LA ALMADRABA: artesanía con historia

18 abril, 2016 at 21:55

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La almadraba (del árabe andalusí almaḍrába, «lugar donde se golpea o lucha») es una de las técnicas para la captura del atún rojo empleada en Andalucía (Cádiz) que se utiliza desde tiempos prerromanos y que se transmite artesanalmente de padres a hijos.

La almadraba es un arte de pesca de los más antiguos del mundo, que se remonta a 3.000 años de antigüedad. Su origen se atribuye a los fenicios, que ya lo utilizaron en las costas gaditanas. Más tarde fue utilizado también por los romanos. En el asentamiento romano de Baelo Claudia, en la actual playa gaditana de Bolonia, hay vestigios de su antiguo aprovechamiento sobre todo en salazones.

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La pesca de la Almadraba consiste en instalar un laberinto de redes en el paso de los atunes, durante los meses de abril a junio. Es una pesca artesanal, nada agresiva,  y respetuosa con la especie y el medio ambiente.

Para comprender la importancia económica de la almadraba a lo largo de la historia hay que remontarse a la época de la Reconquista. En 1294 se concedió a Guzmán el Bueno el privilegio de explotar las almadrabas de Conil y Zahara. Un privilegio que posteriormente heredaron sus descendientes, los duques de Medina Sidonia.

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Cada año al llegar el mes de abril, los atunes rojos se dirigen hacia el Mediterráneo desde el Atlántico a fin de reproducirse. El atún llega al Estrecho bien alimentado y es en este momento cuando su carne es más grasa y sabrosa. Los pescadores aprovechan este movimiento migratorio para conducir los atunes hacia unas redes en forma de embudo, donde una vez reunidos proceden a su captura.

En la actualidad, los municipios que cuentan con almadrabas son Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa.

Estos municipios celebran esta época de capturas con fiestas gastronómicas en las que la cocina tradicional y la más innovadora se entremezclan (atún encebollado, morrillo de atún a la plancha…). Cocina en directo, pasacalles, conferencias, proyección de documentales y hasta atracciones de feria festejan la llegada de los atunes con distintas rutas.

La degustación del atún rojo salvaje de almadraba se convierte así en un reclamo turístico de las cuatro localidades gaditanas en las que asientan su actividad las almadrabas, que, además, ofrecen también posibilidades de vivir de cerca (ver reservas), desde un barco, una “levantá”, como se conoce la captura de los atunes rojos, o de acercarse al “ronqueo”, como se denomina el despiece de un pescado que muchos llaman “el cerdo del mar” porque de él se comen hasta las pestañas.

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El Centro de Interpretación del Atún de Almadraba, dependiente de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, es una exposición permanente cuya visita ofrece las claves necesarias para comprender y valorar el patrimonio cultural y medioambiental ligado al atún rojo y al arte de pesca usado desde hace miles de años para su captura.

La Ruta de la Almadraba, actividad complementaria a la visita al Centro de Interpretación del Atún de Almadraba, consiste en un recorrido a bordo del Francisco Varo, un antiguo buque de casi medio siglo de historia, que servía de apoyo en la almadraba de Zahara de los Atunes y que se ha reformado y acondicionado para el transporte de pasajeros.

El arte de la pesca de la Almadraba

El atún rojo de almadraba puede ser de ida o de vuelta, según la fecha que pase por el Estrecho de Gibraltar. De ida es el viaje que hacen en el mes de mayo o junio desde el Atlántico al Mediterráneo y de vuelta, al regreso en sentido inverso en los meses de septiembre u octubre.

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El de ida suele ser aprovechado para su consumo en fresco, muy valorado en Japón (sashimi), pero con cada vez mayor concienciación de su valor en los municipios donde se instalan las almadrabas (Conil, Barbate, Tarija y Zahara de los Atunes) donde ya se potencia su aprovechamiento turístico y gastronómicos.

El de vuelta, más seco, es el más utilizado como base para la mojama, un producto tradicional cada vez más valorado.

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Del atún rojo se aprovecha todo. Su troceo, que necesita manos expertas y se denomina ronqueo, es complicado por la gran dimensión del animal, pero hay auténticos especialistas en los pueblos atuneros. El morrillo, la ventresca, el tarantelo o las huevas son algunas de las partes más apreciadas y utilizadas para su consumo en fresco o en conserva.

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