EL MANTECADO: artesanía con historia

31 agosto, 2017 at 19:51

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El mantecado es un dulce típico de la repostería española, caracterizado por ser amasado con manteca de cerdo y consumido en cualquier época del año, especialmente en Navidad.

Su origen es andaluz, unos dicen que de Estepa y otros de Antequera. Su popularidad se ha extendido a otras regiones y localidades de España, en las que se elaboran mantecados de calidad como en Rute,​ Toledo o en la provincia de Valladolid, especialmente los de Portillo y Tordesillas.

Origen e Historia

El origen del mantecado data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de cerdo que se daba en esta parte de Andalucía. Unos dicen que en Estepa y otros en Antequera…

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En aquellos tiempos Estepa tenía una notable cabaña de ganado porcino que pastaba libremente en grandes extensiones de encinar. Los árboles desaparecerían en el siglo XVIII, eliminados por las tropas francesas para evitar que allí se escondieran los guerrilleros y posteriormente los bandoleros. Quedando el paisaje como ahora lo conocemos, llanura de cereal.

Por esas fechas, ya se elaboraban “tortas de manteca” en las casas del pueblo y en el Convento de Santa Clara, según demuestran sus archivos históricos que nos hablan de los recipientes utilizados en su elaboración.

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Sin embargo, en 1870 ocurrirá un hecho que va a cambiar la historia. El inicio de la comercialización del mantecado se produjo en 1870 cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez (“La Colchona”, que así se apodaba) se los diera a su marido, que era cosario de Estepa a Córdoba, para que los vendiera en los mercados por los que pasaba (en el siglo XIX se llamaba cosario a los que llevaban paquetes o personas de un pueblo a otro).

El éxito de Micaela se basó en una mejora sencilla a la par que ingeniosa: secarlos. Gracias a esto, el mantecado resiste mejor el transporte y almacenaje, y también aumenta el período en el que el mantecado conserva sus cualidades como si acabase de salir del fuego.

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La fórmula tuvo tal éxito que los hornos comenzaron a darle ese punto por el cual el mantecado siempre está tierno por dentro y prieto por fuera. En 1934 había alrededor de 15 casas en Estepa que se habían convertido en pequeñas fábricas y poco a poco se fueron abriendo mercados cada vez más lejanos.

Diferencia entre el Mantecado y el Polvorón

Cuando se habla de Navidad hay imágenes gastronómicas que aparecen rápidamente y una de ellas, común a diferentes zonas, son los mantecados, al igual que los polvorones. Un postre tradicional que acompaña durante esas fechas.

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Los polvorones nacen como una variación de los mantecados y, en ambos casos, son pequeñas tortas elaboradas tradicionalmente con harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar.

En ciertas regiones de España, los mantecados se consumen durante todo el año, mientras que los polvorones son dulces eminentemente navideños.

Envueltos en el clásico papel de seda blanco con la inscripción de la empresa. Se clasifican atendiendo a sus ingredientes y su forma. Así, el mantecado es más redondo y puede ser de almendra, de chocolate… En cambio el polvorón tiene una forma un tanto ovalada y va recubierta de un poco de azúcar glas. La canela, el ajonjolí, la almendra… siempre están presentes.

El proceso artesanal del mantecado

La elaboración de los mantecados de Estepa ha variado muy poco en el tiempo y sigue siendo en la actualidad un producto eminentemente artesanal.

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Para él el mantecado perfecto, además de las mejores materias primas, debe contar con un buen resecado de la harina, para quitar todas las impurezas. También es clave la cocción en leña, no en hornos industriales.

Y sobre todo, tiempo. Un mantecado bien cocido requiere tiempo. La muestra está en que un buen mantecado se desgrana con los dedos. Si se te ‘hace bola’ en la boca, no está bien cocido.

INGREDIENTES

Contiene harina, azúcar y manteca de cerdo exclusivamente. A esta masa se le añade la canela. Finalmente se recubren con un poco de ajonjolí para su presentación definitiva. No hay más.

Es cierto que existen variaciones del mantecado tradicional que se han ido incorporando con el tiempo al catálogo de los dulces estepeños. Éstas se consiguen incorporando cacao, limón, coco o los matices correspondientes, que hoy se fabrican mantecados hasta de yogur, en el momento de añadir los aromas.

EL PROCESO

Lo primero es “tostar” la harina. Este proceso de resecado permite que el almidón del trigo se desdoble, lo que hace más apetecible al paladar el resultado final. En paralelo, se amasan juntos la manteca, el azúcar y los aromas, y a esta masa se incorpora la harina, previamente tostada y enfriada durante uno o dos días, y se mezcla todo bien.

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Esa masa se pasa a continuación a la “formadora”, una máquina que, como su nombre indica, le da forma final a los mantecados. Antiguamente, este proceso se hacía a mano. Se elaboraba una morcilla de masa que se cortaba en porciones y éstas se boleaban, es decir, se les daba la forma redonda final de los mantecados.

El proceso final es el horneado. Los mantecados salen a 220 grados del horno y hay que dejarlos enfriar a temperatura ambiente antes de proceder a envolverlos en papel de seda e introducirlos en los envases para su comercialización.

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Al llegar a Estepa el olor a canela, ajonjolí y almendra tostada impregna las calles y sus casas. Desde septiembre se repite la campaña año tras año, que conlleva que durante unos meses la localidad viva inmersa en un permanente ambiente navideño. Las responsables son las 23 empresas que fabrican mantecado en esta localidad de doce mil habitantes.

Los grupos de turistas no cesan. Estepa es, por antonomasia, la localidad del mantecado y durante la campaña miles de visitantes recorren sus calles ─y sus fábricas─, que no dejan de ser un atractivo más.

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GARANTÍA DE CALIDAD

En la actualidad 19 de las 23 empresas estepeñas fabricantes se encuentran amparadas por las denominaciones de calidad del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) «Mantecados y Polvorones de Estepa».

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PULPO A LA GALLEGA

5 abril, 2017 at 19:35

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El pulpo a feira -o pulpo a la gallega- es un plato tradicional de Galicia y básico en su gastronomía, aunque su consumo se ha generalizado por toda España.

Se trata de un plato elaborado con pulpo cocido que principalmente está presente en las ferias de Galicia, de donde procede su nombre. Es una de las elaboraciones más universales de la gastronomía gallega, pero también de la cocina española.

El plato originario y tradicional, el auténtico pulpo a feira, consta solo de pulpo cocido, sal gorda, pimentón y aceite de oliva. Luego hay otra variante más moderna, denominada más comúnmente como “pulpo a la gallega”, que introduce la patata cocida como acompañamiento.

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Origen e Historia

Los griegos consideraban el pulpo como un manjar, siendo junto a los salmones y las lampreas el plato elegido para las ocasiones especiales, como dejaron plasmado en numerosos mosaicos de la época que han llegado hasta nuestros días.

Los griegos comían el pulpo cocido acompañado de perejil y una salsa de naranja por encima. No sería hasta la época de los maragatos, cuando se crearía la receta tal y como la conocemos hoy en día.

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Los maragatos empezaron a comer el pulpo seco que los gallegos no utilizaban para la realización de sus recetas, hidratándolo con aceite de oliva y el pimentón con el que comercializaban cada día. Tras observar el éxito del nuevo plato, los gallegos lo incorporaron a su variedad gastronómica de las fiestas regionales.

La zona donde hay más pulperías y donde se dice que se prepara mejor el pulpo a feira es una aldea do Carballiño llamada Arcos. Esto se debe a la proximidad del monasterio de Oseira, cuyo dominio se extendía antiguamente hasta Marín. Dado que pescadores de esta villa pagaban los diezmos al monasterio con pulpos, los monjes, a su vez, pagaban  a los campesinos do Carballiño con este cefalópodo.

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EL SECADO

Mucho antes de que el pulpo se conservara en cámaras de frio industrial, la única y más popular forma de conservación era el secado. Así como los marineros vascos secaban el bacalao, los marineros gallegos secaban el pulpo, y era así como se conservaba y transportaba a los pueblos del interior de Galicia y del resto de la península donde era considerado un preciado manjar.

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Es precisamente en el secado del pulpo donde se encuentra la explicación al hecho de que el Pulpo a feira fuera un plato preparado tradicionalmente en ferias y romerías del interior de Galicia, y no en pueblos costeros como sería de esperar.

RECETA AUTÉNTICA DEL PULPO A FEIRA

Ingredientes del pulpo “á feira“: Pulpo, agua, aceite, pimentón dulce y sal marina gruesa.

Preparar el pulpo: Si el pulpo es fresco debe mazarse sobre una superficie dura antes de cocinarse. La tradición indica que deben ser 33 golpes. Pero si el producto es congelado ya no es necesario. El proceso de congelación ablanda el pulpo de forma natural sin que pierda ni su sabor ni sus propiedades.

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Cocer el pulpo: El pulpo se limpia quitando del interior de su cabeza las tripas, la boca con forma de pico y los ojos y frotando bien sus tentáculos. Luego se pone agua a hervir sin sal y cuando alcance la temperatura de cocción se coge el pulpo por la cabeza y se introduce y se saca de ella tres veces seguidas. En este proceso los tentáculos se rizan y encogen parcialmente. Luego lo sumergimos completamente en el agua y cuando vuelve a hervir lo dejamos hacerse durante unos 30 minutos. Su cocción dependerá del tamaño del pulpo, por lo que es recomendable pincharlo cada cierto tiempo para saber si está en su punto (si se hierve demasiado tiempo, volverá a endurecerse).

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Presentar el pulpo “á feira“: Una vez que el pulpo esté correctamente cocido, se deja reposar unos minutos antes de retirarlo del agua. Luego se cortan sus tentáculos con una tijera (es más fácil y rápido que con un cuchillo) en rodajas de menos de un centímetro de espesor y se colocan en un plato (en las ferias y restaurantes tradicionales el plato suele ser de madera). Se riega con abundante aceite de oliva virgen, se espolvorea con sal gruesa y se le añade, según el gusto de cada uno, pimentón dulce o picante. No olvides tener pan a mano porque no dudarás en mojarlo en la salsa que quede una vez te hayas terminado el pulpo.

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LAS PATATAS BRAVAS

27 junio, 2016 at 19:53

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Las patatas bravas —denominadas también patatas a la brava o papas bravas— son unas patatas acompañadas de salsa picante , una salsa más conocida como salsa brava. Estas patatas pueden ir fritas, cocidas en agua, cocidas en aceite e incluso en algunos casos al horno. Suelen ir cortadas en dados, aunque hoy en día existen mil versiones.

Es un plato típico de la gastronomía española,  que suele tomarse a modo de tapas y que es perfecto para acompañar con un cerveza, un refresco o una copa de vino, los cuales harán calmar el clásico picante que acompaña a este plato. De hecho, su nombre Patatas Bravas viene del picante que predomina en él, normalmente procede de la cayena, ingrediente esencial en esta salsa.

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Las bravas es el clásico de las tapas. Una tapa sencilla y barata que parece no tener más secreto que freír patatas y echarles salsa picante.

La ONU en un recopilatorio de 200 recetas de patatas publicado en 2008 la incluyó como receta típicamente española.

Origen de las patatas bravas

Del origen de esta popular salsa se sabe poco. Es relativamente moderna, no aparece en ninguno de los recetarios tradicionales, ni en los antiguos ni en los más modernos. Empieza a verse en los bares bien entrada la posguerra (años 50 del siglo XX) y se convierte  acompañando a las patatas en una tapa muy solicitada.

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Respecto al lugar de origen, hay quien lo atribuye a «Casa Pellico» y otros dicen que se empezó a servir en «La Casona», ambos bares madrileños ya desaparecidos. Lo que sí es cierto, es que fue sobre el año 1960 y que las colas alrededor de estos dos bares sólo para probar las patatas bravas fueron míticas. Aunque Madrid parece ser el origen, debemos decir que en Barcelona también se encuentran buenas patatas, eso sí, que no te sorprenda si la salsa te sabe a ali-oli.

Aunque “cada maestrillo tiene su librillo”, hay dos versiones básicas: la que se prepara con harina y/o cebolla y pimentón picante (para muchos es la auténtica), sin salsa; y la que tiene como fondo principal un sofrito de tomate con pimentón o guindilla. Esta última ha derivado en muchos bares en una suerte de ketchup picante y pringoso que nada tiene que ver con la sutil salsa original. Dos son las claves del éxito: que la patata sea de calidad y esté bien frita; y que la salsa sea eso, una salsa: ni un aceitillo ni un engrudo.

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Encontramos variedades a lo largo de todo el país, en Madrid, cuna de esta receta, se hace con tomate y cayena; en Cataluña y la Comunidad Valenciana se hace con un majado de ajo, aceite de oliva, guindilla y pimentón; en Andalucía suelen servirse acompañadas de ali-oli, etc.

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RECETA AUTÉNTICA DE LAS PATATAS BRAVAS

Los ingredientes:

PARA LAS PATATAS: 3 patatas de freir grandes, aceite de oliva, sal.

PARA LA SALSA BRAVA:

– Aceite de oliva

– 2 cucharadas de café de pimentón dulce

– 1 cucharada de café de pimentón picante

– 1 cucharada sopera de harina

– Aproximadamente un vaso de caldo casero (elaborado con pollo, codillo (hueso) de  jamón ibérico y verduras). El caldo lo puedes comprar ya elaborado, pero no es lo mismos…

Elaboración:

SALSA BRAVA

  1. El caldo se tiene preparado muy caliente.
  2. Se echa un buen chorro de aceite (unas cuatro cucharadas soperas) en una sartén y se calienta sin que llegue a alcanzar una temperatura excesiva (que no llegue a echar humo). Se aparta del fuego y se agregan los dos tipos de pimentón moviendo bien. Se añade entonces la harina poco a poco, removiendo hasta que queda una masa uniforme.
  3. Se añade entonces el caldo mientras seguimos moviendo. No lo echaremos todo de una vez para parar cuando la salsa haya tomado la consistencia que nos guste. Se deja enfriar y se utiliza sobre las patatas o incluso verduras a la plancha, carne o donde más nos apetezca.
  4. La salsa resiste perfectamente varios días tapada en la nevera.

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LAS PATATAS

  1. Pelamos las patatas y las cortamos de forma tosca, en cubos del tamaño de un bocado e irregulares para que nos quede un plato chulo, castizo o las cortamos todas iguales para hacer un plato de diseño.
  2. Ponemos una sartén con abundante aceite, dejamos que se caliente e introducimos las patatas, bajamos el fuego al mínimo y las dejamos cocinar muy lentamente.
  3. Cuando ya estén tiernas las sacamos de la sartén, ponemos el fuego a tope, calentamos el aceite al máximo y las metemos en la sartén; nos quedarán doradas y crujientes por fuera y blandas y tiernitas por dentro. Maravillosas.

Presentación:

Colocamos las patatas sobre papel absorbente, para quitarles el exceso de aceite. Las ponemos en un plato bonito y las regamos con la salsa brava.


LA FABADA ASTURIANA

21 diciembre, 2015 at 20:43

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Fabada asturiana, o simplemente fabada, es el cocido tradicional de la cocina asturiana elaborado con faba asturiana (en asturiano, fabes), embutidos como chorizo y la morcilla asturiana, y con cerdo. La fabada es el plato por excelencia, tan de excelencia que a veces ni siquiera va acompañado de segundo plato, sino de un postre digestivo.

Es el plato típico de Asturias (el plato regional más conocido de la región asturiana), pero su difusión es tan grande en la península ibérica, que forma parte de la gastronomía de España más reconocida; se considera según ciertos autores una de las diez recetas típicas de la cocina española.

El consumo de “fabes” en Asturias se remonta al siglo XVI, en el que se sabe con certeza que se plantaba en el territorio y algunas de ellas se consumían. La variedad que se emplea en la fabada es la que se denomina “de la Granja”, es una variedad suave y mantecosa apropiada para este plato. El cultivo de esta variedad ocupa en Asturias cerca de 2.500 hectáreas.

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Esta variedad de alubia (la de la Granja o la del Cura) de grano blanco, oblongo, recto, largo y aplanado, de tamaño grande, se come también con muchos otros ingredientes sabrosos y autóctonos. Así tenemos una carta extraordinariamente extensa: fabes con gallina, fabes con perdiz, fabes con conejo o fabes con liebre, fabes con bacalao, fabes con pata de jabalí, fabes con pitu de caleya, fabes con pixín o rape, fabes con almejas, fabes con centollu, etc…

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Aunque se cultiva en toda la región de Asturias (fabes de la de la Granja o la del Cura), han alcanzado estatus singular las de Luarca, Tineo, Cangas de Narcea, Siero, Colunga o Villaviciosa. El cultivo más extenso se localiza en las comarcas de Vegadeo, Oviedo y Gijón, y en menor medida en Grado o Llanes. Cuenta con denominación de origen bajo el nombre de Faba Asturiana, con un Consejo Regulador paralelo al que se adscriben más de 300 productores, y hay que decir que, al margen de que sea una faba escasa, es una de las más cotizadas en el mercado español.

La receta de la Fabada Asturiana revela un origen humilde pues los ingredientes así lo muestran. Los estudiosos mencionan que la Fabada Asturiana, como tal, pudo haber nacido ya en el siglo XVIII, aunque no hay evidencias que apoyen esta afirmación. Hay que considerar que a pesar de que las fabas son un ingrediente puramente rural, se tiene la creencia de que la fabada nace en las ciudades.

No existen referencias literarias escritas sobre las fabas, por ejemplo en La Regenta no las mencionas a pesar de hacer una descripción exhaustiva de las costumbres de la región. Otros autores mencionan su parecido con la cassoulet del Languedoc procedente de la cocina francesa que podría haber llegado a España gracias al camino de Santiago, a través de la ruta francesa en la época de la Edad Media.

La primera referencia escrita a la fabada aparece en un diario asturiano de Gijón denominado “El Comercio”, del año 1884, aunque a pesar de ello no menciona la receta. Las apariciones posteriores en la literatura culinaria asturiana relacionan el plato con el pote asturiano. Según la investigación de diferentes expertos la fabada nace en un periodo no determinado entre el siglo XIX y XX.

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Los inmigrantes asturianos por el mundo dieron cuenta de este plato allí por donde fueron, de esta forma hay en algunos sitios variantes de este plato, como por ejemplo en las áreas cercanas a la ciudad estadounidense de Tampa.

RECETA CASERA DE LA FABADA ASTURIANA

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Los ingredientes de la fabada asturiana tradicional son los siguientes:

  • ½ Kg. de fabes de “la Granxa” o “del Cura”
  • Un chorizo
  • Una morcilla asturiana curada
  • ¼ Kg. de lacón
  • ¼ Kg. de tocino de panceta
  • 2 ó 3 dientes de ajo
  • Una cebolla
  • Laurel
  • Azafrán
  • Perejil
  • Sal

Preparación de la fabada Asturiana tradicional

Antes de empezar la preparación es necesario haber tenido en remojo las fabes durante al menos 12 horas, después de lo cual se escurren y se reservan. A continuación, al fondo de la olla se coloca la carne y encima los dientes de ajo picado, el laurel, las fabes y la cebolla. Es importante dejar la cebolla pelada pero entera, ya que no es deseable que se deshaga.

Todo ello se cubre con agua fría y se pone a fuego fuerte hasta que rompa a hervir, momento en el que se retirará la espuma con ayuda de una espumadera y se bajará la intensidad del fuego para que vaya cociendo a fuego lento (lo que familiarmente se conoce como haciendo “chup-chup”)

Cosas que hacer durante la cocción de la Fabada Asturiana

Durante las dos horas o dos horas y media que dura la cocción de la fabada asturiana hay tiempo suficiente para hacer multitud de cosas, pero dos de ellas son indispensables. Y es que cada cierto tiempo es necesario romper la cocción de las fabes (lo que se conoce como “asustarlas”) añadiendo un poco de agua fría a la olla.

Además, es necesario añadir el azafrán, que previamente se habrá machacado. También es recomendable “tostar” levemente el azafrán, para lo cual se puede colocar en un fragmento de papel de aluminio y tostarlo desde abajo con ayuda de un mechero.

Una vez tostado, el azafrán se añade al cocido.

Precauciones durante la cocción de la Fabada Asturiana

Es importante que las fabes no se rompan ni pierdan esa piel fina que las recubre, por lo cual se desaconseja remover el cocido con cucharas de madera o similares. En su lugar, es más conveniente removerlo agitando directamente la olla.

Por otra parte, el caldo de la fabada tiene una textura gruesa, por lo que si quedara demasiado líquido será necesario retirar algunas fabes, machacarlas con un tenedor y devolverlas al cocido para así espesarlo.

Presentación y acompañamiento de la auténtica Fabada Asturiana

Por último, pasadas dos horas o dos horas y media y rectificada de sal, la fabada se deja reposar durante media hora y después se sirve.

Para servirlo de forma tradicional meteremos las fabes, con su caldo, en una sopera y el “compangu” (el chorizo, morcilla, lacón, etc) en una fuente aparte. Tampoco pasa nada si se sirve todo junto.

Para los preocupados por la dieta sana conviene alabar aquí las propiedades de un alimento muy nutritivo y energético que contiene un 20% de proteínas, 60% de hidratos de carbono, 14% de fibra alimentaria, 6% de grasas, además de minerales como el calcio y el hierro.

¿Qué es el “compangu”?

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El compangu es un término latino muy apropiado pues tiene el significado de compañero, complemento, entre otras acepciones. En el caso que nos ocupa se refiere el conjunto de carnes, embutidos y salazones que acompañan a les fabes. La composición del compangu es muy variable y depende del tipo de guiso que se elabore y del costumbrismo de la zona donde se elabora. Así, por ejemplo, en el centro-oriente asturiano el pote de berzas lleva un compango a base de morcilla (curada o fresca), chorizo, costilla (fresca o salada) y tocino entrevenado; en ocasiones huesos en salazón y algo de adobo (solomillo) de cerdo. En el occidente astur, además de los ingredientes cárnicos anteriores, resulta indispensable la presencia del butietsu (botelo o botillo) que en, oriente y en el centro es prácticamente desconocido.

Según la costumbre actual, el compangu más extendido, consta de chorizo, morcilla asturiana curada, lacón y tocino; si bien en algunas zonas se autoriza (o se tolera) la longaniza.


LA MANZANILLA: artesanía con historia

5 noviembre, 2015 at 20:39
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Foto de sherry.org

Su color pálido, su fresca y penetrante fragancia, su olor punzante, su sabor ligero y lleno de matices, convierten a la Manzanilla en uno de los vinos más especiales del mundo.

La manzanilla es un vino que se cría en las bodegas de la ciudad española de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz, Andalucía), bajo el control del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda.

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La D. O. Manzanilla nació con la publicación oficial del Reglamento de la Manzanilla el 15 de diciembre de 1964. Una formalidad que suponía el reconocimiento a una tradición de siglos. Con posterioridad, la Unión Europea reconoció el carácter único de la manzanilla con un reglamento que hace que no sea necesario denominarla Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, sino simplemente manzanilla, pues sólo hay una, la de Sanlúcar. Curiosamente, esta denominación de origen es una de las pocas en el mundo que no recoge el nombre de la ciudad o de la zona donde se elabora el producto que ampara.

Las características especiales de este vino son el resultado del proceso de crianza bajo flor a que es sometido. Es un vino muy pálido, de aroma punzante característico, ligero al paladar, seco y poco ácido, con una graduación que hasta hace unos años oscilaba entre 15,5 y 17% de alcohol en volumen. Actualmente la manzanilla tiene 15 grados de alcohol. Es el más ligero de todos los vinos del Marco de Jerez, ideal para acompañar el aperitivo, con jamón ibérico o langostinos de Sanlúcar.

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Las variedades tradicionales de manzanilla son la manzanilla fina y la manzanilla pasada. Es, junto al vino fino, el caldo consumido por excelencia en las ferias andaluzas. En los últimos años, se ha extendido en dichas fiestas también el llamado rebujito, mezcla de manzanilla y Seven Up.

La manzanilla se puede beber en cualquier época del año. Su reducido precio (unos 6 euros una botella) a pesar de su larga crianza, invita a disfrutarla en toda ocasión. En cualquier caso su mejor momento es en primavera, coincidiendo con las ferias andaluzas.

Origen e historia

El nombre de Manzanilla, aplicada al vino de denominación de origen Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, viene de la ciudad o villa de Manzanilla. El nombre no tiene nada que ver con la planta o infusión homónima en castellano. Plinio ya cita la ciudad romana de Maxilua, conocida por su riqueza agrícola. El nombre romano malus significa ‘manzana’. El español manzana viene del latín vulgar mattiana, abreviación de mala mattiana, nombre de una especie famosa de manzanas, así llamadas, al parecer, en memoria de CaiusMatius, tratadista de agricultura que vivió en el siglo I a.C. El nombre Manzanilla, aplicado a la planta medicinal, aparece en castellano hacia 1490 y en el siglo X se llamaba massanella – según Corominas: “así llamada por la semejanza de su botón con una manzana”.

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A primeros del siglo XIX surgió la leyenda, debida a un biólogo español, de que el olor de la uva listán o palomino, de la que se saca el vino denominado manzanilla, se asemeja al olor de la planta, de ahí derivaría su nombre. Pero el nombre le viene de la villa de Manzanilla. En el siglo XIX se intentó crear la provincia de Sanlúcar de Barrameda, que incluyera los partidos judiciales de Sanlúcar, Manzanilla, Huelva y Ayamonte. Este intento no tuvo éxito y estas localidades quedaron absorbidas por Cádiz.

El vino de Jerez pasó a ser denominador común de los vinos de estas localidades.  El jerez (vino de Jerez), es conocido en inglés como sherry (Jerez pronunciado a la inglesa). La manzanilla pasó a ser una de las variedades del jerez, junto con el fino y el amontillado.

Elaboración

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La denominación Manzanilla Sanlúcar de Barrameda y Jerez-Xérès-Sherry, son denominaciones diferentes con los mismos viñedos. Comparten un sistema de elaboración basado en el sistema de soleras y criaderas, proceso particular de crianza dinámica, caracterizado por el envejecimiento en barriles de roble que permite a los vinos jóvenes adquirir características de los más viejos. Este proceso de elaboración es diferente a los que se utilizan para cualquier otro vino y sólo se emplean en el marco de Jerez para manzanillas y finos.

A pesar de elaborarse en varios términos municipales, sólo es posible la crianza de estos vinos en las bodegas situadas en la ciudad costera de Sanlúcar de Barrameda. Esto permite su crianza bajo velo de flor en el microclima de ésta ciudad.

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La elaboración de vinos de  Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda se realiza con uvas Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel. El cultivo de la vid y la elaboración de vinos en la comarca de Sanlúcar de Barrameda se remonta al tiempo de los fenicios. La proximidad a los puertos de Cádiz o Sevilla propició que los vinos locales fueran carga frecuente en las naves que viajaban a las Américas y el norte de Europa.

El área de producción comprende a Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Chipiona, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Lebrija, en las provincias de Cádiz y Sevilla. La crianza del vino se realiza únicamente en bodegas enclavadas en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda, con temperaturas suaves y humedad elevada, debido al río Guadalquivir, el océano atlántico y la marisma.

VELO DE FLOR

En el caso de la manzanilla, esta crianza dinámica se realiza bajo el denominado velo de flor, una capa de levaduras (microrganismos) que se forma sobre la superficie del vino dentro de la bota (barricas de vinos), protegiéndolo de la acción del aire; de ahí el tono pálido que caracteriza a finos y manzanillas. Además, los agentes biológicos de este velo de flor, que se nutren de alcohol, glicerina y ácido acético, interactúan con el vino, aportándole su exclusiva personalidad. La peculiar climatología de Sanlúcar de Barrameda propicia que el velo de flor que se desarrolla en sus bodegas tenga una composición muy especial.

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Este velo de flor aporta a la manzanilla matices únicos, diferentes a los de cualquier otro vino: es especialmente ligera, delicada, con sugerentes notas salinas y ligeramente amargas… Tres agentes condicionan el microclima sanluqueño: el río Guadalquivir, el Océano Atlántico y la marisma. En este contexto, las temperaturas son más suaves y la humedad relativa, más alta.

Entre las bodegas más destacadas están: Barbadillo, La Guita, Delgado Zuleta, Barón, Argüeso, Lustau, Antonio Barbadillo o Hidalgo-La Gitana.

Consejos para su consumo

Muy fría. La temperatura ideal de consumo de la manzanilla es muy fría, entre 5º y 7º C, o lo que es lo mismo, meter la botella en una cubitera con hielo.la-manzanilla-aperitivo

Copa de cristal fino. Donde mejor se puede disfrutar de una manzanilla es una buena copa o catavino de talle esbelto y cristal fino. Se coge el catavino por su base o por el tallo para que así el vino no se nos caliente y podamos disfrutarlo más tiempo a buena temperatura.

Manzanilla y buenos platos. El disfrute del vino en la feria siempre debe ir unido a una buena comida. Los toques salinos de la manzanilla combinan a la perfección con sabores tan típicos como los mariscos, el pescado frito, el jamón ibérico, los salazones, los aliños, la carne a la parrilla…

Para el calor, rebujito. La combinación de manzanilla o fino y refresco de lima (Seven Up)  es ideal para combatir días de calor en la feria, e hidratarnos más. Las proporciones para que esté perfecto son de 1/3 de manzanilla por 2/3 de refresco con mucho hielo. Añadir unas hojas de hierbabuena. Esta combinación no es un «invento» de nueva creación, ya en la Inglaterra victoriana se consumían estos vinos combinados con limón, azúcar, agua carbonatada y hielo picado, a modo de bebida refrescante, y eran conocidos como Sherry Cobblers.

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