón.

Pasados los 15 minutos abrimos la olla rápida, y le agregamos los garbanzos bien lavados y las zanahorias. Tapamos y dejamos cocer otros 10 minutos, volvemos a abrir y añadimos la patata y tapamos de nuevo para cocer unos 5 minutos más, todo esto es para que no se deshagan o queden duros los diferentes ingredientes, puesto que cada uno necesita su tiempo para estar en su punto. Llegado este momento probamos de sal y rectificamos si es necesario.

Ahora pondremos el caldo para hacer la sopa en una olla normal, como os he dicho en los ingredientes yo suelo ponerle un puñado de fideos por persona y el fideo cabellin, el más fino, aunque esto va en gustos.

A la hora de servir a mi me gusta poner cada cosa de una manera, la sopa en su sopera correspondiente, los garbanzos con la patata y zanahoria en una fuente, el repollo en otra y las carnes en otra, también lo acompaño con cebolletas y guindillas en vinagre y algunas veces me gusta poner salsa de tomate frito.

En Madrid, hay quien le pone al cocido unos rellenos que se hacen con huevo, pan rallado, perejil, ajo picadito y sal. Todo esto se mezcla y se fríe, después se le añade al caldo, junto con los fideos para hacer la sopa.

Y ya tenemos nuestro cocido ahora solo nos falta un buen vino, una hogaza de pan y una buena siesta!!!!